Se había quedado mirando hacia Sora confuso, no lo podía negar. Las últimas palabras de ella no habían ayudado a que fuera capaz de decidir si de verdad iba la cosa en serio o era todo un producto de su imaginación. La situación al revés era mucho más sencilla de interpretar… A él pocos motivos le hacían falta para querer rondarla y, además, era mucho menos serio que ella en esos aspectos, de manera que a nadie le extrañaría que la rondara en lugares calificados como poco apropiados.
De Sora sí que podía esperar salidas de la normalidad también, pero en contextos totalmente diferentes y no sabía si de verdad estaba hablado en serio, si se estaba riendo de él o si simplemente era todo cosa de su cabeza. Arqueó una ceja, intentando que con ese gesto era fuera algo más clara.
- ¿Qué? – preguntó divertida, volviendo a ponerse de puntillas para encararlo algo mejor-. ¿Vas a decirme que tienes algo mejor qué hacer? – volvió a echar la cabeza hacia atrás para escaparse de él cuando parecía querer alcanzar sus labios.
- ¿Qué te he dicho ya de jugar con lo que no se debe? – acabó por decir, aún sin quitarle la vista de encima.
- ¿Quién te ha dicho a ti que esté jugando? – imitando el gesto tan característico de él, le dedicó la mejor de sus sonrisas de medio lado.
No las tenía consigo, pero, tampoco tenía nada que perder por posar la mano que antes había tenido en su mejilla en la puerta, buscando de esa forma el pomo para asegurarse de cerrar bien por dentro, intentando mantener el gesto neutral aún cuando escuchó el sonido del seguro. Lo que vio a modo de respuesta le gustó, ya que aunque no había quitado la vista de encima del rostro de su esposa, el gesto de ella había cambiado de forma radical, intentando disimular su sonrisa por haberse salido con la suya mordiéndose el labio.
- Si alguien tiene todo el derecho del mundo a acosarte en el trabajo esa soy yo, que te quede claro – le dijo justo antes de aprovechar la ligera confusión del rubio para echarle los brazos al cuello y acercándoselo del todo de esa forma para poder, por fin, alcanzar sus labios.
A pesar de la sorpresa de todo, no lo pilló tampoco demasiado desprevenido, recibiéndola con ganas y haciéndola retroceder de nuevo para que quedara atrapada entre la puerta y él pegándose a su cuerpo de esa forma. Dejó las manos en sus costados, moviéndolas con suavidad mientras que se encarga de disfrutar del movimiento de los labios de ella sobre los de él, asegurándose de atrapar ligeramente uno de ellos cuando se separó.
Cruzaron una sonrisa cómplice mientras que buscaban recuperar el aliento, aprovechando él para bajar sus manos por ella y posarlas en su cadera, tomándose unos segundos en darle un tirón y levantarla contra él, apoyándose él contra la pelirroja para que quedara bien sujeta entre la puerta y su cuerpo. Sonrió algo más al sentir como hacia fuerza con sus rodillas en torno a su cadera.
- Qué rápido se te ha pasado la cara de susto… - murmuró divertida.
- Me debe de haber venido la inspiración por otra parte – contestó levantando la cabeza al notar que ella se dedicaba a dejar pequeños besos en su cuello, dejando ir una leve risa por su contestación.
Movió las manos de nuevo para poder posarlas mejor en su cadera, entreteniéndose con el contacto de esa forma, aprovechando la postura para poder acariciarla así, colando las manos por dentro de su falda, notando entonces, al volver a sujetarla como estaba antes, que quizás todo aquello fuera más premeditado de lo que parecía. Arqueó una ceja, enfocándola de nuevo y viendo la mejor de las sonrisas delatadoras en los labios de ella.
- Te lo he dicho, tengo derecho a venganza…
Volvió a buscar sus labios, tirando así de él hacia ella jugando con su cabello mientras tanto los segundos antes de que notara que se movía para despegarla de la puerta y poder llevarla a dónde estuvieran más cómodos. Se aferró mejor a sus hombros hasta que sintió cómo la sentaba en la mesa, llevando entonces de forma automática sus dedos a la corbata del uniforme para quitársela. No iba a desvestirlo, por mucho que le apeteciera, sabía dónde estaban y que tampoco tenían mucho tiempo, pero había cosas que le estorbaban y, cuando consiguió deshacer el nudo y tirar de ella, lo siguiente fue su chaqueta. Aprovechó así para poder abrazarse a su cintura continuando aún con sus besos, notando como acariciaba sus muslos por debajo de la falda.
Su propia indumentaria la había delatado, ya que, en aquellas fechas, posiblemente no hubiera recurrido a un vestido para una reunión, ni mucho menos a medias hasta el muslo, ya que tenía frío. Pero, al cerrar sus piernas de nuevo en torno al rubio, dejando que la falda se levantara, no era precisamente en aquello en lo que estaba pensando. Se inclinó hacia él cuando sintió sus dedos buscar la cremallera, facilitándole las cosas con esa posición y aprovechando para volver a besar su cuello mientras tanto.
Todavía sin poder creerse muy bien lo que estaba pasando, decidió dejarse llevar por sus propios instintos y aprovechar el tiempo que tenía a pesar de que los labios de la pelirroja en su cuello conseguían distraerlo con mucha facilidad. Cuando Yamato logró su objetivo, bajó la cremallera del todo, notando como colaboraba rápidamente y ella misma sacaba sus brazos de las mangas, No contento con ello, aprovechó la situación para llevar las manos a sus hombros y así arrastrar con él los tirantes del sujetador y dejarlo algo más suelto, inclinándose de forma automáticamente hacia las nuevas zonas que habían quedado al descubierto, tentándola por encima de la ropa con las que no.
Dejó ir una sonrisa ladeada cuando volvió a colocarse a su altura, aprovechando las vistas que ella ofrecía. Posiblemente se había acabado el poder usar su despacho para concentrarse y trabajar mejor, ya que algo le decía que se le iba a ir la cabeza a pensamientos de otro tipo, aunque también era consciente de él solo se lo había buscado. Y estaba muy orgulloso de ello, eso sin duda alguna. Se dejó arrastrar por ella cuando sintió sus manos aferrarse a sus cuellos, tirando de él contra él volviendo a buscar sus labios con avidez, bajando sus manos hacia los botones para poder abrir algunos de ellos.
Colocó las manos por debajo de la falda de ella de nuevo, aprovechando a buscar con sus manos la ropa interior, tirando de ella rápidamente hacia abajo, dándose cuenta de que hacía fuerza con sus brazos para facilitarle el trabajo, consiguiéndolo con facilidad y ayudándola a sacar las piernas. Cruzando una mirada con ella, sonrieron a la vez antes de dejar la prenda encima de la mesa, apoyando así sus manos en la madera también.
No le gustaba apurarse en aquellas ocasiones con ella, pero, sin duda, no estaban en casa para poder tomarse las cosas con calma y si no querían quedarse con las ganas porque alguien los fuera a interrumpir más les servía no andar dando vueltas. Se quedó quieto al darse cuenta de que las manos de su esposa habían cambiado de lugar y ahora estaban soltando el cinturón de sus pantalones para segundos más tarde hacer lo mismo con los pantalones. No se quedó quieta, colando sus dedos entre la ropa para poder facilitarle las cosas a él. No necesitaba tampoco que lo ayudara demasiado, pero le gustaba ganar unos segundos así teniéndolo a su disposición. Se inclinó hacia delante para poder volver a recorrer su cuello.
El rubio entrecerró los ojos, dejándose hacer en aquella ocasión. Se le ocurrían otras cosas que podría estar haciendo, pero, por dejarse únicamente en ese momento no se iba a morir. Iba a disfrutar del momento y, por ello, levantó la cabeza algo más para dejarle mejor acceso a Sora, haciendo el esfuerzo de no hacer más ruido de la cuenta. Fue él mismo, quien segundos más tarde llevó su mano a la muñeca de ella, deteniéndola antes de darle un tirón por las rodillas, acercándosela más.
Sonrió al ver como adaptaba rápidamente su postura a la de su marido, dejándose caer algo más hacia atrás solo para tener algo más de margen de maniobra y provocar de esa forma que terminase de caer hacia abajo el sujetador que hasta entonces de mantenía por la cercanía entre ambos. Amplió su sonrisa al ver como los ojos de él se desviaban automáticamente justo antes de tener que cerrar ella los suyos al sentirlo por fin maniobrar para colocarse correctamente y dar un ligero empujón. Tomándose ambos un momento para adaptarse a la nueva situación, cuando él empezó lentamente a moverse, pudo ver como los ojos canela de la pelirroja se abrían de nuevo y se quedaban clavados en los suyos pudiendo leer en ellos mucho más en ellos que deseo. La enfocó algo más, quedándose hipnotizado al volver a verla morderse el labio, solo volviendo a entreabrirlos para gesticular un "te quiero" sin tan siquiera alzar el tono.
Se inclinó algo más hacia ella para poder besarla, notando como rápidamente le volvía a echar los brazos al cuello pegándose lo más que pudiera a él, cerrando también sus piernas de nuevo en tono a su cadera para poder notarlo lo más que podía contra ella a pesar de la situación en la que estaban. Notando que se le hacía complicado seguirle el beso, se apartó, apoyando la cabeza contra su hombro, especialmente los labios, para intentar no hacer ruido en el momento en el que su cuerpo estaba reaccionando ya a él. Enredó sus dedos en el cabello de él casi sin darse cuenta, notando como se tensaba algo más, ganando algo más de fluidez e intensidad con sus movimientos.
Podría llegar a hacerle gracia que después de tanto tiempo siguiera dándose cuenta del efecto que tenía estar con él. Estaba completamente segura de que la situación en la que estaban ayudaba a que la excitación aumentara y no necesitara tampoco demasiadas atenciones para reaccionar más rápido, pero también estaba completamente segura de que todo aquello seguía estando relacionado con Yamato. Y la facilidad que seguía teniendo tanto tiempo después de que se le siguiera poniendo incluso el vello de punta por una simple caricia. Sonrió ante su propio pensamiento justo antes de que su propia cabeza perdiera por completo el hilo de los pensamientos, teniendo que abrazarse con firmeza a su marido, escondiendo su cabeza en su pecho para intentar no hacer ruido, cerrando sus puños con fuerza en su camisa.
El rubio notó perfectamente la reacción en ella, dejándola usarlo como punto de apoyo, disfrutando de la total cercanía que había provocado ella de esa forma, centrándose en esa idea hasta que por fin él mismo no pudo continuar con sus movimientos haciendo un verdadero esfuerzo para no levantar apenas el tono, quedando totalmente relajado y apoyado contra Sora cuando por fin dejó de moverse. Notó cómo la tensión en los brazos de ella se desvanecía, quedándose únicamente abrazada a su marido,
- Me estás haciendo cosquillas – murmuró él divertido cuando fue capaz de recuperar el aliento, haciendo referencia a que la punta de su nariz rozaba su cuello. Encantado por el ligero ruidito que emitió ella a modo de respuesta, girando mínimamente la cabeza para dejar un beso en su frente.
- Tenemos que adecentarnos… - protestó con un tono que hubiera podido ser usado por la propia Aiko.
- Sí, pero tú y yo nos vamos a casa a comer ahora…
- ¿No vamos a por la chiquitina?
- Se me ocurre alguna que otra cosa que podría ser más productiva sin ella cerca – reuniendo fuerzas para separarse de ella por fin, pudo quedarse mirándola de frente.
- ¿Qué? ¿Te has quedado con gana de más? – divertida, fue a sonreír, sin ser capaz de llegar a hacerlo al sujetarla él de repente por la barbilla y acercarse hasta rozar sus labios con los suyos.
- Contigo siempre tengo gana de más.
AnnaBolena04: bueeeno venga. No iba a subir capítulo, pero como he escrito uno, pues aprovecho. A ver si consigo avanzar un poquito más e ir cogiendo mi ritmo habitual, que aunque parezca que ahora tengo más tiempo... ya sabes tú que no es que ande precisamente desocupada.
Y el momento de fangirl del otro capi yo creo que no se va a quedar atrás con este o con lo que pueda estar por venir. Que ya lo ha dicho la señora Ishida, que ella es la única con derecho de acosar a su marido en ese despacho - o en cualquier otra parte -. Así que a ver ahora quién consigue que ese rubio sea capaz de centrar las neuronas mientras que esté trabajando entre esas cuatro paredes porque me parece a mí que va a estar pensando en otra cosa encima de la mesa en vez del papel que le pongan delante. Todo ello con la cara de merluzo correspondiente. Pero se lo tiene más que merecido después de andar rondando a su pelirroja en el trabajo, sí.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: bastante bien, la verdad. Salvo por dos o tres merluzos que no quieren hacer nada y lo que hago es pasar de ellos, la cosa está medianamente manejable por ese frente. Así que bueno, hoy, la verad, la cosa está más tratable. Espero que hayas tenido tú también buen día, vecina.
Sora ha estado por allí en alguna que otra ocasión como en la cena que salió en un capítulo, pero claro, no se conoce el camino. Ni mucho mejor el del nuevo despacho de Hideki, así que mira, ya le hace él el favor y luego le dice dónde puede encontrar a su rubio favorito. Si por la cabeza de él pasaba que fueran a acabar así o si simplemente se iban a poner más cariñosos de la cuenta, pues no se sabe. Hideki creo que debe de ser alguien que podría ser el troll perfecto. Serio y con reputación pero luego cuando nadie mira las lía que da gusto. Mai de esta le pone un par de estatuas y le pide un autógrafo, ya verás tú jajajajajaja
¿Recuerdas cuando te decía que seguramente Sora sí que iría a marcar un poquito de territorio? Pues yo creo que ha quedado más que marcado jajaja (O más que va a quedar, cofcofcof). ¡Un bico grandote!
