Sora se quedó mirando con gesto muy concentrado a la caja que tenía delante. Hacía un rato que su suegro se había ido, dejándola todavía con una sonrisa en los labios. No solo porque le había traído una caja con bombones en la que le había dejado una nota que ponía que quería otro peluche que guardar hasta el nacimiento y porque lo había visto muy ilusionado de nuevo.

Entendía por qué Yamato había necesitado contárselo, sin duda, ellos dos tenían una relación muy especial. Y nadie mejor que él para saber como manejar al rubio, incluso mucho mejor que ella en algunos temas. Especialmente cuando se ponía cabezota y la cosa iba de no intentar preocuparla a ella. Acabó por terminar de decidir cuál le apetecía comerse, escuchando en ese momento como la puerta se abría, viendo asomarse a su marido, pillándola con la boca llena.

- Fíjate tú, que no voy a decir que me extraña lo que veo - fue su saludo.

Automáticamente, al verse cazada, y por sus palabras, no pudo más que llevarse la mano a los labios para taparse ya que debía de tener los dientes manchados de chocolate todavía, ya que ni siquiera había tragado, echándose a reír tardando unos segundos en conseguir tragar.

- ¿De dónde los has sacado? - caminó hasta quedarse a su lado.

- Tu padre - se quitó la mano de los labios por fin-. ¿Quieres uno? - le acercó la caja, viendo como se distraía al ver la nota que había en la tapa, volviendo a sonreír-. Vino a verme y a darme la enhorabuena porque alguien ya había ido corriendo a chivarse bien temprano por la mañana.

- Me lo puedo imaginar… - sonrió a su vez, inclinándose hacia ella para saludarla con un corto beso-. ¿Todo bien?

- Tengo bombones… - se rió ligeramente-. Anda, coge uno, venga…

- Pero no se lo digas a él que seguro que me gruñe porque son para ti - bromeó, a sabiendas de que era que probablemente podría ocurrir con facilidad-. ¿A qué hora tenemos la consulta?

- Dentro de una hora… Ya sabes que es aquí al lado, así que tenemos tiempo más que de sobra para ir con calma. Termino de recoger unas cosas por aquí y si quieres podemos irnos ya.

- ¡Estás aquí!

La voz de Haru reclamó la atención de ambos viéndola aparecer en la puerta, quedándose mirándolos unos segundos antes de adentrarse e irse directa hacia ellos, para, tal y como había hecho Mai un buen ratos antes poder abrazar también al rubio, quien, sorprendido, no pudo más que devolvérselo.

- Hoy debo de tener el día - dijo divertido cuando consiguió tragar el chocolate-. Debo de suponer que ya te has enterado, ¿o te has aburrido del Sr. Haru tan pronto?

- Porque hoy no te mereces que te dé una colleja te libras… Enhorabuena - dijo sonriente.

- Gracias… Aunque tampoco creo que te haya pillado demasiado por sorpresa, ¿no?

Divertida, retrocedió para dejarle su espacio negando con la cabeza. En situaciones como aquella le hacía gracia acordarse de como al principio del todo se ponía completamente roja cuando se la encontraba por casa. Habían evolucionado todos muchísimo desde aquel punto, eso no había nadie que pudiera negarlo.

- Bueno, pues como a ti. Si es que esta vez la única que no se enteraba de nada era aquí la pelirroja - dijo señalándola-. ¿Solo te has comido dos?

- Uno se lo he dado a Yamato - dijo, encogiéndose de hombros.

- ¿Llevas desde que te dejé sola intentando decidir cual te comías? - esperó a ver la respuesta de ella, recibiendo una sonrisa divertida antes de echarse a reír-. Si es que no tienes remedio… Oye, si vais al médico yo quiero que me llaméis cuando tengáis un rato para saber qué os ha dicho, ¿eh?

- Que sí, Haru. De verdad, es que os voy a meter a mis padres, mi suegro y a ti en la misma conversación y ponemos en videollamada con la doctora… - puso los ojos en blanco, acabando por reírse-. No te preocupes, ¿vale? Además, si te voy a ver a ti antes que a todos ellos.

- A otro con ese cuento, Sora. Que no te crees ni tú que no te voy a perder de vista en cuanto salgas por esa puerta…

La pelirroja cruzó una mirada con el rubio, entretenida por la situación. Sin duda, apreciaba lo muchísimo que estaban pendiente de ella los que ya lo sabían. Su madre la había llamado hacía rato para saber si Yamato seguía vivo, lo cual, sabía que era una de sus grandes preocupaciones.

- ¿Os vais ya? - les preguntó.

- Sí, yo creo que sí, así vamos dando un paseo. ¿Qué te parece? - le dijo a él.

- Ya, ahora usa esa treta para fingir hambre luego y así quedarte a comer en donde siempre… - divertido, asintió.

- Yamato… ¿Desde cuando necesito yo andarme con esas tonterías contigo? Tenemos mesa para dentro de un par de horas - dijo teniendo que echarse a reír a la vez que se ponía en pie-. Voy a por el abrigo y… Bueno, no. Voy al baño y nos vamos…

Se apartó para dejarla pasar, quedándose así siguiéndola con la mirada hasta que se quedaron él y Haru solos. Esperó un poco más antes de enfocarla. Sabía que iba a ser, al igual que lo había sido la anterior vez, una de sus principales ayudantes a la hora de saber que Sora estaba perfectamente en todo momento.

- ¿Tienes todo listo? - le preguntó ella devolviéndolo así a la realidad.

- ¿Para qué?

- ¿Como que para qué? - se rio-. ¿Con qué llevas dándome la lata desde hace un par de meses?

- Ah… Sí, tranquila. Si es que ya ni me acordaba. No contaba yo con despertarme hoy con semejante noticia - se encogió de hombros-. Que tampoco me voy a quejar, ¿eh? Llevo todo el día dándole vueltas a ver con qué nos sale la doctora.

- Intenta que no seas tú el que acabe ingresado con un ataque de pánico, ¿eh?

- Ah, sí, como si estuvieras tú en demasiada buena condición para hablar… - sonriendo de medio lado, cruzó los brazos sobre el pecho-. Creo que si sobreviví a la primera visita, esta vez debería de ser todo más sencillo. Además, hay muchas cosas que quiero saber para poder tenerlas en cuenta desde ya. A ver si ella tiene alguna recomendación para que Sora no vuelva a pasar otro empiezo de embarazo como la otra vez.

- Mira, cuando te pones en ese plan casi que hasta podría dejarme de darme escalofríos de los malos el tema.. Pero por suerte se me pasa tan rápido como me viene…

- No me hagas usar esas palabras en tu contra - le dijo a Haru escuchando los pasos de Sora de vuelta y acercándose para dejarle el abrigo cuando la vio entrar.


Sora se quedó mirando hacia el rubio divertida ante las caras que estaba poniendo. No pudo evitar sonreír antes de moverse ligeramente en la silla y dejar así caer su cabeza sobre su hombro. Sabía que estaba nervioso, pero también sabía qué era lo que lo motivaba y no se iba a enfadar con él por ello, sino todo lo contrario. Movió su mano para poder dejarla sobre las de él.

- Van a decirnos que todo va a estar en orden y bien - le dijo sin alzar demasiado el tono-. ¿Tengo que ponerte por escrito y ante notario que prometo no matarte del infarto esta vez?

- Sí claro, ¿tengo que recordarte que me asusto yo solo sin necesidad de tu ayuda? Aunque te gusta colaborar de forma bastante efectiva, eso no te lo voy a negar - acabó por decir, girando la cabeza hacia ella unos segundos antes de bajar la mirada y poder dejar así un beso en su frente-. ¿Tienes hambre?

- No, estoy bien por el momento, tranquilo - sonrió al notar su gesto-. De los dos el que le preocupa a todo el mundo eres tú.

- No me voy a molestar en fingir que no tienes razón tan siquiera - le dijo volviendo a reírse, dejando que su atención se centrase en la enfermera que salía de la consulta.

Habían acudido a la consulta privada de la doctora, la cual estaba situada en uno de los hospitales del centro. Se habían tomado al pie de la letra de que, ya que se lo podían permitir, iban a tener cuidado con cada paso que daban desde el principio. Por eso Sora había preferido pedirle cita así que esperar a que se la dieran en el hospital al que solía ir. Se fijaron cuando ella se acercó hasta donde estaban, indicándoles que podían pasar ya.

- Buenos días - saludó la mujer nada más verlos-. Por lo que tengo entendido tengo que darles la enhorabuena.

Sora era capaz de recordar que los días que había estado ingresada y justo antes de la cesárea, la había llegado a tratar con más confianza, incluso a tutearla, pero ahora que volvían a estar en un ámbito más profesional, guardaba las distancias más. Sonrió a sus palabras, asintiendo a pesar de todo.

- ¿De cuánto?

- Cinco semanas - contestó la pelirroja, acercándose a la mesa-. Lo sé desde hace un par de días solo. Y él desde hoy por la mañana - dijo señalando al rubio con la cabeza.

- Vale, pues, yo creo que antes de lada vamos a pasar a que revise cómo está todo y luego ya hablo con ambos, que supongo que para eso es para lo que han venido. Puede esperar fuera tomando un café si quiere… - le dijo a él.

- No, no, espero aquí, muchas gracias.

Sora echó a andar detrás de la doctora tranquilamente y pasando a donde ella le indicaba para poder dejar que la viera. Hacía aquello principalmente por Yamato, pero ella también se quedaba tranquila al saber ya cómo estaban las cosas.


La doctora salió de nuevo al cabo de un rato, dejando así que la pelirroja en la otra estancia para que pudiera volver a arreglarse cómodamente y a su aire, sonriendo ligeramente hacia el rubio mientras que avanzaba hacia donde estaba.

- Tranquilo, por el momento todo está perfectamente - explicó-. Cuando ella salga ya les cuento un poco las cosas bien… Pero, a sabiendas de la situación por la que pasaron la última vez… Me gustaría tener unas palabras a solas con usted.

- ¿Conmigo? - confuso, arqueó ambas cejas, empezando a pensar el nivel de cara de pánico que debía de llevar puesta.

- Tiene que hacer vida totalmente normal, salvo que con algo más de cuidado. Yo creo que ella misma notará cuando necesite hacer un descanso o desconectar de todo - explicó-. Y cuando me refiero a vida normal, es vida normal en todos los sentidos. No hace falta que cambie sus horarios laborales o haga un reposo excesivo como les recomendé cuando la tuvimos ingresada hace un par de años. Al igual que tampoco es necesario interrumpir las relaciones entre ambos como la otra vez. No creo que tenga que entrar en detalles sobre lo alteradas que pueden estar las hormonas en estas etapas y tampoco es bueno para ella que se tenga que mantener inactiva. Al final lo que se podría arreglar por un lado se empeoraría por el otro ya que tampoco es bueno que tenga enfados o disgustos fuertes…

- ¿Seguro?

- Completamente. Si no fuera así no lo diría, creo que lo de menos en estos casos es la vida íntima de la pareja si por evitarla esquivamos problemas mucho más serios. Ya habrá tiempo de tener más cuidado en las etapas más avanzadas del embarazo, pero, como en cualquier otra embarazada, Sr. Ishida.

Se quedó mirándola, procesando lo que acababa de escuchar. Realmente estaba de acuerdo con ella, en toda su lista de prioridades en aquello, no estaba el poder seguir haciendo vida de pareja, pero, lo agradecía. No iba a ser él quien negara que prefería no tener que quedarse en abstiencia más de un año y, además se quedaba mucho más tranquilo. Había estado dándole vueltas a como se había comportado con ella el sábado tanto en el garaje como cuando habían llegado a la habitación y se había preocupado ligeramente por haber podido ser demasiado brusco, quedándose ahora más tranquilo.

- Antes de que venga ella, ¿tiene alguna duda más?

- Pues… - miró de nuevo a la mujer, volviendo así a la realidad-. La verdad es que sí...


Natesgo: aprovecho y os contesto las review pasadas hoy que tengo algo más de tiempo, que no demasiado tampoco, pero bueno jajaja

Es una buena excusa, que así además lo distrae con facilidad. Seguro que si anda detrás de ella dando la lata con algo le menciona a la niña o le recuerda alguna monería que haya hecho y ya lo tiene distraído, que no da para darle la lata a ella y babarse encima a la vez. Un método excelente para ello.

Sí, supongo que es la típica pregunta que hacen, pero lo decía por eso, con que ya poco me gusta pasearlos, bastante que sufro para sacar a Aiko en el día a día de sus padres y ponerla interaccionando con ellos como para irme por esos lares jajaja Que ya nos conocemos, que la saco porque hay que sacarla, que sino seguramente estaría por ahí en modo stand by jajaja

¡Un besito de tortuguita!

Limae: sí, tienes razón con que hubiera pegado que se lo dijera de frente, ya sabemos cómo se llevan esos dos y cómo se las gastan, pero el pobre Yamato se iba a sentir mal si llegaba por el trabajo a las carreras pregonando que iba a tener otro nene sin decírselo primero a él. Pobre jajaja Si es que le hace ilusión contárselo a él el primero y normal, ya que solo hay que ver la relación que se gastan esos dos.

Lo de los calcetines ya ha quedado claro para todo el mundo que parece ser uno de sus puntos débiles. Que debe de verlos taaan pequeños que tiene para rato. El día que le crezca Aiko se va a morir de pena, eso lo tiene asumido todo el mundo. A ver si ahora consigue no morirse él solo del estrés por el hecho de tener más miedo que vergüenza a que puedan tener complicaciones como la vez anterior. Habrá que ver qué tal me he portado en esta ocasión.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: no me riñas, ya sabes que me gusta contestaros jajajaja Otra cosa es que esté acordándome del árbol genealógico de alguien o que de verdad ande a las carreras de un lado para otro incluso en cuarentena.

Jajajaja Haru es que los tiene como OTP, así que ella fangirlea con ellos y les cuida a Aiko y seguramente al nene encantada, pero, por favor que luego pasen sus padres a recogerlos, que ella todavía es muy joven jajajaja Ella aún se resiste la pobrecita, que tiene muchas cosas que ir haciendo todavía como para andar pendiente de un nene y más aún con el pobre Andrew de un lado para otro.

Te haces esa terrible pregunta de ¿si estos son lo mejorcito que tienen... cómo era lo peor? Jajajaja Pobres, eso tiene pinta a que fueron accediendo a los puestos por el trabajo sobre papel y que nadie los vio interactuar a todos ellos juntos, porque sino... Además, seguro que tiene mucho que ver con el cambio de humor de Yamato, que antes seguramente si le decían algo los mandara a paseo en plan borde y fin del drama. Eso o los mandaron a ellos a Marte por no aguantarlos una temporada, lo cual no suena demasiado desencaminado jajaja

¡Un bico grandote vecina!