- ¿Cómo que ha vuelto? – preguntó Sora arqueando una ceja cuando Haru había aprovechado para hablar por teléfono, obteniendo como respuesta un encogimiento de hombros-. ¿Y se puede saber a qué?
- Pues… no tengo ni idea. Sé lo mismo que tú, Sora. Supongo que el asunto no tiene que ver conmigo ahora y por eso no me han dicho nada.
- Ya… no tiene que ver contigo – arrugó la nariz mientras que posaba las cosas encima de la mesa.
Le resultaba curioso que se hubiera enfadado automáticamente nada más mencionarle el nombre de la periodista. No había necesitado entrar en detalles de la conversación que habian tenido para que ya se le pudiera notar el mal humor en la cara, el cual, cuando se lo había explicado, había empeorado. Le sorprendía especialmente porque hasta dónde él sabía, la máxima rección que había tenido por parte de ella, hasta aquel momento, habia sido mucho más neutral y relajada.
- Ya sabes cómo son, seguramente si tienen algo que hablar o firmar prefieran hacerlo en persona a tener que tratarlo por videoconferencia. A mí mientras que no se me avise de lo contrario ni me va ni me viene.
- Ya… - resopló ligeramente-. Por eso una de las primeras paradas que ha hecho ha sido ir a rondarte. Y por lo que me dices se ha dejado por fin de hacerse la tonta.
Seguía observándola completamente confuso. No entendía el cambio de manera de reaccionar de ella. Sí, era cierto que la situación aquel día había sido más directa que cualquiera de las anteriores, pero, a fin de cuentas, no era nada nuevo o que no supieran. Hubiera entendido aquel comportamiento la primera vez que se lo había contado, pero, se lo había tomado con mucha más calma. O, al menos, eso era lo que él había visto. Algo le hizo de repente click en la cabeza. Claro que era lo que él había visto. Era Sora, parecía mentita que hubiera caído tan fácilmente en la supuesta indiferencia de ella conociéndola como la conocía desde hacía tanto tiempo. Se estaba empezando a sentir muy idiota por hacer caído tan fácilmente ante aquella supuesta reacción de la pelirroja.
- Yamato, despierta – le dijo ella-. Pásame lo que te he pedido, anda.
- ¿Eh? – parpadeó, volviendo a la realidad.
- Que me pases ese plato que tienes delante – puso los ojos en blanco, alargando la mano hacia él antes de cogerlo por fin y girarse.
Demasiado confuso ante todo lo que pasaba por su cabeza lo único que pudo hacer fue obedecer y darle lo que le había pedido fue a abrir la boca para decir algo más, no llegando a hacerlo al escuchar los pasos de Haru volver por el pasillo, decidiendo volver a cambiar el gesto e intentar aparentar toda la normalidad que pudiera.
- ¿Todo bien? – preguntó.
- Sí, se acaba de subir al avión, así que mañana por la mañana llega…
- ¿Llega mañana por la mañana? – dijo la pelirroja-. Pues…
- No, mañana tenemos esa reunión importante así que no voy a faltar. Tampoco sabe seguro la hora así que le he dicho que venga directo al estudio y luego, si ya hemos hecho la reunión me voy con él a casa.
- Pobrecillo… - dijo Yamato, aprovechando el nuevo tema para actuar con normalidad-. Voy a poner los platos en la mesa del comedor… - anunció, buscando quedarse unos segundos a solas.
- ¿No cenamos en la cocina?
- Haru, deja de protestar – le dijo la pelirroja-. Así tenemos más especio para los tres. Y me parece bien que te quieras quedar a la reunión. No me apetece mucho quedarme sola tampoco.
- Oye, ¿no eras tú la que hace cosa de dos segundos estabas a punto de decirme que fuera a buscarlo?
- Bueno… Pero eso no quita que no me apetezca atenderlos sola. Saben desquiciarme con mucha facilidad y el tema de mañana es bastante importante. No tengo gana de verles la cara estando yo sola.
- ¿Ves? Si es que eres lo peorcito, no te vas a morir por actuar de forma mínimamente egoísta alguna vez, te lo prometo… Y ahora, haz el favor de darme algo para hacer que yo también quiero colaborar.
- Pues… Si quieres puedes ir llevando la bebida, a ver si Yamato no se ha quedado mirando hacia la pared él solo en el salón…
Lo hizo sonar a broma, y como tal lo interpretó su amiga, pero lo decía por el nivel de despiste que le había visto al final de la conversación que habían tenido. No estaba segura de querer saber lo que le pasaba por la cabeza después del tema que habían estado tratando. Prefería no ponerse de mal humor otra vez con Haru delante. Seguramente se lo acabaría contando, pero no en aquella circunstancia y no con la noticia tan fresca.
Haru salió del baño horas más tarde, ya con el pijama puesto, caminando distraída por el pasillo. Hacía ya rato que habían terminado de cenar y que había decidido irse a la cama. Estaba cansada del día y Yamato tenía pinta de estar todavía más, no habiendo abierto demasiado la boca durante todo el tiempo, de manera que no iba a ser ella la que provocara que tardara más todavía en irse a dormir. Con lo que no contaba, de ninguna de las maneras, era con ver sentada en la cama de la habitación invitados, fue a Aiko, la cual parecía haber estado esperándola. Arqueó las cejas sorprendida, entrando a la habitación.
- ¿Se puede saber qué haces tú despierta a estas horas? – le dijo sin alzar mucho el tono.
- ¿Puedo dormir contigo?
- ¿Desde cuando pides permiso para eso? – sonrió-. La última vez me desperté con un conejo a la derecha y a la izquierda con una cabecita rubia.
Escuchó la risa de la pequeña, la cual se empezó a arrastrar por las sábanas hasta la esquina de la cama para poder meterse entre ellas. Era tarde para ella, de manera que podría quedarse dormida con bastante facilidad. Sin embargo, si había ido a buscar a Haru había sido por otro motivo y esperó hasta que se echara ella también en la cama para hablar de nuevo.
- ¿Por qué papi no vivía con mami antes?
- ¿Cuándo? – sorprendida, se quedó confusa ante la pregunta de ella.
- Cuando yo no estaba… - la castaña no pudo más que seguir intentando encontrar sentido a la pregunta de la pequeña, acabando por caer en que se refería a la conversación que habían tenido ella y Sora por la tarde. Al parecer, se había quedado dándole vueltas al asunto-. No me gusta que papi esté solito.
- Pues… trabajaba allí. Pero no estaba solo, aparte de Gabumon estaban con él Mai y los demás compañeros de trabajo que tiene ahora.
- ¿Y mami?
- Iba a verlo cuando podía y él tambien venía.
- No me gusta. Papi se pone triste cuando no está en casa.
- Pero eso ya fue hace tiempo – le dijo aprovechando para echarle el flequillo hacia atrás-. De hecho a Sora tampoco le gustaba y se fue con él una temporada para hacerle compañía – se quedó mirando hacia la cara que ponía ella, sonriéndole-. El fin de semana, aprovecha y que te cuenten ellos cosas. ¿Has visto las fotos de la boda?
- Lo vi en el cajón de papi – hacía tiempo que mientras que Yamato se duchaba la había dejado con él en la habitación y había estado revolviendo en los armarios hasta que lo había encontrado. Aunque no tenía ni idea de lo que estaba viendo, se había encontrado con fotos de sus padres cuando eran incluso adolescentes.
- Pues cógeselo otra vez y enséñaselo y que te cuenten – divertida con la confesión de la pequeña, adivinando a lo que se podía referir, podía imaginarse perfectamente lo que habría encontrado.
No necesitaba saber exactamente qué había, pero Sora sí que le había dicho que desde que le había regalado al rubio un álbum por el primer aniversario con fotos para que lo siguiera completando él había acabado cogiéndolo por costumbre, así que la pequeña seguramente habría dado con uno de ellos. Seguro que se entretenían bastante contándole a la chiquitina algunas cosas ahora que parecía empezar a querer saber sobre ellos.
- De hecho, espera, mira… - alargó la mano hacia la mesita de noche cogiendo así su teléfono-. Pero me prometes que luego te vas a dormir ¿eh? – esperó a ver como asentía con la cabecita antes de empezar a buscar en su galería hasta encontrar la carpeta de las fotos de la boda-. Mira qué guapos que están aquí.
Le enseñó a la niña una de las fotos que tenía todavía guardadas. La gran mayoría de ellas eran del vestido de Sora, no lo podía negar, y por eso mismo las seguía teniendo en el teléfono. Estaba segura de que iban a pasar los años y aquel diseño iba a seguir siendo de los que más le gustaban y al que más cariño le tenía. Entre todas ellas, había algunas de la pareja que había dejado, porque, como le había dicho a la pelirroja muchas veces, ella los usaba como su OTP en la vida real.
Conectó de nuevo con la realidad viendo como la chiquitina sonreír al ver la foto. Como casi todas las que les había sacado, había sido a traición, sin que ellos se enterasen, lo cual había sido bastante sencillo ya que se habían pasado bastante pendientes el uno del otro toda la noche como para saber más del resto del mundo. Y justamente la que le había enseñado a la pequeña era una que les había sacado mientras que bailaban. A él no se le veía la cara, porque estaba girado hacia Sora y ligeramente inclinado, seguramente aprovechando para decirle algo a ella. A la pelirroja sí que se le podía ver algo del rostro, todo lo que la altura de él permitía y, la expresión que tenía en el rostro era digna de haberla pillado en fotografía.
- Yo quiero un vestido como el de mami – dijo levantando la cabecita hacia Haru.
- Uy, no digas eso con tu padre delante que se desmaya tres veces.
- Mami está muy guapa.
Se dio cuenta del comentario inocente de ella y que lo decía simplemente por el vestido, olvidándose de que fuera uno de novia, lo cual provocaría que Yamato sufriera varios infartos seguidos. Se tuvo que reír al imaginarse la escena sin poder evitarlo, cogiendo el teléfono de las manos de Aiko y dejándolo donde había estado.
- Venga, señorita, a dormir que sino mañana no nos va a levantar a ninguna de las dos de la cama… - se acercó hacia ella para darle un beso de buenas noches antes de apagar la luz.
Seguro que cuando fueran a despertarla por la mañana y no la encontraran en su cama sabrían con facilidad donde se había metido, ya que era una costumbre que siempre había tenido. No había una sola noche que se hubiera quedado en casa de Yamato y Sora que no hubiera amanecido al día siguiente con Aiko en la cama o, al menos, desde que tenía capacidad para moverse ella sola.
Le hacía gracia que hubiera ido a buscarla a ella directamente para preguntarle por aquello en vez de a sus padres, los cuales seguramente estarían despiertos a aquella hora de la noche. A lo mejor le daba vergüenza ir a interrogarlos directamente, o quizás se equivocaba y Yamato sí que había caído en coma en la cama a la vista de cómo lo había visto en la cena. Fuera lo que fuera, volvió a bajar los ojos hacia ella, viendo que estaba a punto de quedarse dormida. Seguramente hubiera hecho el esfuerzo por aguantar despierta para poder ir con ella y ahora estaba que ya no podía más. Podía ver cómo le caían los párpados cada vez más y que, aunque parecía no querer cerrarlos, al poco volvía a pasarle lo mismo.
Intentó no reírse para no distraerla, volviendo a empezar a jugar con su flequillo para que se quedara dormida, consiguiéndolo con rapidez.
ElenaAA23: Yamato creo que empieza a estar preocupado de que le vaya a volar a él algo a la cabeza. Que parece que a Sora no le ha sentado nada, pero nada de nada bien que su rubio sea acosado otra vez por esa pelandrusca. Que mira, que el pobre es tontito y que hay que tenerle paciencia pero es que tampoco tiene picardía. Aunque bueno, también se puede ver desde el punto de vista de que prefiere ir con la verdad por delante y evitar que se enfade por no contárselo, aunque por contárselo también se enfade.
Y Aiko, mientras tanto se va a rondar a Haru para lo que ella cree que es cotillear, pero lo que en realidad hace es que la pobre se ponga a morirse del amor con la nena. Si es que hasta yo que veo un niño y estornudo - por motivos más que evidentes - seguro que fangirlearía con ella cerca. Que ahora dice que quiere un vestido como el de mami y como a Haru se le ocurra hacerle la trastada a Yamato de hacerle un vestido como el de Sora a Aiko vamos a tenerlo ingresado un par de semanas.
Espero que hayyas tenido muy sábado, vecina. ¡Un bico grandote!
Natesgo: suena a que está más que claro que tiene ganas de repetir con el rubio ese y que tal y como lo conoció ella es perfectamente capaz de pensar que es simplemente su carácter de todos los días y que se está haciendo el interesante. Y parece que Yamato va, confiesa en casa y le gritan a él. Si es que el pobre a este paso va a ir a esconder la cabeza detrás del sofá, pero en casa de su padre, que ese, al menos, solo se ríe de él un rato. Y ahora no se puede esconder detrás de Aiko, porque está ocupada cotilleando con Haru.
Jajajajajaja oye, funcionab con mascotas pero también con muchas personas. A mí si me motivas de la que entro al trabajo con que a la salida vamos a por una galleta, lo mismo hasta las ansias asesinas bajas un poco. Solo un poco, no nos vayamos a pasar.
¡Un beso!
