Yamato se había quedado dándole vueltas en la cabeza a la conversación que había tenido con Sora horas atrás. Ya no tanto por la forma en la que ella había reaccionado, sino por lo que había terminado por entender sobre toda aquella situación. Si es que estaba todavía confuso por el hecho de que él solo hubiera picado con la reacción tan tranquila de ella en su momento. Conociéndola como la conocía debería de habérselo imaginado.
- Yamato, ¿quieres hacer el favor de dar vueltas? – la voz de la pelirroja hizo que diera un respingo, habiendo supuesto que estaba dormida-. ¿Qué te pasa? ¿No puedes dormir o qué?
Giró la cabeza hacia ella, dándose cuenta de que se había incorporado y lo que estaba mirando desde más arriba. La noche anterior no habían dormido gran cosa, habiéndose tomado su tiempo en estar juntos y deberían de haber caído rendidos nada más llegar a la cama, pero, no había sido el caso.
- No… - dijo finalmente, teniendo que cerrar los ojos de golpe al sentir como ella encendía la luz, no queriendo que le molestara.
- ¿Y se puede saber por qué?
Cuando por fin volvió a enfocarla, se dio cuenta de que tenía pinta de estar más o menos en las mismas circunstancias que él, ya que lo normal para la pelirroja a aquella hora del día sería estar rendida desde hacía ya un buen rato.
- ¿Es porque me enfadé antes? – esperó que dijera algo, dándose cuenta rápidamente de que había dado en el clavo al ver como se quedaba intentando pensar algo que decirle-. Yamato, ¿cómo no me voy a enfadar? No me gusta que esa idiota te ande rondando aunque tú no le hagas caso…
- Pero…
- ¿Pero qué? No estoy enfadada contigo – dijo encogiéndose de hombros-. Creo que eso es más que obvio… Pero no me puedes pedir que me lo tome a risas cuando ya no es una tontería.
Él no estaría pudiendo dormir, pero tenía la sospecha de que sus neuronas sí que estaban durmiendo desde hacía un rato porque era incapaz de unirse a la conversación como cabría esperar de alguien de su edad. Acabó por fingir un bostezo para ganar así unos segundos antes de incorporarse él tambien.
- ¿Te ha comido la lengua el gato? ¿Qué te pasa? Vamos a ver…
- Nada, Sora… Osea, realmente no me pasa nada – arrancó por fin-. Pensé que como ya habíamos hablado el tema te lo habías tomado de otra manera…
- ¿Qué? ¿Pensabas que me hacía gracia que una descarada esté rondando a mi marido? ¿Me estás diciendo eso? – esperó unos segundos, viendo la cara que se le quedaba a él-. ¡Yamato! Mira que todavía sí que me voy a enfadar contigo.
- No, no – alzó las palmas en gesto de defensa-. No me malinterpretes.
- ¿Y cómo quieres que te interprete? ¿Cómo, según tú, me iba a tomar la noticia?
- Y yo que sé, Sora…
- ¿Y tú qué sabes? Bueno, lo que me faltaba ahora por escuchar. Pues me lo tomo como me lo tengo que tomar. Mal. Una cosa es que me ría de ti porque te acosan cinco minutos y no te enteras y otra cosa de algo así. ¿Qué te crees? ¿Qué no importa? Es que no me lo puedo creer…
Confuso totalmente, no llegaba a entender la forma en la que estaba reaccionando ella, teniendo que mirarla todavía sin ser capaz de saber qué decir ni cómo hacer. ¿Estaba tan enfadada de verdad? ¿Llevaba desde que se lo había contado por primera vez guardándose todo aquello y estaba explotando? ¿Se lo tenía más que merecido por idiota y por no darse cuenta conociéndola como la conocía?
- Sora…
- No. Sora no. Es que no me puedo creer que hayas tenido la iluminación de todo esto ahora… Pues mira, ahora sí que estoy enfadada contigo.
- Sora, no digas tonterías. Claro que suponía que no te sentaba bien pero…
- ¿Ahora digo tonterías? ¿Tú te estás escuchando hoy?
- Pero… ¿qué he dicho ahora? Vamos a ver, ¿qué se supone qué he dicho para que te pongas así ahora conmigo? Si lo sé no te cuento nada…
- Ah, claro… Si es que ahora voy a ser yo una exagerada que se pone de malas porque sí y porque se aburre. Como en el estudio hace tiempo que no me dan problemas tengo que enfadarme con alguien y te ha tocado a ti hoy… - puso los ojos en blanco.
- Sora, cálmate. No es para tanto…
Se quedó mirando hacia ella, atento a lo que hacía o dejaba de hacer, esperando por su reacción, dándose cuenta de que parecía estar pensando qué decirle. Y, sin duda, hubiera preferido que volviendo a decir algo, porque cuando la vio empezar a revolver entre las mantas para ponerse en pie, no pudo más que mirarla con cara de susto.
- ¿Dónde vas? – le preguntó confuso.
- Pues… Como no hago más que decir tonterías, voy a ver si me aireo y así dejo de decirlas…
- ¿Qué? – estaba seguro de que se le había escapado un tono mucho más agudo de lo esperado-. ¿Qué dices ahora? ¿Dónde se supone que vas? Haz el favor de volver a la cama…
- Yamato…
- No, no. Es que ahora sí que estás diciendo tonterías de las de verdad. Vamos a ver, solo te estoy diciendo que no pensé que te molestara tanto. Es más, mientras que yo la mantenga a una distancia, tampoco lo veo tan grave. No entiendo a qué viene que te pongas así de repente y sin motivo alguno solo porque te he contado lo de hoy…
- ¿Sin motivo? - volvió a poner los ojos en blanco-. ¿Sabes qué? Sí que estoy diciendo tonterías, yo no me voy a ir a airear a ninguna parte… Te vas tú por listo. Así que ya estás tardando.
- ¿Qué?
- Que te quites de mi vista.
Se incorporó, ya buscando estar a su altura para poder escribir con aquella conversación, quedándose de pie. Estaba demasiado confuso para ser capaz de entender tan siquiera cómo habían llegado a aquel punto tan de repente. ¿De verdad llevaba enfadada desde que se lo había contado? ¿Venía el enfado de ella desde entonces y por eso ahora había explotando?
- ¿Te has estado guardando todo esto desde que volviste de Australia? – preguntó.
- ¿Quieres decir desde que te dignaste a contármelo? Porque claro, como esto viene desde hace bastante pero a ti no te había dado la gana tan siquiera de enterarte… O de querer contármelo, claro.
- Deja de decir estupideces…
- Que te quites de mi vista – se ladeó, señalando hacia la puerta.
- Sora, cálmate un momento y…
- No, no me calmo. No te quiero ni ver delante ahora mismo. Fuera, venga…
Se quedó con la boca ligeramente abierta, sin que le saliera la voz para poder protestar. Sin duda alguna, la pelirroja estaba hablando en serio y él no era capaz de entender nada de lo que estaba pasando a su alrededor en aquel momento. Solo fue capaz de alargar la mano hacia su bata en un arranque y hacer lo que ella le había dicho, saliendo de la habitación. Algo le decía que iba a ser la opción buena porque tal y como se había puesto Sora, tenía miedo de acabar contestándole algo que no debiera y entonces, sí que iban a tener problemas. Cerró la puerta con algo más de fuerza de la que debería, sin haberse dado cuenta tan siquiera.
Estaba seguro de que no había dicho nada que hubiera podido provocar semejante enfado de repente, o, al menos, él no era capaz de entenderlo. Hubiera entendido más que se hubiera puesto así la primera vez que le había contado lo que estaba pasando, pero ¿ahora? No le había dicho nada diferente, incluso ahora él se había puesto a la defensiva nada más ver a la periodista, no le entraba en la cabeza semejante enfado por parte de su esposa más allá que se hubiera estando guardando las cosas para ella y ahora estuviera explotando de repente. Chasqueó la lengua, enfadado por ser incapaz de entender nada, dejándose caer en el sofá.
Sora dio otra vuelta en la cama incapaz de conciliar el sueño. Desde que le había dicho a Yamato que se quitara de su vista no había hecho más que intentar dormir sin conseguirlo. La cama se le hacía demasiado grande estando sola y, además, no estaba a gusto. Se había ido relajando poco a poco y ahora, en vez de tener ganas de gritarle por las tonterías que decía, lo que le apetecía era tenerlo a mano para poder dormir pegada a él.
Resopló quedándose bocarriba con la vista fija en el techo, estaba demasiado malacostumbrada a tenerlo rondando como para no echarlo de menos y más después de haberse enfadado con él. Lo que ya no era tan normal era el ser incapaz de dormirse por estar pensando en que lo había mandado al sofá, ya que, aunque habían tenido sus peleas, no solían acabar así. Resopló, provocando que su flequillo se revolviera antes de quedarse sentada en la cama de nuevo.
Volvió a repetir el mismo gesto antes de tirar las mantas hacia el otro lado, poniéndose en pie antes de tener tiempo de arrepentirse y abrir la puerta de la habitación sin llegar a encender la luz, buscando con la mirada al rubio. No tardó en ver asomar su cabeza por el otro lado del sofá, acercándose con paso lento hacia él, quedándose de pie a su lado.
- Yamato… - lo llamó tras encontrárselo con los ojos cerrados viendo que los entreabría, estando despierto.
- ¿Qué quieres?
Se mordió el labio antes de volver a hablar, tardando unos segundos antes de avanzar unos pasos hacia delante para acabar por tenderle la mano a modo de invitación. La miró interrogante, sin saber muy bien lo que hacer o a qué atenerse, pero no tenía ganas de dormir allí, por lo que acabó por ceder y cogérsela antes de ponerse en pie.
Con lo que no contaba era con que nada más que se incorporase lo soltara y se le quedara abrazada, sin darle tiempo a reaccionar, apoyando la cabeza en su pecho de tal forma que podía usarlo para esconder su cara. Totalmente confuso y perdido, tardó en poder reaccionar antes de revolverse para poder devolvérselo.
- Anda – le dijo bajando la cabeza para hablarle más cerca-, vamos a dormir…
Tardó unos segundos más en soltarlo, asintiendo muy levemente y volviendo a buscar su mano para cogérsela y así poder llevarlo con ella de vuelta a la habitación sin volver a abrir la boca. Lo mejor que podían hacer era acostarse y no volver a decir nada más hasta el día siguiente. Ya podrían hablar las cosas con más calma cuando estuvieran solos.
No entendía a qué venía de repente el arranque mimoso de Sora, ya que, nada más echarse él, había buscado quedarse abrazada a su cuerpo, dejando la cabeza encima de su brazo buscando su cercanía lo más que podía. Tampoco se atrevía a preguntar, no queriendo que pudiera volver a enfadarse con él de nuevo. Quizás le podía salir con que si ahora la estaba acusando de estar loca… Y como no estaba demasiado seguro de lo que pasaba, prefería quedarse con la boca cerrada y aprovechar del nuevo arranque. La prefería mimosa a gritándole, fuera el motivo que fuera el que había provocado todo aquello.
Cogió aire, soltándolo lentamente antes de bajar la cabeza para dejar un beso en su cabello, a sabiendas de que estaba nerviosa, y que aquello iba a ayudar a relajarla. Luego, volvió a dejar la cabeza hacia atrás decidiendo que su mejor opción era intentar dormir y olvidarse de todo lo demás. El día de mañana se iba a hacer muy largo sino y, ya había dormido poco la noche anterior como para sumarle otra noche casi sin pegar ojo.
ElenaAA23: ¿decías algo de reacción "fuerte" por parte de Sora? Jajajajajaja Alguien está mucho más enfadada con todo el asunto de lo que parece. Y claro, Yamato, el pobre, es exactamente lo que dices tú, tan listo para unas cosas y tan tonto para otras. De manera que no lo ve venir y se pega unos buenos sustos él solito de repente de los que no sabe ni cómo salir.
Aunque claro... Parece que ella tampoco tiene muy claro si está enfadada o no con él. Que se enciende a ratos pero luego descubre que no puede dormir sola y tiene que irse a buscarlo. Alguien debe de estar demasiado bien acostumbrada a dormir con tan buena compañía que si no lo tiene rondando no concilia el sueño. Y normal, su es que debe de ser el mejor cojín que puede tener a mano, vamos a ser realistas.
Creo que celosa, lo que viene siendo celosa, nunca la habíamos visto. Y aunque no es un ataque absurdo de "ohdiosmionomefiodenada" pues es lo más que la vamos a poder ver admitir. Que en el fondo sabe que Yamato no tiene la culpa, pero también sabe que Yamato precisamente tiene todas las habilidades de este mundo para mandar a alguien a paseo y quedarse tan contento en cuestión de segundos. Que ya está tardando en mandarla a pastar y no lo hace.
Y a mí ya me han puesto hoy temprano del mismo humor del que anda Sora, así que... dudo que lo mío se me vaya a arreglar con la misma facilidad que a él. ¡Un bico grandote grandote vecina!
