- ¿Y cómo se lo vamos a decir a Aiko? - dijo Yamato tras haber llevado a Aiko a la cama.

- Pues… - se encogió de hombros-. No tengo ni idea. Yo creo que de cualquier forma es buena, pero… Deberíamos decírselo a ella antes que a nadie.

- ¿Hm?

- Sí… Si se lo decimos a la familia va a acabar escuchando algo, y yo creo que ella y otros dos que yo me sé deberían de saberlo antes que nadie.

- Si quieres se lo podemos contar mañana por la mañana y así aprovechamos a contárselo a los demás en la cena. ¿Qué te parece?

- ¿Me estás dando tan poco margen para procesar la información? - dijo acercándose hasta ella con gesto divertido.

- ¿Procesar la información? - arqueó una ceja-. ¿Todavía no estás seguro si estás histérico o contento?

- Yo creo que un 50% cada una de las opciones y que va a ir variando según el día - sonrió, posando la mano en su cintura para tirar de ella y poder acercársela-. Así que intenta poner de tu parte para que no me tenga que poner histérico…

- Eso, no me lo tienes que decir a mí - le dijo entendiendo por lo que lo decía-. Pero bueno, no pensemos ahora en el par de meses que puedo tener por delante, no vaya a ser que los invoques, ¿vale? Es más, se me ocurre una cosa para no pensar en ello…

Entretenida con la cara que la miró, siguió su brazo para llegar a poder coger así su mano y tirar de él para que la siguiera después de que la hubiera soltado. Sin duda podía imaginarse lo que podía estar pasando por su cabeza, ya que ya hacía un rato que habían cenado y que la niña se había dormido, quedándose ambos a solas. También había tomado la dirección hacia la habitación de ambos, y eso, en cualquier otra circunstancia sería bastante delatador.

En aquella ocasión, se equivocaría si estaba pensando en aquello. Esperó a que él entrara en el dormitorio para cerrar la puerta tras ambos y quedarse apoyada en ella observándolo unos segundos, esperando que se girase hacia ella, mirándola interrogante, decidiendo recortar la distancia entre ambos por fin, no contando con que alzase las manos para frenarlo.

- Amor… Son veinte años, no creas que no llevo días pensando en esto… Lo del embarazo ha sido la sorpresa de última hora - sonrió-. ¿Sabes que valoro más este aniversario que el de verdad?

- ¿Más que el de la boda? - arqueó una ceja, atento a lo que hacía o no.

- No, al de… No sé ni cómo llamarlo - se rio-. Cuando "volvimos" juntos… Pero bueno, no creo que necesites que te explique demasiado el motivo de por qué lo hago, ¿verdad?

No era demasiado complicado de entender. A fin de cuentas, las idas y venidas que habían dado a lo largo de los años habían conseguido que todo se viera como un continuo, especialmente a aquellas alturas de la vida. Cuando habían vuelto a estar juntos, ya unos cuantos años atrás, había sido de una forma tan gradual y cambiante que tampoco se podía considerar que hubiera una fecha en concreto. ¿La boda de Taichi? Aquello solo había sido cuando ella, de nuevo, había decidido dar el paso. ¿Cuándo se habían vuelto a encontrar en Tokio? ¿Cuándo le había dicho que la quería? ¿La primera noche que habían pasado juntos? ¿Cuando habían hablado del tema de una vez por todas? Sin duda, el 24 de diciembre sonaba mucho mejor.

- Te he comprado una cosa…

- Sora… ¿no te parece suficiente lo que me has soltado esta mañana?

- Pues… es que esa noticia llegó demasiado tarde, ya te lo he dicho - se empezó a reír-. Y ese tipo de protestas son más bien mías, así que no me las quieras robar ahora… Será que te has ganado algo este año… Pero, una advertencia. Si no te gusta o no es el modelo que tiene que ser, o… Cualquier pega que le puedas sacar, quiero que me lo digas ¿de acuerdo?

- ¿Por qué iba a sacarle pega alguna a nada que me regales tú?

- Porque quería algo que supiera que te podía gustar y… No es algo de lo que entienda demasiado - levantó el brazo para darle un suave toquecito en el mentón y así poder escaparse de dónde la había arrinconado para que la siguiera.

No mentía cuando le había dicho que prefería saber su verdadera opinión, ya que el regalo era algo que escapaba completamente a su control y de lo que no entendía nada. Se quedó mirando hacia él unos segundos antes de echar a andar hacia la terraza de la habitación donde lo había dejado.

- Yo… Espero que te guste - dijo antes de llegar a la ventana y que él pudiera verlo desde fuera.

- No digas tonterías, claro que me va a gustar… - comentó confuso porque ella estuviera abriendo la puerta de cristal, dejando a la vista entonces el regalo-. Oh…

El sonido escapó de entre sus labios sin darse cuenta tan siquiera. El regalo de Sora era, ni más ni menos, un telescopio. Miró sorprendido hacia el objeto y luego giró la cabeza hacia ella, confuso a más no poder no habiendo esperado algo así por parte de ella. Ahora tenía sentido lo que le había dicho sobre tener idea sobre cosas de ese tipo, ya que dudaba que entraran dentro de sus habilidades como diseñadora el manejo de esas cosas.

- Supongo que la vista con toda la contaminación lumínica que tenemos en Tokio no será demasiado impresionante pero… Ya que tu trabajo ha cambiado tanto por nosotras dos… Me apetecía regalarte algo con lo que pudieras seguir teniendo una buena vista de ello - dijo mientras que se encogía de hombros.

- Pero…

- Como se te ocurra salirme con que es demasiado duermes con Aiko hoy - contestó rápidamente, sonriendo por la cara que tenía puesta-. ¿Te gusta?

No le contestó, teniendo que volver a mirar hacia el objeto antes de salir de la habitación y avanzar hasta colocarse al lado de él, observándolo. No era una entendido en aquellos objetos, al menos en cuanto a modelos y especificaciones, pero sí que estaba acostumbrado a usarlos. Sonrió al posar sus dedos sobre él antes de volver a enfocarla.

- Claro que me gusta - dijo por fin-. ¿Cómo se te ocurrió semejante idea?

- Pues… - salió tras él, caminando con calma-. Pensé que te podría gustar…

Amplió más su sonrisa, colocándose frente al objeto para poder adaptarse bien a la posición y al objeto, graduándolo bien con sus dedos para adaptarlo a su visión, tardando unos segundos en hacerlo y, finamente, buscando enfocarlo en algún punto que pudiera resultarle conocido.

- Ven - alargó la mano hacia ella pasados unos instantes-. ¿Has usado alguna vez uno de estos?

- ¿Yo? - negó con la cabeza-. Claro que no. Si cuando fui a por ello me dediqué a mirar con cara rara al que me atendió…

- Tienes toda la razón con que esto daría una vista mucho más impresionante en Tanegashima, pero tampoco estamos en el centro - comentó antes de tirar algo más de la pelirroja para colocarla delante de él-. Mira, ven… Avísame cuando veas claro, ¿de acuerdo?

Esperó a que ella se colocara para poder empezar a colocar bien los puntos para que se adaptara a la vista de ella, tomándose su tiempo hasta que la escuchó indicarle que ya estaba bien. Dejó que fuera la pelirroja la que se entretuviera en mirar hacia donde quisiera, sin querer molestarla.

Apreciaba el gesto por parte de ella. Siempre había sabido que no podía interesarle menos todo el mundo en el que él se movía y, ahora, si lo mostraba, era por él. Posiblemente todo el rechazo se debiera a lo que significó durante algunos años hacía ya más de una década, pero, había visto como se había ido adaptando solo para poder mostrar interés hacia él. Y ahí tenía la prueba delante de él.

Sora no hacía regalos por hacerlos, seguramente habría tenido la idea y habría estado rebuscando e informándose una buena temporada antes de poder dárselo para asegurarse de que hacía las cosas correctamente. Ella no regalaba cosas sin quedó mirándola desde su posición unos segundos, inclinándose hacia ella finalmente, pensando en las palabras que le había dedicado momentos antes sobre el haber reconducido su carrera hacia donde estaba en aquel momento por ellas.

Por ellas.

Podía verse así, no lo iba a negar. De no haber vuelto a reaparecer Sora en su vida seguramente habría puesto en grito en el cielo cuando lo habían mandado retirarse de los viajes y seguiría en Tanegashima. Pero, sin duda, lo había hecho también por él. No cambiaría la vida que tenía en aquel momento por absolutamente nada de lo que tenía antes, ni siquiera por otros viajes mucho más serios o importantes. Era cierto, se lo había dicho muchísimas veces a ella, la parte del trabajo que más le gustaba era la relacionada con el espacio, poder salir y verlo con sus propios ojos. No era alguien hecho a la vida de oficina, y más desde que había ascendido hasta su actual puesto, pero, por poco que le gustara, había terminado por entender que no solo era el trabajo lo que valoraba. El ambiente de trabajo era también de vital importancia para él y eso lo había notado más cuando todo el equipo se había trasladado en su totalidad. Y, estaba seguro de que habría podido aguantar con cualquier cosa si el precio a pagar era perder a su familia.

Familia que ahora estaba a punto de aumentar. Adelantó sus pasos hacia ella, pegándose a su espalda y abrazándola desde ahí al notar que no se había abrigado para salir y que la noche empezaba a refrescar demasiado.

- Me encanta, muchas gracias - murmuró en su oído-. Mucho.

- ¿De verdad? - giró el cuello para observarlo.

- Claro que sí - agradeciendo que lo hubiera hecho, se adelantó para poder dejar un beso en sus labios-. Y espero no tener que volver a escucharte que puedo echar de menos algo de cómo era mi trabajo antes. Prefiero ver otras cosas a diario que poco tienen que ver con el espacio exterior - sonrió-. Pero, yo creo que me podré entretener mucho enseñándole alguna que otra cosa a cierta tortuguita.

- Yamato… - dijo al cabo de unos segundos-. Te he regalado esto porque pensé que te iba a gustar no para llegar un día y verte con Aiko aquí, que soy humana, que se supone que no estamos en el mejor momento para que a mí solita me dé algo… - bromeó, a sabiendas de que tampoco estaba demasiado alejada de la realidad.

- Te aguantas, porque tampoco podrás protestar porque será culpa tuya del todo - se rio, volviendo a inclinarse para darle otro beso-. ¿Cómo se te ocurrió?

- Pues… Mis dolores de cabeza me costó - habló echándose hacia atrás para poder usarlo de apoyo-. Pero bueno, a veces tengo buenas ideas y todo…

- Sí, de las mejores - sonrió-. Voy a tener que enseñarte a interpretar lo que ves también a ti, ¿eh?

- Ten cuidado con lo que dices, Ishida, no vaya a ser que te tome la palabra al pie de la letra y tengas que aguantarme como toda una buena alumna preguntona…

- Mira que les digo que me he pillado yo gripe ahora en el trabajo y me paso un par de semanas contigo en casa para eso…

- No iba a ser yo la que protestara - sonrió más-. ¿Qué se supone que estoy viendo ahora?

- Pues… A ver, espera - la apretó con algo más de fuerza contra él para poder llegar al telescopio y quedarse unos segundos intentando adivinar lo que pudiera haber visto ella.

Sora ladeó la cabeza para facilitarle el acceso, entretenida en observarlo y así poder estudiar su expresión. Sonrió, encantada por tenerlo tan cerca y que le gustara el regalo, para algo había estado dándole tantas vueltas. Sabía que lo importante de aquel día era que iban a ser padres de nuevo, pero, agracedía que le hubiera gustado el regalo.


ElenaAA23: ese hombre no deja que nadie le tosa a la nuera, vamos a ver. Que Hikari es un amor también, pero Takeru era un caso mucho menos perdido que Yamato jajajaja Que ya dejando de lado cómo le caiga o le deje de caer, ha visto desde primera fila el efecto que tiene ella en el cabezota del mayor de sus hijos y pues llevarle bombones seguro que le parece poco. Y sí, sigo el canon original, así que ese nene va a matar a unos cuantos... Y para que vayas fantaseando... Tenemos que dejar a Taichi suelto por el mundo con un miniSora por ahí a ver si quiere enseñarlo a jugar a la pelota.

Cuando esos dos se cruzaban por casa no sabría decir quién de los dos se quedaba más cortado jajaja Pero bueno, han tenido una evolución sana. Seguro que ha fue derivada de la de veces que se encontrarían por la mañana en casa los días que aún vivía Haru bajo el mismo techo que Sora, que al final a base de sustos fue creciendo la confianza y ahora la tiene comprada para ser su espía personal en el mundillo laboral.

¿Qué te ha parecido el regalo de Sora? Yo creo que se la ha sabido jugar bien al rubio, aunque claro, se puede volver en su contra. Todos sabemos que llegará un día a casa y se lo encontrará precisamente con la nena ahí... Y puede que eso esté escrito por ahí cofcofcof

¡Un bico grandote vecina!

Natesgo: al menos no es un mujer complicada para regalarle algo. Ya que el tema de las flores es algo con lo que nadie se atreve, seamos realistas, le va a gustar mas el chocolate que unas flores jajaja Aunque luego se pueda ver cómo le sale humo de la cabeza intentando adivinar cuál se va a comer y cuál va a dejarle coger al rubio, no vaya a ser que se coma alguno que tenga ya fichado.

Como ves me he saltado lo que sea que ha hablado con la doctora, pero no porque no vayamos a saberlo en algún momento, simplemente lo tengo reservado para otro punto que ya saldrá más adelante. Por el momento vamos a dejarlo recibiendo su regalo de aniversario, que al pobre casi que le hace más ilusión el ponerse a fantasear con enseñarle cosas con él a la nenita que con todo lo demás. Quién lo ha visto y quién lo ve.

Ahora que ya le han dado su regalo, más vale que él haya sabido ponerse a la altura también... Vamos a ver por dónde nos sale Yamato, que tiene que ponerse al nivel de la noticia que le dio ella por la mañana y ahora esto. Menos mal que sabemos que sabe estar a la altura normalmente.

¡Un besito de tortuguita!