Sora llegó al estudio tranquilamente. Aquella mañana se la había tomado con calma ya que sabía que iba con algo más de tiempo. Había terminado de arreglarse cuando Yamato se había ido a trabajar y luego se había encargado de dejar a Aiko en casa de sus abuelos, aprovechando para contarles cómo habían ido las cosas. La principal pregunta que había recibido era que si se había quedado viuda o si seguían teniendo yerno.

No podía culparlos, era un tema delicado para el rubio y ella misma había tenido algo de preocupación porque no se le hubiera puesto histérico él solo ya por la mañana temprano. Tampoco podría haberlo culpado a él, había que ser realista también con aquello.

Caminó hasta llegar a su mesa donde decidió tomar asiento para revisar su agenda de aquella mañana y comprobar que no tuviera que hacer algo por la tarde que se le hubiera olvidar. En aquellas fechas, por contradictorio que pudiera parecer por la cantidad de volumen de ventas y encargos que se registraban, no solía tener demasiado trabajo. A fin de cuentas ella se encarga de diseñar y supervisar y eso sí que hacía tiempo que había quedado todo hecho. Los del departamento de ventas eran los que estaban más saturados, pero, ella, podía tomarse las cosas con calma.

Sonrió al ver que podía continuar con sus planes e ir con Yamato a pasar revisión con la doctora. No pensaba que ella necesitara verla todavía, pero, lo hacía por él. Sabía que ella iba a poder dejarlo más tranquilo si le explicaba todos los detalles y los cuidados que debían de tener ahora en adelante. Tampoco quería tenerlo de los nervios los ocho meses de embarazo que quedaban por delante.

No tenía tampoco intención de pasarse más de un año sin que él se le volviera a acercar. Esa era una de las pocas cuestiones egoístas que tenía en mente. No pensaba renunciar a aquello de ninguna de las maneras, que ya sabía lo que venía después de que hubiera tenido al bebé.

Frunció el ceño, confusa, notando la dirección que habían tomado sus pensamientos mientras que ella simplemente estaba pensando en la revisión del médico, teniendo que reírse. No le iba a echar la culpa a las hormonas del todo, no necesitaba tenerlas alteradas para llegar a esa conclusión.

- Sora, ¿se te pegaron las sábanas esta mañana? - preguntó Haru a modo de saludo-. ¿No te has traído a la chiquitina?

- No… - sonrió levantando la vista hacia ella-. ¿Y tú no te has traído al chiquitín?

- No, cuando me fui de casa estaba durmiendo encima de Andrew patas arriba - se encogió de hombros caminando hacia ella-. ¿Todo bien?

- Sí, sí… Fui a llevar a la peque a casa de mis padres que hoy tengo cosas que hacer después de la reunión y está mejor con ellos.

Los ojos de Haru, una vez que llegaron a donde estaba la pelirroja, se posaron en ella, haciendo que se quedara mirándola curiosa al darse cuenta de que la mano de ésta estaba posada encima de su vientre. Seguramente la hubiera dejado ahí sin darse cuenta cuando su cabeza había desconectado y se había ido por libre, delatándola con suma facilidad.

Confusa porque estuviera mirándola tan fijamente, Sora bajó la mirada para seguir la dirección de los ojos de ella, dándose cuenta entonces de lo que estaba pasando en ese momento e incluso de la posición de su mano. Lo único que pudo hacer fue sonreír.

- ¿De verdad? - dijo Haru automáticamente.

- De verdad…

- ¡AH! ¿EN SERIO? LO SABÍA, ¡LO SABÍA, LO SABÍA!

No pudiendo evitar sonreír al ver la reacción de su amiga, se quedó mirándola sin ni siquiera molestarse en decirle que bajara el tono. Llevaba dándole esquinazo a demasiada gente desde que se había enterado solo para poder ser capaz de no contárselo a nadie antes de tiempo.


- ¿Qué estáis haciendo vosotros cuatro aquí? - preguntó Hideki cuando se asomó por una de las puertas del pabellón-. Se os oye desde el pasillo, solo os voy a decir eso.

- ¿Qué les va a pasar? Lo de siempre. Que están discutiendo sobre si la piloto loca está loca o no - contestó Yamato.

- Creo que no pienso contestar a eso… Al menos sin alguien que sepa que me va a defender presente - entretenido, se quedó mirando hacia unos y otros-. ¿Os ha coincidido un entrenamiento?

- No, la maravilla rubia no puede vivir sin mí y me llamó anoche para quedar conmigo aquí. Estos dos creo que llevan un rato aquí haciendo… prefiero no saber el qué…

El general bajó la vista hacia ellos, mirándolos con la cara con la que solía mirarlos. Sin duda aquella situación había sido el día a día durante muchos años en Tanegashima y no iba a negar que viéndolo así podía llegar a admitir que lo echaba de menos. Levantó la vista hacia Yamato viendo como estaba mirando hacia él bastante serio y que cuando su mirada se cruzó con al suya la bajaba.

- ¿Pasa algo? - le preguntó-. Dime, por favor, que no volvemos a tener problemas mediáticos porque yo de verdad que me doy cabezazos contra la primera pared que…

- ¿Que si pasa algo de qué? - Mai giró la cabeza también hacia ellos-. ¿No, verdad? Porque de verdad que no voy a tener problemas de acabar tirándola a la piscina a semejante zo…

- Vamos a ser padres otra vez - soltó de golpe.

Hideki se quedó mirándolo fijamente, no habiendo esperado de ninguna de las maneras escuchar aquello de repente. Y, al igual que él, los otros tres estaban igual de sorprendidos. Parecía que todos tenían más o menos la misma idea sobre aquel tema.

- ¿Perdón? - acabó por preguntar la piloto.

- Eso… Que Sora me ha dicho hoy por la mañana que está embarazada.

- ¿En serio? - dejó ligeramente la boca entreabierta, sin quitarle la vista de encima.

- No, verás, si os lo cuento es porque me aburro y me… ¡AH! - dio un paso hacia atrás cuando de repente ella se adelantó sin miramientos para abrazarlo, estando a punto de hacerlo perder el equilibrio.

Tardó unos segundos más en reaccionar, no habiéndose esperado lo que él llegaría a considerar ataque por parte de la piloto. Cuando por fin lo hizo, sonrió, devolviéndole el abrazo con ganas y mirando así de reojo hacia los demás, los cuales todavía estaban mirándose entre ellos confusos, especialmente los dos ingenieros, ya que no recordaba haberles comentado a ellos dos nada del tema.

- Ya me lo olía - dijo cuando Mai lo soltó, adelantándose al interrogatorio-. Lleva unos días en los que era ya todo demasiado evidente, pero… Me lo confirmó hoy por la mañana.

- ¿Por qué hoy? ¿Lo sabía ya?

- Pues… porque sí - enrojeció sin poder evitarlo ante esa pregunta-. Porque ayer fue al hospital para asegurarse por si la prueba de farmacia fallaba…

- Sí, y por eso te estás poniendo rojo hasta las orejas…

- Mai, déjalo, son cosas de ellos - dijo Hideki intentando defenderlo-. Enhorabuena… ¿podemos saberlo oficialmente?

- Esa no es la pregunta, Hideki. ¿Por qué te lo ha tenido que contar hoy y no nada más enterarse?

- Mira que eres pesada, ¿eh? - el rubio puso los ojos en blanco-. Sí, claro que lo podéis saber, esta vez no es un secreto de estado, aunque bueno, tampoco te costó mucho pillarme la última vez.

- Eras demasiado divertido… - admitió el general, riéndose.

- Yamato, no me cambies el tema - volvió a insistir Mai.

- Me lo ha dicho hoy porque hace 20 años empezamos a salir juntos - soltó de golpe-. ¿Contenta? Cotilla… Más que cotilla - le hizo un gesto con la mano para que lo dejara estar-. Y sí, es intencionado, y sí es seguro. Así que tranquilo todo el mundo.

- ¿Nos lo dices a nosotros o te lo estás repitiendo a ti mismo? - acabó por hablar Katsu-. Enhorabuena…

- ¿Como que veinte años? - Takao se quedó mirándolo muy confuso-. Pero si tú te ibas con todo lo que te entraba por el ojo y se movía mientras que estábamos en la playa… - miró hacia unos y otros totalmente perdido.

- Déjalo, Takao, que ese ahora no es el tema….- le dijo Hideki-. Supongo que estaréis contentos si está todo bajo control, ¿no?

- Mucho - asintió é sabéis vosotros, mi padre, los padres de ella y creo que por el momento nadie más, aunque supongo que ahora lo sabrá su socia… También lo sospechaba. Pero Aiko todavía no sabe ni media palabra, ni los digimon, así que… discrección, por favor - giró la cabeza hacia Mai.

- ¿Por qué me miras a mí? - entrecerró ligeramente los ojos.

- Porque te tengo que mirar exactamente a ti - imitó el gesto de ella.

- Pienso gritarlo por todo el edificio, maravilla rubia. Y lo sabes.

- Y yo doy fe de ello… - añadió el mayor del grupo.

- ¡Pero es que vuelves a ser papá! ¡Tú! Que te intenté llevar con Arata y conmigo a casa cuando salimos del hospital porque me moría de pena de saber que ibas a estar solo con Gabumon… ¡Y mírate ahora! - volvió a adelantarse hacia él, consiguiendo aquella vez que adivinara sus intenciones antes para esta vez abrazarla en condiciones.


Haru había estado atenta a toda la explicación de Sora después de la reunión que habían tenido. Sin duda, necesitaba saber todos los detalles de la noticia, ya que aunque el sábado no se lo había del todo en serio, ahora que lo veía con perspectiva no podía tener todo más sentido.

- ¿Y Yamato? ¿Se aterrorizó mucho?

- Se lo olía… Haru que desde que nos perdiste de vista me enfadé con él, acabamos llegando con prisas - le lanzó una mirada significativa para que entendiera de lo que hablaba - a la habitación - y a lo que no era la habitación - y acabé echándome a llorar yo sola. Todo esto antes de terminar de cenar tan siquiera… ¿cómo no lo iba a sospechar? Deja de reírte que el día que te toque ya verás la gracia que tiene… - cruzó los brazos sobre el pecho.

- Ay Sora… Es que me haces mucha gracia. Eres una de las personas más cuerdas que conozco y que me cuentes estas cosas de repente me llama mucho la atención porque no pueden pegarte menos… Más bien me pegan a mí bipolarizando con el pobrecito de Andrew - sonrió-. Estoy contentísima por la noticia, que lo sepas.

- Lo sé…

El sonido de unos golpes en la puerta reclamó la atención de ambas, provocando que Sora levantara la vista hacia ella e indicara que estaba abierto, que podían entrar. No estaba esperando por nadie a aquella hora del día, de manera que estaba muy perdida. Con lo que no contaba era con ver de repente a su suegro entrar.

- ¿En serio? ¿Cuándo te lo ha contado? - adivinando automáticamente qué estaba haciendo allí, lo recibió con la mejor de sus sonrisas, poniéndose en pie.

- ¿Ese? Antes de entrar al trabajo me llamó porque quería contármelo a mí primero y, literalmente, no se fiaba de sí mismo - sonrió-. ¿Qué tal estás? - se fijó en que Sora no estaba sola, pero no le hizo falta aclarar si Haru lo sabría o no por la forma en la que ella lo había recibido.

- Bien… Muy contenta… - se quedó mirando hacia él, viéndolo dudar cuando la tuvo lo suficientemente cerca.

Ese gesto la hizo sonreír, reconociendo automáticamente de dónde le venía a Yamato aquella duda que tenía en ocasiones cuando no sabía muy bien cómo actuar con alguien. Fue ella la que aprovechó para recortar la distancia hasta su suegro y poder abrazarlo. Sabía que era uno de los que más se iba a alegrar con aquella noticia, eso no lo podía negar.

- Tenemos el médico hoy al mediodía - dijo ella-. Cuando salgamos ya le diré que te llame para que estés al día - sabía que la mayor preocupación de todos sería también el posible riesgo en aquella ocasión.

- Os lo agradecería muchísimo - le contestó cuando ella se apartó-. Agradezco saberlo desde antes en esta ocasión.

- Bueno, es tontería andar escondiéndolo otra vez. No he sido la menos evidente del mundo - señaló hacia Haru con la cabeza-. Puedes preguntarle a ella.

- Para que Yamato me contara que sospechaba que pudieras estar embarazada hace unos días, ya te digo yo que muy poco discreta tenías que estar siendo - admitió provocando que ella se echara a reír-. Toma - adelantó una pequeña bolsita que traía en la mano que había dejado libre-. Te he traído una tontería para que lo celebres…

- Pero no tenías por qué… - dijo automáticamente nada más escucharlo.

- Sora, hazme caso, se me ocurren pocas personas a las que puedo tener más que agradecerle algo aparte de a ti. Así que hazme el favor… Que además ahora tienes que comer por dos.

Esas últimas palabras de él provocaron que la sonrisa de ella volviera a ampliarse.


Ya me pasaré respondiendo review cuando tenga algo más de tiempo, prometido. Por el momento ando pillada de tiempo y, yo os juro, que si sale en el telediario que alguien se ha cargado a los operarios de una grúa sabréis que he sido yo. Os juro que me está empezando a pasar factura nerviosa y no es broma.