- ¿Cómo que ya me vale? ¿A mí? Yo no he hecho nada…
Yamato se apartó ligeramente del grupo cuando al sonar su teléfono en el descansado de media mañana fue el nombre de Sora el que pudo leer en la pantalla. Se podía imaginar perfectamente lo que ella tendría que decirle, habiéndole mandado un mensaje Taichi ya temprano para confirmar la habitación en la que estaba.
- Ya sabes que él tiene un sensor. Algo tenía que hacer bien, ¿no? Estos días que precisamente andabas echándolo más en falta tenía que irse al mismo sitio por trabajo que tú.
- Ya, pero de ahí a entreteneros los dos en conspirar en mi contra…
- Deja de protestar, que seguro que te ha hecho mucha ilusión que te hayan llevado el desayuno a la puerta- divertido, empezó a reírse por lo bajo-. Vino tu padre temprano a buscar a Aiko para llevársela, así no tenía que andar dando tantas vueltas yo.
- ¿Ves? Si es que tus suegros son un encanto…
- No más que los tuyos – acabó por dejar una sonrisa de medio lado, apoyándose distraído en una de las columnas-. ¿Tienes mucho lío hoy?
- Tengo una reunión en un rato, sí. Pero ya cuento como persona otra vez, así que no hay que preocuparse.
- Vale, pues en ese caso llama a tus padres para saludar, que me preguntó él por la mañana por ti.
- Lo haré. Voy a ir a buscar a Kaori que creo que sigue mirándome mal después del susto que se llevó hoy por la mañana… Que no tengo ni idea cómo de lejos está todo, hace muchos años que no piso por aquí.
- Pues ten cuidado no vaya a ser que la que acabe perdida por ahí seas tú esta vez, porque pienso reírme mucho.
- Ten cuidado, Ishida, no vaya a ser que me dé por quedarme por el embajador, que seguro que hay unos cuantos que siguen haciendo sus apuestas.
Cuando por fin colgó volvió hasta donde estaban los demás, dándose cuenta de que estaban mirando para él fijamente, cada cual con una cara peor que el anterior. Estuvo tentado de pasar de largo, no teniendo gana de aguantarlos, llegando por fin hasta donde estaban.
- Se te sigue quedando la misma cara de idiota – dijo Katsu.
- A mí se me quedará, pero otros vienen con ella de serie – aprovechó para guardar el teléfono-. ¿No tenéis nada mejor qué hacer?
- No, es muy divertido verte poner cara de bobo, nos alegra el resto de la mañana.
Puso los ojos en blanco, no pudiendo evitar ver llegar a Mai y caminar hacia ellos. Sin duda no iba a ser el mejor momento para que fuera a aparecer, porque seguro que se iba a unir a las tonterías que estaba teniendo que aguantar.
- Vosotros dos, os buscan en dirección para que firméis unos papeles – dijo a los dos ingenieros-. Y rapidito que creo que corría prisa… Así que vosotros sabréis qué habéis liado otra vez… - aprovechó para quedarse con el sitio de uno de ellos cuando consiguió que se levantaran para librarse de ellos.
- ¿De verdad tienen que firma algo? – el rubio tomó asiento de nuevo otra vez, quedándose mirándola.
- Sí, eso seguro. Pero bueno, que he aprovechado para espantarlos, también.
- Pues has llegado para salvarme porque se estaban empezando a ensañar conmigo porque me había llamado Sora desde Sídney.
- Oh, es verdad que me lo habías dicho. ¿Qué tal? ¿Has sobrevivido a dormir solo?
- Bueno… amanecí con Aiko durmiendo encima, pero como era algo de esperar yo creo que todo lo demás lo tengo bajo control. Vuelve en unos dias yo creo que podemos sobrevivir.
- Sí, se las arregla bien – asomándose desde detrás de Yamato, Gabumon se dejó bien provocando que toda la atención de Mai se centrara en él.
- ¿¡Pero qué estás haciendo tú aquí!? – se levantó de golpe de la silla para poder arrodillarse en el suelo y quedar así a su altura-. Hace siglos que no te veía.
El rubio negó con la cabeza al ver como rápidamente el digimon se ganaba todas las atenciones de la piloto. No iba a ser él quien dijera que no tenía razón ya que entre que ella ahora tenía dos niñas y que la carga de trabajo no había sido la más suave, tampoco había tenido demasiada oportunidad de cruzase con ella.
- Ni que no tuvieras fácil venir a verlo siempre que quisieras. Te traes a mi ahijada y a mi minipiloto favorita para que enreden con Aiko por el jardín y nos quedamos todos contentos. Asi, el pobre Arata se siente más en minoría de lo normal…
- Pobrecillo, si le digo lo mismo se me asusta – alargó las manos hacia el digimon para terminar de cogerlo en brazos y dejarlo sentado encima de ella como si fuera un peluche-. ¿Y cómo has venido tú hoy?
- Según él, como Sora no está tiene que hacerme de niñero para que no me desgracie o algo por el estilo.
- No le puedo quitar la razón… - sonrió bajando la vista hacia él entreteniéndose en empezar a darle caricias en la cabeza.
Sora salió finalmente de la reunión, guardando todos los papeles que había estado revisando. Tras sus pasos iba Kaori resoplando mientras que se abanicaba con la mano provocando así que la pelirroja se girase.
- ¿Qué? ¿Vamos bien?
- Un minuto más ahí dentro y me da algo, en serio – negó con la cabeza-. Necesito aire fresco.
- No sé yo si en este país en esta época del año tendrán de eso, pero podemos buscarnos un sitio fresco donde tomarnos algo, ¿qué te parece?
- Vale, pero ¿podemos pasar primero por el hotel a dejar los trastos y a cambiarnos de ropa? Me estoy muriendo de calor…
La pelirroja se echó a reír asintiendo mientras que volvía a echar a andar con ella por el pasillo. No podía estar más de acuerdo con ella, necesitaba cambiarse a algo más fresco. La reunión que había tenido era lo suficientemente importante como para que no considerara apropiado el aparecer con uno de sus vestidos de verano. Pero a sabiendas de las temperaturas de aquella época del año los había metido en la maleta.
- Es más, podemos quedarnos en la terraza de arriba del hotel si te apetece. Creo que tiene también piscina y mejor que allí no vamos a estar en ninguna parte. Podemos entretenernos en provocar el odio de Haru.
Escuchando la risa de su ayudante a modo de confirmación, sonrió ligeramente al recordar que esa noche había quedado con Taichi para cenar. Ahora que lo había tenido por la mañana rondándola se había dado todavía más cuenta de lo muchísimo que lo había echado en falta aquella temporada.
- Con el sol que hace me parece que voy a pasarme primero a comprar factor de protección del alto porque voy a acabar quemándome por todas partes – escuchó como hablaba ella.
- Oh, tranquila. Le robé a Yamato su protector solar por si acaso ya que no sabía dónde tenía el mío. Tranquila, eso para hasta los rayos en la propia superficie del Sol… Lo que yo no entiendo es cómo se me sigue quemando igual… - admitió con resignación finalmente.
Yamato se quedó mirando hacia Gabumon cuando se alejó de ellos para ir a sentarse más cómodo. Se las habían arreglado para tener el entrenamiento a la vez todos y poder seguir coincidiendo aunque estuvieran en distintas zonas del edificio.
- Oye, ¿qué querías el otro día cuando me viniste a buscar a la salida del vestuario?
- Pues… - miró hacia los lados, esperando que no tuvieran oídos indiscretos pendientes de lo que ellos hablaban o no-, ¿qué tontería es era de Emily?
La piloto arqueó una ceja no esperando que el rubio fuera a ser capaz de sacar un tema así de forma tan repentina. Viniendo de él lo normal sería que estuviera dando vueltas hasta que por fin fuera capaz de abordarlo.
- ¿Tontería? A saber lo que has estado haciendo en esa cabeza desde que volvió por Tokio… No me mires así, solo hay que ver la cara que pone cada vez que te la cruzas. Yo estaba contigo hace años cuando le diste algo de coba y no era tan descarado.
- Y por eso Katsu y Takao han venido a darme la lata a mí con el tema… Que sepas que me parece que son estupideces. Yo no he notado nada raro.
- Yamato que todavía hace poco la pillé buscándose que la llevaras tú al centro…
- Vamos a ver, Mai… De todos, me guste o no, soy con el que más trato ha tenido y es normal que sea conmigo con quien tenga algo más de confianza para…
- ¿Para comerte con los ojos? Venga ya, que ni tú eres tan descarado cuando te ponemos a Sora delante. Es que te lo digo en serio, Yamato. Me preocupas, ¿cómo puede ser que no te estés dando cuenta de nada?
- Tengo otras cosas mejores en las que pensar…
- Bueno, pero es que te puede acabar buscando un problema.
- ¿Por qué? Mira, si es verdad que en su cabeza pasa algo que poco tiene que ver con la realidad, pues… ¿bien por ella? Yo ya bastante tengo con estar intentando con que Sora y yo estemos intentando volver a ser padres como para preocuparme por lo que un lío de faldas de unas noches de hace años haga o deje de hacer.
- Eso no es lo que…
Silencio.
De entre todas las palabras que acababa de decir él, solo unas pocas habían llamado su atención, provocando que fijara la vista en él con la mejor de sus caras de sorpresa. ¿Acababa de escuchar lo que ella creía? ¿Y se lo había dicho con tanta facilidad? Ver como se empezaba a reír ligeramente confirmó sus preguntas.
- Yamato Ishida, ¿cómo tienes la poca decencia de soltarme semejante información así de golpe?
- Pues… para que se te quite de la cabeza semejante estupidez. Mi cabeza está centrada en lo que tengo en casa y ya está. Si Emily quiere algo más, que vaya buscando en otra parte porque poco va a encontrar aquí. Aunque ya te digo que creo que estás equivocada.
- Déjate de periodistas… ¿Cómo que estáis intentando volver a ser padres?
Divertido por la forma en la que había captado la atención de la piloto agradeció haber podido sacar el tema por fin. Era algo que habían acordado no ir comentando por ahí hasta que fuera una noticia fija, pero sabía que en ella podía confiar y empezaba a necesitar tener con quien tratar aquel tema.
- Hace unas semanas tuvimos un susto. Tenía un retraso de un par de semanas y cuando lo comprobamos y dio negativo salió el tema que llevo evitando desde que salimos del periodo de peligro tras la cesárea.
- ¿Evitando?
- Sí, evitando. No me mires con esa cara, quiero tener otro enano por casa tanto como ella, pero antes de hablar con su doctora me daba demasiado miedo que volviera a tener un embarazo peligroso. Nos han dicho que no tendría por qué y Sora ha accedido a hacer las revisiones mucho menos espaciadas así que…
- Espera, espera… ¿Ya habéis ido a hablar con el médico? Pero… ¿Y cuándo pensabas contarme algo de todo esto?
- Lo estoy haciendo ahora, Mai. Hace algo más de un mes que empezamos con todo esto… Asi que calma. Como comprenderás, no me puede importarme menos lo que pase fuera de mi propia ahora mismo…
Sorprendida por la repentina confesión, debía de admitir que tendría que haberlo visto venir. Siempre que estaba en casa por las dos niñas, se notaba de sobra que a él le gustaría que Aiko no fuera hija única. Lo que ella no contaba era con ponerse a reñirlo por no enterarse de que estaba siendo algo más acosado de lo que debería y que le saliera con aquel tema de repente.
AnnaBolena04: sí, los dos capis pasados venían cargados de adorabilidad. Por una nena de edad y por un nene grande. Que estaba claro que esa conversación de besugos entre Taichi y Yamato iba a acabar teniendo consecuencias, fueran del tipo que fueran. Aquí parece que ha salido bien la cosa y que la pobre pelirroja se ha encontrado una sorpresa más que grata en la puerta del hotel.
A saber de cuántos colores se puso la pobre ayudante cuando se enteró de quién estaba también por allí. Que la pobre ya debe de estar más que acostumbrada pero otra cosa es que aparezca salido de la nada y con pinta de ser un buen perrito faldero de ellas jajaja Mientras tanto parece que en Tokio todos siguen de una pieza y que Mai ya está puesta al día de que el rubio intenta reproducirse otra vez...
¡Un besito de tortuguita!
