- ¿No me vas a explicar qué te pasaba anoche? – le preguntó Yamato tras haber dejado a Aiko en el coche para ir a dejarla con su padre, habiendo posado sus dedos en la barbilla de Sora para obligarla a mirarlo.

- Preferiría no volver a hablar de ello… Al menos hasta que podamos hacerlo de forma más calmada – se dejó mover, quedándose con la vista fija en la suya.

- Está bien – se inclinó, no habiéndola soltado, pudiendo así dejar un beso en sus labios-. Te llamo cuando salga a ver dónde estás y cuánto te queda.

- Saluda a tu padre de mi parte – dijo cuando se separó de él, dejándolo ir por fin y retrocediendo unos pasos para que pudiera irse tranquilamente y no andar a las carreras.

Si no hubiera sido porque ella tenía una reunión importante y tenía que llevar también a Haru con ella, se encargaría ella misma de llevar a la niña. Pero, aquella mañana quería centrarse más en su trabajo, el cual, tampoco le hacía demasiada gracia.

- Haru – dijo cuando entró-. ¿Estás lista ya?

- Más o menos… - dijo desde la habitación en la que había dormido.

- ¿Qué haces? – caminó hasta colocarse en la puerta dándose cuenta entonces de que estaba haciendo la cama-. Oh por favor, deja eso. Ya lo recojo yo por la noche cuando llegue.

- Pero…

- Nada de peros… Lo que me faltaba, para encima que te secuestro. ¿Te dejó Aiko dormir bien anoche? – le dijo al acercarse y ver que había un peluche encima de la manta.

- Claro que no, si la pobrecita se durmió nada más metérseme en la cama y no supe más de ella. Aunque para que lo sepas, vino a cotillear sobre que como era eso de que su querido papi no había vivido en Tokio contigo siempre.

- ¿En serio? – sonrió, divertida.

- Sí, así que no me extrañaría que fuera a rondaros cualquier día de estos.

- Pues… que no se cruce con su tío que me la devuelve cuando sea mayor de edad de todo lo que ha estado contándole…

Riéndose, le hizo un gesto a Haru para poder salir de allí. Quería llegar con tiempo a la reunión y poder antes comprobar que todo estuviera a su gusto. De manera que, cuanto antes salieran, mejor. No quería tampoco cruzarse con demasiado tráfico de camino al estudio.

- ¿Puedo conducir yo? – preguntó la castaña de la que salían.

- ¿Ya tienes edad legal para ello?

- Qué graciosa eres cuando quieres… - dijo entrecerrando los ojos-. Se te pega de Yamato y eso no es nada bueno…


Cruzó la entrada principal del estudio, caminando por el pasillo. Nada más que había puesto un pie en el ascensor había empezado a encontrarse mal, notando una sensación extraña en el estómago. No estaba queriendo darle importancia, conociéndose más que de sobra, pero, cada vez notaba la molestia más intensa.

- Haru espera un momento – le dijo, posando la mano en su brazo.

- ¿Qué? ¿Has olvidado algo? Uy, qué pálida estás… ¿Te has mareado por mi forma de conducir? ¿En serio? Pero si soy muy suave…

- No lo sé – arrugó la nariz.

- Anda ven, vamos a echarte un poco de agua a la cara que te va a venir bien – entendiendo por qué Sora había frenado a esa altura del pasillo, solo tuvo que dar unos pasos hacia los baños para hacer lo que le había dicho-. ¿Es por la reunión? ¿Estás nerviosa?

- Pues… Anoche no dormí muy bien – no entró en detalles-, así que sí, debe de ser eso. Estoy que salto a la primera y ahora creo que me estoy empezando a poner como siempre.

- ¿No te parece que a estas alturas de tu carrera deberías de tenerlo controlado ya?

- Eh, eso díselo a mis nervios… - terminó la frase, quedándose en silencio unos segundos con la vista fija en el suelo. Apenas unos segundos más tarde, aceleraba el paso hacia uno de los baños individuales.

Haru la siguió con la mirada. Si fuera cualquier otra persona, quizás se preocuparía, pero era Sora y ya estaba más que acostumbrada a aquellos problemas cuando se ponía más nerviosa de la cuenta. Se limitó a aprovechar el momento para salir pudiendo ir hasta la máquina y coger una botella de agua que tener lista para ella para cuando terminara.

- ¿Estás bien? – le preguntó.

- Más o menos… - abriendo de nuevo la puerta, pudo ver como se quedaba apoyada en el marco, más blanca que su marido.

- ¿Seguro? Toma, te traje agua – caminó hasta ella, tendiéndosela y a la vez esperando para dejarla usarla de apoyo por si estaba mareada-. ¿Le digo a Kaori que te prepare una infusión?

- Pues… Yo diría que… - cerró los ojos unos segundos, intentando volver a relajarse-. Sí, anda, dile que me traiga algo para calmar el estómago…

- Vale, tú quédate aquí sentada por si acaso – señaló la silla que tenían que siempre hacía las funciones de decoración-. Y no te muevas de ahí mientras que yo no estoy.

- No creo que llegue muy lejos… - se pasó la mano por la cara intentando despejarse.


Yamato llamó al timbre a la espera de que su padre abriera, todavía tiendo a Aiko agarrada a él por debajo de su abrigo. Se entretuvo el tempo que tardó en llegar Hiroaki en pinchar con la punta de su nariz la mejilla de la pequeña.

- Y nada de dejar que tu abuelo te compre otro peluche, que no tenemos donde meterlos ya, ¿eh?

- ¿Y uno chiquitín?

Riéndose por la contestación de ella miró hacia la puerta cuando su padre por fin abrió, dejando que entrasen los cuatro directamente para poder esconderse del frío de la mañana. Yamato soltó a la niña, la cual, estaba todavía vestida con uno de sus pijamas de peluche por debajo del abrigo.

- ¿Vas a volver a meterte en la cama? – le dijo Hiroaki a modo de saludo acercándose a darle un beso antes de ver como salía corriendo para su propia habitación para colársele en la cama.

- Si pretendías volver a dormir, creo que lo vas a tener complicado – dijo Yamato-. Gracias papá. Aquí te dejo todas sus cosas… Sora creo que terminaba la reunión al mediodía así que puedes ir por allí cuando quieras.

- Tranquilo. Te invitaría a desayunar, pero aparte de que creo que ya lo has hecho, has acertado con eso de que pensaba volverme a la cama y más ahora que tengo buena compañía.

- Yo me voy ya al trabajo… Voy a despedirme de Aiko y me voy. Vosotros dos, ¿vais a quedaros ahí? – les dijo a los digimon al ver que se quedaban mirándolos.

- ¿Por qué no vais a la habitación también?

- Yo estoy bien aquí – dijo Biyomon alzando el vuelo hasta el sofá a la vez que Gabumon se ponía rojo e iba tras ella.

- Vaya dos… - negando con la cabeza, el rubio fue hasta la habitación de su padre, encontrándose un bulto sospechoso bajo las mantas-. A ver, tortuguita, que yo ya me voy. Vigila que tu abuelo se porte bien, ¿de acuerdo? – pinchó con los dedos la manta, viendo como se revolvía hasta asomar la cabeza de Aiko-. Te veo a la hora de comer.

- Hasta luego, papi – le dijo estirándose para darle un beso.

Yamato sonrió y volvió a ponerse en pie, cruzándose con su padre el camino el cual estaba dejando las cosas de la pequeña en la habitación que un día había sido de él y que ahora no tenía espacio para más peluches y cosas de Aiko.

- Vete para la cama tú también, que ya me sé el camino más que de sobra.

- Tienes cara de haber dormido poco… - le dijo su padre.

- Sí, pero no te voy a contar el por qué – dejó ir una sonrisa de medio lado, dando a entender otro motivo muy diferente al que realmente había provocado su cara de cansado de aquella mañana-. Te veo más tarde…

- Que no pilles mucho tráfico… - negando con la cabeza por las palabras de él, echó a andar hacia la habitación para dormir lo que quedaba de mañana hasta que le sonara el despertador en la mejor compañía que se le podía ocurrir.

Yamato siguió a su padre con la mirada hasta que sintió la voz de Aiko llamándolo para que se diera prisa y fuera con ella, momento en el que sonrió y terminó de salir de la casa, despidiéndose de los digimon con un gesto. Podría haber aprovechado el momento para contarle a su padre el verdadero motivo de sus ojeras, pero algo le decía que prefería intentar manejar la situación él solo sin que nadie más se metiera por el momento.

Sabía que la reunión que tenía Sora dentro de un rato la tenía nerviosa, de manera que era probable que estuviera más fácilmente alterable de lo normal y que simplemente él hubiera abierto la boca en mal momento. Eso explicaría que ella hubiera ido a buscarlo para dormir abrazada a él toda la noche tras haberlo mandado a dormir al sofá. Sonaba hasta lógico asi pensado y por la mañana la había notado tan calmada que hasta se lo podría creer. Intentaría abordar el tema por la noche con calma a ver qué era lo que realmente pasaba por su cabeza.

Sin darle más vueltas al asunto, se dirigió hacia donde había dejado aparcado el coche para poder retomar su camino hacia Chofu.


- ¿Segura que estás bien ya? – murmuró Haru mientras que esperaban en la sala de reuniones.

- Que sí, tranquila. No te preocupes, ¿vale? Me he tomado la manzanilla que me trajo Kaori y ahora lo único que tengo es hambre. Creo que con eso puedo sobrevivir a una reunión de este tipo.

- Vale, pero en cuanto terminemos te llevo de la oreja a que comas algo suave, que no te quiero con el estómago vacío y tampoco creo que te vaya a sentar muy bien picar algo rápido de la máquina…

- No te parezcas tanto a mi madre que luego aterrorizas a medio Tokio tú sola y a ver cómo hacemos para que el pobrecito Andrew no salga corriendo a esconderse a Los Ángeles debajo de la cama.

- Mientras que sea ahí donde decida esconderse… Tengo copia de la llave, sería fácil de encontrar – comentó divertida por la comparación antes de ver como la puerta se abría.

Sora se puso en pie para poder recibir a aquellos con los que iban a reunirse saludándolos de la forma más correcta y con la mejor de sus sonrisas cordiales, ya se encontraba bien y no tenía pinta que fuer a necesitar volver a salir corriendo al baño en mitad de la reunión. Estaba segura de que los nervios por la reunión, la discusión con Yamato la noche anterior y que, realmente, se había enfadado al saber que la periodistucha aquella había vuelto y ahora parecía venir más directa, se le había juntado y por eso su estómago había acabado haciendo de la suyas. Le gustaba esa idea, porque el pensar que pudiera ser una gripe otra vez no le apetecía ni lo más mínimo, que no se llevaba nada bien con la fiebre.

- Si les parece bien vamos a empezar con la reunión cuanto antes y así podemos aprovechar la mañana lo más que podamos – dijo con su aire más profesional, levantando la vista hacia Kaori-. ¿Puedes traerles té?

- Sí, claro – asintió-. ¿Alguna preferencia? – preguntó a los recién llegados, esperando por una respuesta por su parte antes de girarse hacia Sora-. ¿Y tú? ¿Te traigo otra?

- Sí, anda… Muchas gracias Kaori.

- Espera un momento – dijo Haru antes de salir al pasillo con la ayudante-. Hazme un favor, busca por dónde quieras y mira a ver si le consigues algo a Sora para qe desayune cuando termine la reunión.

- ¿No ha comido nada?

- Sí, pero ya has visto la aventura que hemos tenido con el baño – se encogió de hombros-. Pídele algo suave, no vaya a ser que le siente mal, ¿vale? Y pídelo con mi cuenta… Y si te apetece algo para ti, aprovecha, ¿queda claro?

- Vale, tranquila.

- Muchas gracias… - sonrió antes de volver a entrar a la sala de reuniones.


Natesgo: sí, si es adulto bastante y con experiencia en la materia como para que sea totalmente lícito meterle cuatro gritos por no darse cuenta de lo que pasa. Que además es que ya estaban en territorio conocido, debería de ser capaz de reconocer el comportamiento de la periodista como para que al primero al que le hubiera saltado la alarma hubiera sido a él. Que una cosa es que se le quede mirando, cosa de la que no podríamos culparla y otra que haya sido la reina de la sutileza perfectamente.

Pero bueno, parece que se le pasó rápido el enfado a Sora y con que le haya hecho de almohada para dormir está algo más relajada respecto a sus ansias asesinas hacia él. A ver cómo van evolucionando las cosas, que, por el momento, parece que está algo más alterada de lo que debería de estar y que le está pasando algo de factura...

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: bueno, parece que está algo más revolucionada de lo que debería. Bien sea porque le ha sentado peor de lo que esperaba la noticia de la vuelta de la periodista. Eso o lleva intentando no saltar con el tema una temporada y ahora se le ha juntado todo y claro, se nos pone como se nos pone porque está casada con la cosa más borde que ha conocido a lo largo de su vida y él solito parece que no es capaz de espantarla. Que porque lo tiene más que calado y no tienen un problema de confianza entre ellos, que sino era para acusarlo hasta de hacerlo queriendo jajajaja

Pero por el momento parece que solo se he levantado con el estómago algo más revuelto de la cuenta y que se le han pasado las ansias asesinas, al menos hacia Yamato. Quién lo diría de alguien tan tranquila como ella que fuera a tener esas ideas y venidas porque un moscón le ronda al rubio. Que a ver, con lo que le costó tener la fiesta tranquila que ahora venga a meter nadie las narices es motivo más que suficiente para saltar. También vamos a concederle eso a la pobre mujer jajaja

¡un bico grandote vecina!