Haru se había quedado pendiente de que Sora se terminara todo lo que le había traído Kaori, casi como si fuera al revés y la más pequeña fuera la pelirroja y la que debiera de cuidarla fuera ella. Aunque ya no tenía tan mala cara como cuando habían llegado, sin duda se la notaba cansada. Estaba algo paliducha todavía y parecía que lo que le hacía falta era echarse a descansar un rato, pero, al menos, había conseguido que se lo terminara.

- A ver, ¿quieres que me quede yo y así te vas tú a descansar?

- ¿Qué? – levantó los ojos hacia ella-. Ni de broma. Estoy bien, solo que volví a dormir poco anoche.

- Pues… no tienes cara de "haber dormido poco anoche" – arqueó una ceja-. Además, que estaba yo cerca… Un poquito de…

- No seas malpensada – negó con la cabeza riéndose por lo bajo muy ligeramente antes de volver a pinchar con el tenedor la comida-. Ojalá fuera por eso…

- ¿Entonces? ¿Estabas nerviosa?

- No, la idiota que andaba rondando a Yamato ha vuelto a Tokio y parece que se ha cansado de hacerse la tonta. Yo sé que no es culpa de él, pero me enfadé más de la cuenta… - acabó por confesar.

Sorprendida porque hubiera soltado aquello con tanta facilidad y en la forma en la que lo había hecho, se quedó mirando hacia la pelirroja con una ceja arqueada. De repente que Yamato no hubiera abierto demasiado la boca durante la cena le parecía lógico y que poco tenía que ver con que estuviera cansando del trabajo.

- Acabé discutiendo con él anoche, no sé si nos escucharías… Si es así, lo siento – bajó algo la mirada al decir aquello, ya que sabía que se había olvidado por completo de que ella estaba también en casa, especialmente cuando lo había echado de la habitación.

- No… No te preocupes, no escuché nada. Pero… ¿ha pasado algo?

- Pues… Yo qué sé. Osea, él no ha hecho nada si es lo que preguntas. Pero es que ya me está tocando las narices todo esto. Vamos a ver, ¿qué hace en Tokio otra vez? ¿No hay más malditos periodistas en este planeta? Yo mira, así, sin buscar, ya sé de tres y no he tenido que salir tan siquiera del ámbito familiar…

Siguió observándola, escuchando lo que decía y cómo lo decía y, a pesar de lo enfadada que parecía estar, no pudo más que empezar a reírse por lo bajo consiguiendo que volviera a enfocarla y que se le quedara mirando de forma interrogante.

- Creo que es la primera vez que te he visto celosa…

- No estoy celosa – gruñó automáticamente.

- No… Claro que no, solo estás que muerdes porque alguna más descarada de la cuenta se dedica a acosar a tu rubio…

- No estoy celosa.

- Sora, venga, que estamos las dos solas, puedes admitirlo. ¿Que es la que me dijiste que había tenido algo con él hace años?

- Uno de sus líos pasajeros, sí – arrugó la nariz al decir aquello-. Si es que a este paso iba a ser mejor cuando se pasaba los días enfadado con todos, porque claro, ahora se comporta como una persona normal y viene una idiota como esta y se piensa lo que no es… ¡Deja de reírte! No estoy celosa.

- Estás celosa perdida… Y sobra decirte que sin motivo, ¿no?

- No desconfío de Yamato – contestó todavía más rápido que cuando había negado estar celosa solo que ahora no de forma defensiva, sino de forma contundente-. Y de verdad espero que no le dé a él por montarse una de sus paranoias por ese frente, porque sino de verdad que le mando a Biyomon a que le dé unos cuantos picotazos.

- ¿A cuál de los dos?

- A los dos, a uno por tonto y al otra por zo… - cortó sus palabras justo al escuchar la puerta del estudio abrirse, viendo entonces la cara de suegro no demasiado lejos de la entrada, entendiendo el motivo de que se hubiera abierto sola.

- ¡Mami! – la pequeña echó a correr hacia ella.

- ¡Hola preciosa!

La cara de la pelirroja cambió por completo nada más que a la niña correr hacia ella, habiendo tenido suerte de morderse la lengua a tiempo. Alargó los brazos para cogerla y dejarla sentada en sus rodillas después de darle un abrazo, levantando entonces la mirada hacia su suegro para saludarlo con una sonrisa.

- Buenos días – dijo-. ¿Llego bien de tiempo?

- Perfectamente. Muchas gracias por cuidarla hoy por la mañana…

- Tonterías. De hecho, ahora me voy a por los otros dos, que hoy tengo el día libre y voy a ver si me los llevo con Natusiko a pasar la tarde, que para cuidar de esos dos hacen falta más manos.

- No voy a ser yo la que te diga que no – se dio cuenta de que los digimon se habían quedado fuera, entretenidos con Kaori que les estaba dando mimos-. ¿Quieres tomar algo?

- No, no, gracias, me voy ya.

- Pues entonces – posó a Aiko en el suelo-. Corre a despedirte de tu abuelo, señorita – le dio una ligera palmadita en el trasero para que saliera correteando.

Pudo fijarse en que las manos de la niña fueran directas al bolsillo del abrigo de él, revolviendo para sacar de él un pequeño peluche, el cual, no le sonaba haber visto, pero, aquello solo consiguió que se echara a reír por lo bajo, ya dando por perdida la batalla con Hiroaki y ese tema. ¿Quién era ella para quitarle esa felicidad al pobre hombre? Desde luego que nadie. Sonrió algo más viendo como la pequeña se despedía y luego volvía a salir corriendo hasta donde ellas estaban, pidiendo de nuevo a su madre que la cogiera.

- Debe de tener mamitis – dijo Hiroaki-. Me voy ya… Que tengáis una buena mañana.

- Igualmente – sonrió despidiéndolo así antes de volver a enfocar a Aiko, dándose cuenta de que los ojos de la pequeña se posaban sobre la comida que no se había terminado todavía-. ¿Qué? ¿Tienes hambre ya? – alargó una mano para poder acercar la bandejita y dejárselo a su alcance.

Volvió a buscar a los digimon con la mirada, viéndolos que por fin entraban y se quedaban mirando hacia ellas, dedicándoles entonces una sonrisa. Haru, cuando llegaron hasta la mesa, se entretuvo también en saludarlos con algunos mimos también.


Yamato se quedó mirando hacia Hideki después de que, mientras que estaban hablando en uno de los pasillos, se les hubiera acercado uno de los superiores acompañado todavía del grupo de los periodistas para avisarlos de que tenían una reunión con ellos aquella tarde.

- ¿Para qué? – preguntó el general, prefiriendo hablar él y no el rubio, el cual, iba a ser demasiado evidente con el tono.

- Faltan todavía algunos detalles que ultimar.

- Ishida está ocupado con cosas más importantes, y yo creo que poco más tengo que hacer o decir en todo ese tema. ¿De verdad os hacemos falta? Porque se está empezando a atrasar otro proyecto mucho más importante por todo esto – sonó serio, quedándose mirando a unos y otros-. Yo creo que sea lo que sea que quede por ultimar, no somos necesarios ninguno de los dos. Y, en todo caso, iré yo, que eso estaría fuera del horario de Yamato y bastantes horas ha hecho de más esta semana ya.

Confuso por la forma en la que estaba reaccionando él, Yamato no abrió la boca dejando que fuera Hideki el que se encargara de todo. Si veía que le podía suponer algún problema, ya hablaría y diría que si no podía evitarse iría a pesar de todo, pero, por el momento, parecía que las palabras de él estaban funcionando.

- Yo creo que no – dijo el otro antes de girarse hacia los demás-. Es verdad que el otro proyecto importante bastante más y lo hemos tenido apartado. ¿Qué tal la reunión de ayer por la mañana, Ishida?

- Perfectamente, señor. Tengo todavía que modificar los últimos detalles que se han acordado ya que ayer se me interrumpió cuando iba a hacerlo – contestó, aprovechando en ese momento para lanzar una mirada generalizada hacia el resto, dándose cuenta de que el principal de sus problemas no estaba presente.

- Pues entonces céntrate en lo que te tienes que centrar – asintió antes de decidir continuar con su camino-. Si hace falta algo, ¿te encargas tú? – miró hacia el general de nuevo.

- Sí, tranquilo. Luego me paso por tu despacho para comentarte algunas cosas, de hecho – dijo a modo de despedida.

- Perfecto…

Continuando con su camino, no pasó demasiado tiempo hasta que se perdieron de vista, provocando que Yamato se relajara y que volviera a quedarse mirando hacia Hideki, con gesto de agradecimiento en la cara.

- Que sepas que eres mayorcito para salir tú solo del problema, pero que has trabajado estos dos últimos meses muchas más horas de las que deberías es verdad como para que te anden aburriendo la existencia con estas tonterías.

- Gracias… - se quedó algo ido unos segundos, decidiendo ponerlo al día a pesar de todo-. Si la verdad es que no sé hasta qué punto soy capaz de arreglarme yo solo. Ayer discutí con ella… Bueno, discutir… Mi intención era dejar las cosas más claras, pero creo que me quedé como estaba y para encima, luego se lo conté a Sora y esta vez sí que se ha enfadado.

- ¿Se ha enfadado?

- Y bastante… - no quiso entrar en detalles tampoco, porque no sabría muy bien lo que explicarle ya que él no lo tenía demasiado claro-. Pero bueno, por el momento parece que no está hoy por aquí.

- Ya me enteraré a ver si ha vuelto a tener que salir del país a hacer algo de nuevo o lo que sea, luego le pregunto…

- Si ha tenido que salir del país, avísame, que lo mismo el pesado de Yagami con eso de que trabaja para la ONU puede hacer algo con los visados de entrada – farfulló por lo bajo-. De verdad, si a mí me da igual, que haga lo que quiera, pero no me apetece que Sora se enfade.

- Pero, ¿se ha enfadado de repente o qué?

- No lo sé… La verdad es que no lo sé. Yo se lo conté hace tiempo todo y pareció tomárselo todo lo bien que se lo podía tomar. Ayer, sin embargo, nada más que le saqué el tema ya se enfadó y por la noche acabamos discutiendo como si lo que le hubiera dicho fuera algo nuevo o mucho más grave.

Hideki se le quedó mirando, atento a sus palabras. Conocía a la pareja ya mucho más allá del ámbito laboral y les tenía aprecio, por lo que no le gustaba nada lo que estaba escuchando. Era una persona que no buscaba meterse en la vida de los demás, ni mucho menos cotillear lo que pasaba o dejaba de pasar, pero, en aquel caso, lo hacía por preocupación genuina.

- ¿Será que lleva tiempo dándole vueltas y ayer explotó?

- Es lo que pensé… - se encogió de hombros-. Lo que pasa es que luego me echó al sofá porque no tenía gana de verme delante y al rato vino a buscarme porque "no podía dormir sin tenerme al lado" y creo que se quedó dormida al poco usándome a mí de almohada.

- ¿Así sin más? – lo miró quedándose en silencio unos segundos-. Oye Yamato… ¿No será qué…?

No llegó a terminar la pregunta, viendo como el rubio daba un respingo porque su teléfono empezaba a vibrar y al ver el nombre en la pantalla de aquel por el que estaba esperando para terminar el trabajo del día anterior, contestó, haciéndole un gesto de disculpa a Hideki.

- ¿Ari? Sí, sí… ¿Estás libre ahora? Vale, pues vete para mi despacho que yo voy ahora mismo y terminamos esos papeles para poder entregarlos de una vez.

Hideki le hizo un gesto de despedida para dejar que Yamato se fuera, prefiriendo no continuar con la conversación que estaban teniendo, no queriendo darle más dolores de cabeza al rubio. Más bien fue tras los pasos de aquel que se les había acercado antes para poder hablar con él de algunos temas más serios.


ElenaAA23: y aquí tenemos a Hideki salvando el pellejo al rubio, que mira, que el pobre parece estar a punto de ponerse a patear en el suelo. Que mejor que se vaya a casa tranquilamente a descansar a su hora y que no tarde más de la cuenta y por esos motivos, porque igual tiene que hacerle un hueco en el sofá de casa si llega fuera de hora. Nunca le he fijado una edad a ese hombre, es mayor que ellos, pero no te sabría decir si 10 años o más. Por el trabajo que tienen supongo que andará por ahí la cosa, pero parece que está algo más espabilado y que puede haberse dado cuenta él de algo...

Y Haru muerta de risa porque la siempre digna y profesional de su socia está celosa jajajaja Y a ver, tiene que ser algo llamativo. Porque nunca lo ha sido y estando con quién está, seguro que la cosa no ha debido de ser fácil durante mucho tiempo jajajaja Pero ahora verla saltar así tiene que ser muy divertido. Especialmente porque debe de estar a punto de hinchar los mofletes como la niña.

¡un bico enorme vecina!