- Buenos días – saludó en recepción tras haber atravesado las puertas de la sede de la JAXA en Chofu -. Tengo una entrevista con el gen…

Se había acercado hasta el que estaba sentado tras el mostrador, suponiendo que tendría que hablar primero con él para que avisara de que ya estaba allí o que, en su defecto, le diera un pase o algo por el estilo. Era la primera vez que estaba allí para algo que no fuera un evento informal y solo esperaba no llegar a cruzarse con Yamato o alguien que pudiera irse de la lengua ya que pensaba reírse un rato más tarde de la cara de susto que se le quedaba al verla.

- Sora - la voz de Hideki reclamó su atención, cortando así sus palabras y consiguiendo que se girase hacia ella-. Qué puntual… - le hizo un gesto al recepcionista para que no se preocupara, siendo él mismo el que le tendiera el pase a la pelirroja.

- Bueno, no se puede decir que me quedéis muy lejos de casa – sonrió a modo de saluda cogiendo lo que él le daba para colocarse en su lugar-. ¿Estabas esperándome?

- Sí… Tampoco conoces el lugar, así que dudo que fueras a encontrarme con mucha facilidad. Ahora estoy en el otro edificio – lo señaló con la cabeza haciendo un ligero gesto con la mano para que lo acompañara-. Y como se supone que no se le puede decir nada a nuestro comandante favorito, pues suponía que no te haría él otra vez una visita guiada…

Tardó unos segundo en caer en la cuenta de lo que él estaba diciendo, echando a andar a la vez que él. Cuando por fin lo hizo, sonrió sin poder evitarlo. Había sido en la primera visita que Yamato le había dado por Tanegashima a la sede de allí cuando había conocido al general. Ahora que ya sabía cómo eran unos y otros, no se extrañaba e incluso le hacía gracia que hubiera aprovechado la excusa de que el rubio hubiera olvidado la chaqueta en su escritorio, pero entonces se había sorprendido de aquel gesto.

- Tranquilo, creo que las malas caras de Yamato algunos días por la mañana siguen provocando que si me ven pasar con él siga habiendo revuelo… - bromeó.

- Con lo que viene últimamente en con toda la cara roja del frío – contestó divertido mientras que la guiaba por los pasillos-. ¿Todo bien por Australia?

- Muy bien, la verdad es que se me hizo más cuesta arriba de lo que debería por culpa de cierta señorita ausente, pero por todo lo demás no tengo queja alguna.

Sonrió a las palabras de ella, continuando con el camino hacia su destino. La reunión no iba a ser solo con él, se lo había avisado, y por lo que podía ver, estaba viendo la faceta más seria de la pelirroja que conocía hasta el momento, aunque solo fuera por la forma en la que estaba vestida aquel día.

- Escucha, antes de que lleguemos… Es una tontería, pero fuiste la primera que se me vino a la cabeza cuando empezaron los problemas. Nadie mejor que tú para poder aconsejarnos qué hacer…

- No te estarás excusando, ¿verdad? – giró la cabeza hacia él-. Creo que te debo unos cuantos favores a estas alturas, y aunque no lo hiciera, estaría encantada de poder ayudarte si está en mi mano y lo sabes. Así que déjate de tonterías… Lo que no me has dicho es qué os pasa exactamente…

- Porque yo de estas cosas no entiendo y creo que es mejor que lo veas tú misma y así te enteres mejor. Créeme – pudo ver cómo se echaba a reír-. Más o menos lo que pasa es que los que se supone que tenían que asegurarse de entregar a tiempo los diseños nos han dejado tirados.

- ¿Ya teníais un contrato con ellos?

- Más o menos…

- ¿Más o menos?

- Anda – llegando hasta la puerta, se detuvo frente a ella, abriéndola para dejarla entrar primero- seguro que ahora alguien te lo puede explicar mejor que yo.


Yamato sacó los papeles de la carpeta que había llevado con él desde la sala de reuniones. Había estado más de hacía una hora reunido ultimando detalles de algunos nuevos proyectos que requerían de su supervisión. Se alegraba de que poco a poco la temática de su trabajo volviera a la normalidad, ya que se le hacía mucho más llevadero que toda la tontería del documental, el cual, había vuelto a conseguir sacar la parte más cascarrabias de él, al menos en su cabeza. Sabía que iba a tener otra reunión más tarde sobre aquel tema, pero, por el momento, prefería centrarse en los detalles de unas trayectorias que tenía que supervisar y firmar. Distraído, se giró en la silla quedándose atento a la lectura girándose únicamente hacia su escritorio cuando terminó de revisarlo todo para coger su bolígrafo y poder firmarlo todo como le habían pedido.

- Mira que llevo años teniéndote rondando y esa cara de concentración no te la conocía… - la voz de Sora hizo que diera un respingo en la silla, levantando la cabeza automáticamente hacia ella.

- ¿Cómo…?

Hacía ya un rato que había terminado la reunión con Hideki, saliendo más que contenta de ella. Sin duda, fuera lo que fuera que hubiera provocado aquello, a ella no le había podido venir mejor y luego, gracias a las indicaciones del general, había conseguido dar con Yamato para poder pillarlo por sorpresa. Sonrió de forma divertida al ver el susto que acababa de darle, quedándose apoyada en la puerta.

- Buh… - murmuró.

- ¿De dónde sales tú?

- ¿Yo? Soy una diseñadora mundialmente reconocida y tengo mis asuntos privados con la propia JAXA, comandante… - dando unos pasos hacia dentro lentamente, miró hacia los lados. Era la primera vez que estaba allí y tenía curiosidad.

- Es verdad… El día que Hideki me preguntó por ti… ¿Y no se os ocurrió a ninguno de los dos que sería buena idea avisarme de que íbamos a tener una visita tan sumamente importante por la sede?

- Sin duda que tú no supieras nada estaba dentro del trato – sonrió de forma traviesa como si estuviera de esa forma admitiendo la travesura del día-. ¿Estás ocupado?

- Para ti nunca – negó con la cabeza, poniéndose en pie por fin para ir hasta donde ella estaba-. ¿Dónde has dejado a la tortuguita?

- ¿Tú qué crees? Revolviendo entre las flores de mi madre… - se quedó a la espera de que llegara a su altura-. Resulta que los que tenían que entregar los diseños no lo hicieron y los han dejado tirados sin mucha más explicación previa… Así que, menos mal que el sabe de alguien que lo puede ayudar a salir del paso y poder hacer las cosas a tiempo.

- ¿Te vas a encargar tú? – llegando hasta donde ella, posó una mano en su cintura,, sin poder evitarlo aunque estuvieran allí.

- Más o menos – sonrió ante su gesto-. Digamos que no es mi especialidad, pero sí que sé de alguien que últimamente trabaja mucho conmigo que estaría más que encantado… - dio un paso hacia el rubio, posando sus manos en las solapas de su chaqueta para empezar a subirlas por ella hasta dejarlas tras su cuello-. ¿Qué te parecía estar en manos de Andrew?

- Creo que podría sobrevivir a ello, aunque prefiero estar en manos de otro personaje del mundo de la moda, si te soy sincero – atento a sus movimientos, esperó a que volviera a enfocarlo para inclinarse hacia ella, quedándose a escasos centímetros-. No sé si te puedes hacer a la idea de a quién me refiero…

- Podría ser…

De la forma más inocente que pudo, retrocedió, escapándose de su marido, caminando de espaldas hasta poder volver a alcanzar la puerta, la cual cerró antes de quedarse apoyada en ella, mirándolo de forma algo más significativa. No tardó en verlo arquear una ceja antes de avanzar hasta donde estaba, no era complicado saber que, de los dos, la que tenía algo más de reparos con los demás era ella y, saludarlo en condiciones, iba a requerir algo más de privacidad, al menos para ella. Cuando la alcanzó, posó una mano en la puerta y llevó la otra a la mejilla de su esposa, dedicándole una suave caricia antes de usarla para atraerla hacia él.

Estaba seguro de que nadie se iba a escandalizar si pasaba por allí y los veía, a fin de cuentas, solo era un beso, pero agradeciendo la privacidad, podía dedicarle algo más de atención de la que habría hecho de la otra forma. Sonrió sin separarse de ella al sentir como colaba las manos por dentro de su chaqueta para dejarlas apoyada sobre su espalda. Dejó un beso en la frente de ella cuando notó que al separase se apoyada en él.

- Si me esperas un rato, puedo volverme a casa contigo a comer… - le dijo, quedándose sin mucha intención de moverse.

La pelirroja sonrió ante sus palabras, levantando lentamente la vista hacia él, tomándose unos segundos en hacerlo, tras rozar con sus labios su cuello, teniendo cuidado con la camisa, cruzando una mirada con él antes de hablar de nuevo.

- ¿Y qué se supone que voy a hacer yo hasta que salgas? ¿Vas a dejarme esperando por ti?

El tono de ella y la forma en la que lo estaba mirando, lo dejaron confuso. Estaba seguro hasta cierto punto que cualquier matiz malsonante en ellas era solo en su cabeza y que posiblemente fuera uno de esos casos en los que estuviera escuchando lo que él quería escuchar. Sin embargo, seguía mirándolo de aquella forma y había cerrado algo más sus brazos en torno a él.

- ¿Sora?

- ¿Qué? – sonrió algo más, poniéndose de puntillas ahora para poder alcanzar su oído-. Tengo derecho a mi venganza personal…


Hideki se quedó mirando hacia el final del pasillo donde podía ver a los periodistas que tenían desde hacía una temporada pululeando por la sede. Entre ellos, estaba alguien que había sido la causante de algunos dolores de cabeza y eso lo hizo quedarse pensativo.

- Emily – reclamó su atención, haciéndole un gesto para que se acercara viendo como se despedía de los demás para ir hasta él, curiosa-. ¿Estabas ocupada?

- No, la verdad es que no. ¿Necesitas algo?

- Necesitamos algo – asintió-. Tengo las autorizaciones para que os podáis poner a terminar de cerrar los últimos detalles. Solo hace falta que el resto de interesados los firmen por las políticas de datos y todo lo demás.

- ¿Ya? – sonrió.

- Sí, les han entrado las prisas de repente. Creo que los demás lo han firmado ya y que solo quedamos Yamato y yo. Así que si quieres te fimo los papeles yo ahora y luego si se los llevas a él… Ya estaría.

- Perfecto, sí – caminó tras él cuando lo vio dirigirse hacia su despacho para poder coger lo que precisamente le había dicho, sacando los papeles de la carpeta y tardando unos segundo más en firmarlos-. Si vas a buscarlo ahora seguro que lo pillas, como mucho puede estar reunido con alguien, pero no debería de perdérsete de vista.

- Pues… puedo aprovechar y así poder empezar a dejar todo listo de una vez.

Asintiendo, bajó la cabeza hacia el papel de nuevo, dejando todo listo en unos segundos y luego se lo tendió a la periodista con la mejor de sus sonrisas. Sabía lo que había pasado la noche de la cena, era imposible no saberlo porque, aparte de haber estado presente al principio, luego Mai se había pasado gruñendo con el tema toda la semana con lo demás.

- Si te hace falta algo más háblalo con él que seguro que te puede ayudar.

- ¿Dices que está en su despacho ahora?

- Sí, si está reunido espera hasta que termine, tú tranquila… ¿o tienes prisa?

- Para nada, y creo que esto prioriza mucho más – cogió los papeles cuando se los tendió.


ElenaAA23: hoy os dejo capi primero porque tengo un ratejo. Me he puesto en huelga y no voy a corregir nada que provoque que me quiera sacar los ojos. Cojo, lo devuelvo con un maravilloso repetir escrito y listo y así puedo tirarme toda la cuarentena, dure lo que dure. Ya me he cansado de tanta tonterí hoy poco más y me pasa el antivirus las cosas para evitarme un disgusto.

El pobre sabe que tiene algo de ventaja con el tema de la comida así que puede usarlo a su favor. Sea con quien sea, si le funciona, tiene que intentarlo. Si cuela con Mai y la distrae para que deje de querer tirarle cosas a la cabeza seguro que se queda más que contento. Aunque también está mentalizándose de que le va a tocar una buena temporada de picoteos por parte de ella.

Y... aquí tenemos al más listo y elegante de todos ellos haciendo de las suyas de la forma más sutil posible. Que cualquier diría que ha hecho hasta queriendo todo para que se diera la bonita ocasión de que nuestra querida periodista se cruce con la parejita poniéndose cariñosa. Y lo peor es que nadie sospecharía de él jajajaja Anda que no les queda nada que aprender de Hideki a los otros para poder llegar a tal nivel de perfección jajajaja

Y ahora a ver si me mentalizo que en media hora empiezo con las videoconferencias y ya me estoy poniendo de malas pulgas de solo pensarlo porque como nadie me ha entregado nada de lo que les mandé a lo largo de la semana pasada hoy me las tendré que pasar ladrando. Aaains, en fin, un bico grandote vecina y ánimo con la semana.