Haruhiko escuchó el sonido de la puerta abrirse, levantando la vista de los papeles y viendo aparecer a su hija y su esposa. No tenía demasiado claro dónde habían estado toda la mañana, pero tampoco había estado demasiado preocupado. Había aprovechado el tiempo con Aiko y cuando ella se había querido sentar a ver una película con los digimon, se había puesto a revisar algunos papeles del trabajo.

- Empezaba a pensar que os habíais ido a comer por ahí sin nosotros… - dijo le profesor a modo de saludo.

- Bueno, conociendo a mamá no creo que te quisiera dejar solo a la hora de la comida – Sora caminó hacia él para dejar un beso en su mejilla a modo de saludo.

- ¡Mami! ¡Mami!

Bajándose del sofá de un salto echó a correr hacia su madre para que la cogiera. Aquella mañana se había despertado abrazada a ella y luego había querido desayunar también a su lado, lo cual, provocaba que Sora estuviera totalmente encantada. La cogió en brazos, levantándola algo por encima de ella, viendo como se reía cada vez que la bajaba para darle un beso en la mejilla derecha y luego en la izquierda.

- ¿Qué tal se ha portado tu abuelo?

La respuesta de la pequeña fue echarse a reír y terminar por echarle los bracitos al cuello cuando se la acercó para quedar mejor cogida a la pelirroja, la cual se giró hacia su padre al sentir que las estaba observando.

- ¿Qué haces?

- Nada, comprobando que todo estuviera en orden después de que me dieran el cambiazo por la tele… Estuvo conmigo hasta hace nada.

- Claro, es que ahora echan sus dibujos favoritos, ¿a que sí? – le habló a la pequeña-. Lo peor es que Haru también se queda atontada a veces mirando para ellos cuando se los pongo en el estudio con el ordenador para que se entretenga…

Escuchó como Toshiko se reía mientras que caminaba hacia la cocina para dejar las cosas que traía y poder ir colocándolas en su sitio habiendo aprovechado para hacer la compra. Siguió a su madre con la mirada hasta que desapareció volviendo a enfocar a su padre.

- Oye tortuguita, ¿vuelves a ver la tele un rato? Voy a ayudar a la abuela a colocarlo todo… ¿Si? – sonrió al ver como asentía-. Venga, vamos…

Caminó hasta el sofá para poder dejarla sentada de nuevo sonriendo a los digimon a modo de saludo y aprovechando para dejar una manta por encima de los tres para que estuvieran más cómodos allí, ampliando su sonrisa al ver como Aiko se colocaba de tal forma que quedaba acurrucada entre ambos.

- Papá, ¿vienes a ayudarnos? – le dijo a Haruhiko cuando consiguió dejar de mirar para ellos.

- Voy… Total, esto si es más aburrido se lo tendría que mandar a uno de mis ayudantes… - negando con la cabeza se puso en pie, dejándolo todo donde estaba antes de seguir a su hija hasta la cocina-. Habéis tardado un montón, ¿había mucha gente?

- Bueno… Es que nos hemos distraída por el camino – le contestó ella, acabando por entrar a la cocina y dejando la puerta ligeramente arrimada una vez que él también entró-. Oye, tengo unos papeles que me han llegado esta mañana y no me entero de nada de lo que ponen… ¿te importaría ayudarme?

- ¿Para eso querías que viniera yo? – lanzó una mirada a su esposa-. A ver… Aunque no sé de qué pueden ser yo que no te puedas arreglar tú sola.

- Bueno… Es que no sé, últimamente tampoco me concentro muy bien y creo que es mejor que me ayudes tú – le tendió el sobre, dando gracias que no tuviera el logotipo del hospital, esperando que él lo cogiera.

Sonrió al ver que su padre se ponía las gafas de nuevo para poder leer lo que ponía, tomándose su tiempo. Se acercó a Toshiko para permanecer a su lado mientras que él empezaba a sacar los papeles de la hoja y estirarlos para poder leerlos. Estaba nerviosa, no lo podía evitar. Aquellos días estaban siendo un caos para sus propias emociones y las hormonas, por una vez en días, no estaban teniendo nada que ver.

Pudo ver como su padre fruncía el ceño nada más empezar a leer, casi sin ser capaz de entender lo que estaba leyendo. Sin duda, lo que esperaba encontrar era cualquier cosa menos un informe de hospital, decidiendo continuar con su lectura por si acaso. Fue entonces cuando la expresión de su cara cambió por completo. Acababa de llegar en la línea en la que aparecía el resultado. Estaba leyendo exactamente el número de semanas del que estaba embarazada su hija. Se quedó congelado con la vista clavada sobre el papel, solo volviendo a levantar la cabeza hacia ella para enfocarla y quedarse observándola como si fuera la primera vez que la veía.

- ¿Cómo…? – carraspeó-. ¿Estás…?

- Vas a ser abuelo otra vez – le dijo su esposa-. ¿Qué te parece la noticia?

Posó los ojos en ella y luego volvió a mirar a Sora, completamente perplejo. Aunque sí que había notado un comportamiento extraño entre ellas durante todo el día, nunca hubiera podido imaginar lo que estaba pasando.

- ¿Es en serio? Pero… - bajó la vista de nuevo hacia los papeles-. Cinco semanas…

- ¿Qué pasa, papá? ¿No te alegras? – caminó hasta él para quedarse frente a su padre.

- Claro que… - su cabeza estaba mucho más lenta de lo que estaba acostumbrado y ni siquiera había sido capaz de procesar aún lo que estaba pasando ahí. Cogió aire, volviendo a leer la misma línea por cuarta vez-. ¿Cómo que estás embarazada?

- No te asustes, Haruhiko – intervino Toshiko-. Lo primero que nuestro yerno hizo fue llevarse a Sora de la oreja al médico antes de intentar nada… Nos ha salido más listo de lo que pensábamos. Parece ser que es completamente seguro – para ser un embarazo – y buscado.

- ¿Has hablado con el médico?

- Sí, papá. Nos ha dicho que no tiene por qué pasar nada esta vez, que es seguro – posó su mano encima de la de él-. Te lo prometo. Tengo un motivo muy importante par no jugar con estas cosas viendo la tele en el sofá. Haremos revisiones más seguidas y estaremos mucho más pendientes… - empezó a explicar.

Lo que no vio venir fue que se adelantara de repente hacia ella para poder rodearla con los brazos y darle así un abrazo a su hija, apretándola con fuerza. No tardó en sentir la cabeza de ella apoyarse contra él. No iba a negar que se había asustado al escucharlo, no pudiendo evitar recordar el susto que les había dado a todos, preocupándose de forma inmediata. No quería volver a vivir una situación así nunca más, no podía ver a Sota otra vez como la había visto.

- ¿Estás contento? – escuchó como le preguntaba apenas con un hilo de voz.

Como respuesta, todavía demasiado saturado por la información, la abrazó con más fuerza, buscando la mirada de Toshiko para comprobar, ahora que sabía que Sora no lo veía que ella parecía tranquila y que asentía, confirmando toda la explicación que había recibido. Algo tenía que decir a favor de Yamato y era que estaba completamente convencido de que no hubiera dejado tan siquiera que a su hija se le pasara por la mente aquello si hubiera el menor riesgo. Eso se lo tenía que conceder.

- Estoy más que contento – le contestó por fin.

- Ayer te mandé a la tienda porque justo cuando llegaste me estorbabas… Aquí la lista de nuestra hija estaba haciéndome recuento de todos los síntomas que tiene encima y no se había dado cuenta de lo que podía ser, ¿te lo puedes creer? – se acercó hasta ellos para posar la mano en el cabello de ella, acariciándoselo con suavidad – escuchó como ella se reía sonriendo-. Pero bueno, se lo vamos a perdonar por la buena noticia que es.

- Oye, no es que no me diera cuenta es que no había tenido tiempo a pensar en ello… - se quedó mirando hacia ellos cuando por fin su padre la soltó, mirando hacia él-. Dentro de más o menos 8 meses vas a tener una personita queriendo conocerte, así que intenta no ponerte demasiado paranoico.

- ¿Lo sabe ya mi yerno? – preguntó pensando automáticamente en él al escuchar la palabra paranoico.

- No, no le he dicho ni media palabra. Se lo voy a decir mañana.

- ¿Mañana?

- Sí… Cosas nuestras – sonrió-. Y a la gente creo que se lo diré a lo largo de las vacaciones aprovechado las reuniones que tenemos…

- ¿Y Aiko? ¿Cómo crees que se lo tomará? – preguntó Toshiko.

- Yo creo que bien. Le pidió un "nene chiquitín" a su padre para cuidarlo ella, así que yo creo que todo tiene buena pinta. Me preocupa más no dejarla sin padre del infarto…

- ¿No se lo huele?

Sora se encogió de hombros. Motivos le había dado más que de sobra para sospechar. Todos y cada uno de sus comportamientos habían estado apuntando a la misma dirección desde hacía ya días. Quizás no hubiera sabido verlas ella porque estaba pendiente de las reuniones y de la idiota que estaba rondando más de la cuenta a Yamato. Pero, ¿quizás él sí? La tenía demasiado calada para no haberlo visto, como para no haber notado algo extraño en ella.

- Podría ser… Y podría ser que no se hubiera atrevido a decirme nada. No lo sé. Estos últimos días lo mismo me pongo a gritarle sin motivo porque se le ha ocurrido recordarme que existe, así que a lo mejor no se le ocurre venir a rodarme con teorías de esas. Que cuando le da la paranoia ya lo suelo mandar a paseo – confesó casi que divertida por lo absurdo que sonaba dicho en voz alta.

- Pobrecito… - Toshiko se echó a reír sin poder evitarlo-. Anda, explícale bien las cosas a tu padre que yo voy a ir a ver a la chiquitina a ver qué está haciendo…

Asintió a lo que ella le decía, siguiéndola con la mirada antes de volver a enfocar a su padre, quien estaba mirando otra vez los análisis. Lo arrastró con ella hacia la mesa para quedarse sentados mientras tanto y poder contarle bien los detalles de cómo habían llegado hasta aquel punto queriendo dejarlo lo más tranquilo posible.


Toshiko salió de la cocina con una sonrisa en los labios todavía, decidiendo coger por el camino una de las cajas que había en el interior de las bolsas que nadie había recogido todavía, sacando de ella tres zumos a sabiendas de que iban a querer también los digimon.

- A ver – llamó la atención de los tres que se habían quedado viendo la televisión-. ¿Me hacéis un hueco?

Sonrió al ver como Biyomon se apartaba para dejarla ponerse entre ella y Aiko, acercándose así hacia ellos y tendiéndoles los zumos, viendo como automáticamente los tres los cogían sin hacerse de rogar. No quedaba tampoco demasiado para la hora de la comida y así los tenía entretenidos sin miedo a que luego no quisieran nada más.

Se quedó pensativa, dándole vueltas a la escena que había visto en la cocina minutos atrás con su marido y su hija. Entendía la cara de miedo que se le había quedado al profesor cuando había escuchado que estaba embarazada. Nadie mejor que ella para entender que la noticia causaba tanta alegría como preocupación. Pero, entendía el contexto en el que llegaba y si había precisamente dos personas que iban a seguir a rajatabla toda recomendación, procedimiento y calendario de revisiones que el médico impusiera iban a ser su hija y su yerno. Ella porque no iba a dejar que absolutamente nada pudiera pasar con el bebé y él, porque además de preocuparse por el bebé, estaba segura que ni siquiera quería saber de la opción de que Sora pudiera volver a ponerse mal.

Al igual que recordaba su propia reacción cuando la había llevado al hospital, podía recordar la cara de preocupación de él cuando le habían contado que estaban esperando a Aiko, sin tener que irse a peores situaciones. Se le notaba la sincera preocupación por ella incluso cuando lo que le pasaba era solo una consecuencia del embarazo.

Eso, sin duda, era una tranquilidad, ya que sabía que Sora no iba a poder tener mejor vigilancia.


ElenaAA23: jajajaja oye, los buenos vicios hay que cultivarlos. Y estos dos parece que ya han dejado claro cuál es su favorito entre todos. Así cuando se ponen a tener el nene es más que normal que no tarden. Aunque también había pensado hacerles la puñeta y que les costase lo suyo, pero si quería mantener el margen de edad entre los dos peques no se podía.

Y ahora ya tenemos al pobre abuelo materno recibiendo la noticia, que al pobre esos sustos mejor que se los den con calma porque sino se nos altera. Que no es solo contarle que va a ser abuelo, sino recordarle que a la pobre Sora la tuvieron en el hospital bastante pocha por ese tema. Ya veremos luego los morros del otro abuelo cuando se entere de que se le han chafado los planes jajaja

La nena es que vale para todo con esos dos. Así claro, se duerme primera y no hay conversación no vaya a ser que la despierten. Eso sí, a ver cómo se las arregla para seguir aguantando sin decirle nada a Yamato, que ahora está superconfirmado y claro, se muere de ganas la pobre ya.

Hoy respuesta rápida que estoy contestando mientras tengo a las fieras trabajando jajajaja Bichos grandes vecina.

Limae: ¡hola! Muchísimas gracias por pasarte a dejarme una review. Me alegro un montón de que te haya gustado la historia. Si que si te he amenizado un poco la cuarentena con ella ya me dices mucho, que bastante royo estamos pasando todos.

Yo encantada de tenerte por aquí leyendo, que por el momento tenemos para rato con estos dos y con las trastadas que les hago. Así que, tú a tu ritmo leyendo y cuando quieras pasarte a saludar aquí estaremos encantados de leerte. Suelo dejar capi en días alternos cuando tengo un huequito, por si la web no te avisa, que últimamente las lía que da gusto.

Muchas gracias, de verdad. ¡Un beso!