- ¿Tú no decías que no querías dejar a Aiko sola? – dijo Mai mirando hacia Yamato cuando por fin tuvo la oportunidad de hablar con él.
- Ya, ¿y que te dije también? – giró la cabeza, quedándose observándola a la espera de su respuesta, viendo como entendía lo que le decía echándose a reír-. Me dijo que si quiero que vaya yo a dormir también a casa y que ya por la mañana nos arreglamos. Pero vamos, que eso de saltarme yo la cena o tan siquiera ir por casa a llevármela más tarde que ni se me ocurra.
- Bueno, oye, sacar a esa cosita de la cama con el frío que hace creo que se considera ilegal – asintió.
- Acabas de decir lo mismo que mi padre…
Y en el fondo también lo pensaba, pero no le hacía gracia dejarla en casa de sus padres la noche entera también sin estar él con ella. Así que la solución de quedarse él también le sonaba de maravilla, que así no tenía que andar dando más vueltas de la cuenta. Giró la cabeza hacia Hideki quien estaba no demasiado lejos de ellos.
- ¿Has hablado al final con Sora?
- ¿No te lo ha dicho?
- No, fíjate que se me olvidó hablar de ti con ella el rato que tenía a solas antes… - ironizó, divertido-. No, la verdad es que me acabo de acordar.
- ¿Para qué ha llamado a Sora? ¿Qué has hecho? ¿Te ha mandado Shiroi al sofá? – la piloto intervino.
- Cría cuervos… - negó con la cabeza-. ¿Os tengo que repetir que os puedo abrir un expediente?
- Perdona, pero yo ahora soy instructora de vuelo y estoy en otro departamento. Así que… Cuenta, ¿qué has hecho para tener que recurrir a una diseñadora famosa?
- Nada, son cosas de trabajo – se encogió de serio, quita esa cara, necesitaba hacerle unas preguntas porque os quieren cambiar el uniforme y estamos teniendo problemas.
- ¿Le has dicho que experimente con su querido maridín? Mira que luego crea falsas expectativas y… ¡Ay! – protestó al recibir un codazo del rubio.
El general puso los ojos en blanco, haciendo el esfuerzo por no entrar en la discusión ya que sabía perfectamente cómo iba a acabar la cosa. Además, tampoco tenía mucha idea de nada, por lo que podría estar hablando de cosas que ni sabía. Cuando le habían dicho que tenían un problema se le había venido el nombre de ella directamente a la cabeza, porque, ¿qué mejor opción que ella para pedir ayuda?
- ¿A que sí, Emily? – dijo Mai llamando así la atención de la periodista que estaba no demasiado lejos de ellos-. ¿A que tengo razón?
- ¿Con qué? – confusa, se acercó hasta donde estaban.
- Con que si quieren cambiarlos el uniforme y Hideki le ha pedido socorro a la esposa de Yamato debería de probar con él que para algo lo tiene a mano… Da bien el pego, y si se casó con alguien del mundo de la moda, ahora que se aguante…
- ¿Quieres dejar de decir tonterías?
- ¿Por qué? ¿Tienes miedo de que si te quedas quietecito te clave alguna alfiler? – se echó a reír, volviendo a mirar de reojo hacia Emily, la cual los estaba mirando aún con gesto confuso.
- Claro, así la próxima vez que me lo encuentre en un desfile seguro que no es entre el público – acabó contestando ella por fin, mirando a unos y a otros-. Oye, perdona por no haberte preguntado primero pero como te fuiste tan rápido… ¿Cómo se llama la niña?
- Aiko – la pregunta de ella atrajo la atención de Yamato automáticamente, haciendo que Mai volviera a reírse-. Es que vinieron a buscarme ella y mi padre para ir a comer justo cuando nos íbamos - le cambiaba la expresión de la cara al rubio cuando se nombraba a la pequeña, eso saltaba a la vista. Estuviera en la situación en la que estuviera, si se le nombraba a la niña acababa sonriendo-. Y debería de irme a buscarla a ver si la pillo despierta… - hacía ya un rato que habían terminado de cenar y tampoco tenía mucha más intención de quedarse demasiado rato más. Dio un respingo al sentir su teléfono sonar, sacándolo rápidamente y viendo el nombre de Sora en pantalla-. Vengo ahora mismo – se disculpó con los demás.
Emily se quedó en la mesa, esbozando una ligera sonrisa a modo de contestación antes de ponerse algo más seria. Se quedó mirando hacia Mai unos segundos, pensativa. Sabía lo que pasaba y estaba un poco harta ya de que estuviera insistiendo cada cinco minutos con el tema siempre que la tenía delante.
- ¿Sabes una cosa? – habló por fin cuando la atención de los demás dejó de estar pendiente de ellas-. Me contó él hace un año y pico que estaba casado y que tenía una niña. No hace falta que me lo repitas cada poco… No entra dentro de mis planes tirarme a su cuello. Y si así fuera, desde luego que no sería asunto tuyo.
- ¿Perdón? – confusa, se quedó mirándola con los ojos abiertos.
- Ya me has oído. Y creo que es mayorcito tambien para saber lo que hace o deja de hacer, así que haz el favor de dejar el temita.
Mai siguió sorprendida, no esperando que fuera a decirle aquello de repente. Necesitó unos segundos para darse cuenta exactamente de lo que estaba pasando, relajando el gesto de sorpresa y cruzando los brazos sobre el pecho.
- ¿Segura? Porque ya nos conocemos y para tener bien claras las cosas cualquiera diría que le lanzas unas miradas no muy coherentes…
- Las miradas que lance o deje de lanzar son cosa mía.
- Te lo digo por tu bien…
- ¿Por mi bien qué? No tienes ni idea de lo que pasa por mi cabeza y tampoco me conoces, así que deja de dar las cosas por sentado. Ahora… si me disculpas, me voy al baño.
Sin darle tiempo a contestar se alejó del grupo, caminando hacia el baño tal y como había dicho. La piloto la siguió con la mirada, aún demasiado confusa para que tan de repente se hubiera puesto de tan mal humor y que le hubiera dicho aquello en público.
- Tú te lo has buscado, Mai – dijo Hideki, quien sí que había escuchado la conversación.
- Pero si se come a Yamato con los ojos… Esta no me la da, pero lo digo yo…
- No, me voy ya a casa – contestó Yamato, apoyándose en la pared-. Quiero pillar a la peque despierta, que tiene que echarnos mucho en falta… Sí, ya le doy un beso de tu parte, no te preocupes. Llámame mañana por la mañana cuando tengas un rato…
Emily había ido al baño, buscando relajarse, decidiendo no volver con el grupo después, sino que era mejor salir al exterior donde había podido ver a Yamato salir con el teléfono. No era tonta, en su momento sabía a lo que se exponía, pero, ¿qué tenía de malo? Años atrás el rubio llevaba un cartel en la cabeza que dejaba bien claras sus intenciones, es más, él las había dejado claras, a ella le había parecido bien y se habían servido de entretenimiento mutuo. No era una ex loca, no iba suspirando por las esquinas resentida por él.
Con lo que no contaba era con que el tiempo le hubiera tratado tan bien y que en aquel entonces estuviera incluso mejor de lo que ella recordaba. Aprovechó que estaba distraído para observarlo más detenidamente, quedándose apoyada no demasiado lejos de donde él estaba.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó él una vez hubo terminado la llamada.
- No te había visto…
Confuso, se quedó mirando hacia ella, dándose cuenta de que no tenía la misma expresión en el rostro que antes. Tenía el ceño fruncido y el gesto serio.
- ¿Ha pasado algo? – preguntó finalmente.
- Acabo de discutir con Mai – explicó, esquivando la mirada del rubio-. Ya se estaba pasando con el tema y he explotado…
- ¿Tema? ¿Qué tema?
- Sí, ahora finge que no te has enterado de nada…
El último comentario de ella provocó que el rubio arquease ambas cejas. ¿En serio había ido a decirle algo Mai? Una cosa era que se lo dijera a él y otra muy diferente que hubiera acabado por meter a la periodista en toda la tontería más allá de tocarle a él las narices.
- No le hagas caso – habló por fin-. Cuando quiere no sabe más que decir tonterías. Y, tampoco es demasiado asunto suyo llegado al caso… Así que ignórala – ya hablaría él con Mai más tarde-. ¿Por qué no vuelves dentro?
- No, creo que pediré un taxi. No tengo gana de seguir por aquí, tengo trabajo pendiente.
- ¿Un taxi? ¿Dónde tenías el hotel?
- En el centro de la ciudad.
- Pues te llevo yo, que tengo a Aiko en casa de mi padre y tengo que ir hacia allí.
- No… No – negó con la cabeza-. No creo que sea tampoco la mejor de las ideas ahora mismo.
- No digas tonterías… Que ya somos adultos todos. Venga anda, vamos, que tengo algo de prisa.
- ¿No te importa?
Le hizo un gesto con la cabeza para que echara a andar hacia la entrada del local donde habían dejado todos el abrigo y sus pertenencias. Había avisado de que se quería ir pronto para poder llegar primero a casa de Hiroaki, así que no consideró necesario pasar a despedirse y tampoco tenía ganas de cruzarse con Mai en aquel momento.
No se llegó a poner el abrigo, teniendo demasiado cerca el coche, notando el frío de la noche nada más poner un pie fuera del local. A su lado, pudo ver de reojo a Emily aun con mala cara. No dijo nada, tampoco teniendo ganas de ser él quien fuera a animarla, porque tampoco era algo que considerase importante, limitándose únicamente a hacerle un gesto para indicarle cuál era el coche, abriendo así la puerta.
- Ten cuidado, que seguro que hay algún juguete donde menos te lo esperes – dijo antes de cerrar a sabiendas de que Aiko podría haber dejado alguno de sus peluches en cualquier parte-. ¿Qué hotel era? – le preguntó una vez que tomó asiento él también.
Esperó a que le indicase el destino, arrancando entonces. No tenía problemas para meterse por el centro de la ciudad a esa hora del día, no iban a tener demasiado tráfico por lo que decidió centrarse en la carretera. No quería enfadarse con Mai aunque no estuviera de acuerdo con lo que ella había hecho. Una cosa era decirle algo a él porque tenía confianza y otra que hubiera metido ya a más partes en el problema.
Tampoco le hacía gracia que hubiera llegado tanta tontería a oídos de ella, ya que eso la metía también en el problema aunque él no le diera importancia. Y lo único que quería hacer él con todo aquello era olvidarse de todo y hacer como si no pasara nada. Intentaba mantener una buena relación en algo que no le gustaba con alguien que quisiera o no, lo incomodaba, ahora la cosa no iba a ir a mejor.
- Es este – la voz de ella lo devolvió a la realidad, señalando hacia uno de los luminosos letreros del centro.
Asintió, buscando un lugar no demasiado lejos de la entrada en el que poder detenerse y así no estorbar en mitad de la calle y que ella pudiera bajarse.
- Gracias por tráeme…
- Ni no menciones – se giró ligeramente viendo como se desabrochaba el cinturón-. Y no se lo tengas en cuenta, tampoco creo que hablara demasiado en serio.
- Sea como sea… - se encogió de hombros-. Además… - sonrió, mirándolo de una forma completamente diferente en ese momento-. Si tuviera otra idea en mi cabeza me iba a dar bastante igual con quién estuvieras casado… - se acercó mientras que decía aquello para poder despedirse de él con un rápido beso en la mejilla-. Pero no me pongas esa cara de terror, que no muerdo y los ingleses también bromeamos en ocasiones… Gracias por traerme. Te veo en el trabajo…
Sin dejar que pudiera llegar a responder nada, se bajó del coche cerrando la puerta tras ella y sin mirar hacia atrás, caminando hacia la entrada del hotel con paso rápido huyendo así de la helada que estaba cayendo a aquella hora de la noche.
Es que soy la leche, ni tiempo para actualizaros en condiciones tengo. Así que os dejo el capi y no os puedo contestar a las review, cuaando pueda os las contesto, prometido. Y ya, ya sé que no es obligación pero ya sabéis que me gusta. ¡Un besito de tortuguita! Y no me matéis que nos conocemos ya...
