Sora volvió acompañada por las dos niñas y por los digimon hasta donde estaban el resto, entretenida en sujetar bien a Tami ella en brazos ya que era la más pequeña y a la que más le costaba alcanzarlos. Se quedó mirando hacia los dos adultos presentes los cuales estaban mirando hacia Yamato con cara de risa.
- ¿Qué ha hecho ya? – preguntó llegando hasta donde ellos.
- Tú ten cuidado, o esa versión suya en miniatura se lo va a acabar cargando – dijo Arata girando la cabeza hacia ella para poder recuperar a su propia pequeña-. ¿Qué? ¿Ya le has sacado comida a alguien?
Dejando que la niña fuera con su padre, se acercó hacia dónde estaban los dos que a ella realmente le interesaban, sonriendo al rubio antes de inclinarse para darle un beso a Aiko, dejando que él la soltara para que volviera a irse correteando por ahí a jugar.
- Creo que la cena va a estar lista dentro de un rato, ¿vamos poniendo la mesa?
- Ehm… Vale, espera, que te ayudo a sacar las cosas – giró la cabeza hacia los demás-. Vamos a ir poniendo la mesa…
- ¿Os ayudo? – dijo Mai.
- No, tú quédate ahí que ya estoy saturado de aguantarte…
Dijo aquello posando la mano en la cintura de la pelirroja, echando a andar con ella hacia la cocina para poder sacar lo que hiciera falta y, de paso, poder comprobar que la cena estuviera perfectamente. Frenó al llegar a la puerta, volviendo a mirar hacia fuera.
- ¿Os caliento la cena de Tami? – dijo.
- Míralo, ahora que es todo un experto en temas de niños hasta se acuerda de esos detalles – dijo la piloto antes de asentir-. Creo que Sora lo dejó en la nevera cuando llegamos… ¿Te digo cuál es?
- No, que te tengo muy vista te he dicho ya, no seas pesada…
Sin escuchar a contestación de ella, prefirió darle un leve toquecito a Sora para que continuara caminando, yendo hacia la cocina para poder empezar a preparar las cosas. Escuchó la risa de ella mientras que se desviaba hacia donde había dejado la cena terminando de hacerse, dedicándole unos segundos de atención.
- A ver, cuéntame, ¿por qué dice Arata que Aiko me va a dejar viuda? – dijo divertida tras observarlo atentamente unos momentos.
- ¿Eh? – posó la cuchara con la cual había estado revolviendo.
- No te hagas el interesante, Ishida, que te tengo más que calado…
- ¿Ah sí? ¿Y por qué no me dices tú entonces qué es lo que me ha hecho Aiko?
- Porque es más cómodo que me lo digas tú – sonrió, acercándose hasta él sin que se girase para quedarse abrazada a él.
- Oye, tenemos visita y varias menores de edad sueltas por casa, no sé yo qué tal se nos dará que te me acerques con esas intenciones…
Sora frunció el ceño, sin entender muy bien a lo que podía estar refiriéndose él al principio, no tardando en caer en la cuenta, dándole un manotazo desde esa posición en la que lo tenía tan a mano escuchando como se echaba a reír de forma automática.
- Tonto… - gruñó, sin soltarlo a pesar de todo, intentando que no se le pegara la risa a ella también.
- Eh, que yo ya sabes que no soy el rey de los miramientos, así que no me des ideas… - bromeó, permaneciendo unos segundos más así antes de hacer por girarse-. ¿Sabes qué me ha dicho esa hija tuya?
- ¿Ahora es solo mía? – sonrió, levantando la cabeza hacia él, manteniéndole así la mirada.
- Sí, para estas cosas sí, porque iba a quedar muy feo que atentara contra su propio padre – sonrió, estudiando los gestos de la pelirroja-. Me ha pedido un nene chiquitín al que cuidar ella…
Sora arqueó ambas cejas, sorprendida por lo que acababa de escuchar. Sin duda, no era lo que hubiera pensado que le fuera a contar él que hubiera salido de la boquita de Aiko, pero, a la vista de que llevaba toda la tarde cuidando de Tami, tampoco debería de extrañarle.
- Esa misma cara se me quedó a mí – dijo divertido al ver sus reacciones.
- ¿En serio?
- Sí, debe de haberse cansado de ser la pequeña de todos y quiere ser la hermana mayor de alguien – amplió más la sonrisa-. Supongo que… ¿son buenas noticias?
- Bueno… A mí me daba miedo que pudiera llevarlo mal, que está demasiado acostumbrada a ser el centro de todos, pero si ella misma lo pide… - dejó que su sonrisa se ampliara, mordiéndose ligeramente el labio.
Encantado con las vistas que tenía desde donde estaba, aprovechó para bajar el cuello y quedar algo más cerca de Sora, observándola desde allí más atento, pendiente de sus gestos y rasgos, como si no se los supiera ya más que de memoria.
- Vamos a tener que empezar a aplicarnos algo más porque ya sabes que a mí no se me da nada bien negarle nada a la Srta. Ishida.
El comentario de él automáticamente consiguió que ella se echara a reír de forma abierta, aprovechando el momento para ponerse de puntillas para poder alcanzar así sus labios y darle un beso rápido para después escaparse de su contacto.
- Anda, vamos a preparar la cena de Tami que seguro que tiene hambre y luego la de su madre que algo me dice que ella también…
- Ya te pillaré más tarde, ya… - murmuró, no queriendo levantar demasiado el tono antes de hacer exactamente lo que ella había dicho, ya que, a esas horas, él también empezaba a tener hambre.
Mai estaba entretenida observando a la pareja una vez que habían terminado de cenar. Todavía le parecía extraño ser capaz de ver a Yamato en ese contexto. No por el hecho de que hubiera sido capaz de hacer las cosas como una persona normal, sino porque con lo cerrado que él era, incluso con aquellos con los que tenía más confianza, le parecía extraño que fuera capaz de estar tan sumamente relajado con más gente delante. Hacía un rato que estaba totalmente distraído mirando hacia la pelirroja y no se había dado cuenta absolutamente de nada más.
- Voy a por el postre, vengo ahora – dijo él, saliendo de sus ensimismamiento, viendo como Sora parecía querer acompañarlo, posando la mano en su hombro-. Me arreglo yo solo, tranquila…
Entretenida por el comportamiento de ambos, la piloto sonrió siguiéndolo con la mirada hasta que lo perdió de vista, momento en el que posó sus ojos en Sora al escuchar su voz y cómo reclamaba su atención.
- ¿Qué? ¿Le has tirado mucho de las orejas? – se apoyó en el respaldo de la silla-. Creo que voy a tener que hablar yo contigo para que me cuentes mejor la versión de los hechos… No creo que no me haya contado algo, pero sí que no se haya enterado de la mitad.
- Cuando quieras – dijo ella, entretenida por los gestos de ella-. Yo te cuento todos los detalles que quieras…
- Oye, ¿no es ya mayorcito para salir él solo de sus propios problemas? – dijo Arata, arqueando una ceja cuando la piloto se giró hacia él-. ¿Qué? No me mires así… Si además, con lo embobado que lo tienes… Que haga lo que quiera la otra y listo. Si se pasa de la raya seguro que es más que capaz de dejarle bien claro que no está interesado.
- Arata…
- Eh, no, no. No he dicho nada – negó con la cabeza, provocando que Sora se echara a reír sin poder evitarlo-. Que sí, que esa "alagartada mentirosa" es el mal y no hay nada más que discutir
- Así me gusta… - giró la cabeza hacia la pelirroja, viendo que se estaba riendo todavía-. Lo dicho, que yo te pongo al día con lo que necesites cuando sea.
- Pobre Arata – dijo entre risas, todavía alargando la mano hacia su vaso para poder dar un sorbo de agua-. Me preocupa por él, que ahora que se ha dado cuenta vaya a estar incómodo, pero bueno… A ver, es lo que dice él – señaló al otro presente-, para algo es mayorcito.
- Tranquila, si la cosa va de tirarla a la piscina de una patada en el culo yo lo hago, pero ya por motivos personales… - cruzó los brazos-. No me mires así – observó a su marido unos segundos-. Es que me parece muy mala que haya ido con cuentos a mi costa. Lo siento, pero no, es que es toda una z…
Se mordió la lengua justo a tiempo, viendo como Nyoko se había asomado desde donde estaba sentada al escuchar a su madre alzar algo más de la cuenta la voz, dándose cuenta la mujer a tiempo y no siguiendo con lo que estaba diciendo.
- ¿Qué te pasa Nyoko? ¿Tú también quieres postre? – dijo Yamato distraído al llegar por fin por lo que había ido a busca a la cocina, viendo la cabecita de la niña asomar-. A ver quién viene primero a mendigar… Si alguna de vosotras tres o cierta pelirroja que yo me sé…
Girando la cabeza hacia él con las cejas arqueadas, no pudo evitar que los ojos canela de ella se fueran hacia la comida que traía el rubio, dejando que él se diera cuenta y que se empezara a reír, dejando cerca de ella el postre a la vez que veía como las tres niñas y los digimon no tardaban en aparecer también a su lado.
- Claro, solo me hacéis caso cuando tengo comida…
- Oye, para algo tenías que servir. Y mira que muchas veces era yo la que tenia que arrastrarte a casa a cenar…
- Porque se me olvidaba hacer la compra y tenía la nevera vacía – contestó él poniendo los ojos en blanco.
- No la tenías vacía, la tenías llena de telarañas… - murmuró Gabumon mientras que alargaba las patas para que Sora le pasara un plato con el postre.
Habiendo conseguido con ese comentario que todos se echaran a reír y que el rubio frunciera ligeramente el ceño, el digimon se quedó cerca de Aiko, esperando que ella también tuviera su ración de postre para volverse con ella a dónde habían estado sentados.
- Cría cuervos…
Sora se dejó caer en la cama, quedándose tendida bocarriba, subiendo lentamente las piernas. Estaba muy cansada todavía del viaje en avión, pero había sido una buena tarde. Le hacía gracia, hasta cierto punto, que fuera Mai la que estaba más enfadada de todos los implicados en aquello, pero, por otra parte, le gustaba mucho ser consciente de lo mucho que le importaba todo aquello. Siguió con la mirada a Yamato cuando lo vio salir del baño, girando la cabeza hacia él.
- ¿Qué? – dijo al darse cuenta-. Tienes cara de cansada…
- Yo no sé cómo pude sobrevivir al año en el que nos casamos… ¿Cuántas horas me pasaría en aviones?
Contestando a las palabras de su esposa, se empezó a reír ligeramente mientras que caminaba hacia ella, observándola desde un punto de vista más alto, acabando por decidir que se le ocurrían lugares mejores dónde estar. Se movió hasta poder posar una de sus rodillas en la cama, deteniéndose al darse cuenta de que la pelirroja adivinaba sus intenciones y se colocaba mejor para dejarlo quedarse sobre ella.
- Sigo ganando yo en mis intenciones de recuperaciones de viajes largos…
- ¿Si? ¿Por qué? ¿Por qué vuelves con los pantalones a medio caer? – divertida, volvió a reírse, acomodándose a la nueva posición, dejando sus brazos en torno a su cuello-. Te quedó muy rica la cena, que lo sepas.
- Con lo enfadada que lleva Mai con todo desde hace una temporada, había que intentar esforzarse – dijo, dejando ir una leve risa, terminando de ajustarse a la situación-. Si te digo la verdad, casi que lo que peor me parece a mí también es lo mismo que a ella.
- ¿Con qué? ¿Con que al final sea ella a la que más le han tocado las narices? No te preocupes, puedo dejarle el fénix a ella.
- ¿Mai? ¿Con semejante guardaespaldas? ¿Qué quieres que aterrorice a toda la sede? – bromeó, a sabiendas de que seguía siendo un tema poco delicado. Se entretuvo en ver como los ojos de Sora parecían cansados, sobretodo cuando dejó ir un leve bostezo. Aprovechó el momento para inclinarse y poder darle así un suave beso-. Vamos a dormir anda…
Sin protestar, asintió a sus palabras pero sin soltarlo, más bien todo lo contrario, haciendo presión con los brazos para no dejarlo moverse. Entretenido por su reacción, se dejó atrapar, incluso dejando de mantener su propio peso con sus brazos y buscando apoyarse sobre Sora, dejando la cabeza apoyada de tal manera que su nariz quedara encajada a la altura del cuello de ella. Sonrió al empezar a sentir como jugaba con su cabello.
Natesgo: no te he llamado siniestra a ti, lo que he dicho es que me parece siniestro que gran parte de la gente que conozco cumpla años el mismo mes, que son cosas diferentes jajajaja
Y aquí tenemos al rubio haciendo lo que todos esperaban que hiciera, irse a rondar a la otra implicada en eso de encargar otro nene. Que oye, que mira, que si tiene que ponerle más ganas o aumentar la frecuencia de intentas no lo veo yo con demasiado drama por eso, y más si es que Aiko le ha pedido tener un hermanito. Eso seguro que ayuda a que al pobre se le pase la paranoia un poquito, que parece que se ha quedado muy tranquilito con el tema por el momento.
¡Un beso!
ElenaAA23: me he pillado a mímisma poniendo Guest Vecina jajaja ¿qué tal vas vecina? Yo hoy tengo el día encantador... - saca el cartel de ironía-. Estoy un poquito más irascible de lo normal, pero bueno, el combo de todo. Así que las contestaciones hoy rápidas por prevenir Pues de los petardos no he sabido nada, la verdad, solo me han mandado cosas para corregir los que sí que hacen algo, y eso estaba relativamente bien o intentado. Luego a última hora han dado señales un par de ellos y me han puesto de peor humor. Pero bueno, es lo que hay.
Esos llevan también unos cuantos años aguantándose los unos y los otros y ya tienen un dinámica de picoteo continuo desarrollada. Y sí, Yamato no engaña a nadie porque no se ha dado cuenta porque está en su mundo, ahora sí, no le vamos a negar que si está en su mundo es directamente culpa de dos chicas que tiene esperándolo en casa. Así que el pobre en el fondo no miente aunque no le valga de excusa jajajaja
No tenía pinta de que a la nena le fueran a molestar los peques, no. Pero quién sabe por dónde puede salir la nena, que es la más mimada de toda la familia y oye, siempre les puede quedar la duda de cómo va a reaccionar con eso de tener que compartir a su padre. Pero bueno, ahora parece que no van a tener mucho problema.
Voy a irme a terminar un capi que tengo a medias y luego a hacer el vago un rato a ver si se me pasa la psicosis. ¡Ánimo vecina! Un bico enorme.
AnnaBolena04: sí, debe de querer heredar pronto o algo, porque sus intentos van a dar sus frutos. Que si le llega de repente a su padre con semejante petición es más que probable que se ande abanicando por las esquinas para luego irse a rondar a la pelirroja tal y como ha hecho.
Mai un día se va a juntar con Taichi y los dos van a dejar la espalda de Yamato como un colador. Que ahí va a haber para todos jajajaja Si es a la pobre Mai le ha tocado ver lo peor del rubio y ahora que lo ve en lo mejor, pues tiene que aprovechar a poner orden y que todo siga como tiene que estar y que nadie se meta donde no los han llamado. Y yo creo que son muchos los que la animarían si decide irse a por la periodista, tú tranquila. Con o sin fénix jajaja
¡Un besito de tortuguita!
