Cuando por fin se hubo puesto el pijama, la pelirroja volvió a salir del baño, comprobando que su amigo estaba todavía en la terraza. Sonrió, acercándose a la cama a dejar tirada la ropa encima de ella y poder caminar hasta su lado para poder quedarse apoyada también en la barandilla. No dijo nada, dejando la vista perderse en el paisaje que tenía delante. Era muy diferente a lo que tenían en Tokio, pero no le gustaba ni más ni menos, no se podía comparar simplemente.

- No tendrás que madrugar mañana, ¿verdad? – le preguntó a Taichi.

- Ya te he dicho que no… ¿Por qué?

- ¿Vienes conmigo mañana a rondar por las tiendas y encontrar algo para Aiko? Kaori tiene amigos aquí y me ha pedido la mañana… Así que le he dicho que mañana no tengo intención de verla por aquí…

- ¿Tú no tienes nada qué hacer?

- Nada. Así que paneaba irme de compras…

- Pues ya tienes compañía. Aunque bueno, vas a tener que déjame comprarle un par de peluches a mi ahijada.

- Solo si tú me dejas comprarle algo a tu versión en miniatura adorable – sonrió a modo de contestación. Estaba segura de que no iban a tener demasiados problemas a la hora de ponerse de acuerdo con aquellas materias.

Volvió a quedarse en silencio, contenta con las conclusiones a las que habían llegado. Notaba el cansancio de todo el día, eso sin duda, pero tampoco tenía demasiadas ganas de irse a dormir. Había pasado bastante tiempo desde que había podido pasar un rato con él sin nadie más y en momentos así era cuando más se daba cuenta de lo que lo echaba en falta.

- ¿Te acuerdas cuando me fui de Tokio el primer año? – dijo girándose hacia él ligeramente.

- ¿A qué viene eso? – se ladeó también para observarla unos segundos-. Claro que me acuerdo, no me dejaste llevarte al aeropuerto.

- Porque me llevaban mis padres – arqueó una ceja-. Si al final también apareciste y montamos los dos un buen drama…

- Ya, uno de los buenos – asintió-. Y peor fue cuando me aburría y no tenía nadie a quien rondar. Fíjate que podría decirse que para matar el aburrimiento me dio por ponerme a estudiar y a terminar el máster de una vez.

- Soy una buena influencia, deberías de saberlo. Pero sí, por eso mismo lo decía. Sabes hacerte echar de menos muy bien.

Giró mejor la cabeza para poder observarla. Sabía perfectamente de lo que le hablaba. Era él quien llevaba una temporada viajando mucho más de lo que le gustaría. Como era de esperar, cuando estaba en casa no se despegaba demasiado de Koemi y el niño y tenía al resto del grupo más descuidado. Así que había tenido tiempo más que de sobra para echarlos en falta lo suficiente.


2012

- Si es que no entiendo por qué no has querido irte a pasar la Navidad con el chico ese que te lo dijo el otro día – dijo Andrew mientras que terminaba de cerrar la maleta.

- ¿Quién? – confusa, levantó la cabeza del boceto con el que estaba trabajando.

- Sí, el rubio ese más pequeño que nosotros…

- Ah, Takeru… - se encogió de hombros-. Estaré bien, haz el favor de irte o vas a acabar perdiendo el avión.

- ¿Segura que estarás bien?

- Fuera – cogió una de las bolitas de papel que había tenido con ella hasta entonces lanzándosela.

- Cabezota…

Despidió a su amigo una vez que se terminó de recoger todo, quedándose distraída. Había coincidido con Takeru días atrás y había casi acabado discutiendo con él porque no había querido ir a cenar aquella noche con él y su familia. Sin duda no era por Takeru por quién había declinado la invitación. No porque pensara que su hermano fuera a estar presente sino porque no tenía demasiadas ganas de verse en ese contexto después de todo. Agradecía el gesto ya que no había querido que sus padres gastaran más dinero de la cuenta comprándole un billete de vuelta por esas fechas y Ryo estaba, como siempre, demasiado ocupado con todo como para pensar tan siquiera en la opción de que fuera a verla.

Estaba bien. No iba a pasar nada porque se quedara aquellos días adelantando trabajo sin nadie que la distrajera. Hubiera preferido que Biyomon estuviera con ella, pero, desde que había empezado el master había preferido que se quedara en Tokio con su madre, no queriendo dejarla sola tanto tiempo. Cogió aire, soltándolo lentamente antes de volver a centrarse en su trabajo.

No fue hasta que un par de horas más tarde unos golpes en la puerta la devolvieron a la realidad. confusa, frunció el ceño antes de levantarse a abrir. Sin estar segura de si al final había pedido comida o si solo lo había pensado. Llevaba demasiado tiempo trabajando como para poder tan siquiera centrarse en algo más. Caminó por la habitación hasta abrir la puerta, casi sin preocuparse de las pintas con las que pudiera estar, abriendo de forma distraída.

Se quedó con la boca abierta y congelada por completo sin poder creerse lo que estaba viendo delante de ella.

- Oye, sé que vengo de un vuelo de más horas de las que se debería de considerar legal, pero no estoy tan desgraciado para que me… - habló Taichi divertido por la reacción de ella.

Le cortó la frase de forma inmediata al avanzar rápidamente para abrazar a su amigo con todas las ganas que pudo. Hacía meses que no había podido verlo y jamás se habría podido imaginar que fuera a ser él quien estuviera al otro lado de la puerta. No tardó demasiado en devolverle el gesto, rodeándola con sus brazos y apretándola contra él de esa forma.

- ¿Qué narices estás haciendo tú aquí?

- ¿Yo? Venir a verte. Y no quiero protestas que me he tenido que buscar un trabajo para los fines de semana para poder aparecer por aquí.

Levantó la cabeza hacia él, observándolo sin haberlo soltado aún. Estaba allí.

- Eres un idiota – murmuró apenas antes de sonreírle y volver a buscar quedarse de nuevo abrazada del todo sin importarle estar en medio del pasillo.


Yamato caminaba de forma distraída por el pasillo de camino a su despacho. No tenía gran cosa que hacer ya, habiendo terminado todo el trabajo que tenía pendiente hacía ya un rato y habiendo ultimado algunos detalles de uno de los proyectos que había estado manejando la semana anterior con otros encargados.

A aquella hora, solo le quedaba hacer algo de tiempo hasta la hora de comer y podría llamar a casa de su padre a ver qué tal se estaba portando Aiko y poder saludarla. Sonaba como un buen plan y como una idea bastante apetecible. O al menos la más apetecible que se le podía ocurrir hasta ese momento y con las condiciones que tenía a mano.

- ¡Yamato! – una voz reclamó su atención desde el final del pasillo, sintiendo así pasos que se acercaba rápidamente hacia él antes de tener tiempo para girarse. Sabía perfectamente quién era y justo en el momento en el que la tuvo delante no pudo más que cerrar los ojos con una mueca en la cara.

- Me olvidé por completo de contestarte anoche… - no mentía, sin duda había estado entretenido y Aiko se había encargado de que se olvidara de todo lo demás.

- Eso suponía – contestó al periodista, divertida al ver la cara que él había puesto-. No pasa nada… ¿Puedes al final? Me gustaría poder empezar a escribir cuanto antes…

- Ehm… Pues… Tengo un rato ahora si te viene bien para que no tengas que andar pendiente de mi hora de comer.

- Ya que te tengo que dar la lata lo menos que puedo hacer es invitarte a comer…

La miró, intentando dejar de lado las palabras del resto porque aquello solo iba a servir para que se sintiera más incómodo, si era posible, con toda la situación. No quería reflejar gran cosa en su expresión y confiaba que siguiera siendo uno de sus fuertes, especialmente con aquellos que no lo tenían tan sumamente calado. Sabía que aquello era parte de su trabajo y que iba a tener que hacerlo tarde o temprano, así que cuanto antes de lo quitase de delante, antes acabaría y se quitaría aquella situación de encima.

- Salgo dentro de algo más de media hora – contestó por fin.

- ¿No puedes salir primero si ya no tienes nada qué hacer? Seguro que así es más fácil encontrar alguna parte interesante a la que ir… Porque como me digas que podemos quedarnos en la cafetería eso te dejaría como más aburrido de lo que recordaba…

- No tengo por costumbre salir antes de mi hora por capricho, pero si quieres empezar ahora… Iba para mi despacho – se encogió de hombros.

Asintiendo a sus palabras, pareció darse por contenta y cuando él echó a andar, lo hizo a la vez que él. No se había molestado en saber de ella cuando había vuelto de Marte la primera vez, sobraban las explicaciones de cualquier tipo, pero, aunque todo hubiera salido bien, tampoco lo habría hecho. Evidentemente tenía ojos en la cara y sabía que era alguien que resultaba llamativa, sino no le habría hecho caso años atrás. A aquellas alturas no le gustaba admitirlo, pero sabía que era la verdad. No había buscado más que intentar tranquilizar su histeria con alguien que le parecía atractiva.

Pero aquello había sido muchos años atrás y ahora, su cabeza no podía funcionar de una forma más diferente. Sabía que por aquel entonces ella también había sido plenamente consciente de lo que pasaba, había sido claro, de manera que no contaba con que las cosas pudieran ser más que lo que realmente eran.

- ¿Si te hago alguna pregunta un poco inapropiada vas a gruñirme? – la voz divertida de ella lo devolvió a la realidad, habiendo ya llegado al despacho, provocando que arqueara una ceja a la espera de que dijera algo más-. ¿Por qué la JAXA no hizo esto tras el primer viaje?

- ¿El qué? ¿Dejamos meter las narices de forma un poco más interna a la prensa por aquí? ¿Tú crees que yo tengo la más remota idea de lo que pasa por esas cabezas? – contestó, dejando que pasara ella primero para dejar la puerta arrimada tras ellos-. Puedes preguntarle eso mismo a Hideki, seguro que lo sabe mejor que yo.

- Me ignoró deliberadamente, pero eh, tengo que intentarlo – sonrió, divertida, yendo a tomar asiento para dejar encima de la mesa la carpeta que traía con ella-. Podemos probar a preguntas más suaves por ahora… ¿qué tal de ha ido?

- ¿Eso cuenta como pregunta laboral o personal?

- Tómatelo como quieras – sonrió algo más, quedándose apoyada en la mesa tras cruzar de forma distraía las piernas-. Creo que este puesto no te ha caído del cielo porque sí, así que no tienes pinta de que te haya ido demasiado mal.

- No, no me puedo quejar, Supongo que es donde te deja haber pisado dos veces Marte.

- Sí, yo diría que sí. No creo que nadie te vaya a acusar de haber tirado de influencias para llegar aquí – no sacó su material de trabajo, dedicándose a observarlo unos segundos-. Deja las preguntas de trabajo para luego… ¿qué tal te va todo? Tenías demasiada cara de susto cuando te vi en Londres hace una temporada, te prefiero en este contexto.

- ¿No me digas? – relajando algo más el gesto y decidiendo tomar asiento él también, la observó-. Yo diría que estoy más en lo mío aquí. Lo que no entiendo es cómo sigues tú interesada en el mismo proyecto, seguro que tienes cosas mejores que hacer.

- Me interesa. Me parece un tema importante y que necesita algo más de cobertura. Además, como cuando me mandaron hacer años no me resultó demasiado complicado tener trato con vosotros, pensé que sería buena idea. Aunque con algunos más que otros… - dejó caer de forma casual, ladeando ligeramente la cabeza unos segundos, tanteando la reacción de él-. Gabumon siempre se dejó chantajear con más facilidad.

No pudo más que reírse al no haber visto venir esa salida. Tenía toda la razón y no iba a ser él quien se la quitara. Gabumon, sin duda, era una fuente de información fácilmente sonsacable a base de comida.


AnnaBolena04: pues vamos a seguir muriendo de amor con Taichi suelto por el mundo, ya sea en presente o en pasado. No me acordaba de haber escrito este FB y casi me muero del amor al leerlo... Si es que ljahjalaflkjaf A este hombre lo ponen de cuarentena y se las arregla para escaparse e ir un rato a ver a la pelirroja, no vaya a ser. ¿Cómo iba a dejar él que pasaba la Navidad sola? No señor, ni hablar. Se le colaba por allí como que se llamaba Taichi, y, de paso, pues aprovechaba y le tiraba un poco de las orejas al minirubio.

Mejor pensar en ellos y olvidarte de la pelandrusca, que son mucho más sanos y podemos fangirlear un buen rato que a nadie le va a venir mal en estos días. Yo, por ahora, voy a ponerme un rato a hacer el zombie y seguir viendo vídeos raritos de esos de los míos jajajaja Luego les cuento el royo a los mosntruos y verás tú qué susto les pego.

¡Un besito de tortuguita!