Haru se quedó mirando de reojo hacia donde se había ido Yamato, sin volver a verlo aparecer ni tampoco a Sora. Frunció ligeramente los labios en una mueca de disgusto antes de chasquear la lengua.

- ¿Te han dejado sola? – preguntó Andrew llegando por fin con ella. Giró la cabeza hacia él para observarlo, terminando por ladearla antes de sonreírle de una forma que lo confundió todavía más, consiguiendo que se quedara mirándola interrogante-. ¿Pasa algo?

- ¿Te acuerdas cuando hace un año andabas por Londres diciendo que te ibas a tirar tú solo al Támesis antes de que te tirase Sora por el lío que se podría haber montado cuando te fue a saludar Ryo? – aunque estaba preocupaba por lo que pudiera estar pasando con el humor que se gastaba su amiga aquellos días, no pudo evitar echarse a reír al ver la cara de no entender nada que se le había quedado a él-. ¿Sabes quién te acaba de entrevistar?

- Pues…

- No, no – lo frenó-. No lo sabes.

- ¿Cómo que no? Pero si presentó antes – confuso a más no poder, miró hacia su alrededor intentando encontrar de nuevo a la periodista, viéndola no demasiado lejos-. Mírala, está ahí…

- Andrew… Esa tal Emily…

- ¿La conoces? – volvió a mirar hacia Haru-. Bueno claro, si es del mundillo de la prensa seguro que la tienes que conocer… - guardó silencio cuando vio como ella le hacía un gesto.

- ¿Sabes que hace unos cuantos años estuvo liada con Yamato y ahora parece que lo anda rondando desde que tiene un proyecto con la JAXA? Sora lleva semanas molesta por el tema y mejor no te cuento esta última cuando se enteró de que había vuelto a Tokio… Y, sorpresa… Mira tú dónde se la ha encontrado.

Frunció el ceño volviendo a girar la cabeza hacia la periodista con la cabeza completamente saturada con la información que acababa de recibir. Tampoco le había notado a Yamato nada extraño cuando ella se les había acercado, pero, a pesar de todo el tiempo que hacía que lo conocía ya, tampoco se podía decir que lo hiciera tan a fondo como para llegar a darse cuenta de esos detalles.

- ¿En serio? – se quedó mirando hacia Haru.

- Sí, la has vuelto a liar tú solito de la forma más inocente posible…

- Pero… ¿Estuvo liado con ella en serio?

- No, no creo. El historia de nuestro rubio favorito antes de que sentara cabeza, por lo que me ha contado Sora, es de todo menos estable… Así que vete tú a saber. Lo que pasa es que supongo que dentro de eso habrá casos y casos y justamente es uno de los casos más delicados. Y digo delicados porque parece que sigue rondándolo bastante en serio.

- Bueno pero… ¿él?

- ¿Él? Si parece ser que esto viene de hace tiempo y hasta que no fue excesivamente evidente ni siquiera se enteró.

- ¿Entonces? – muy perdido en todo el asunto, volvió a mirar a su alrededor, dándose cuenta entonces de que Sora y Yamato no estaban.

- Andrew… Si me entero yo que alguna ex tuya te anda rondando, te enteres o no… Que conociéndote seguramente no te enterarías, vamos a ser sinceros… Puede que me enfadara un poquito…

- ¿Un poquito? – sintonizó con la realidad con esas palabras, sin preferir no decir lo que realmente pasaba por su cabeza, ya que, evidentemente si fuera así el caso, él sí que se enteraría. Pero, no por él, sino porque solo había que preguntarle a cualquiera que la hubiera conocido para que dijera que estaba loca.

- Un poquito solo – sonrió de forma irónica-. Así que te puedes imaginar, esta semana que Sora andaba a las reuniones con los proveedores que siempre nos dan tantos dolores de cabeza, ha vuelto a aparecer y justamente la ha visto antes cuando volvíamos del baño hablando con él.

- Eso es culpa mía porque me llamaron por teléfono y los deje solos…

- Pues ya sabes, la has vuelto a liar tú solo… Que además, Sora esta semana está intratable. Osea, de repente salta de estar enfadada a estar ida completamente. O te empieza a contar cosas que normalmente no habría forma de que contara o le da un bajón que ni con chocolate y galletas se le pasa…

- No estará embarazada otra vez, ¿verdad?

Tenía la cabeza todavía demasiado saturada por la información que acababa de recibir, la cual, ni se le hubiera pasado por la cabeza de ninguna de las maneras. Tenía imaginación, pero no tanta como para poder llegar a pensar la que se había armado simplemente porque alguien de la prensa de fuera del país hubiera ido a cubrir el evento.

Haru prefirió quedarse con la última frase de él, encontrándole un sentido demasiado coherente de repente a todo lo que llevaba pasando las últimas semanas con Sora. Todo el tema de la periodista lo sabía desde hacía meses, pero, hasta aquella semana no había reaccionado de una forma tan dramática. ¿Y las veces que la había con nauseas por la mañana no era porque estuviera nerviosa?

- ¿Me estás escuchando? – dijo Andrew devolviéndola a la realidad.

- ¿Eh?

- No, no me estabas escuchando… - se rio, optando por acercarse algo más a ella-. Te decía que mira, que mientras que no vengan a gritarme a mí ninguno de los dos…

- ¿Sabes que me dijo hace tiempo que estaban buscando tener otro niño? – le dijo, volviendo a estar distraída complemente.

Entendiendo por fin la desconexión que había provocado con el comentario sobre si estaría embarazada otra vez. Todos conocían a Sora y sabían que era una persona tranquila, coherente y que no se alteraba con tanta facilidad. Al menos en lo que manifestarlo exteriormente se trataba.

- Bueno, ellos verán… Y si Sora está con las hormonas revueltas porque les ha salido bien la jugada… Suerte para Yamato, yo con que no me vengan a gritar a mí porque es "Mi culpa" me doy por contento. Que uno trabajaba para el gobierno y la otra tiene el fénix en casa. Y no tengo gana de que no me dejen entrar en el país ni de que den picotazos…

- ¿Y si no te dejan entrar en el país cómo vamos a hacer? – aceptando el cambio de tema, se giró hacia él -. Porque el perro se queda conmigo, ¿eh?

Arqueando las cejas por la contestación de ella, no tardó en echarse a reír por lo bajo, optando por olvidarse del drama que pudieran tener la otra pareja en aquellos momentos, que poco podría ser asuntos de ellos.

- Anda – posando la mano en su cintura, la guio entre la gente-. Que le grite Sora todo lo que quiera, tú y yo mejor nos vamos a aprovechar lo que queda de noche.

- ¿Tengo permiso para presumir de acompañante?

- Todo lo que quieras – riéndose de nuevo por su forma de decir aquello, consiguió que por fin se perdieran entre la gente.


Sora se había quedado en silencio ante la última pregunta que le había hecho Yamato sin ser capaz de pensar ninguna respuesta que pudiera tener sentido en su cabeza. Aunque claro, para eso tendría que existir y no era el caso.

Además, notaba como de repente todo su enfado se había esfumado de golpe, quedándose únicamente con la cabeza prácticamente en blanco. Y, en medio de todo ese blanco, empezaba a querer asomar la sensación de haber metido mucho la pata y la preocupación porque él se hubiera enfadado con ella.

- ¿No vas a contestar? – le insistió-. Porque no sé yo hasta qué punto puedo tomarme esa pregunta como si nada.

- Bueno pero… Si tanto te molestara la habrías dejado con la palabra en la boca – no sabiendo muy bien por dónde salirle, viéndose sin argumentos cuando minutos antes había tenido muchos y con sentido en su cabeza.

- Podría ser, no te lo voy a negar – se encogió de hombros, mirándola de una forma extraña-. Pero como no me viene en gana darle el gusto no entra dentro de mis planes salir corriendo a la primera de cambio.

De nuevo, le fue incapaz decirle nada. Tenía toda la razón del mundo y es que, como siempre le había dicho, se fiaba absolutamente a ciegas de lo que él hacía y decía, de manera que no tenía ni un solo motivo para pagar con él sus malos humores.

- ¿Vas a seguir sin decirme nada? – repitió, acercándose más hasta ella hasta quedarse frente a la pelirroja.

Cada vez estaba más seguro de lo que le pasaba a Sora. Quizás debería de tomarse a malas un arranque de celos como aquel o como el día que lo había echado de la habitación por la noche, ya que, él no había hecho nada. Sin embargo, y posiblemente relacionado con el efecto que solía tener ella sobre él, no estaba enfadado. Estaba sorprendido y, hasta cierto punto, molesto consigo mismo porque, en vez de enfadarse por la manera de actuar de ella, había reaccionado de una forma muy diferente.

No podía decir que le gustaba la idea de que ella estuviera celosa, pero, a la vez, sí que le gustaba. Verla reaccionar de esa forma, cuando siempre había sido él quien había tenido esos arranques, le parecía cuanto menos curioso. Se quedó observándola en silencio, pensando en sus opciones. Podría decirle que volvían a la fiesta y no volver a sacar el tema, arriesgándose a que se volviera a enfadar porque tuvieran otro encontronazo y que la cosa acabara todavía peor. O, se le ocurría una opción que le parecía mucho más atractiva.

- ¿Qué quieres que te diga? – se atrevió a contestarle al final.

La tenía lo suficientemente calada como para reconocer el tono que estaba usando, dándose cuenta de que ahora era incapaz de demostrar de nuevo enfado porque no tenía motivos. Eso le aligeraba más la preocupación ya que confirmaba todavía más que había sido un arranque de celos y nada más.

- Nos vamos – le soltó de golpe-. No tengo gana de más problemas esta noche.

- Pero… Andrew y Haru… - murmuró por fin tras unos segundos en silencio.

- Mándales un mensaje.

No mentía, no tenía ganas de volver a entrar y volver a tener más problemas de los que él necesitaba. Ahora mismo estaba en un punto en el que la reacción que los celos de ella habían provocado se podía considerar hasta buena, pero, no quería ahondar demasiado en el asunto y que pudiera acabar enfadándose de verdad. Iba a ser mejor aprovechar el momento y que, de verdad tenía ganas de desaparecer del resto del mundo con ella un rato.

Quizás debería de dejar entrever que no era enfado lo que pasaba por su cabeza, pero, llegados a ese punto, estaba seguro de que se merecía convivir con esa duda durante un rato, por cómo había reaccionado contra él sin que hubiera hecho absolutamente nada. Y, así, de paso, se cobraba también la bronca que habían tenido hacía algunas noches cuando ni siquiera había sido capaz de entender de qué se le acusaba,

Al ver que la pelirroja no reaccionaba, alargó la mano para coger la de ella y que dejara de estar congelada mirándolo con cara de preocupación. Todavía tenían que ir a por los abrigos de ambos y podía aprovechar el camino para avisar a los otros dos para que no pensaran que pasaba algo. Sacó el móvil mientras que estaban en el ascensor para mandarles un mensaje, añadiendo que no se preocupan que simplemente habían preferido irse, y luego volvió a guardarlo.

Se entretuvo en observarla, viendo que tenía la vista fija en sus zapatos en vez de en él. Sabía lo que significaba aquel comportamiento, y le estaba empezando a dar pena, pero, por otro lado, estaba completamente seguro de que se lo merecía.

- Coge los abrigos tú, yo voy a por el coche – le dijo simplemente cuando llegaron a al recepción antes de echar a andar hacia el aparcamiento.


ElenaAA23: jajajajajaja ¿No ves que te acabo de decir que Haru no era la que se daba cuenta? JAJAJAJAJAJAJA pues mira lo que retengo informaciones últimamente que ni siquiera me acordaba de lo que pasaba aquí. Así que rectifico a que hay dos personajes aparte de ella jajaja Y que sepas que me he estado riendo con lo de la tablet y el teléfono. Lo que te tengo dicho, vas a acabar haciendo análisis sintáctico y morfológico a lo que escribo a ver si acaba saliendo por alguna parte la intención de liarla o alguna pista de alguna maldad.

El pobre Andrew se nos ha quedado con trauma por la que se ha vuelto a liar por su culpa, que de verdad que no lo hace queriendo, que no está buscando que Yamato termine por lincharlo o que le llevan picotazos de la nada, que por favor, piedad. Va a empezar a pedir listas de nombres y luego a vigilar él personalmente los posibles invitados a estos eventos, porque creo que en un tercer reclamo a él ya no lo cogen.

Y por otro lado, parece que a Yamato se le han quitado las ganas de quedarse en la fiesta. Que al final ha dado la vuelta la situación y parece que el que se ha puesto de morros ha sido él, y, por una vez, vamos a decir que con razón. Que mira, que de verdad tiene la culpa por no haberla mandado a paseo primero, pero una cosa es eso y otra que de repente se le cruce el cable a cierta cabecita pelirroja.

Y me voy a ver si preparo las cosas para las videoconferencias, que como te podrás imaginar, me apetece una barbaridad... ¡Un bico!

Natesgo: no te contesté el lunes, pero aprovecho ahora para hacerlo. Y evidentemente el encontronazo ha sido casual igual que el de Londres, vamos a darle crédico a la chica, pero claro, si está por allí aprovechará a cubrir aquello que también es de su campo. Ahí no se le puede echar la culpa ni a ella ni a Andrew, que el pobre un día d estos va a llevarse asistencia médica con él porque le acabará ando algo.

Si además lo mejor que pueden hacer es fingir que ni la han visto. Parece ser que lo que quiere es tocar las narices y mostrar el menos interés por su presencia allí es la mejor de las opciones, por mucho que unos picotazos pudieran venirle bien. Si seguro que ella se lo pasa bien solo por la cara de susto que debía de tener puesta el rubio en cuestión al verla aparecer allí y acercarse. Que estaría pensando qué ventana le quedaba más a mano par escaparse por ella. Y eso sin duda se le tiene que notar a la legua jajaja Y ahora que parece que se ha enfadado porque le han salido con la acusación absurda del día pues claro, se le quitan las ganas de fiesta del todo.

¡Un besito de tortuguita!

AnnaBolena04: jajaja tiene un buen sensor de cuando aparecer. Por suerte, antes de que la vieran seguro que habrá podido ver como el perrito faldero conocido como Yamato andaba detrás de su pelirroja atontado perdido. Que lo habrá visto bien, incluso cuando llegaron, que no creo que se moleste tan siquiera en disimular en las miradas que le lanza y habrá alguna que otra foto en la que habría que decirle que por favor que se cortara un poco que habia más gente delante jajaja

Otra cosa es que ahora se hayan enfadado con él con acusaciones sin sentido y que además él se haya acabado, por lo que parece, enfadando por la repentina pataleta de su pelirroja celosa, que mira, que por favor que poco más puede hacer él si se la han encontrado en el evento que no quiere dormir en el sofá otra vez.

A ver qué pasa... ¡Un besito de tortuguita!