Aiko echó a correr por entre las flores de su abuela nada mas haber escuchado la voz de su padre, la cual siempre había podido reconocer con mucha facilidad, escapándose de la vista de Toshiko, la cual, al escuchar también a su yerno de fondo, no le dio más importancia.

- ¡Papi! – echó a correr hacia él nada más verlo, acelerando para que la cogiera en brazos.

- Oye, ¿y a mí no me saludas? – le dijo la pelirroja, revolviéndole el pelo viendo como se reía.

Sabía que a la pequeña le iba a hacer ilusión que llegara él a buscarla ya que en teoría Yamato no iba a llegar hasta por la noche y no debería de estar allí en aquel momento. Por eso la pequeña se había tirado directamente a los brazos de su padre nada más verlo. Siguió de largo antes de ir a saludar a los digimon, posando la mano en la cabeza de ambos.

- Hola mamá – saludó a Toshiko.

- Hola… Llegáis pronto, ¿no?

- Yamato ha salido primero y venimos a buscar a la peque por si le apetece irse a merendar con nosotros… - se giró a la vez que decía aquello viendo como los ojos de la niña se fijaban en ella automáticamente al decir la palabra mágica-. ¿Quieres venir?

- No, no… Id vosotros, yo tengo todavía algunos encargos que terminar.

- ¿Segura?

- Sí, y más os vale no entreteneros conmigo porque con la carita que está poniendo Aiko cualquier diría que no le he dado de comer hoy… - observó como su yerno se acercaba hasta ella, pudiendo así alargar la mano hacia ella, haciéndole así cosquillas.

- ¿Es verdad eso de que tu abuela no te da de comer? – le dijo Yamato a la niña, divertido-. Pues no te lo creo porque me da de comer hasta a mí y eso ya es mucho decir…

Sora se rio por lo bajo por las palabras del rubio. Al final lo había convencido para que se tomara la tarde libre y se saltara el entrenamiento. Sorprendentemente, Hideki no había puesto ninguna pega tampoco y se había empezado a reír. Algo le decía que la visita de cierta periodista mientras que estaban en el despacho tampoco había sido la mayor de las casualidades.

- Entonces nos vamos ya que si se nos hace muy tarde luego aquí la tortuguita no va a querer cenar… - dejó que la pequeña le cogiera la mano cuando se la acercó, quedándose mirándola unos segundos.

- Sí, como que la niña o tú no vais a querer a cenar luego, con ese cuento a alguien que os crea… - riéndose, cruzó una mirada con su suegra quien había hecho lo mismo que él.

- Venga, fuera, que se os va a hacer tarde al final – dijo Toshiko-. Y que te dejen elegir a ti donde te llevan, que no me entere yo de lo contrario… - se acercó a la pequeña para darle un beso a su nieta, la cual no parecía tener demasiada intención de soltarse de su padre.


Mai se quedó sentada en la piscina con las piernas en el agua. Era una costumbre que tenía en los últimos tiempos, solía hacer algo de tiempo sola antes de volver hasta el vestuario. Normalmente aprovechaba para tener alguna de sus serias y profundas conversaciones con Yamato, pero, aquel día, sabía que no iba a ser precisamente el caso.

Se había estado riendo gran parte de la tarde, sobretodo desde que había llegado un mensaje del rubio diciendo que había tenido una complicación y que iba a tener que dejar pasar el entrenamiento. Tanto ella como Hideki sabían a la perfección lo que le había complicado la tarde al rubio, no necesitaban de más explicaciones. Con lo que no contaba ella era con que Hideki hubiera tenido la brillante idea de haber mandado, de la forma más disimulada posible a la periodista al despacho de Yamato cuando sabía perfectamente con quién iba a estar y, seguramente, en qué condiciones iba a estar. No era un secreto que al pobre se le caía la baba con su esposa, por lo que verla aparecer de repente solo iba a servir para que estuviera más aún atontado de lo normal, que ni siquiera le había lanzado una mirada desdeñosa cuando se había asomado.

Decidió que saltar al agua y dar otro par de largos antes de ir a cambiarse, encontrándose con caras más que conocidas saliendo de la zona de los vestuarios cuando ella estaba saliendo del agua.

- ¿De dónde sales tú? – le dijo Katsu nada más verla.

- ¿De dónde voy a salir? ¿Te las tuberías? Pero tranquilos que no se me ocurriría meterme en vuestra vida matrimonial… - sonrió, aceptando su albornoz, el cual le estaba teniendo él-. Gracias.

- ¿Has visto a Yamato? – le preguntó Takao.

- Sí, se fue como un buen perrito faldero tras Sora hace un rato. La hemos tenido de visita por motivos laborales…

- Te lo dije – giró la cabeza Katsu hacia el otro-. Te dije que estaban hablando de ella.

- Y dale… ¿Y qué sabía que iba a estar ella por aquí?

- ¿Qué os pasa ya? – la piloto cruzó los brazos sobre el pecho.

- Nada, algún listo que no tenía demasiado claro que esa era precisamente la siempre encantadora Señora Ishida, así que como le contemos a Yamato los comentarios que despierta, igual se trae al fénix en miniatura ese con él para que reparta picotazos por el mundo.

- Bah, ni que nunca la hubieran visto – puso los ojos en blanco-. La que la vio más que bien hoy fue mi querida amiga… De pleno y muy cariñosa con nuestro comandante favorito… Así que yo ya me doy por más que contenta.

Takao arqueó una ceja, mirando primero hacia ella y luego hacia el otro ingeniero provocando que la piloto se echara a reír con las caras del uno y del otro antes de asentir y encogerse de hombros de forma más calmada.

- Yo solo le dije amablemente que Yamato no debía de estar ocupado y que podía pasar a que le firmara los papeles que Hideki le había dicho… Y ya sabéis cómo se las gastan esos dos cuando estan solos. Así que yo hoy voy a dormir más que contenta. Creo que no la tenemos por la sede desde poco después de eso, pero sino me hubiera gustado ir a decirle alguna que otra cosa.

- ¿En serio? ¿Hideki?

- Si es más listo que vosotros dos juntos, no sé por qué ponéis caras de susto… - sonrió de nuevo-. Pero bueno, que yo ya me iba porque me vienen a buscar Arata y las niñas y no os lo toméis a mal, pero tengo más ganas de verlas a ellas que a vosotros dos…

Alzó una mano, agitando los dedos de ésta en el aire antes de echar a andar hacia los vestuarios ella también.


Yamato se aseguró de dejar sujeta a Aiko en sus rodillas. Hacía un rato que había trepado por él para que la cogiera y poder quedarse sentada desde donde pudiera verlo todo mejor, provocando así que Sora sonriera de oreja a oreja desde la barra donde se había acercado a pedir, quedándose distraída mientras que esperaba por su consumición. Cuando se la acercaron, el rubio le hizo un gesto por si necesitaba ayuda, viendo como le negaba con la cabeza antes de caminar hasta ellos con la bandeja que le habían dado.

- ¿Tú crees que te traerá lo que le dijiste? – le dijo a la niña, acercándose hacia ella para murmurárselo.

- Pues claro que se lo traigo – hizo una mueca, arrugando ligeramente la nariz y provocando que Yamato se riera-. La chiquitina quería una tortita y le he pedido una grande para ella sola.

- ¿Te la vas a comer tú sola?

- ¡Sí! – dijo alargando la mano hacia el tenedor, sin querer esperar.

- ¿No me vas a dar un poco?

- Es mía – dijo empezando a cortar un trozo de la tortita para poder pincharla.

- ¿En serio? ¿No me vas a dar ni la prueba?

- ¡No!

Y sin esperar mucho más se llevó el trozo a la boca provocando que se echara a reír su madre, la cual estaba haciendo exactamente lo mismo que la niña. Nadie iba a poder negar a quién se parecía Aiko. Yamato miró hacia ambas antes de negar con la cabeza divertido. No solía merendar normalmente, pero, aquel día no iba a ser él quien dijera que no tenía hambre.

Se las había arreglado para acabar moviéndose del sofá a la cama, aunque, la intención había sido dormitar un rato, tenía que admitirse a sí mismo que sabía cómo funcionaban las cosas en su cabeza cuando tenía a Sora cerca y estaban solos. Y ya mejor no hablar del modo en el que habían estado desde hacía ya algunas horas. De manera que aunque sí que se habían quedado dormidos, no había sido cuando él había esperado. Así que empezaba a tener hambre ya, y no le había hecho ascos a la idea de poder acompañar a Sora y Aiko. El único problema era que no se las arreglaba para poder maniobrar bien con la niña sentada sobre él, aunque no fue capaz de evitar una sonrisa cuando se dio cuenta de que podía sentir cómo movía las piernecitas.

- ¿Has estado ayudando a tu abuela en la tienda? – le preguntó Sora.

- Sí. Yo coloqué las flores – totalmente distraía por la merienda, ni siquiera miró hacia ella.

- ¿Quién le iba a decir a Toshiko que iba a tener una versión adorable de Yamato correteando tras ella a la que sí que le gustasen esas cosas?

- Eh, a mí me gustan las flores. Solo tengo miedo de meterme en territorio peligroso – contestó riéndose por lo bajo antes de decidir que la mejor forma de no liarla con la comida era coger un trozo de su gofre con la mano y así poder morderlo tranquilamente-. Con tener una sola Takenouchi a la que ofender me doy por contento.

- Aiko, dile algo a tu padre que se está metiendo con tu abuela y conmigo – protestó viendo como la niña únicamente se reía siguiendo con su merienda.

Habían llevado a la niña a una de las zonas que sabían que le gustaban más del centro comercial que les quedaba de camino a casa. El sitio en el que habían parado había un pequeño parque en el que podían dejarla mientras que ellos permanecían sentados en la mesa tranquilamente. De manera que Aiko, habiendo sido la primera en terminarse su comida, había salido corriendo seguida de los digimon hacia la zona de juegos. Sora aprovechó para cambiarse de sitio, quedándose así sentada al lado del rubio, pudiendo vigilar también hacia la pequeña, llevándose con ella su taza.

- ¿No te has pedido chocolate? – le dijo él mirando hacia su bebida-. Creía que ya te había dejado claro que si te dedicas a comer todo el que te apeteciera me ibas a seguir gustando igual… - bromeó.

- Alguien que ha encargado de hacer que esté algo cansada hoy – murmuró por lo bajo quedándose mirando hacia él- y necesito algo de ayuda para estar más despierta. Así que café como tú, que no nos va a venir mal a ninguno de los dos.

- No tengo nada que decir en contra de eso – dijo divertido-. Y que sepas que estoy totalmente a favor de que te pases por alli de vez en cuando si este es el plan, que lo sepas…

- Tonto… - murmuró por lo bajo antes de levantar su taza hacia sus labios-. Tengo que hablar con Andrew, que no se me olvide. Yo creo que estará encantado, pero si tiene mucho lío ya me encargo yo, que no es plan de dejar al pobre Hideki con el problema.

- ¿Tú crees? Porque el cachondeo que se va a traer mañana a mi costa seguramente haga que se merezca que lo dejes un poco estresado. Te digo yo que él y Mai se han debido de pasar una tarde muy divertido.

- Lo que pasa, señor cascarrabias – se acercó algo más a él para darle un beso en la mejilla – es que ellos dos se preocupan más por ti que tú mismo y si tienen que hacer alguna trastada de vez en cuando para que dejen en paz… Saben cómo hacerlo bien.


AnnaBolena04: si es que cuando estos dos se ponen extra... Se ponen extra jajaja Que estaban solos y podían ser todo lo poco cuidadosos que quisieran que no corría peligro que una chiquitina los escuchara o se les quisiera colar en la habitación. Que ahora tampoco tienen vecinos cerca y si les apetece, pueden desquitarse todo lo que les apetezca y más. Que ya sabemos cómo se las gastan cuando tienen un rato para ellos dos solos sin que nadie pueda interrumpirlos de ninguna forma.

Y así está la cosa que se han tenido que ir a por la meriendo para reponer fuerzas, que mira, que la cena queda lejos y tienen a Aiko como excusa para poder hacer una parada jajajaja Que la pelirroja necesita cafeína para seguir despierta porque claro, no contaba ella tampoco con tener un día tan... ajetreado. Y pobre del que diga algo de que Yamato se ha salto el entrenamiento porque ese día ha hecho ejercicio para toda la semana.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: jajajajaja esta Sora ya está algo más suelta de lo que era al principio de la historia. Yamato le debe unas cuentas, y la pena es que la haya cazado, porque sino seguro que hubiera disfrutado de saber hasta qué punto se le habían subido los sofocos al rubio al encontrarse cierto regalito entre sus cosas del trabajo. Llega Mai y se lo encuentra abanicándose con las carpetas, eso sin duda jajajaja

No lo tiene demasiado complicado tampoco. Sin duda alguna, tiene el trabajo bastante ganado con Yamato y tiene demasiado sencillo el llevarlo por donde ella quiere, más aún en estos temas, que el pobre ya funciona casi como el eslogan de la tele de "calentar y listo" jajajajaja Luego querrá la periodista que le haga caso, vamos a ver, si ese pobre va a estar sin poder trabajar en su despacho una buena temporada porque se le va a ir la cabeza a cuando lo que tenía encima de la mesa no eran los papeles precisamente...

En fin vecina, ¡un bico grandote grandote!

Natesgo: jajajaja nos vamos a comer todas con él y que mientras tanto nos vaya firmando los autógrafos, sí. Que mira, que a fino no lo gana nadie. Siempre se sale con la suya sin que nadie sospeche que de verdad está tramando algo. Lo peor es que parece que Shiori tiene todavía las de ganar con él, así que el pobre hombre debe de estar casado con el enemigo o con la mejor de las maestras jajaja Son las dos opciones posibles.

Sora se ha quedado contenta y para encima la han llevado a merendar. Uno de esos días que hay que apuntar en el calendario vamos a ver. Le ha salido la jugada más perfecta del mundo y seguro que acaba engañándolo para que sea él el que les haga la cena y acaba durmiendo como un angelito más feliz que nadie porque, sin duda, se ha quedado cansada de la aventura del día jajajaja

Hoy no sé si te pillo metiéndote en la cama, pero todavía acabo ahora de estar haciendo todo lo que tenía que hacer T_T ¡Un besito de tortuguita!