La periodista sonrió, quedándose mirando hacia el reloj, dándose cuenta de que había pasado el rato con rapidez y que podrían irse ya. Se puso en pie, consiguiendo así que la siguiera con la mirada sorprendido.
- ¿Qué? Tengo hambre, así que ya estás buscando un sitio decente por esta zona porque no la conozco todavía.
- Tienes suerte de que yo sí. No vivo demasiado lejos – explicó fijándose también en la hora, hizo lo mismo que ella.
- ¿Vives por aquí?
- ¿Qué tiene eso de raro? – dijo al ver la expresión de ella.
- Que te imagino más bien viviendo en alguna zona moderna del centro…
- ¿De verdad? ¿Por qué?
- Te queda mejor…
- Nunca me gustó el centro y sus aglomeraciones – explicó-. No estaba solo por motivos laborales en Tanegashima.
No iba a entrar en detalles sobre aquello, pero sin duda tampoco mentía. Prefería la vida tranquila y eso no era ningún secreto. Se acercó a por su abrigo para poder ponérselo y así salir y no perder demasiado tiempo. Distraído, se colocó la prenda, peleándose unos segundos con las mangas para que no se le enredase todo. Dándose por contento, estuvo a punto de girarse hacia ella cuando tuvo que evitar dar un respingo al sentir como posaba las manos en sus hombros unos segundos, bajándolas lentamente con suavidad.
- Tenías una pelusa – murmuró antes de volver a alejarse.
- Lo raro es que no tenga unas cuantas más – murmuró, no queriendo darle tampoco ningún tipo de importancia a aquello-. Vamos, que luego tengo unas reuniones que no me quiero perder.
Avanzó para poder salir de allí y hacer exactamente lo que había dicho. Tenía hambre, no lo iba a negar, llevaba desde hacía demasiadas horas sin haber comido nada. Y la idea de no tener que comer en la cafetería también le parecía bastante bien, por lo que su único entretenimiento fue colocarse bien la bufanda.
- ¿Has hablado ya con el resto?
- Sí, el otro día que Mai me acercó al centro me adelantó bastante del trabajo por suerte. Así que yo creo que dentro de poco solo me quedará sentarme a escribirlo todo bien.
- Seguro que tienes ganas de acabar y salir de este aburrimiento.
- Tampoco es todo tan malo…
Alargó la mano, cogiendo la puerta para poder abrirla y dejarla pasar a ella primero, saliendo tras sus pasos. Estaba seguro que si en vez de Emily hubieran envidado a su compañero de trabajo para tratar con él, Mai no estaría tan paranoica y no tendría que haber escuchado tanta tontería.
- Vale, creo que podemos ir a un sitio que no est…
- ¡Papi!
Una voz mucho más aguda que la de Yamato cortó sus palabras, desconcentrando por completo al rubio y provocando que se girase en busca de aquella que lo llamaba, no tardando en vez un pequeño borrón rubio correr hacia él como si llevara un par de meses sin verlo y quedarse abrazada a sus rodillas.
- ¿Pero qué estás haciendo tú aquí? – confuso todavía, apenas tardó unos segundos en agacharse para coger a Aiko en brazos.
- El abu dijo que teníamos que venir a darte una sorpresa – se agarró bien a su padre, encantada de que la hubiera cogido.
- El abuelo… - levantó la vista de la pequeña, mirando a su alrededor y no tardando en ver a Hiroaki no demasiado lejos, haciéndole un gesto con la cabeza.
- ¿Y esta niña tan guapa? – preguntó la periodista, quedándose observándola-. Hola – saludo acercándose para poder observarla, sin conseguirlo al esconder Aiko la cara contra su padre.
- Oye, ¿no saludas?
- No – negó con la cabecita, sin separarse de él.
- El poco gusto por la prensa debe de haberlo sacado de mí – sonrió, posando la mano sobre la cabeza de la pequeña, cubierta con un gorrito para que no cogiera frio-. Creo que vas a tener que ir a comer sola y ya terminaremos el trabajo más tarde. Hola papá – saludó a Hiroaki cuando llegó hasta donde estaba él.
- ¿Molestamos?
- Oh no – contestó Emily por el rubio-. Iba a aprovechar para hacerle unas preguntas a Yamato pero creo que se ha encontrado mejor compañía.
- ¿Preguntas?
- Sí, papá, preguntas. A la competencia le hago algo más de caso que a ti – sonrió-. Lo siento, ya te aviso cuando tenga hueco.
- Papi se viene a comer conmigo – dijo la pequeña, casi escondiéndose dentro de la bufanda de él.
- Ya has oído, tampoco tengo demasiada opción…
Usando esas palabras como despedida, le hizo un gesto a su padre para poder echar a andar con él también, dejando atrás a la periodista. Sin duda, no iba a decir que esperase la visita de ellos y que tenía gana de quitarse de encima todo aquello, pero, aceptaba el cambio más que gustoso. Sonrió bajando la cabeza para dejar un beso en la frente de la pequeña.
- ¿Me explicas algo o me lo tengo que imaginar yo solo?
- ¿No te lo dije? ¿Te hablé del famoso documental?
- ¿Por el que llevas protestando desde hace semanas?
- Pues es la periodista encargada e iba a terminar parte de las preguntas que me tienen que hacer…
- Osea, que de tu madre y de mí reniegas pero a otros periodistas sí que les das la razón. Muy bien, hijo… Y yo trayéndote a Aiko a modo de sorpresa – se rio viendo las caras que estaba poniendo él-. Menos mal que parece que te hemos salvado.
- Esta tortuguita siempre me saca de los apuros – sonrió consiguiendo separarla algo de él para maniobrar y arreglárselas para conseguir subirla sobre sus hombros.
- Ten cuidado hijo, que ahí arriba como poco le va a llegar menos oxígeno del que necesita.
- ¡Mira qué alta soy! – divertida desde donde la había dejado su padre, empezó a reírse.
- Oye, ¿no faltan dos?
- Se han quedado con tu madre. Nos hemos venido a secuestrarte para que comas con nosotros. ¿Te parece bien?
Sonrió a modo de respuesta. Sin duda se quedaba con el cambio de planes que acababa de tener. Prefería comer con Aiko y sus padres sin lugar a dudas. Podría aprovechar algún hueco que tuviera libre para terminar y quitarse el problema de encima de una vez.
- Oye, te he dicho que te dejo comprarle algo a Aiko, no que te lleves media tienda para ella. Vamos a ver… Que como sigamos cogiendo cosas no nos va a cerrar la maleta a ninguno de los dos.
- ¿Has cogido algo para Reiji también?
- ¡Ay!
Respondiendo así a la pregunta de él, giró sobre sus propios pasos para volver a la estantería en la que había estado revolviendo con los peluches de los animales típicos de la zona. Sin duda iba a cogerle uno igual que a su hermano, así se evitaba problemas de que uno quisiera el del otro.
- Vale, pues si yo les cojo esto, tú deberías que mirar algo de comida y así se quedan más tranquilos…
- Eso en el aeropuerto, que no tengo gana de que me aburran en los controles. Aunque cueste más caro, me veo ganando años de vida así.
- ¿Controles? ¿Te has venido con equipaje de mano?
- ¿Qué? – se encogió de hombros-. Tampoco necesito tanta ropa…
- Pero si es casi una semana… ¿Y no se te arruga la ropa?
- Eh, perdona. Llevo años sobreviviendo a este tipo de ropa y de vida. He aprendido a poder meter una americana en la maleta y que luego esté presentable.
- ¿Has pedido que te planchen la ropa en el hotel? – dijo divertida cruzándose de brazos.
- No voy a contestar a eso…
Echándose a reír los dos a la vez, volvieron a echar a andar por el pasillo. No pasó demasiado tiempo hasta que sintió como vibraba su teléfono en su bolsillo, haciendo que la pelirroja se apresurase a intentar conseguir contestar antes de que se cortase, sonriendo al ver quién llamaba.
- ¿Te pillo ocupada?
- Pues… Puede… - le acercó el teléfono a Taichi.
- Hola rubio – contestó él.
- Ya te he dicho muchas veces que dejes de hacer eso, Chi…
- ¡Chi! ¡Chi! – pudo escucharse de fondo a Aiko.
- Aburrido… Dale un beso de mi parte a esa cosita que escucho de fondo, ahora te devuelvo a la otra cosita – un silencio seguido de una protesta por parte de él consiguió que Yamato se echara a reír, adivinando perfectamente lo que acababa de pasar.
- Idiota… - escuchó protestar a Sora todavía mientras que recuperaba el teléfono-. Estamos de compras.
- Espero que le hayas dado fuerte… Ven Aiko, ven a saludar a mami.
- ¡Mami!
- ¡Hola cariño! ¿Te estás portando bien?
- Claro que sí, ella siempre se porta bien – contestó él mientras que escuchaba a la niña reírse de fondo.
- Mami te echo de menos, vuelve pronto, ¿vale?
- En un par de días estoy aquí, tú tranquila. Tú mientras tanto sigue cuidado a papi.
Escuchó algunos ruidos de fondo, tardando unos segundos en volver a escuchar algo coherente al otro lado de la línea.
- Acaba de llegar mi hermano y se ha ido a por él – dijo Yamato-. ¿Todo bien?
- Sí, estamos comprando algunas cosas al refugio del aire acondicionado. ¿No comes hoy en el trabajo?
- Iba a comer con la encargada del famoso documental para dejar hecha mi parte, pero se me cruzó una rubia en el camino y no pude negarme a su invitación.
- ¿Ya estáis avanzando con ese tema?
- Sí, por lo que me ha dicho le debo de quedar yo y con lo que ya tienen ella y su compañero puede ponerse a escribir. Así que dentro de nada volveremos a la normalidad por aquí.
- Pues me alegro, porque te sabes poner muy cascarrabias cada vez que alguien te lo recuerda… ¿Libras de tarde?
- No, tengo que volver ahora y aun no hemos comido…
- ¡Yamato! Ponte a comer de una vez que luego no te da tiempo y andas atragantado.
Taichi dio un ligero brinco al escucharla protestar, echándose a reír por sus posteriores palabras, volviendo a alejarse de la pelirroja al ver venir otro manotazo, perdiéndose unos pasos más allá entre las estanterías de juguetes.
- ¿Me has oído?
- Ahora mismo voy. Oye, ¿a qué hora llegas?
- No lo sé todavía, ¿Por qué?
- Porque quiero que me avises para ir a buscarte, ¿queda claro? Así llegues de madrugada.
- Yamato…
- No, ni Yamato ni nada. No quiero que andes pendiente de taxis ni nada, te voy a buscar yo y así te vas directa a casa, que falta te debe de hacer ya, ¿entendido?
- Sí… - sonrió, girándose para que Taichi no la viera poner caras-. Ya te aviso con la hora exacta en cuanto estemos en el aire, prometido. Anda, vete a comer… Y… oye, te echo mucho de menos. A los dos, pero… Me tienes muy mal acostumbrada a no dormir sola.
Las palabras de la pelirroja provocaron que sonriera de forma delatadora, aprovechando para apartarse unos pasos más de donde estaban su hermano y su padre, no teniendo ganas de aguantarlos más tarde.
- Pues… Te he encontrado sustituta, que lo sepas. Hoy he despertado con una tortuguita encima… - bromeó mientras tanto, quedándose al final cerca de la ventana-. Yo también te echo mucho de menos. Más de lo que te puedes imaginar.
- Vete a comer, anda… Te veo en un par de días.
- Oye – no queriendo dar todavía por terminada la llamada, reclamó así su atención unos segundos más.
- ¿Qué?
- No, nada… Que… - miró hacia los lados, vigilando que no tuviera a Takeru cerca para tocarle las narices, que te quiero.
- Tonto…
- Y ya, ya me voy a comer. Disfruta del día, te llamo por la noche otra vez.
- Eh – fue ella la que reclamó su atención ahora-. Que yo también te…
- Yo sí que te quiero, rubio – soltó Taichi habiéndose acercado a la pelirroja sin que ella se diera cuenta, quitándole el teléfono de nuevo de entre las manos.
- ¡Taichi que me des eso!
Fue lo último que pudo escuchar Yamato antes de que la llamada se cortase, echándose a reír. Pasara el tiempo que pasara, había cosas que no iban a cambiar. Y esos dos que acababan de colgar, sin duda eran un claro ejemplo de ello.
- Mira qué cara de bobo traes… Si te ve con ella puesta la periodista que te andaba poniendo ojitos a la salida del trabajo tenemos que abanicarla…
- Papá… Vete a buscar a Aiko, corre – haciéndole un gesto, espantó a su padre.
AnnaBolena04: ¿alguien decía algo de zorranta? Porque parece que hemos tenido un primer intento de acercamiento y si Mai lo ve, allí hay carpetazos para todos. Para ella por pasarse de la raya y para él por no darse cuenta de lo que pasa... O más bien no querer darse cuenta. Menos mal que ha llegado la nenita para poder salvar a su padre de las dudosas intenciones de una pelandrusca. Que ahora ya tiene claro de que ese rubio es propiedad de Aiko Ishida y que, cuando tiene a bien, como mucho se lo deja a su madre.
De la declaración de amor de la otra parte del matrimonio mejor no hablamos, ¿verdad? Que hacía ya tiempo que el pobre rubio no sufría un ataque de esos en los que creía que iba a escuchar la voz de Sora y el que le contesta es el otro. Seguro que tiene algún que otro escalofrío en esas ocasiones, que vamos a ver, por favor, que ya bastante tiene con sufrirlo en directo. Que haga el favor de dejarlo dialogar con su señora esposa en paz.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: bueno, no pasa nada, así te lo lees todo del tirón y te queda más rato entretenida. Ayer me di cuenta de que no había subido capi cuando ya me estaba metiendo en la cama y me acerqué al pc a cerrar las cosas, es decir, que me había dejado esta pestaña abierta y mis neuronas se habían ido por la ventana. No tengo la cabeza como siempre, la verdad, no consigo concentrarme para nada. Pero eso creo que tiene que ver con la forma de trabajar tan mala que estamos teniendo estas semanas. Al próximo que vea llorando por las redes porque "ohdiosmio" voy a ir a su casa a darle tal par de leches que hasta se va a considerar motivo de peso para romper la cuarentena.
Esos dos tienen un vínculo de esos que son más complicados de conseguir y que, en el fondo, pase lo que pasa, estén en dónde estén, no se va a romper. Pasaron por mucho y tuvieron la suerte de entender que mira, se prefería como una constante en la vida del otro antes que poder meter la pata intentando llevar las cosas a otro terreno cuando tuvieron el accidente. La amistad de esos dos vale demasiado para ellos como para poder hacer algo que pueda perjudicarla. Y ya no se diga ahora que tienen entre sus entretenimientos favoritos babarse por el enano que corretea por la casa del otro.
El otro día cuando leí tu review me hizo gracia, porque la periodista ya empieza a hacerse querer, está claro, pero es que estoy llevando las cosas a un terreno en el que me di cuenta de que de entre todos... tú vas a tenerle un cariño muy, pero que muy especial. No te digo más y ahí te dejo para que tengas algo más divertido en lo que pensar.
Y claro que estoy pendiente, vamos a ver, vecina, que ya llevamos una temporada por aquí y no estamos precisamente en el momento de no estar pendiente. Espero que estés mejor y que este fin de semana descanses un poquito, que esto genera un agotamiento de otro tipo mucho peor, lo estoy notando hasta yo que convivo mucho con el agotamiento mental... Pero bueno, eso, ¡ánimo! Un bico enorme y cuídate mucho.
