Yamato estaba aún demasiado abrumado por la noticia para poder terminar de procesarla a pesar de haber podido intuirlo antes de tiempo. El comportamiento de Sora había apuntado todo el tiempo en la misma dirección y, ahora que lo sabía, todo parecía encajar perfectamente. Si hasta se había quejado de que le dolía la zona del pecho un día, y ella había llegado a pensar que eran agujetas por haber estado con vómitos por la mañana. Cada una de las piezas encajaba en su sitio.
- ¿Cómo puede ser que precisamente haya tenido que venir tu madre a decirte que podría ser eso?
- Yo que sé… - se rió, acomodándose mejor a su lado-. Si es que hasta que no me puse demasiado pesada con el tema de los olores yo misma no me di cuenta. Y te digo que antes que nadie la que me pilló fue Haru, que andaba por ahí diciéndome que no me recordaba tan bipolar desde que estaba esperando a Aiko.
- Porque debería de pasarle un sueldo por lo bien que te vigila… - sonrió, desviando por fin la mirada de nuevo hacia ella-. Entonces, ¿los saben tus padres, verdad? Gabumon escuchó algo, me lo dijo ayer… Lo que pasa es que a la mejor conclusión a la que llegamos era que igual tu padre tenía que pasar por el hospital.
- Osea, ¿también lo usas a él para espiarme? - levantó la vista hacia él cuando notó que la mirada, sonriéndole-. Se lo dije a mi padre… Sí. Me parecía que tenía derecho a saberlo un poquito antes él primero. Y eso de que igual tiene que pasar por el hospital no te digo yo que no sea verdad, porque el pobre hasta que no le expliqué que íbamos sobre seguro no estoy segura de si sabía si alegrarse o asustarse.
- Bueno, si te soy sincero… No voy a ser yo quien lo culpe por ello - la miró algo más serio-. No, no voy a empezar ya con el drama. Pero en cuanto tengas tiempo ya estás cogiendo cita con…
- Yamato… Te conozco mejor que nadie, con perdón de tu padre - sonrió-. Tenemos vez hoy a la hora de comer. Creo que me dijiste que hoy terminabas el turno justo a las 12:00, ¿no?
Arqueó una ceja observándola, sin duda, para el poco tiempo que había tenido para procesar la información no parecía haber dejado ni un solo cabo sin atar. No iba a ser él quien se quejara tampoco de que hubiera tenido en cuenta aquello, ya que, de una manera o de otra, había algunos temas que quería hablar con la doctora, e incluso, otros que le gustaría hablar a solas con ella para saber realmente cómo manejar algunas situaciones.
- Esta vez no te voy a pedir que esperemos a los 3 meses para decírselo a nadie. No sería justo que mis dos padres lo supieran y los tuyos no… Así que puedes decírselo cuando quieras.
- ¿Y con Takeru qué hacemos?
- No sé… ¿lo sentamos al lado de Taichi y así escuchan la noticia a la vez para no tener que aguantarlos? - bromeó-. Es tu hermano y aunque yo lo quiero también un montón, te voy a ceder los honores de entenderte con él en estas materias…
- Qué amable - se rio antes de asentir-. Sí, hoy salgo pronto. ¿Vas a ir al estudio?
- Sí, claro. Tengo trabajo pendiente de ayer que me pasé toda la mañana con mis padres. No prometo que no se me escape el acabar diciéndoselo a Haru…
- Tampoco te podría culpar - sonrió, girando la cabeza hacia la mesita justo cuando el despertador sonaba por fin, alargando la mano para apagarlo.
Sora aprovechó el momento para escaparse de él y poder ponerse en pie para preparar el desayuno de una vez. La tarde anterior había dejado las galletas listas con Aiko y ahora solo tenía que meterlas en el horno para que estuvieran listas.
- Dúchate tranquilo, yo voy a despertar a la tortuguita y te esperamos con el desayuno, ¿vale?
- ¿Me visto en el baño mejor?
- Bueno, a mí no me vas a encandalizar… - sonrió ampliamente antes de dejarse alcanzar por él de nuevo para que le dedicase un beso-. Te quiero… Y cada día que pasa no sabes lo que doy las ganas de que Gabumon te trajera de vuelta a casa conmigo porque no hubiera sido capaz de imaginarme absolutamente nada de todo esto si no es contigo.
Dejó que aquellas palabras que tantas veces habían pasado por su cabeza salieran a la luz, viendo la cara de sorpresa de él, seguramente no esperando poder escucharlas en un momento así, de repente y sin previo aviso.
- ¿A qué viene eso?
- Supongo que no te lo digo todo lo que necesito hacerlo - se encogió de hombros.
- ¿Pretendes que me vaya a la ducha después de eso?
- Sí, porque cierta señorita tiene que venir a desayunar contigo a la cama, porque si yo pienso eso, mejor no te digo lo que piensa ella - amplió más su sonrisa-. Ahora intenta no ahogarte, amor, que va a quedar muy feo…
Se echó a reír por la cara que puso él antes de soltarla y poder irse por fin a abrir la puerta y empezar el día antes de que Aiko se despertara y fuera a rondarlos y todavía los pillara dando vueltas.
- Guarda los papeles, que no me fio de que no se cuelen los otros dos también… - dijo antes de salir finalmente.
Yamato abrió el agua del grifo y esperó unos segundos antes de acercarse al espejo y poder comprobar su reflejo en él. Estaba todavía intentando procesar la mañana que acababa de tener. Si bien era cierto que no era algo que le hubiera pillado del todo por sorpresa, no podía evitar estar todavía intentando digerirlo. Era una noticia demasiado grande como para poder hacerlo rápidamente. Era algo que quería y le parecía la mejor forma de celebrar aquel día tan especial para ambos, pero, su cerebro necesitaba algo más de tiempo para procesar que iba a ser padre otra vez.
Ahora que tenían a Aiko entendía mucho mejor que antes la magnitud de aquello. Lo entendía de una forma totalmente diferente de la primera vez y estaba totalmente abrumado. Ni siquiera era capaz de acordarse del miedo que siempre había provocado aquella idea en su cabeza. En aquel momento solo sabía una cosa, y es que era completamente feliz.
Su propio reflejo lo devolvió a la realidad, viendo la cara que tenía, sin ser capaz de ponerle nombre a la expresión que había puesto, decidiendo que la mejor de sus opciones iba a ser meterse en la ducha de una vez e intentar despejarse de una vez.
Salió un rato más tarde vestido ya con su ropa de deporte, ya que aquella mañana tenía un entrenamiento nada más llegar, el cual, no estaba demasiado seguro de cómo iba a llevarlo a cabo sin estrellarse él solo con alguna de las esquinas. Se rio por lo bajo ante su propio pensamiento mientras que en su cabeza se proyectaba también la idea de que no estaba seguro de poder aguantar la jornada de trabajo sin contarle aquello a cualquiera de su grupo más cercano de compañeros.
Quizás debiera llamar a su padre de camino al trabajo, no quería que se enterase nadie primero que él por su boca y sabía que aquella vez iba a ser completamente incapaz de aguantar.
- ¡Papi! - la vocecita de Aiko sentada en la cama entre todas las mantas y cojines lo devolvió a la realidad.
- ¿Ya te has levantado? - dejó su pijama en la silla, acercándose hasta ella para cogerla y sentarse con ella encima-. ¿Has dormido bien? - le dijo bajando la cabeza para darle un beso en la mejilla.
Obteniendo como respuesta de la niña una risa, se entretuvo haciéndole cosquillas hasta que Sora volvió a aparecer por allí, llevando ahora con ella el desayuno para todos, posándolo con cuidado encima de la cama.
- Oye, vosotros dos, haced el favor de entrar a desayunar también con nosotros o me voy a tener que enfadar. Sí, tú también, Gabumon, no me hagas mandar a Aiko para que vaya a por ti… - la escucharon cuando volvía a salir para traer la bebida-. Deja de ponerte rojo y hazme el favor... Si es que igualito que tu compañero… Pero igualito…
El rubio no pudo más que echarse a reír, sobretodo cuando lo vio aparecer por fin por allí con las mejillas encendidas, señalándoselo a la niña y acercándose a la orejita de ella para poder fingir hablarle de forma confidencial, sin hacerlo realmente buscando que lo escuchase el digimon.
- ¿Has visto? Le da vergüenza. No deberías de darle ninguna galleta.
- ¡Pobrecito!
- Tiene razón Yamato - dijo Biyomon posándose no demasiado lejos de ella-. Siempre se está poniendo rojo.
- Oye, no empecéis la guerra otra vez, que os ponéis muy pesados - advirtió el rubio-. Vamos a intentar tener el desayuno en paz, que según me han dicho Sora ha tenido una muy buena ayudante esta vez - posó los ojos en la niña, viéndola reírse-. ¿Es verdad?
- Sí, pero ellos también ayudaron - los señaló.
- Bueno, Biyomon siempre acaba echándole una mano a Sora, aunque se le da mejor ayudarla a hacer pasteles - levantó la vista hacia el ave.
- ¿Pasteles? - preguntó la niña.
Sora estaba apoyada en la puerta con la jarra que traía entre las manos. Se había detenido al ver la dirección que estaba tomando la conversación, atenta a lo que decían unos y otros antes de volver a avanzar para poder empezar a llenar las tazas con el chocolate que había preparado aquella mañana.
- Venga, cuéntaselo a la niña, que seguro que le gusta escucharlo… - dijo divertida.
- ¡Se lo cuento yo! - saltó rápidamente Biyomon.
Yamato levantó la vista hacia la pelirroja, viéndola con la vista fija en la digimon y en la niña antes de negar suavemente con la cabeza mientras que reía para poder continuar echando el desayuno, esperando a tenerlo todo listo antes de caminar hacia la mesita para dejar allí la jarra para evitar que pudiera caerse. Caminó hacia el otro lado de la cama para poder sentarse ella también, aprovechando que pasaba cerca de Gabumon para cogerlo ella y poder levantarlo y asegurarse así de que él también los acompañaba, yendo entonces a sentarse al otro lado de Yamato y la niña.
- ¡Quiero saberlo!
- Hasta donde sé, creo que también ha estado interrogando a Haru - le murmuró a Yamato por lo bajo antes de alargar la mano y coger su taza para empezar a soplar el líquido.
- Que se quede con su tío un día, verás… - contestó él divertido acercándole a la niña las galletas para que cogiera una.
- ¿No me lo vas a contar? - dijo Aiko mirando hacia Biyomon con la mejor de sus caras de pena, abriendo los ojos lo más que podía-. Porfa - aceptó la galleta que su padre le daba.
- Sora le dijo a Yamato que le gustaba hace veinte años llevándole un pastel y yo la ayudé a prepararlo - habló por fin habiendo tardado únicamente porque tenía el pico lleno -. ¡No se atrevía a dárselo!
- Porque el merluzo este no daba señales de que a él le gustase ella, que le daba vergüenza - habló Gabumon de repente-. Llega a rechazar el pastel y esa vez sí que lo muerdo. Y muy fuerte.
Yamato se atragantó con la galleta que estaba comiendo al empezar a reírse con las palabras de su compañero, teniendo que coger la taza con bebida para poder pasarlo, tosiendo, pegándole así la risa a la pelirroja.
- Papi no comas tan rápido - girándose hacia él, la niña lo regañó, tardando unos segundos en volver a girarse hacia los digimon-. Quiero saber más… Porfa…
Sora continuó riéndose de la situación, acabando por dejar caer su cabeza hacia el rubio con la mirada atenta en la pequeña dejando que fueran los digimon lso que sacaran a relucir los detalles del pasado que con tanto cariño recordaba.
- Oye - susurró por lo bajo para que él pudiera escucharla-. ¿Tú te habrías a atrevido a decirme algo?
- ¿Por quién me tomas? - la miró girando levemente su cabeza-. Me habría autoconvencido de hacerlo y en el momento de la verdad me habría desmayado. Más o menos así es cómo habría sido… Segundo arriba segundo abajo...
Natesgo: jajaja el pobre hombre intenta enterarse de algo ahora que sabe que lo han vendido del todo por las chicas de la familia, pero el pobre Gabumon tampoco se entera muy poco de la fiesta. Mejor mandar al pobre Haruhiko al hospital que pensar que igual, con todas las sospechas que tiene ya él, igual, solo igual, Sora haya ido a comprobar el serio si viene el nene o no jajajajaja Y lo de Aiko preguntando eso dudo que lo vayas a leer porque me parece una de las mayores tonterías de la relación padre-hijo pequeño de la historia de las tonterías. En serio, es el típico episodio hiperrecurrente que de verdad que nop. Y bastante os paseo a Aiko con lo que me gustan a mí los críos pequeños como para caer en los clichés jajajajaja
Ver veremos cuánto tardan en ir contándole a la gente la noticia y a quién se la cuentan primero ahora que ya hay permiso para empezar a correr la voz entre todos, que es que la noticia es más que evidente con el plan en el que se estaba manifestando todo en la pobre Sora, que era un spoiler con patas.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: jajajaja es mejor llegar a la conclusión de que el suegro tiene algo que pensar que oye, ya que parece que tienen encima todas las señales de que van a padres de nuevo, pensar que quizás ella haya ido al médico para ir sobre seguro con la noticia jajaja Es Yamato, hay que quererlo como es, que el pobrecito tiene sus momentos de darle una colleja jajajaja
Debe de seguir con el drama de los calcetines, que cada vez que se cruza con las miniaturas de la nena por casa se tira él solo un rato con la baba ahí cayendo jajajaja Así que sí, la mejor forma con él era meterse un calcetín en la caja, que él ya solito iba a entender de lo que iba todo. Aunque ahora parece que ya nos hemos metido un poco dentro de esa cabeza rubia y el pobrecito no puede estar más contento. Luego sale del baño y se encuentra a la tortuguita esperando por él ya sentada y le da más el mono jajajaja Pobrecito, se lo dicen hace una década y no se lo cree y le dura la mala leche un par de semanas jajajaja
El regalo a la inversa me lo reservo para más tarde, porque, como se puede suponer, si Sora se va a quedar solo con esto ni él va a dejarlo pasar, así que poco a poco. Por el momento vamos con las primeras reacciones y luego ver veremos. Y tranquila vecina, que se te entiende de maravilla con o sin alergia haciendo de las suyas.
¡Un bico grandote!
