- Hijo – reclamó su atención pasado un rato, habiendo estado en silencio dándole vueltas al asunto-. No me malinterpretes, porque ya me sé más que de sobra tu posición con todo esto. Pero… Ten cuidado, porque no te mereces tener un problema gordo por culpa de…
- ¿Problema gordo? – giró la cabeza hacia él, volviendo a la realidad-. ¿Por qué?
- Porque yo que tú aprovecharía y le contaría a Sora lo que pasa antes de que se puedan malinterpretar las cosas – contestó, dándose cuenta de la cara con la que se quedaba observándolo-. No digo que vaya a desconfiar de ti, no parece de esas. Pero seguro que es buena idea que de enterarse de algo se entere por ti y no por lo que alguien diga.
- ¿Tú crees?
- Sí. Sé listo, ahórrate problemas, que bastante bien te va con ella como para que los caprichos de alguien se os metan por el medio. Que por el momento lo único de lo que se te puede acusar es de estar más atolondrado de lo que deberías.
- Qué gracioso…
Lo cierto es que había pensado en contarle lo que pasaba realmente con la periodista en su momento. Cuando se había enterado de que iba a ser ella una de las encargadas se había planteado decírselo a la pelirroja y que supiera que años atrás las cosas habían sido diferentes, pero, él mismo se había acabado convenciendo de que era una estupidez como una casa de grande. Que aquello era solo trabajo y que daba igual lo que hubiera pasado años atrás. Ahora se estaba planteando que su padre tuviera toda la razón.
- Tienes razón, con las cosas por delante puedo evitar malentendidos. Además, ahora que ya vuelve del viaje puedo aprovechar.
- Míralo por el lado bueno, con un poco de suerte te deja al fénix y ya tiene a quien darle picotazos.
Relajándose por el comentario de él, no pudo evitar reírse por las palabras de él. Sin duda lo había hecho para quitarle peso al asunto, pero también sabía que tenía toda la razón y que era lo más probable. Volvió a encogerse de hombros antes de dejar ir un bostezo, girando la cabeza hacia su padre.
- Voy a irme a la cama, que estoy muerto de todo el día. ¿Dónde se supone que puedo dormir?
- Pues… Te preparé la habitación del fondo ya que la tuya está ocupada…
- Acabaría primero metiéndome en la cama con ella, porque lo que va a tardar en irse detrás de mí…
- Lo sé, pero bueno, con un poco de suerte está durmiendo ya y no anda por ahí enredando que está muy frío para ella estos días.
- ¿Dónde te dejo las tazas?
- Trae, ya lo recojo yo todo, tú vete a descansar.
Asintiendo a lo que le dijo, poniéndose en pie para precisamente irse a la cama. Notaba el cansancio de todo el día, y aunque no estaba de todo seguro que fuera a poder dormirse tan fácilmente, iba a intentarlo. Necesitaba dejar la mente en blanco y dejar de darle tantas vueltas a todo. No había hecho absolutamente nada de lo que nadie pudiera acusarlo más allá de estar más atontando de lo que debería.
- Ah, hijo – reclamó su atención-. Te he dejado uno de mis pijamas en la habitación porque dudo que te vaya a apetecer demasiado dormir sin él.
- Gracias papá – contestó echando a andar por fin por el pasillo.
Hiroaki lo siguió con la mirada unos segundos, terminando por bajar la vista hacia la mesa. No le había gustado nada lo que había escuchado. Sin duda alguna no porque de repente le diera miedo que a su hijo se le fuera a ir la cabeza, sino porque con todo lo que le había llegado a la estabilidad que tenía en aquel momento no le hacía ni la más mínima gracia que nadie fuera a meter las narices donde nadie debiera meterlas. Sabía también que su nuera no iba a ser problema, a no ser que se viera más implicada, pero, realmente, no podía hacerle gracia de ninguna de las maneras.
Aquello no era reírse de su hijo porque se hubiera puesto rojo hasta las orejas porque alguna se le hubiera quedado mirando más descaradamente. Aquello solía ser mucho más normal, y se lo tomaban como como algo gracioso. Esto era diferente. Se puso en pie, cogiendo las tazas para ir a dejarlas en la encimera e irse él también a la cama. Había pasado gran parte del día con sus nietos y él sí que estaba notando como le había pasado factura. Posiblemente hubiera caído rendido entre las sábanas de no ser porque ahora tenía la cabeza a punto de empezar a echar humo.
- ¿Cuándo tienes el vuelo? – preguntó la pelirroja a Taichi mientras que volvían del desayuno.
- Pues… Yo me voy la semana que viene al final, así que aún tengo para algunos días más. Pero bueno, cuando esté de nuevo en Tokio ya va a ser para quedarme una buena temporada, prometido. Puedes decirle a ese rubio que tienes por mascota que ya vuelve a tener compañía por las mañanas.
- Siempre tiene compañía por las mañanas – contestó divertida empezando a reírse ella también, intentando hacerlo sonar de alguna forma más sugerente sin conseguirlo-. Estamos en invierno, por la mañana lo complicado es escaparse de la cama porque tenemos a Aiko con nosotros, más concretamente encima de su padre.
- Tengo la competencia bastante alta, entendido – se unió a la risa de ella al poder imaginarse la escena-. Pues ya que tengo transporte personal para mientras que esté aquí te llevo yo al aeropuerto más tarde y así no tienes que andar dando vueltas.
- ¿No tenías unas reunión?
- La cancelé – contestó encogiéndose de hombros.
- ¿Voy a tener que invitarte a comer por eso?
- Sí, pero cuando estemos de vuelva en Tokio y me dejes monopolizar a mi ahijada un buen rato.
- Pues te peleas con su padre por ella, que ya sabes que ese tema suele ser complicado – divertida, acabó por asentir-. Pero yo te prometo que voy a intentar allanarte las negociaciones, no te preocupes – cuando llegaron a la zona de los ascensores, se quedó mirando hacia la puerta y luego hacia él-. ¿Vienes a sentarte encima de mi maleta para ver si consigo cerrar?
Entretenido por las palabras de ella acabó por asentir, subiendo así al ascensor a la vez que la pelirroja para dar al botón de la planta en la que estaba la habitación de ella. Por todo lo que la había visto comprar para los que se habían quedado en Tokio, de verdad veía más que factible el tener que sentarse encima de la maleta para que pudiera cerrarla.
- ¿Sabes una cosa? No tenía nada de ganas de venir a este viaje, pero mira tú por dónde… Siempre te las tienes que arreglar para que se me acaben pasando los morros por tener que estar fuera de casa.
- Bueno, algo se me tenía que dar bien – sonrió antes sus palabras antes de alargar el brazo y tirar de ella hacia él para sujetarla como si fuera a abrazarla pero dedicándose únicamente a aprovechar para revolverle el pelo.
- ¡Taichi!
- ¿¡Qué!? – protestó imitando su tono usando uno más agudo-. Oye, tú imagínate todo lo que daríamos que hablar si fueras algo más dada a la vida pública.
- Sí, "vista famosa diseñadora dándole una patada en el trasero a serio embajador por bobo al salir de un ascensor".
- Sí, pero con los pelos que te acabo de dejar seguro que da pie para malpensar un rato…
Negando con la cabeza, terminó por salir cuando llegaron a su destino, decidiendo ignóralo y dedicarse a negar con la cabeza. No podía quitarle la razón porque si tuviera una vida más pública los escándalos con él iban a ser el día a día en la ciudad.
- Qué horror – comentó al darse cuenta de una detalle-. Imagínate que fuera famosa de verdad… Esto sería como volver al instituto, pero peor…
Las palabras de ella hicieron que echara el freno a sus pasos, quedándose con las cejas arqueadas antes de caer en que no podía tener más razón, empezando a reírse abiertamente antes de acelerar para poder alcanzar a la pelirroja.
Yamato se quedó apoyado en una columna en la zona de llegadas. Había llegado bastante antes de lo que debería, pero no lo había podido evitar. La ausencia de Sora se había hecho notar demasiado, especialmente aquel día en el que las horas se le habían hecho eternas hasta que se había acercado el momento de ir a buscarla.
Sabía que venía con ella Kaori, y no tendría ningún problema en ofrecerse a llevarla a ella a su casa antes de poder estar de nuevo a solas con la pelirroja, pero no quería adelantar acontecimientos. En otra circunstancia, hubiera buscado la forma de que ambos se quedaran solos en casa y poder pasar la noche ellos sin que nadie molestase pero ahora había alguien que tenía todavía más ganas de él de ver a Sora. Sonrió, distraído ante sus propios pensamientos, imaginándose la reacción que pudiera tener Aiko nada más ver aparecer a su madre.
Buscó con la mirada la pantalla de llegadas internacionales, viendo que por fin habían puesto la puerta por la que iban a llegar, caminando hacia aquel lugar para tener tiempo ganado. Sabía que seguramente Sora todavía tendría para rato co el tema de la maleta y demás, pero prefería estar allí a quedarse en la otra punta de no haciendo nada más que ver pasar el tiempo.
Dejó la vista perdida en la nada mientras que le daba vuelta en su cabeza a lo que había estado hablando con su padre por la noche. Posiblemente tendría que aprovechar un momento a solas con Sora para explicarle lo que estaba pasando y ponerla al día pero no sabía tampoco demasiado cuando iba a ser buen momento ya que estaría cansada del viaje. Lo sacó de su ensimismamiento escuchar cómo por megafonía avisaban de que los pasajeros del vuelo procedente de Sídney ya habían aterrizado. Sonrió, guardándose el teléfono y quedándose a la espera.
- ¿Te vienen a buscar? – preguntó Sora una vez que había recuperado su maleta.
- Que sí, que no lo digo por no darte la lata, te lo prometo.
- Si ya sabes que a nosotros dos nos da igual…
- Que ya lo sé… Sora, de verdad. Que me vienen a buscar y ya está, ¿no puedo tener yo también quien me esté esperando fuera?
- ¿Ah sí? ¿Y me lo dices ahora? – divertida, pudo ver como se le subían los colores-. Por eso no te me andabas muriendo de la vergüenza por culpa de la visita sorpresa que tuvimos…
- Eh perdona… Que eso era completamente diferente. Que una cosa es que me pudiera parecer mono y otra nada más…
- Si lo decía de broma, Kaori – echándose a reír, divertida por sus reacciones, volvió a caminar-. Vale, pues si te vienen a buscar no te doy la lata más. Bueno, sí, para otra cosa… No te quiero hasta el lunes en el trabajo, ¿queda claro? Tómate unos días para descansar y no quiero protestas.
La sonrisa de su ayudante fue la mejor respuesta que pudo obtener antes de cruzar por fin las puertas de salida de las llegadas internacionales. Más que estar pendiente de buscar a Yamato en ese momento, lo estuvo de esperar a que ella encontrara a aquel que la había venido a buscar, despidiéndose se ella.
Fue entonces cuando se giró y empezó a buscar entre la gente. Sabía que iba a ser sencillo dar con él, ya que destacaba entre las demás cabezas. Quizás hubiera pillado tráfico y por eso no hubiera llegado. Avanzó para no quedarse atravesada en medio, llevando consigo su maleta, intentando verlo por alguna parte.
- ¿Qué? ¿Se te ha perdido alguien? – la voz de él a sus espaldas le sacó una sonrisa.
- Puede… - contestó antes de girarse.
- Bienvenida a casa – la recibió con la mejor de sus sonrisas en cuanto la tuvo de frente.
Respondió con una sonrisa también, soltando la maleta. Aquella vez no dio un salto para quedarse colgada de su cuello, sino que avanzó hacia él para buscar abrazarlo y esconder así la cabeza contra su pecho rodeando su cintura con sus brazos. Segundos más tarde, pudo sentir perfectamente como bajaba la cabeza hasta dejarla apoyada sobre la de ella, estrechándola con firmeza contra él.
Vale, estoy igual de estresada, pero, tengo la ventaja de que me adapto muy rápido a estas cosas y creo que hoy anda el patio más tranquilo. Al menos por el momento, así que quiero aprovechar par ver si puedo terminar el capítulo que tengo a medias.
Natesgo: Y sí, tienes toda la razón. No creo yo que fuera a haber muchas quejas por un cambio de uniforme en según quién. La verdad, todo hay que decirlo, sobretodo nuestra querida nueva moscona petarda jajajaja Seguro que tener una diseñadora a mano para gente que tampoco parece tener demasiada idea sobre el tema de todo lo demás. Por el momento habrá que esperar a ver si ella les puede arreglar un poco más cosas y, por ahora, esperar a ver con qué nos salen todos a la vuelta.
Y, como siempre, aquí tenemos a Hiroaki haciéndole de voz de la razón a su hijo, que el pobre ha mejorado mucho en el aspecto social de su vida, pero todavía tiene alguna que otra asignatura pendiente. Parce que le ha hecho un buen croquis de lo que parece la mejor idea del año y que él se lo ha tomado al pie de la letra y se ha ido más contento que nadie a buscar a su pelirroja favorita al aeropuerto.
¡Un beso grande!
ElenaAA23: bueno vecina, ya estoy por aquí. Que no se diga. Parece que hoy estoy algo menos de malas pulgas, porque he estado trabajando sin parar, pero al menos la gente que me tocaba hoy ha respondido bien y han venido con dudas y con material para poder trabajar, así que al menos no sientes que estás tirando el tiempo por mucho que te sobre por la cuarentena.
Bueno, yo creo que este capi te va a gustar y te va a despertar menos ansias asesinas que los anteriores porque tenemos a Hiroaki haciendo de... eso, de él mismo y cogiendo de las orejas a su nene para terminar de dejarle las cosas más claritas. También tenemos a Taichi y Sora comportándose como serios adultos que son y luego ya la tenemos a ella de vuelta. Yo creo que este capi al menos es más coherente con el universo.
Así que ahora queda esperar a ver si el rubio es listo y se atreve a confesar y no le da una de sus paranoias sobre que Sora pudiera enfadarse y que era mejor ahorrarle el disgusto por una tontería... Cofcof que todos sabemos que es más que capaz y acabar liándola él solito. ¿Apostamos por la fiabilidad de la versión adulta de las neuronas de Yamato?
¡Un bico enorme vecina! Espero que tengas un buen fin de semana dentro de lo que se puede.
