Yamato salió del baño con la parte inferior del pijama puesta únicamente, deteniéndose unos segundos antes en la mesa de la entrada para poder coger la carta del servicio de habitaciones. No habían llegado a cenar nada todavía, encontrando otros temas en los que entretenerse en cuanto habían llegado a la habitación.

- Sora… Así no ayudas – le dijo a la pelirroja al posar la vista en ella y darse cuenta de que se estaba estirando.

Se había quedado tirada encima de la cama tal cual habían terminado, sin molestarse en vestirse o cubrirse de nuevo con las sábanas ligeramente adormilada. Tal y como había predicho horas antes, lo único que había quedado puesto eran las medias que había escogido para aquella ocasión. Llevaba encima demasiados altibajos aquellos últimos días y, especialmente aquella noche, y notaba el cansancio pasándole factura muy seriamente. Era de esperar que no tuviera ni la más mínima intención de moverse y, con la calefacción, ni siquiera el frío la motivaba.

- ¿Tienes algún problema con eso? – dijo divertida. No lo había hecho queriendo, sintiendo la necesidad de estirarse para no terminar por quedarse dormida. Tiró de las sábanas que habían quedado descolocadas, tapándose con ellas mientras que se arrastraba para quedarse sentada-. ¿Sirven a esta hora?

- Pone que es durante todo el día – se encogió de hombros, caminando hasta ella y tomando asiento a su lado-. A ver, mira a ver qué te apetece antes de que te quedes dormida y mañana por la mañana me despierte tu barriga quejándose de hambre…

- Exagerado… - farfulló por lo bajo antes de coger la carta y quedarse leyéndola, sin poder evitar que sus ojos se desviaran rápidamente hacia la última parte donde se podían leer los postres.

Se echó a reír automáticamente antes de volver a levantarse para ir a por el teléfono y así poder llamar cuando ella se hubiera decidido.


Se había medio vestido para poder cenar tranquila, no porque fuera a darle vergüenza que se le cayera la sábana con Yamato ahí. No iba a ser el caso, pero sí que prefería estar más cómoda, de manera que había cogido la parte de arriba del pijama y se había puesto la ropa interior, sin ser capaz de encontrar sus propios pantalones antes de que llegaran con la cena.

Ahora estaba sentada con el postre entre las manos, habiendo caído rápidamente en la primera cosa con chocolate que había visto, no se dio cuenta de que Yamato la estaba observando entretenido.

- ¿Se supone que era para compartir?

- ¿Qué te ha hecho pensar eso? – le dijo levantando la vista hacia él antes de volver a meterse el tenedor en la mano con el trozo de pastel de chocolate, intentando no reírse porque no iba a ser una imagen para nada digna. Esperó a tragar antes de coger un trozo de nuevo y acercárselo.

- Lo decía de broma, Sora…

- A callar – le acercó más el tenedor para que le hiciera caso.

Haciéndole caso, aceptó el ofrecimiento de ella, sin protestar. No solía pedir nunca postre ya que al contrario que ella, prefería centrarse en la comida principal y no dejar hueco como solía hacer la pelirroja. Además, se acababa entreteniendo más riéndose de ella por esos temas.

- Aiko se hace menos de rogar que tú.

- Aiko, si la dejas, te lo roba y sale corriendo con ello – dijo él riéndose cuando por fin tragó.

- ¿Quieres más?

- Come – le dijo, negando con la cabeza.

Entretenido por la cara que volvió a poner la pelirroja, para nada acorde a su edad, pudo ver que poco después hizo exactamente lo que decía continuando con su cena. Sin duda, en aquel momento no podía estar más tranquila. Bien fuera porque allí nadie podía molestarlos, porque tan él como ella se habían empeñado en encontrar la mejor forma de relajar la tensión que habían formado entre ambos o porque realmente se había quedado cansada, estaba mucho más calmada de lo que había estado en días.

- Siento lo de antes – admitió finalmente sin alzar demasiado el tono-. Y lo de esta semana… Te prometo que no malpienso de ti… Pero es que no lo puedo evitar. Es superior a mí… La primera vez que me lo contaste te engañé un poco, no creo que haga falta que te lo aclare… No me hizo tanta gracia como parecía…

- ¿No me digas? – la dejó hablar, pudiendo imaginarse lo que iba a decir, dejándola desahogarse así.

- Es que… Mira que ya hemos pasado por cosas así…

- ¿Eh? ¿Cuándo? – confuso sin entender de lo que hablaba tan siquiera en aquel momento.

- Sí… - pudo ver como enrojecía al meterse en aquel tema-. Hace años… Incluso cuando estábamos en el instituto… Nunca me había sentado tan mal. Que alguna que otra vez me entraron ganas de estrellarle la raqueta en la cara a alguna que yo me sé, no te lo voy a negar, pero… Nunca me había afectado tanto.

Estuvo a punto de echarse a reír con esas palabras de ella, no llegando a hacerlo por no estar demasiado seguro de si se lo podría llegar a tomar mal o si simplemente le acabaría pegando la risa. La observó, notando como se quedaba pensativa, ganando algunos segundos volviendo a comerse un trozo de pastel.

- Yo creo que sé me molesta porque sé que en algún momento tuviste algo con ella. Que sí, que ya sé que no fue nada importante – aclaró antes de que él dijera algo más-. Pero… No me gusta que te ande rondando tan descaradamente y punto.

- Me parece muy bien que no te guste, siempre que tengas claro que yo no tengo ni el más mínimo interés. Ni siquiera laboral, si me permites la aclaración. Lo que no me gusta es lo alterada y nerviosa que has estado esos días.

- Ya bueno… Yo tampoco lo entiendo demasiado. Es como si escapara a mi control esta forma de reaccionar. Supongo que se me habrá juntado todo. Si no sé por qué me enfada y me afecta tantísimo…

Se quedó de nuevo con la vista fija en la comida, guardando un silencio que Yamato no tardó en entender, mirándola casi que con cara de susto cuando se dio cuenta de que lo que pasaba era que se le había entrecortado la voz porque se dio cuenta de que… ¿se le había puesto a llorar? Paralizado, no supo tan siquiera cómo reaccionar a aquello, mirándola atónito.

- Oye, oye… ¿Qué pasa?

Aquello sí que lo dejó completamente desconcertado, porque hasta dónde él sabía la conversación que estaban teniendo era bastante tranquila como para que ella fuera a salir de repente con algo así. Era incapaz de entender lo que estaba pasando, porque no había absolutamente nada que pudiera haber provocado aquella reacción en Sora, sobretodo ahora que estaba más calmada.

Fue incapaz de decir nada tampoco porque no tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando. En ocasiones así sabía que era mejor dejarla a su aire y que ella misma se desahogara, por mucho que no le gustara que de repente hubiera reaccionado así. Estiró la mano hacia la bandeja en la que habían traído la cena, cogiendo una de las servilletas y acercándosela.

- Gracias… - murmuró muy suavemente-. Perdona… Son los nervios de todo que me tienen muy alterada y ahora me siento fatal por haberte gritado…

- Anda… déjate de bobadas y ponte a terminarte el postre. Ya te lo dije el otro día, si hoy no he hecho nada, ya será por algo que haya liado otra vez… Venga, come.

- ¿No quieres?

- Come…

En el fondo le daba pena que estuviera así de nerviosa como para reaccionar de esa forma. Siendo como era Sora tenía que haber algo que de verdad la estaba teniendo completamente descolocada porque no era para nada normal en ella. Absolutamente nada normal. Sí que se podía enfadar, eso no era extraño. Lo que no tenía sentido era que saltada de la normalidad al enfado y luego a la tristeza sin venir a cuento. Solo la había visto en esa situación tiempo atrás cuando estaba en sus peores momentos del embarazo, donde la había llegado a pillar llorando porque una tostada del desayuno estaba rica.

De repente, se quedó helado.

La miró como si acabara de verla por primera vez. Evidentemente que la última vez que la había visto en esas condiciones era cuando estaba embarazada. La primera y la única vez. ¿Podría ser? Le había gritado sin demasiado motivo y aquella noche, sin ir más allá había pasado de un extremo al otro en cuestión de segundos. Solo tenía que ver cómo estaba de nuevo secándose con la servilleta.

¿De verdad?

Si fuera así ella se lo habría dicho, y, le parecería muy extraño que no se hubiera dado cuenta o no hubiera tenido sospechas. No entendía del tema más allá de lo que había aprendido cuando esperaban a Aiko, ni tampoco tenía idea de como podía notarlo ella. También se acordaba a la perfección de que hasta que no se había desmayado de repente y Taichi se la había llevado al hospital. En aquella ocasión le había parecido normal ya que era la primera vez que pasaba por ello, pero, ahora sería la segunda… ¿Serían todas las veces igual? ¿Debería ella de estar más pendiente? ¿Debería de poder notarlo antes?

- ¿Qué te pasa? – le preguntó ella de repente al darse cuenta de la cara de susto que tenía-. No me hagas caso, Yamato. De verdad, no estoy así por nada que hayas dicho. ¿Quieres otro trozo?

- No, no, es para ti – negó con la cabeza, casi que de acto reflejo-. Y termina de una vez, no vayas a coger frío que estás a medio vestir.

- Mira quién fue a hablar… - le dijo haciendo referencia a que seguía solo con los pantalones del pijama-. Anda, ayúdame a terminar que me estoy llenando ya y no quiero que se estropee…

Intentando dejar de lado sus propios pensamientos y actuar con normalidad, se acercó de nuevo para hacer lo que ella decía. No le era tampoco demasiado difícil y, seguramente desde ese mismo momento no le fuera a quitar el ojo de encima, intentando buscar algo que pudiera confirmar sus sospechas. Tampoco quería decirle nada directamente. Si ella no le había comentado la posibilidad sería porque no lo sospechaba y tampoco quería ser él quien empeorase las cosas si volvían a ver otro negativo.

- Solo porque te empeñas – le contestó cogiendo también el tenedor de la bandeja para poder ayudarla, intentando aparentar toda la normalidad posible.

Sonrió al ver como se podía decir que aquello había sido una treta para que nada más que lo tuvo al lado empezara a arrastrarse hasta quedar sentada de tal forma que pudo quedarse apoyada en él, usándolo completamente de apoyo.

- A ver, ten cuidado – le dijo, colaborando para que pudiera colocarse justo entre sus rodillas y que así la espalda de la pelirroja se quedara por completo apoyada sobre él-. Que lo de engañarte con comida para que te acerques es una treta mía no tienes que robármela para venir a pedir mimos… - le murmuró por lo bajo cuando tuvo la cabecita pelirroja de ella a su alcance-. ¿Estás más tranquila ya? – esperó a verla asentir, sonriendo ligeramente, ya que eso era un gran avance, dejando así un beso en su cabello a modo de respuesta.

No quería dejar que su cabeza se fuera por ninguna parte libremente por el momento porque podía aterrorizarse él solo sin motivo o bien hacer ilusiones también sin motivo. Como bien habían acordado la primera vez, mejor tener las pruebas definitivas delante y no simples sospechas porque no quería desilusionarse. Le esperaba unos días bastante bipolares por lo que estaba viendo. Actuó con normalidad, empezando a comer él también, posando su otra mano en torno a uno de los brazos de ella, jugando así con sus dedos de forma distraída sobre él.


Natesgo: oye, es una buena forma de hacerle un croquis sobre que no tiene motivo alguno para ponerse celosa. Aunque tiene pinta que se lo ha preferido explicar otra vez cuando llegaron a la habitación, por si acaso le había quedado alguna duda. Y mira tú por donde que parece que por fin uno de los dos se está dando cuenta de que está pasando algo extraño. Que normalmente la normal de los dos suele ser ella y ahora mismo hay algo que no cuadra aquí. Que en cuestión de unas horas se ha enfadado, dejado liar para no llegar ni a la habitación y ahora se le echa a llorar. Sí, sin duda pasa algo raro taaaan cantoso que hasta él se ha dado cuenta.

Él solito y sin que nadie tenga que hacerle un esquemita para que llegue a la conclusión. Ya tiene que ser superevidente la cosa para que hay venido por aquí la sospecha dentro de ellos dos. A ver si entre los dos le dan mejor a la neurona aunque se le pasen los ataques de locura a la pobre mujer, que por el momento parece que se ha quedado tranquila, pero ver veremos lo que le dura.

¡Un besito de tortuguita!

PD: Que no te mienta la vecina, lo que pasa es que no se fía de mí y me vigila a nivel profesional T_T

ElenaAA23: bueno, eso me tiene pasado a mí cuando os escribo aquí las respuestas a las review, que luego se me olvida guardar y claro, aquí me quedo, con cara de tonta delante de la pantalla como si se le hubiera cortocircuitado el cerebro jajaja

El pobre tiene mérito, que se aguantó hasta casi llegar a la habitación. Que claro, que si venía sin decirle ni media palabra era porque se iba a delatar él solo y además así pues se vengaba un poco de los ataques de locura transitoria que le estaban entrando aquellos días de repente a la pelirroja sin motivo alguno. Y sí, tú lo has dicho, a ver quien es la guapa que lo espanta, porque evidentemente seguro que eso también tiene premio. Y no es por las bodas jajaja fíjate en que lo que pasa es que normalmente estos dos tienen predilección por cuando se van fuera de la ciudad o se quedan solos del todo sin tener que preocuparse por la nena o los digimon. Ahí está lo importante jajaja Lo que se viene llamando poder hacer lo que les venga en gana y cómo sin tener que preocuparse de que nadie escuche nada raro o llegue en mal momento. Aunque lo de las prisas de Yamato antes de llegar a la habitación eso ya es puro calentón y apuro.

Y, mira quién parece haberse dado cuenta de la mayor evidencia de la historia de las evidencias. Manda narices que tenga que ser Yamato quien parezca darse cuenta por fin de lo que puede estar pasando y que ella no. Que además seguro que ya debería de reconocer ella sola algunos de los síntomas, que para algo los vivió en primera persona en su momento. Pero bueno, al menos alguien de los interesados ya tiene la mosca detrás de la oreja, solo ha hecho falta que le griten, lo dejen hacer cositas en lugares públicos, repetir en la habitación y luego echarse a llorar par que se dé cuenta de que esas hormonas están demasiado alteradas como para ser algo normal o derivado de un ataque de celos. Ver veremos...

Un bico grandote.