- Si es que te lo dije… Mira que te lo dije que se estaba haciendo la tonta – dijo Mai mientras que cruzaba los brazos sobre el pecho después de que Yamato le hubiera explicado lo que había pasado la noche anterior-. Que llevo años padeciéndote, que ya he visto todo tipo de teatrillos a tu alrededor, vamos a ver… Una cosa es que te hayas quedado idiotizado con la vida que tienes en casa y otra que hasta Hideki se haya dado cuenta y tú no.
- Eh, Hideki suele darse cuenta antes que nadie de casi todo, pero no anda gritándome por las esquinas – se defendió.
- Si, porque para eso estoy yo… - se acomodó mejor en la silla-. ¿Sabes qué es lo que peor me sienta? Que todavía haya tenido la cara de irte con el cuento de lo que digo o dejo de decir…
Sabía perfectamente qué era lo que iba a decir, la tenía bastante calada como para saber que lo había provocado que volviera a saltar era precisamente aquello. Giró la cabeza hacia donde se había quedado Sora sentada en el suelo con las tres niñas, dándose cuenta de que los ojos de la pelirroja estaban fijos en Aiko, la cual estaba muy pendiente de lo que hacía Tami, siguiéndola para que no se hiciera daño en ningún momento. Sonrió adivinando lo que podía estar pensando ella.
- Mai – dijo volviendo a la realidad-. No te me sulfures. Ya está… Y tampoco quiero que le digas nada, vamos a hacer como que no hemos tenido esta conversación.
- ¿Cómo que no? ¿Tú crees que no le voy a decir nada?
- No, porque como soy idiota como bien dices tú, pues tampoco tengo por qué haber visto o notado nada extraño. Así que vamos a dejar las cosas estar y si alguien tiene que tomar cartas en el asunto, voy a ser yo y ya está.
- ¿Y tú crees que me voy a morder la lengua?
- No, solo te pido que te muerdas la lengua con respecto a mí. No le digas que te he dicho nada y ya está… No vamos a empeorar las cosas más, ¿de acuerdo?
Empezando a entender lo que él le quería decir, resopló, quedándose mirando hacia el rubio unos segundos más y acabando por hacer una mueca de fastidio. Al menos podría disimular y seguir mirándola mal después de cómo habían terminado en la cena del otro día. Eso le servía como compensación por el momento.
- ¿Se lo has dicho ya a Sora?
- Ayer… Fue ella la que me amenazó para que te llamara hoy…
- ¿Y qué te ha dicho?
- Pues… Lo esperable para ella. Que se fía de mí y que no puede enfadarse conmigo solo porque sea tonto.
- Si es que tienes mucha suerte, porque me llega Arata a mí con semejante descubrimiento y le quito la tontería de un par de…
- Pobre hombre. Eso es porque tú eres una agresiva. Pero no te preocupes, que Sora tiene al fénix a mano, aunque creo que me lo quiere dejar como método de defensa.
- Eh, esa es una muy buena idea, yo creo que te iba a ahorrar nos cuantos dolores de cabeza, y si me das la lata más de la cuenta a mí seguro que puedo convencerla para que te los dé.
- Me lo creo – se encogió de hombros-. Al menos no me ha causado ningún problema en casa, es lo que más me importa.
- Casi que me extraña que se lo hayas acabado contando a ella… La verdad, es que…
- ¿Es que qué? Me tiene demasiado calado y… Cuando mi padre tiene razón la tiene. Es mejor así antes de que pueda haber malentendidos.
- Bueno, alguien del género masculino con el apellido Ishida tenía que demostrar actividad neuronal…
Cogió uno de los cojines que le quedaban a mano para tirárselo a la piloto, escuchando como ella se empezaba a reír, atrayendo así la atención de Nyoko, que echó a correr hacia donde estaba su madre sin conseguirlo al ser atrapada por el rubio.
- ¿Ya has destrozado el último avión de juguete que te compré?
Sora estaba completamente ida con la vista fija en su pequeña y Tami. Desde que habían llegado, Aiko se había ido corriendo a verla tanto a ella como a Nyoko, pero, la que más le llamaba siempre la atención era la menor de ambas hermanas. Era como si estuviera acostumbrada a ser ella la pequeña de todos los que la rodeaban y que al ver a alguien menor que ella, le llamara mucho la atención.
Quería interpretar eso como que si conseguían el nuevo embarazo la niña se lo iba a tomar bien. Era el centro de atención de todo el mundo siempre que estaba presente y no sabía cómo podía llevar el tener que compartir las atenciones. Esperaba no equivocarse con lo que estaba viendo y con el carácter que siempre habia tenido, apuntando todo a que iba a estar más que encantada de dejar de ser hija única.
- ¿Hizo mucho calor? – la voz de Arata la devolvió a la realidad, haciendo que girase la cabeza hacia él-. Bienvenida de nuevo…
- Ehm… - no se molestó tan siquiera en disimular, dedicándole una sonrisa de disculpa-. ¿Decías?
- ¿Pasaste mucho calor? – repitió, divertido.
- Mucho – contestó-. Si te digo la verdad, acabé comprándome ropa de baño para irme a la piscina. Era eso o morirme de calor…
- No, si no hace falta que lo jures, se te nota… No te pongas demasiado al lado de Mai que luego se enfada – dijo divertido-. Bueno y tampoco demasiado al lado de Yamato, que yo creo que se te va a notar más todavía…
Echándose a reír a sabiendas de que tenía toda la razón. Solo había cogido algo de color, pero nada en comparación on lo que solía ser normal para ella. Apenas tenía algo de marca, pero, los ratos de descanso que había pasado en el hotel, los había pasado en la piscina. El viaje al final el había acabado saliendo mucho mejor de lo que ella hubiera pensado.
- ¿Has estado?
- Sí, no hace demasiado tampoco. Tenía unas reuniones de trabajo y era el punto que nos venía mejor a todos. Me pilló en invierno, al menos… Lo que pasa es que yo estuve en Melbourne.
La pelirroja abrió la boca para poder contestar, no consiguiéndolo al sentir la mano de Aiko posarse en su rodilla, llamando así su atención antes de cogerla y empezar a tirar de ella.
- ¿Qué pasa chiquitina?
- Tengo hambre, mami…
- ¿Tú? Qué raro… - se puso en pie, lanzándole una mirada a Arata de disculpa-. A ver si encuentro algo… ¿Puedo? – le preguntó a él para no dejar a las niñas también mirando.
- ¿Cómo que si puedes? Cuando te des cuenta vas a tener a Nyoko detrás… A buen sitio vas tú.
- Pues nada… Venga, las tres conmigo, que seguro que encontramos algo por la cocina… ¿tú quieres algo?
- No, no gracias – negó con la cabeza entretenido al ver como efectivamente había acertado y que estaban las tres niñas tras de la pelirroja.
Yamato, quién había posado a Nyoko segundos antes para que pudiera ir tras las otras dos, se quedó mirando hacia la escena sonriendo. No hacía falta conocerlo para saber que le gustaban los niños, no era algo que se pudiera esconder demasiado.
- Creo que Sora les ha traído algo para ellas… No le cerraba la maleta con todos los recuerdos que se entretuvo en traer par todos. Algo decía de que iban a pensar que tenía una obsesión extraña con los koalas…
- Bueno, se casó contigo, muy normal la pobre mujer no puede ser – dijo Mai echándose a reír y caminando así hacia donde estaba su marido-. ¿Ya se han ido a buscar comida? ¿No has ido tú también?
- Qué graciosa – le dijo entretenido-. ¿Ya te ha leído la cartilla? Porque menuda nochecita que me dio el otro día cuando volvió de la cena. Madre mía… Si es que me estaban entrando ganas de ponértela en el manos libres para que te montara jaleo a ti…
- No, si también me lo ha montado a mí. Lo que pasa es que tiene que repartir los gritos entre unos y otros, no vaya a ser que nos pongamos celosos el uno del otro.
- Celoso y medio te voy a dar yo a ti como te vuelva a ver quedarte atontado con cosas así. Si es que manda narices, lo que fuiste y lo que…
- Eh, perdona… Lo que fui. No fui nada. No te confundas – acabó por decir divertido, cruzando los brazos-. Veo lo que quiero ver. Si algo no me interesa lo ignoro descaradamente.
- Ya, ya… Ahora intenta arreglarlo. Más te vale que hayas hecho algo de cena decente para compensármelo.
- ¿Y quién te ha dicho que he sido yo el que ha hecho algo?
- Porque sí… Además, ahora que me acuerdo, ¿te parece normal que el otro día me tirase a la piscina?
Echándose a reír ya de forma descarada, retrocedió unos pasos para esquivar el manotazo que la piloto amenazaba con darle. Tampoco era algo que hubiera podido evitar aquel día, la había encontrado demasiado a mano para hacerlo, incluso él, que se las solía dar de serio, tenía momentos que no podía dejar pasar.
- Es que tenías cara de tener calor – comentó, entretenido.
- Sí, sí, para encima de que te hago de niñera, vas y me tiras al agua…. Ya vendrás cuando necesites que te proteja.
- Me ha dicho Sora que me deja llevarme al fénix como método de defensa.
- Sí, pero no contra mí, porque sabe que si te quiero tirar algo a la cabeza seguramente será más que merecido…
- No es porque me vaya a mandar a dormir al sofá, pero, seamos realistas… Cuando Mai tiene razón se la hay que dar.
- Muy bien, así me gusta…
Volviendo a reírse, se dio cuenta de que Aiko volvía a aparecer por el salón con una galleta en la mano. Entretenido sonrió, acercándose a ella para cogerla de la que pasaba, manteniéndola en brazos.
- Mira lo que he encontrado… ¿Vienes a defenderme de Mai? – sonrió al ver cómo ella se echaba a reír, dando un mordisco a la galleta-. ¿De dónde has sacado eso?
- Me la ha dado mami – contestó-. Papi…
- ¿Qué?
Divertido, pudo ver como se quedaba con la mirada hacia abajo. Solía comportarse así cuando quería decirle algo que le daba algo de vergüenza. Entretenido por ello amplió algo más su sonrisa caminando unos pasos con ella, para ver si sí era más sencillo que hablara dejándola también terminar de tragarse el trozo de galleta que había mordido.
- ¿No me vas a decir qué quieres, tortuguita? – le hizo ligeramente cosquillas con los dedos-. Anda… Dímelo.
- Papi… Yo también quiero.
- ¿El qué? – arqueó una ceja, confuso, sin saber de lo que podía estar hablando. Entretenido, vio como pegaba la cabecita contra él-. Uy, ¿y esto? ¿Te han entrado los mimos de repente?
- Quiero un nene chiquitín como Tami para jugar…
Abrió los ojos sorprendido por lo que acababa de decirle la pequeña. No hubiera esperado escuchar aquello de repente por parte de Aiko a pesar de que llevaba todo el rato pendiente de cómo jugaba con ella. Pero…
- Anda papi, así lo cuido yo… - levantó la cabeza para quedarse mirándolo, poniendo una de sus mejores caras de pena, abriendo los ojos iguales que los de él lo más que podía.
Mai, quien estaba pendiente de la escena, escuchando ligeramente, no pudo más que echarse a reír por las caras de Yamato. Sin duda, era una pena no tener a mano una cámara para poder haberlo grabado solo por la cara de error neuronal que tenía puesta él.
Natesgo: ¿fue tu cumpleaños? Si lo peor es que no sé por qué me extraña porque la cantidad de gente que conozco que cumple años en este mes es siniestra jajaja Bueno pues felicidades atrasadas en ese caso. Date por tirada de las orejas desde el otro extremo del país.
Si la cosa iba de fangirlear con Aiko ahora podemos preguntarle a Yamato qué tal lo lleva, porque con lo que le acaba de pedir la nena yo creo que tiene para estar babándose encima un buen rato, luego echar al Sr, Sra y Srtas Mai y dejar a los digimon de niñeros un rato jajajaja Que como no sabe decirle que no a la niña, pues más le vale ponerse más en serio con el tema. Que ahora es Aiko la que se lo ha pedido.
Parece que Mai se ha tomado las cosas bien. Que ya sabes que Yamato, cuando quiere, sabe ser muy rubio, y le patina la neurona en condiciones, así que como mucho usará todo esto para reírse de él como era de esperar, no creo que a nadie le vaya a extrañar. Mientras tanto puede seguir pensando en el día que en el que pueda tirar a la piscina a su querida periodista, que todos sabemos que tarde o temprano acabará pasando.
¡Un beso!
ElenaAA23: Bueno, ayer dentro de lo que cabe enviaron cosas los que son más o menos responsables, que estará mal o bien, pero se ve que está intentado. Del resto no supe nada porque "están de vacaciones". Pero mira, mejor. A ver qué tal se da la tarde de hoy.
Jajajajaajaja bueno... solo te diré... Que puede que algo sí que haya hecho jajajaja Así como pequeño minispoiler jajaja Que una cosa es que evidentemente no vaya a ir a ladrarle al pobre rubio por tonto, pero oye que ya sabemos cómo se las sabe gastar cuando quiere. Por el momento parece que con Mai para mantener a raya a la periodista se van a arreglar, y sino se recurre al fénix y listo. Y Yamato agachando las orejas y pidiendo perdón pues era algo que iba a tener que pasar, y es algo que ella va a usar para picotearlo lo que quiera y más, eso está más que claro. Pero bueno, por suerte esos dos tienen la dinámica que tienen y no se ha enfadado con él por estar en Yamatolandia más de lo que debería, que ya tiene que saber lo que pasa a su alrededor, que es mayorcito.
Por otro lado, ¿qué te ha parecido la nena pidiéndole a papi un hermanito? ¿Crees que el rubio va a sobrevivir o van a tener que ir a limpiarle la baba? Yo apuesto más bien por lo segundo jajaja
Espero que tengas un buen "puente" vecina, dentro de lo se pueda. Yo por el momento, voy a ver si estoy pendiente de los regalitos de los petardos estos que me vaya llegando para ir enfadándome un ratito que sino no me quedo contenta. ¡Un bico grande grande!
