Sora se rio mientras que se estiraba para posar la comida. Hacía un rato que habían llegado a casa y se habían quedado en el sofá. Ninguno de los dos había tenido moral de ponerse a cocinar nada a aquella hora del día y con el tiempo que tenían, pidiendo a uno de sus sitios favoritos. Yamato la siguió con la mirada mientras que ella volvía a dejarse caer hacia atrás, subiendo las piernas hacia el sofá.

- Deja de reírte de mí – le dijo, pinchándola en el costado.

- Es que me tengo que reír… Con lo tranquilito que te levantaste tú hoy y mira la que te hemos liado.

- Claro, nada nuevo. Si la víctima de todo esto siempre soy yo. Ya verás cuando me acabe cazando Mai más tarde… Que esa se ha debido de ir corriendo a buscar a Hideki.

- No me das nada de pena – sonrió de forma traviesa-. Tampoco has salido perdiendo tanto…

El rubio se quedó mirándola, teniendo que imitar la sonrisa en los labios de ella, dejando ir una leve risa por lo bajo. No iba a ser él quien le llevara la contraria, eso sin duda, ya que la única pega seria que podía sacarle a todo lo que había pasado en aquel día era que iba a ser completamente incapaz de volver a concentrarse en ningún momento de su vida entre esas cuatro paredes.

- Es más – la voz de su esposa lo devolvió a la realidad, viendo como se movía hacia él, buscando quedarse echada con la cabeza apoyada sobre el regazo de él, encarándolo de esa forma -, te lo tienes más que merecido.

- ¿Por qué? – sabía que ella había adivinado lo que estaba pasando por su cabeza, y también que tenía toda la razón. Se hizo el tonto a pesar de todo, bajando la mirada para observarla.

- Y todavía nos queda bastante camino hasta estar en igualdad de condiciones, que mejor no hacemos recuento de todas tus jugarretas…

No se molestó en disimular, empezando a reírse. Sin duda las últimas veces que la había rondando en el estudio y habían llegado a algo, se había entretenido en provocarla y que se olvidara de que podía quedar más gente por allí. Era una de las mejores motivaciones que se le ocurrían para aprovechar cuando se quedaban solos allí.

- Oye, ¿qué andabas rondando por mis cajones antes? – le preguntó.

- ¿Yo? – sonrió-. Pensé que estabas más preocupado controlando que no me diera por tirarle nada a la cabeza a la simpática esa que se dedica a rondar a mi rubio.

Divertido pro las palabras que acababa de escuchar, no pudo más que sonreírle. Le gustaba esa calificación, sin lugar a dudas, sobretodo por la forma con la que había notado que recalcaba el posesivo. Ni siquiera fue capaz de disimular su reacción, sonriendo de la forma que era totalmente esperable, encantado por ello. Bajó algo más para poder alcanzarla y poder darle un beso, dejándola moverse algo más para que alzara algo más el cuello para facilitarle el trabajo.

- Todavía tenemos un rato – le murmuró ella, no dejándolo escapar al sujetarlo por la corbata.

- Sora…

- ¿Qué? ¿Hace cuánto que no estamos los dos solos de verdad?

- Pero no sé si me va a dar tiempo… Aunque bueno, tengo entrenamiento…

- Pues… me sé de alguna cosa que cuenta también como eso – se mordió el labio ligeramente tirando algo más de él hacia ella-. Y así luego no tienes que cambiarte al uniforme.

- ¿Se supone que tengo alguna opción a protestar?

- ¿Se te pasa alguna por la cabeza?

Admitiendo que la mejor forma que se le ocurría para pasar el tiempo era la que ella proponía, dejó fue él quien recortó la distancia entre ellos dos y decidiendo explicarle de esa forma lo de acuerdo que estaba con aquella idea con gestos y no con palabras. Pudo notar como ella sonreír ligeramente sin romper el beso esperando a poder separarse de su marido para revolverse y poder estar en una posición algo más favorable para ella.

Se dejó manejar por él cuando sintió que tiraba de ella hacia arriba para que se quedara sentada en su regazo, colocándose frente a él y posando las manos en sus hombros antes de empezar a pasear sus palmas por su cuerpo hasta donde podía dada la posición. Sonrió al notar como los dedos del rubio se colaban por debajo de la falda, aprovechando así la posición en la que estaban, subiendo por sus piernas para sujetarla por la cadera contra él. Se quedó pendiente de su reacción, divertida, notando como arqueaba una ceja, sorprendido.

- ¿Qué? Nos interrumpieron antes de que pudiera terminar de vestirme del todo…- intentó sonar lo más inocente qué pudo.

- ¿Eso hacías antes revolviendo en mi mesa? – entendiendo por fin lo que la había visto hacer cuando habían estado en el despacho intentó no reírse.

- Puede que sí… Yo que tú miraría bien por los cajones cuando vuelva, por si acaso…

Adelantó la cabeza de nuevo hacia ella para besarla, dedicándole su tiempo a cada movimiento y afianzando las manos mejor, apretándola así contra él más. Atrapó con sus dientes el labio inferior de su esposa, soltándolo con cuidado antes de volver a hablar.

- No tienes remedio – le dijo, esquivándola ahora para empezar a besar su cuello.

Decidió dejarse, echando la cabeza hacia atrás para dejarle mejor acceso a él, llevando sus manos ahora a su cabello, empezando a jugar con él, acariciándoselo mientras que disfrutaba de las sensaciones que él le provocaba. Se apartó ligeramente, dándole un leve manotazo en los brazos para que la dejara moverse, pudiendo así echarse algo más hacia atrás de forma estudiada, arrastrándose por su regazo hasta poder ponerse de pie.

- ¿Quieres ir a la habitación? – preguntó confuso, estando a punto de seguirla.

- Tú quieto ahí, Ishida – le dijo empujándolo hacia atrás para que volviera a sentarse lo poco que se había incorporado.

Curioso por su comportamiento, la dejó ir, atento a lo que hacía, perdiendo el gesto interrogante cuando se dio cuenta de que ella llevaba las manos a su propia espalda, bajándose la cremallera del vestido lentamente. Sonrió, sin ser capaz de quitarle la vista de encima, notando como se estaba tomando su tiempo en quitarse el vestido, dejándolo caer al suelo tras empujarlo más allá de su cadera, dándole una ligera patada para que no estorbase. Entretenido porque faltara la parte inferior de la ropa interior de ella, aprovechó a deleitarse la vista unos segundos, volviendo a levantarla cuando volvió a ver que sus brazos buscaban ahora el cierre de su sujetador, librándose de él de forma bastante lenta, sonriendo de forma traviesa al notar la impaciencia en la mirada de él.

No lo dejó caer sin más, acercándose de nuevo hasta él, sin dejarlo cogerla, inclinándose así para darle un beso en los labios, corto y dulce antes de coger la prenda y acercarse hacia él, posándola encima de sus ojos.

- ¿En serio? – casi que sonaba con fastidio, gustándole demasiado observarla en situaciones así.

- A callar – le contestó divertida, asegurándose de que no se iba a caer-. Y da gracias a que no tenga tan mala idea como tú e hiciera esto hace rato… - murmuró en su oído antes de empezar a dejar besos por su cuello.

Sus manos fueron rápidamente hacia su camisa, empezando a abrirla, de nuevo tomándose su tiempo con cada movimiento, terminando con todos los botones y aprovechando así para pasar las manos por su torso, acariciándolo hacia abajo y volviendo a subir hacia sus hombros para empezar a tirar de ella hacia abajo dejándolo inclinarse hacia ella para poder quitársela. La dejó caer hacia uno de los laterales, volviendo a acariciar su cuerpo antes de deslizarse ella misma con lentitud hacia abajo para poder quedarse arrodillada entre sus piernas.

Se inclinó hacia delante, aprovechando que así tenía más complicado moverse, besando su torso, tomándose su tiempo, subiendo y volviendo a bajar, llegando cada vez más abajo mientras que una de sus manos se colocaba sobre sus pantalones, empezando a tentarlo por encima de la ropa sonriendo al notar que no le hacía tampoco demasiada falta.

Se centró en disfrutar del cuerpo de Yamato, tomándose su tiempo en cada movimiento, sonriendo al ver como su respiración se iba alternado cada vez más, sobretodo cuando sus labios se acercaban a zonas más bajas y sus dedos soltaban su cinturón y su pantalón, quedándose a la espera de que colaborase para poder bajárselos juntos. Posó sus manos en su cintura de nuevo cuando lo consiguió, haciendo que se sentase de nuevo bien, arrastrándolas por su cuerpo de nuevo hacia arriba, acariciándolo con las yemas y luego suavemente con las uñas, divertida al ver como se le erizaba la piel.

Levantó la vista hacia él, siendo capaz de no reirse después de lo que había usado para no dejarlo ver lo que hacía, pudiendo imaginarse su expresión. Alargó la mano hasta su rostro, decidiendo que le gustaba más sentir sus ojos azules clavados en ella que aquel juego que se traía. Le sonrió de la mejor forma que pudo cuando cruzaron de nuevo la mirada antes de, por fin, llevar sus labios a donde realmente quería.

Yamato dejó caer la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, intentando relajarse y adaptarse a la sensación poco a poco después de que hubiera estado provocándolo antes. Cuando notó como sus manos volvían a pasearse por su torso, llevó una de las de él para cogerle una, apretándola y volviendo a enfocarla. Aprovechó para posar la otra en su mejilla dedicándole una caricia unos segundos antes de dejarla seguir, apoyando las manos en el propio sofá, cerrando los puños de vez en cuando, dejando escapar algunos jadeos.

Levantó la vista hacia él, entretenida al verle la expresión de la cara justo antes de decidir que prefería acabar las cosas de otra forma, apartándose. No le dio tiempo a reaccionar, notando las manos de Yamato en su cintura agarrándola con fuerza para dejársela sentada encima sin darle opción a protestar. Cuando lo hizo, sin darle tiempo a reaccionar tampoco tiró de ella al posar una mano en su nuca y desquitarse con un beso, consiguiendo que le echara los brazos al cuello y lo dejara llevar el control. Sin haberse separado de él todavía, hizo fuerza con sus rodillas para poder colocase bien, dejando que fuera él quien facilitara las cosas y volviéndose a acomodar. Se quedó tensa, rompiendo el beso, necesitando tomarse unos segundos para que su cuerpo se adaptara a la nueva situación, dejando su frente apoyada sobre él.

Llevó las manos a las mejillas de la pelirroja, acariciándolas con cuidado, entretenido al ver el rubor en ellas, ya fuera por la situación como por el acaloramiento, pero le sentaba de maravilla. Fue él el primero que se movió, muy levemente, tentándola y dejándola tomar el relevo debido a la posición, notando como poco a poco establecía un ritmo, dedicándose mientras a recorrer con sus labios su cuello y pecho. Amplió su sonrisa cuando notó que le costaba mantener el ritmo, aprovechando para girar y tumbarla en el sofá para tomar el control él.

Esperó a que se terminara de acomodar antes de retomar el ritmo, inclinándose hacia ella para poder besarla notando como apoyaba sus manos en su espalda, apretándolo contra ella.

- ¿Vas a volver a marcar territorio? – le susurró al oído al llegar hasta él.

Casi como si hubiera querido responderle con sus gestos en vez de con sus palabras, notó cómo se agarraba a él con mucha más firmeza, notando la presión que había con sus rodillas contra él, Olvidándose de todo lo demás, se incorporó levemente para poder ver la expresión de su rostro, encantado al ver como ella entreabría los labios buscando conseguir algo de aire y cerraba sus ojos mientras que se revolvía ajena a su propio control bajo él. Estaba seguro de que se había ganado algún arañazo, pero no podía importarle menos, sobretodo cuando él también llegó a su punto máximo y no pudo más que dejarse caer sobre ella, dejando su cabeza apoyada sobre su pecho mientras que ambos intentaban recuperar el aliento.

Necesitó unos minutos antes de llevar sus manos de nuevo hacia los rubios mechones de Yamato y empezar a jugar con ellos, dando un ligero escalofrío al sentir como dejaba un beso en uno de sus senos, demasiado sensible aún por la situación.

- No te muevas – protestó cuando lo sintió intentar incorporarse.

- Sora…

- No – volvió a rodearlo con los brazos-. Cinco minutos…

Riéndose, no pudo más que concedérselo. Si llegaba tarde al entrenamiento no pasaría nada y si alguien le daba un toque de atención iba a haber merecido totalmente la pena. Asintió, acomodándose de nuevo. A él tampoco le apetecía moverse de dónde estaba.

- Echaba de menos tener un momento de verdad a solas para los dos – la escuchó decir.

Sonrió, a sabiendas de lo que quería decir. No era lo mismo tener la casa para ellos dos y no tener que preocuparse porque Aiko o los digimon pudieran aparecer, que andar a las carreras y más pendientes de la puerta que de otra cosa. Aquel momento era solo de ellos dos.

- ¿Y si no vas hoy de tarde?

- ¿Y qué excusa le pongo a mi jefe?

- Que ya has hecho suficiente ejercicio por el día de hoy y que tu pobrecita esposa no está segura de poder salir de la cama en lo que queda de tarde sin echarse una buena siesta y que estaría feo que la dejaras sola…

El tono menos adulto que le conocía a Sora y que estaba sonando en aquel momento no pudo más que hacerlo sonreír. Sin duda, sonaba demasiado bien como para no planteárselo en serio. Solo tenía que cumplir con supervisar el entrenamiento, pero eso realmente no era responsabilidad suya su jornada de trabajo había terminado hacía un rato.

- Y si se ponen tontos les dejo sin arreglo del tema de los uniformes…

- ¿Vas a chantajear a la propia JAXA?

- ¿Por echarme una siesta a tu lado? Qué preguntas tienes, amor.


AnnaBolena04: ¡FEEEELICIDADES! No te canto que te llueve, así que te tiro de las orejas en la distancia y espero que tengas un muy muy muy buen día dentro de lo posible. Hoy no tenía pensado subir capi, porque no tocaba, pero oye, es la mejor forma que se me ocurre de colaborar a que tengas un mejor día.

Mai somos todos, pero en muchas de las cosas de esta vida. Mai somos todos cuando quiere linchar a la periodistucha, cuando se pone a fangirlear con los Ishida o porque Hideki demuestra que es más listo que todos ellos juntos. Esta es la típica jugada que Mai va a ir pregonando siempre que pueda porque ella sí que tiene un - antiguo - jefe que mola jajajajajaja Que mucho decir que ellos son unos elementos, pero él no se queda atrás. Debe de sufrir para fingir seriedad bastante, que poco a poco va dejando ver que sabe liarlas igual de bien.

Y hablando de liar... Parece que la Señora Ishida se ha salido con la suya y que su rubio se ha quedado en casa con ella. Debe de haber usado algún método para convencerlo muy efectivo o algo... Yo creo que debe de haber llegado a un punto en el que Yamato tiene más control con sus propios horarios laborales, porque si lo comparas con el que hacía las mismas horas de más al día que yo...

En fin, eso, ¡que tengas un muy buen día y muchos besitos de tortuguita para ti!

ElenaAA23: ella tiene toda la clase del mundo y sabe cómo dejar las cosas claras de la forma más elegante jajajaja Que con esa amabilidad también hace ver como que no tiene ni idea de nada o que pasa de todo porque su rubio solo tiene ojos para otra chica más que ella, y por el momento le llegará por la rodilla con un poco d suerte. Si es que Mai les va a ir a pedir un autógrafo tanto a ella como a Hideki. Que sí, que mira, que a cualquiera se le pondrían los dientes largos después de haber tratado con Yamato, pero vamos a ver... Que el pobre tiene que tener una cara de bobo mirando hacia Sora que en fin jajajaja

Y ahora parece que debe de haberse ganado algunas atenciones más de la cuenta porque se ha ganado un buen postre. Que esos dos cuando se ponen cariñosos parece ser que no tienen por bueno eso de andar con prisa. Que mejor aprovechar que tienen la casa para ellos para no tener que andar con cuidado de lo que hacen o dejan de hacer para que nadie los escuche. Seguro que tenían ganas de un ratito de esos de los suyos. Y mira qué fácil que se ha dejado convencer él para quedarse por casa... Si es que voluntad nula jajaja

No, no tienes la mente sucia jajajaja Y no me enrollo más vecina, que ya toca ir a vaguear un rato por mi parte. ¡Un bico grandote grandote!