- Haru… Ya sé que tengo ojeras. Y sí, sabes muy bien de lo que son, pero hazme el favor de no ser tan evidente… - dijo la pelirroja mientras que miraba de reojo hacia la que un día había sido su ayudante.

- Es que…

- Nada, es que nada… Que a saber qué habrás estado haciendo tú anoche también…

- ¿Yo? Nada, dormir, ¿no te acuerdas que estoy sola?

- Ya, ya… A saber qué haces tú con el telefono… - usando precisamente aquellas palabras con todas las segundas intenciones del mundo, intentó sonar seria, sin conseguirlo, echándose a reír al ver la cara que le estaba poniendo.

Se acordaba perfectamente de la vez en la que aquella conversación había sido al revés y como aunque le había intentado sonsacar información en más de una ocasión no lo había conseguido. Incluso por aquel entonces seguían exactamente igual y simplemente había hecho el comentario para reírse de ella y de lo roja que se estaba poniendo.

- Luego la evidente era yo… - murmuró antes de entrar en su despacho y poder empezar a hacer algo productivo con su vida-. Hola peque – le dijo a Aiko, la cual estaba sentada con los digimon dibujando.

- Haru, ¿por qué estás tan roja?

Nada más escuchar las palabras de la pequeña, la pelirroja no pudo más que volver a echarse a reñir mientras que Haru se podía todavía más roja, sin ser capaz de decirle nada a la pequeña a modo de contestación ya que a ella, sin duda, no la podía mandar a paseo.

- Pues que ha subido por las escaleras y mira cómo nos ha llegado – acabó contestando Sora por ella.

- ¿Te has cansado? – le preguntó la pequeña.

- Claro, ¿no la ves? ¿Por qué no le haces un dibujo?

- ¡Vale!

Sin darles tiempo a reaccionar, agachó de nuevo la cabeza, cogiendo todos los colores y una hoja limpia para poder empezar a hacer lo que le había dicho su madre. Seguramente Haru acabaría colocándolo también en su despacho junto a todos los demás. Se abanicó ligeramente con su tableta, la cual había llevado bajo el brazo, para finalmente posarla encima de la mesa.

- Entonces, ¿estás sola hoy?

- Sí… Vuelve mañana.

- ¿Y te dejas secuestrar hoy?

- Oye, que puedo sobrevivir yo sola aunque él no esté.

- Ya, pero, ¿te dejas secuestrar o no? No seas tonta, vienes, cenas con nosotros tranquilamente y así no tienes que quedarte sola esta noche. Mañana te traigo yo al estudio y todos contentos.

- Pero yo no os quiero molestar…

- Haru, ¿tengo que recordarte los años que me pasé yo con todos encima porque cada vez que Yamato estaba fuera de Tokio pensabais que me iba a dar un mal?

- ¿Por qué papi no estaba en Tokio? – la cabecita de Aiko apareció al otro lado de la silla de su madre, sin que se hubieran enterado de que se había acercado a ellas-. ¿No estaba contigo?

Posó los ojos en la pequeña nada más escuchar su vocecita, quedándose observándola unos segundos. Sin duda la pequeña había escuchado la palabra mágica y había centrado su atención ene ellas, no pudiendo más que sonreírle antes de alargarlos brazos hacia ella para cogerla y dejarla sentada encima de sus rodillas.

- No, no estaba conmigo. Eras muy chiquitina todavía pero, ¿te acuerda de la casa de la playa? – la habían llevado más veces con ellos, sobretodo en verano. Esperó a ver como la pequeña asentía-. Pues él antes vivía ahí.

- ¿Vivía ahí solito?

- Con Gabumon, claro – levantó la vista hacia Haru, cruzando con ella una sonrisa.

- ¿Y no tenían miedo solitos?

- A tu padre lo que le da miedo es que haya demasiada gente, Aiko. Tú hazme caso – acabó por contestar divertida la castaña, alargando la mano hacia ella para darle un toquecito en la nariz.


Yamato dio por terminada la reunión de aquella tarde. Por una vez no era él quien había sido convocado, sino el qe la había organizado para poder ultimar los detalles del último proyecto que estaba bajo su supervisión. Y estaba contento con los resultados, ya que todo parecía estar saliendo como tenía que hacerlo. El haberse estado volviendo a loco durante unos meses atrás, parecía que surtía efecto por fin.

- Hasta mañana – despidió a los últimos antes de decidir quedarse un rato más revisando algunos detalles.

Tomó asiento con calma, esperando unos segundos antes de abrir de nuevo la carpeta en la que había estado tomando notas sobre los detalles a modificar aunque eran pocos. Prefería dejarlo ahora anotado todo y que así no se le olvidara nada. Distraído completamente, empezó a trabajar en sus cosas completamente despreocupado de lo que pasaba o dejaba de pasar a su alrededor, alargando la mano para poder coger unos post-it que ir dejando con las aclaraciones.

- En el fondo te pega todo esto…

Una voz salida de la nada hizo que levantara la cabeza, dando un ligero respingo, al no hacer esperado escuchar a nadie hablar, siendo completamente ajeno a no estar solo. Frunció ligeramente el ceño cuando se dio cuenta de que era Emily.

- ¿Tú no estabas de vuelta en Europa? – hacía ya más de dos semanas que no la había vuelto a ver desde el episodio del despacho.

- Sí, pero he tenido que volver a terminar algunos detalles – se encogió de hombros.

- ¿Buscabas a alguien? – no era un lugar en el que debiera de estar él tampoco.

- Puede… - sonrió, quedándose apoyada en una de las sillas-. La verdad es que no tengo demasiada intención de tener que cruzarme con nadie demasiado pesado por los pasillos.

No arqueó una ceja anterior su comentario, sino que intentó mantener el gesto bastante neutral. Sabía por dónde iban los tiros de los dos comentarios y no estaba seguro de cual de los dos le gustaba menos. Parecía que las sutilezas se habían quedado un poco perdidas por el camino desde la última vez que la había visto.

- Pues agradezco que te hayas acercado a saludar, pero, como puedes ver, estoy bastante ocupado ahora mismo – dijo, manteniendo el tono de voz neutral.

- Vaya… - se encogió de hombros-. ¿Ya te han puesto en mi contra?

Estuvo tentando de volver a bajar la cabeza hacia los papeles e ignorarla deliberadamente. A nadie le extrañaría viniendo de él con la fama que se había ganado a lo largo de muchos años, sin embargo, se tomó unos segundos para cerrar la carpeta que tenía delante de él antes de ponerse en pie para poder encararla de forma más directa al hablar.

- Sé que soy un poco lento para algunas cosas, pero mira… Tenemos ya una edad para estas estupideces.

- ¿Estupideces?

- ¿Usar a Mai a modo de pretexto para que te llevara yo al hotel? ¿Para qué? No se puede decir que me conozcas gran cosa, pero creo que para estos temas sí que sabes que soy bastante claro.

- No te…

- Sí, sí que me entiendes – se cruzó de brazos no demasiado lejos de donde ella se había quedado apoyada-. Si tuviera el más mínimo interés estoy seguro de que ya te habrías dado cuenta. Hasta donde yo sé, tienes buena memoria. Así que no hacía falta que tampoco metieras a Mai en todo esto.

Se podía notar la sorpresa en la cara de ella. Después de toda aquella temporada en la que el rubio se había hecho el despistado totalmente con ella, lo que menos esperaba era que de repente viniera con algo así como asi de la nada.

- Tampoco te dije nada que no fuera cierto. Tú lo has dicho, tenemos una edad como para que fuera ella la que viniera a meterse donde nadie la llamaba y menos delante de la gente.

- Puede ser que tengas razón – se encogió de hombros.

- Es más – lo cortó ella antes de que volviera a decir nada-, ya que estamos dejando las cosas claras, si tanto tenemos una edad para hacer las cosas de otra forma, no creo que haga falta que sigas haciéndote el despistado.

- No lo hago, simplemente no le doy importancia a algo que no me interesa – soltó de golpe, sin tan siquiera pensar en moderar algo más sus palabras-. Tú haces tu trabajo, yo hago el mío. Fin del asunto. No creo que haga falta que te dé más explicaciones.

- ¿Va a venir de nuevo tu querida mujercita a marcar territorio?

- No le des ideas – lo hizo sonar de forma ambigua, aunque la creía más que capaz-. No hagamos las cosas más complicadas, no creo que tampoco vayas a salir demasiado perdiendo con tomarte las cosas de otra forma.

- Ya lo veremos, Ishida… - dejándolo con la palabra en la boca se limitó a encoger de hombros unos segundos antes de caminar hacia la puerta sin darle tiempo a responder.

Se quedó mirando hacia el punto en el que había estado ella apoyada con el gesto confuso. No estaba seguro de si quizás hubiera sido mejor seguir haciéndose el idiota o intentar ponerle las cosas claras como había hecho. Quizás hubiera sido más feliz en la ignorancia, pero, que hubiera metido a Mai en todo aquello sí que lo había enfadado. A él podía rondarlo lo que le viniera en gana, podían jugar a ver cuánto tardaba él en olvidarse de las delicadezas y mandarla a paseo sin muchos miramientos.

Negó con la cabeza antes de girarse y recoger todo lo que tenía encima de la mesa. Había acabado por aquel día, no tenía gana de más encontronazos. Aquella mañana le había dicho a Sora antes de irse que iba a ir a buscarla al estudio porque seguramente saldría pronto y eso, sin duda, era la mejor de las ideas que podía tener en aquel momento.


Sora se quedó mirando hacia Haru, la cual estaba sentada con Aiko y los digimon en el sofá mientras que ella atendía una llamada de teléfono importante. Así que ahorraba el tener que darle luego los detalles a su socia sin tener que andar dando vueltas, pero, además, se los veía muy entretenidos a los cuatro. Cuando por fin terminó, se quedó observándolos unos segundos más.

- No sé quién quien de todos tiene la edad mental más adulta… - sonrió-. ¿Te has enterado de lo importante?

- Sí. Mañana a las 12:00 tenemos la videoconferencia para ver lo de los nuevos bocetos.

- Muy bien, recuérdate que te dé una galleta más tarde por ser tan efectiva – bajó la vista hacia su reloj-. Tiene que estar Yamato a punto de llegar si es que no está en medio del tráfico gruñendo. No tendría que haberlo dejado venir a buscarnos…

- ¿Por qué?

- Porque tiene que dar una vuelta estúpida, Haru.

- No me da ni un poquito de pena. Que se pasee un poco, que no le va a venir mal que últimamente anda demasiada acomodado.

- Tú dile eso, verás cómo no te va a hacer la cena…

- Eh, que yo soy capaz de hacerme la cena solita. Soy toda una nena mayor ya, como Aiko – miró hacia la niña, la cual estaba atenta a la conversación-. ¿A que sí?

- Tienes las de perder con ella. Si alguien se va a poner de parte de Yamato, sea con lo que sea, es ella…

- ¿Hasta si saca las espinacas?

Haru tuvo que echarse a reír sin poder evitarlo al ver la cara que acababan de ponerle tanto Sora como la niña ante la mención de aquellas verduras. No hacía demasiado tiempo que se habían ido a comer las dos por ahí y ella había pedido algo que las llevaba. Durante la comida había podido ver a la pelirroja mirar con cara de asco su plato varias veces.

- Si saca otra vez las espinacas lo mandamos a dormir al sofá de tu casa, que seguro que ahí está muy contento – dijo antes de ponerse en pie para acercarse a ellas.


AnnaBolena04: creo que la conversación sobre las orejas dejado claro lo que ha estado pasando por ahí jajaja Que parece que ninguna de las dos ha dormido demasiado y cada una por sus propios motivos. Aaay Haru Haru, que donde las dan las toman y parece que la gracia del teléfono se ha vuelto en su contra. Pero bueno, no pasa nada porque parece ser que la han secuestrado los Ishida y eso siempre sale bien.

Y, mientras tanto, parece que por fin Yamato se ha decidido a poner los puntos sobre las ies y está tomándose las cosas un poco más en serio. Yo creo que eso casi que te gusta tanto leerlo como otras cosas de capítulos anteriores jajajaja Que por fin se está haciendo notar ese mal humor tan suyo pero en buenos usos como espantar pelandruscas.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: hoy, de hecho, estaba escribiendo una cosita de estos dos mientras que pensaba en lo de calentar y listo jajajajajaja Se estaba haciendo el digno para demostrar que no, que hay que trabajarlo un poco más jajajajaja Pero ya sabemos todos que no se lo cree ni él.

Si es que está de demasiado buen humor como para poder pensar en que la suegra pueda querer lincharlo, que mira, si se lo carga en ese momento se le ocurren pocas tardes igual de buenas que la que se ha pegado. Que si él se va a por merienda también es porque de verdad parece necesitarla jajaja Y también parece que la tarde entretenida que se han pasado ellos dos ha ayudado para que Yamato se tome más en serio lo de espantar a la pelandrusca. Que ya le ha tocado un poquito las narices que ande intentando ponerlo en contra de Mai. Que eso sí que no.

Y Haru parece que ha pasado de nuevo al bando de las acusadas y es ella ahora la que se pone roja hasta las orejas por las venganzas de su socia. Hm... A saber qué habrá estado haciendo jajajajaja Aunque por el momento parece que ha sido secuestrada con los Ishida y que ha estado a punto de ganarse un collejón por eso de andar diciendo que no quiere molestar. Precisamente ella... Para darle.

¡Un bico grandote grandote vecina!