Andrew apareció por fin por el estudio. Había pasado por casa para poder dejar la maleta y luego, como no le quedaba demasiado lejos, se había acercado hasta allí. Tenía el tema del avión ya demasiado interiorizado en su vida como para no haberse pasado todo el viaje durmiendo y estar más o menos descansado y poder hacer vida normal. Cuando Haru lo había llamado y le había dicho que Sora se había encontrado mal, él mismo le había dicho que ya se acercaría él cuando terminase.

Y eso mismo era lo que había hecho. Se había dado una ducha, se había cambiado de ropa y había ido a hacer un recado antes de ir a buscarla al estudio, aunque no tenía intenciones de irse demasiado pronto de por la zona, sin fiarse de que la pelirroja no estuviera aparentando estar mejor de lo que realmente estaba. Además, estaba seguro de que todavía tenía para rato, ya que lo que tría entre sus manos iba a ser de interés de todos.

Saludó a las caras conocidas que se iba cruzando en el pasillo hasta llegar al despacho principal, a sabiendas de que estarían allí con Aiko, asomando la cabeza para comprobarlo, sonriendo al verlas pendientes de la niña. Entró, sin hacer ruido para poder llegar hasta donde estaba su esposa para poder inclinarse por encima de su hombro, aprovechando que estaba sentada.

- Buh – murmuró viendo como daba un respingo al no haberlo escuchado.

- ¡Andrew! ¿De dónde narices sales tú?

- De un avión… En realidad de la ducha, que mi trabajo me ha costado salir de debajo del chorro de agua caliente pero… - retrocedió unos pasos cuando notó como echaba la silla hacia atrás para poner levantarse-, he hecho el esfuerzo para venir a verte y todo, para que luego te andes quejando… Quieta ahí – le dijo anda más verla querer echar a andar hacia él para saludarlo.

- ¿Por qué? – confusa, se quedó mirando hacia él.

- Porque ya nos conocemos y tienes que tener cuidado.

- ¿Cuidado con qué? – se fijó en que una de sus manos estaba pendiente de algo que parecía tener dentro del abrigo, provocando así que frunciera el señor, llamando así también la atención de los demás presentes-. ¿Qué tienes ahí? ¿Me has traído algo? – preguntó rápidamente, acercándose a él.

- Puede - sonrió.

- ¿Cómo que puede? ¿Me has traído algo de verdad? – se pudo notar el tono emocionado en su voz a la vez que curioso mientras que caminaba hacia él-. ¿Qué es?

- Calma…

- ¿Qué es? ¿Qué me has traído? – insistió colocándose ya donde él, dejando la vista fija en lo que él parecía esconder.

- Mira Aiko, Haru ahora se comporta como si fuera más pequeña que tú – dijo él divertido, levantando la vista hacia la rubia que había ido a sentarse encima de su madre de nuevo-. A ver, calma, ¿de acuerdo? Y ten mucho cuidado…

A medida que iba hablando habia llevado su otra mano al abrigo bajando poco a poco la cremallera hasta dejarla a la altura del brazo que tenía contra él. Haru, curiosa ya a más no poder por saber qué era lo que se traía, avanzó unos pasos hacia Andrew pudiendo ver entonces lo que traía con él.

- No…

- Sí…

- ¿Es en serio?

- Totalmente en serio – con sumo cuidado, sacó de dentro de su abrigo un pequeño cachorro de perro que parecía estar despertándose al salir de su refugio calentito.

- Pero no lo decía en serio… - hacía unos días que habían tenido una conversación en la que había salido algo así a relucir, bromeando con ello sin intención de que fuera a tomárselo en serio-. Andrew…

- ¿Qué? ¿No te gusta?

- ¿Cómo no me va a gustar si es una bolita de pelo preciosa? Hola… - volvió a acercarse, acercando su mano con cuidado para que la olisquease-. Hola bonito… o bonita, no sé lo que eres - alargando las dos manos por fin, lo cogió contra ella, dándose cuenta de que dejaba su cabecita apoyada en ella mientras que empezaba a mover su colita y darle besos allá dónde llegaba-. Eres lo peor del mundo, que lo sepas… - pudo medio decir, emocionada por tener aquel pequeño ser en su poder.

- Lo sé, entreno duro todos los días – se fijó en que Aiko tenía los ojos clavados en ellos, sonriendo. Caminó hasta colocarse al lado de Haru, pasándole el brazo por encima de los hombros y atrayéndola hacia él para dejarle un beso en el cabello-. Es chico, ya le pondrás el nombre que te apetezca.

- Dime por favor que todo esto no viene de la conversación de besugos del otro día sobre "que yo no quiero niños propios prefiero un perro" del lunes pasado… - acabó murmurando Sora antes de tener que soltar a Aiko, la cual llevaba mirando con los ojos abiertos como platos hacia el cachorro-. Ten cuidado, que es muy pequeñito – le dijo a la niña la cual ya había llegado a la altura de Haru.

Totalmente ajena todavía a lo que pasaba a su alrededor, con el cachorro en su mano, alternaba las miradas entre el animal y Andrew, demasiado confusa todavía, empezando a reaccionar algo más cuando el pequeño ser empezó a moverse algo más animado y despierto en brazos de su nueva dueña, reclamando su atención aún más y moviendo con más fuerza su colita.

- Hola chiquitín – lo cogió mejor-. Hola, sí, hola – sonrió de oreja a oreja volviendo a acercárselo consiguiendo únicamente que volviera a dejar más lametones en su rostro echándose a reír.

- ¡Quiero verlo! – dijo Haru estirándose todo lo que podía-. ¡Porfa!

Dándose cuenta de que la pequeña estaba a su lado, Haru sonrió, haciéndole un gesto a Andrew para que cerrase la puerta y poder acercarse así a al alfombra y posar al pequeño animal en el suelo, dejándolo que fuera él quien decidiera a quién se acercaba y a quién no, sonriendo al ver que Aiko hacía también lo mismo, acercando su manita hacia él casi con miedo de hacerle daño.

- Como me empiece a pedir uno, te mando a Gabumon a ti para que te muerda… - divertida por la reacción de Haru y de la pequeña, Sora sonrió a su amigo-. Que ahora sí que me parece a mí que vamos a tener que dejar a Yamato que le compre la tortuga…

Aiko se había tirado a la larga en la alfombra, al lado de Haru, la cual estaba vestida de forma acorde a la seria e importante reunión que habían tenido aquella tarde y daba una imagen muy digna de capturar, lo cual debió de pasar también por la cabeza de Andrew ya que no tardó en verlo sacar el teléfono y apuntarlas.

- Mira Aiko, mira que chiquitín es. ¡Hola cosita! Uy vaya barriguita que tienes, ¿eh? – al ver que el pequeño animal se ponía patas arriba, las dos se entretuvieron en empezar a hacerle cosquillas.

- ¡Es muy chiquitín!

- Sí, Yamato a comprar la tortuga y Gabumon a morderte a ti… - no pudiendo más que sonreír ante la escena, se quedó mirándolas totalmente distraída.


Yamato frunció el ceño mientras que salía del ascensor del estudio. Se había quedado, como siempre, completamente atontado unos segundos mirando hacia el vestido de novia de Sora que seguía allí expuesto. Daba igual lo que hiciera, aunque incluso no fuera pensando en ello, su propia cabeza giraba en esa dirección. Lo que lo había vuelto a la realidad había sido un sonido extraño, el cual, le había sonado como un ladrido especialmente agudo. Y no era algo que pudiera escucharse con normalidad en aquel lugar.

Se quitó el abrigo, notando el contraste de temperatura con le exterior. Aquel día había tenido tiempo para cambiarse a ropa de calle de nuevo antes de poder salir del trabajo y de esa manera, se quedó en jersey antes de echar a andar de nuevo, pensando que quizás se lo hubiera imaginado.

Le extrañó que Kaori no estuviera en el escritorio, pensando que quizás tuvieran muchos trabajo y que entonces se tendría que ir con Aiko a casa dejando a Sora en el estudio, pero, lo que se encontró nada más abrir la puerta, lo dejó todavía más confuso. ¿Por qué había tanta gente en el suelo?

- Pero… ¿qué? – no tuvo tiempo de reaccionar, viendo como Gabumon aceleraba hasta llegar a su lado y poder engancharse a sus piernas para empezar a subirse a un punto más alto-. ¿Dónde vas? – dijo teniendo que soltar el abrigo y coger al digimon para evitar que se cayera.

Confuso, no tardo en ver el motivo por el que había salido corriendo, encontrándose con un pequeño ser peludo que iba corriendo tras él, y, unos pasos por detrás, Aiko. Confuso, a más no poder, dedicó unos segundos a asegurar al digimon bien en sus brazos antes de intentar procesar la información y la escena que estaba viendo.

- ¿En serio? ¿Le tienes miedo a eso? – acabó por decir, divertido. De nuevo, suponía que era el mismo drama que tenía con Dai, que tenía miedo a hacerle daño a algo tan pequeño-. De verdad te lo digo… Que vas de mal en peor – se metió un poco con él-. Oye, ¿y a mí no me saludas?

- ¡Mira papi! ¡Mira qué chiquitín! – dijo Aiko, todavía persiguiendo al pequeño animal, llegando hasta donde estaba e intentando que fuera con ella, sin atreverse a cogerlo por miedo a poder lastimarlo.

- ¿Has visto? – le dijo Sora por fin, caminando hasta él-. Aquí, que mientras que tu padre se entretiene con peluches en miniatura para Aiko, Andrew se entretiene con uno de los que se mueve para la otra niña de la familia…

- ¿En serio? ¿Qué es para ir entrenando? – sonrió divertido, acercándose al sofá a posar a Gabumon.

- Qué gracioso eres… - agachándose para ser ella la que cogiera al perro, se giró hacia la niña-. Aiko, siéntate en el sofá que te lo pongo encima, ya verás que así no le vas a hacer daño…

Viendo la cara de emoción que puso de repente la niña mientras que echaba a correr hacia donde ella le había dicho, Yamato no pudo más que sonreír, volviendo hacia atrás para poder quedarse al lado de Sora, aprovechando que parecía de bastante mejor humor en aquel momento para pasar su mano en torno a su cintura. Sonrió al notar como automáticamente se dejaba caer algo más contra él, usándolo como punto de apoyo.

- Ahora que os tengo a los dos aquí… - dijo Andrew, entretenido con la escena también-. ¿Tenéis planes para el fin de semana?

- ¿Por qué? – preguntó el rubio mientras que veía como la niña parecía estar aguantando hasta la respiración mientras que Haru dejaba al perrito sobre ella.

- Porque tengo una presentación en el Skyline de Yokohama y – metió la mano en el bolsillo sacando dos pases-, evidentemente si os apetece…

- ¿Y si no nos apetece qué? – divertida, Sora alargó la mano, cogiéndolos antes de levantar la mirada hacia Yamato-. ¿Qué crees?

- Yo creo que sí, hace tiempo que los viernes hasta solo tengo turno de mañanas… - asintió-. Solo queda bien la guerra de todos los días por ver quién se queda con la señorita Ishida…

- Oye, que os dejó que os la traigáis, ¿eh?

- ¿Tú no te estás volviendo demasiado importante últimamente, Evans? A ver si vamos a tener que empezar a tener problemas… - le dijo Sora.

- ¿Para qué te crees que he traído al perro?

Arrancando automáticamente a reírse todos los adultos que estaban pendientes de la conversación, Aiko los observó unos segundos. No tardó demasiado en volver a centrar su atención en el pequeño animalito que estaba sobre sus rodillas, el cual parecía estar empezando a quedarse dormido mientras que ella acariciaba con suma delicadeza su cabeza, todavía con miedo a hacerle daño.

- ¿Cómo puedes tenerle miedo? – dijo Biyomon girando la cabeza hacia Gabumon.

- No le tengo miedo – bufó-. No me gustan los seres cargantes…


Natesgo: la pobre mujer está tan confusa con el tema de los celos y además es nueva en la materia. Porque una cosa es que reírse de él porque lo acosan un poco y otra que alguien a quien sí que le hizo caso lo ande rondando ya de forma totalmente descarada. Y si para encima sumamos que este hombre tiene fama de borde suficiente como para espantar a quien se le acerque que no sea de su agrado... Pues claro la pobre mujer se enfada. Y además, parece que no está del todo en su estado normal y que anda más revolucionada de lo que debería con todo en general.

Menos mal que ha llegado Andrew a entretener a las niñas de la familia con la versión peluda de los más parecido a un nene que debe de tolerar Haru ella sola. A ver quién de las dos se arregla para acosar más al pobre bicho peludo nuevo de la familia, si Aiko o Haru. Se abren apuestas mientras que el pobre Gabumon se esconde porque de verdad que a él los cansinos... No jajajaja

¡un besito de tortuguita!

ElenaAA23: Jajajajaajaja vas leyendo con la libreta al lado para luego tener bien hecha la lista de cosas que tirarme a la cabeza cuando las lio jajaja

Sí, que una cosa es que yo no los saque pelándose por estupideces, pero estos dos seguro que tienen sus roces. Que seguramente se los arregle Aiko respirando o existiendo y que luego se vayan a arreglar los problemas a puerta cerrada en la habitación, pues seguro. Pero no viene mal que se descubra que a Sora también le dan episodios de psicosis y que no todo es azúcar como puede parecer. Ahora bien, si además de tener una moscardona rondándole al rubio el pobre no se entera de una ni se las arregla para espantarla... Pues normal que la mujer se enfade más. Y si además parece que hay algo más detrás de todo esto... Yamato a dormir al sofá jajaja

Lo sé, la relación de esos dos ha ido cambiando muucho. Primero porque el rubio era más rancio que una lechuga pocha en su momento y seguramente que tampoco hacía por relacionarse de forma más normal. Y posiblemente a Hideki le pasaría como a mí, que por mucho que intentas hacerte el serio llega un momento en el que solo dices "mira tío, paso" jajajajaja Que si no puedes con ellos únete jajajaja Se aseguró de que poco a poco se fueran con él a Tokio, yo creo que les debe de tener aprecio. Eso o vive aferrado al "más vale malo conocido que peor por conocer". Y sí, Yamato se ha ido tras él para tener ese apoyo al que recurrir sin que sea demasiado cercano - como podía ser ir a rondar a Taichi, Takeru o su padre - e implicarlo demasiado, pero que dentro de lo que cabe tiene algo más de experiencia.

Y ahora que los Evans también tienen un nene peque en casa, pues seguro que se entretienen todos un poco jajajaja A ver si se escapan los Ishida al evento y así se les pasan los males de repente y se quedan tranquilitos.

¡Un bico grandote!