Yamato se quedó colocado detrás de Sora, habiendo posado sus manos algo más abajo de la cintura, a la altura del vientre. Cuando había estado esperando a Aiko, le era imposible no tenerla cerca y posar sus manos ahí. Y ahora todo apuntaba a que iba a estar en la mismas. Bajó la vista hacia ella, observándola unos segundos mientras que no podía evitar que a su cabeza acudiera la conversación que había tenido con la doctora.
Le había dicho que siguiera con el día a día con normalidad, que no se preocupara, y, sin duda, eso iba a ayudar con lo que le estaba apeteciendo para terminar aquel día. Pero, algo en su cabeza no podía evitar estar asustada y recordarle que podía ser peligroso. Cerró los ojos, cogiendo aire suavemente antes de volver a acercarse a ella, dejando de nuevo la barbilla encima de su hombro mientras que ella seguía distraída.
Quizás fue el volver a estar tan sumamente cerca, o el olor que desprendía, pero no pudo evitar acabar girándose para dejar un beso en su cuello. Y otro. Y otro.
No tardó en notar como se desconcentraba de lo que estaba haciendo, ocupándose únicamente en dejar la cabeza echada hacia atrás para dejarle libre acceso mientras que sus labios recorrían su piel, haciéndola dejar ir un ligero suspiro.
En momentos así era cuando realmente agradecía que estuviera tan cerca de ella como para poder usarlo de apoyo y no caerse al suelo. Era curioso como con el tiempo no había conseguido inmunizarse a las atenciones de él, notando un cosquilleo que la recorría por completo cuando la rozaba. Su piel seguía erizándose por su cercanía. Como ya le había dicho en una ocasión… Iban a peor. Sonrió ante su propio pensamiento mientras que él continuaba acariciando su cuello con sus labios, llegando por fin hasta su oído.
- Vámonos dentro - le susurró usando un tono de voz más sugerente.
Pudo ver como se giraba hacia él ligeramente, quedándose mirándolo unos segundos antes de asentir. Sin duda, aunque no estuvieran en aquella fecha, no se le ocurría una mejor forma de poder terminar el día. Sonrió mientras que la soltaba para dejarla girarse, buscando su mano para guiarla de vuelta al interior.
Cuando se habían mudado a aquella casa, esa había sido una de las cosas que más les había gustado. En la habitación principal había un gran ventanal que daba a una terraza en la que, la mayor parte del tiempo que hacía bueno, los tres pasaban las tardes. Era lo más parecido a las tades que se habían podido pasar en el jardín de Tanegashima. No podía evitar que le trajera recuerdos de aquello.
- ¿Estás contento? - le preguntó.
- ¿Por qué? ¿Porque me hayas dado la mejor noticia del año? - pudo ver como sonreía-. Siempre te digo lo mismo, pero, en días como este, ojalá tuviera que darle la razón a Takeru. Veinte años… Eso suena demasiado bien.
- ¿Tengo que darte otra vez la charla sobre que podemos hacer como si fuera verdad? A fin de cuentas… Con la lata que hemos dado yo creo que podemos compensar lo uno con lo otro.
- ¿Tú crees?
- Si quieres podemos hacer una encuesta - dijo antes de cerrar el ventanal tras ellos, sujetándola al quedarse quieto y evita que se pudiera alejar-. ¿Debería guardarlo dentro antes?
- Pues… - desvió los ojos hasta la terraza de nuevo.
Seguramente debiera de hacerlo, pero, sin duda, lo que ella quería era que se quedar a su lado y que se tomaran más en serio las acciones que él había empezado besando su cuello mientras que estaban fuera. Le hizo un gesto con la cabeza para que volviera a meter el telescopio que le había regalado al interior, quedándose a la espera. Sonrió al ver como lo hacía. Parecía que le había gustado y eso también la alegraba. No le gustaba hacer regalos por hacerlos. Eso no iba con ninguno de los dos. Aunque, sin duda, el regalo para ambos había sido otro muy diferente.
Distraía por sus propios pensamientos, no sintió cuando se colocó a su lado para tirar de ella tras posar las manos en su cintura, atrayéndola.
- ¿Te cuento una cosa? - le murmuró por lo bajo, entretenida en echarle los brazos en torno al cuello.
- Sorpréndeme…
- Quería que fuéramos al médico lo antes posible porque había un tema muy importante que quería aclarar - empezó a jugar con suavidad con sus dedos con los mechones de pelo de él a los que alcanzaba.
Entendió sus palabras sin ninguna explicación más, teniendo que arquear una ceja porque lo admitiera de una forma tan directa y luego, empezar a reírse. Sin duda, él no se había atrevido a preguntarle directamente a la doctora, pero agradecía que ella misma hubiera sido la que le hubiera salido con el tema cuando se habían quedado solos.
- Ya bastante poco tiempo tenemos para nosotros dos como para que te me pongas histérico.
- ¿Yo?
- Sí, tú - usó un tono ligeramente divertido antes de ponerse de puntillas para darle un beso en los labios-. Confiesa, ¿has estado pensando en lo del sábado?
- Podría decirte que sí y no entrar en detalles si me he puesto paranoico o solo he estado acordándome de otras cosas - dejó que sus manos se movieran por sus costados, acariciándola-. Pero me niego a confirmar cuál de las dos opciones es
La pelirroja se echó a reír también, sabiendo que efectivamente había acertado de pleno. Ni él ni ella habían sido los más delicados del mundo y estaba segura de que en la cabeza de él eso podía significar problemas. Cortó su risa cuando se inclinó a darle un beso, arrastrando la mano por su espalda hasta dejarla en su nuca, buscando que se le olvidara cualquier otra cosa con aquello.
Dedicó su tiempo a besarla, notando como dejaba de jugar con su cabello y usaba sus manos para agarrarse mejor y poder acercarse más a pesar de la diferencia de alturas. Manteniendo los ojos cerrados, como otras tantas veces, cuando se separó de ella, posó su frente en la de ella, aparentemente tomándose su tiempo antes de continuar.
La pilló por sorpresa cuando sintió empezar a tirar de su jersey hacia arriba, escapándosele así una sonrisa y soltándolo para poder dejar sus brazos levantados y facilitarle las cosas. No le dio tiempo a volver a abrazarse a él cuando sintió que sus manos ahora bajaban hasta sus pantalones, tirando de ellos hacia abajo también. Ese comportamiento llamó la atención de ella, ya que Yamato solía tomarse las cosas con calma siempre en cuanto a ese tema se trataba. Le gustaba llegar a ver cómo se estresaba porque iba demasiado despacio. No estaba acostumbrada a que la desvistiera en apenas dos movimientos, pero, tampoco se iba a quejar.
Lo miró interrogante, sobretodo cuando lo vio inclinarse hacia ella para volver a dejar un beso rápido en sus labios tras ayudarla a sacar las piernas del pantalón. No la dejó acercársele, limitándose únicamente a arrodillarse delante de ella, posando ambas manos en su cadera, sujetándola así unos segundos antes de volver a arrastrarlas hacia delante, dejando las palmas nuevamente sobre su vientre, acariciándoselo con suavidad.
- Hola - surruró muy suavemente, tal y como había hecho en su momento cuando la noticia de que la pequeña Aiko estaba en camino.
Sin poder hacer más que mirarlo, ni siquiera se dio cuenta de la sonrisa que se le estaba dibujando en los labios con la escena. Recordaba perfectamente cómo había reaccionado él años atrás, y tampoco debería extrañarla verlo comportarse así, pero, no podía evitarlo. Se mordió el labio, intentando permanecer tranquila y emocionarse más de la cuenta sin conseguirlo.
Llevó los dedos a su cabello, revolviéndoselo lentamente mientras que permanecía en aquella posición, notando como volvía a acariciarla con suavidad antes de posar sus manos en su espalda, a la altura de la cintura, acercándosela así algo más y ahora poder repetir los movimientos de antes con sus labios provocando que entrecerrase los ojos por la sensación.
Subió con cuidado de no tropezar con ella hasta volver a colocarse a su altura, atento a la expresión que tenía en el rostro, sacándole así una sonrisa al verla. Posó ahora las manos en sus mejillas para acercar su rostro al suyo y poder volver a dedicarle un beso en los labios, aprovechando el momento para cogerla desprevenida y así poder alzarla del suelo.
Riéndose por la sorpresa, le echó los brazos al cuello para agarrarse bien a él. Aquella vez la había levantado de forma más suave, manteniendo una mano en torno a su cintura y la otra bajo sus piernas para poder llevarla de vuelta a la cama.
No le extrañaba que la forma de comportarse de él fuera más delicada de lo que solía acostumbrar, lo conocía de sobra como para saber que en su cabeza seguía estado el estado en el que ella se encontraba ahora y que era incapaz de no tratarla como si se le fuera a romper en cualquier momento. No le molestaba para nada, y dejó ir una sonrisa cuando la posó sobre las mantas, quedándose mirándolo unos segundos antes de hacer fuerza con sus manos para tirar de él hacia ella, buscando alcanzar así sus labios consiguiéndolo sin muchos problemas mientras que bajaba algo más para quedar ladeado a su lado. Arrastró las manos por el cuerpo de ella, acariciándola con suavidad hasta dejarlas en su cintura, disfrutando del contacto directo de su piel, notando que ella acababa teniendo un ligero escalofrío.
- ¿Tienes frío? - le murmuró cuando se separó de ella.
- Estoy bien - contestó, llevando las manos hacia su espalda, colándolas así por debajo del jersey que llevaba puesto aquella tarde. Divertida, pudo ver como volvía a abrir la boca, levantando el cuello para besarlo y cortarlo antes de que volviera a hablar-. Si tanto te preocupa, yo que tú buscaría la forma de que se me pase.
No pudo más que echarse a reír por la contestación que ella le había dado, haciendo fuerza con sus brazos para poder incorporarse y quedar arrodillado para quitarse la prenda con la que ella hubiera estado jugando hasta entonces. Aprovechó el momento para colocarse mejor, pudiendo tener un acceso más fácil a ella, acercáncándose hasta poder dejar un beso en la punta de su nariz.
- No te me pongas mandona… - le murmuró-. Que veinte años son muchos…
Agradeció haberse acercado tanto a ella para poder verla desde aquella distancia reaccionar a esas palabras, inclinándose por fin algo más y empezando a besar su cuello, tal y como había avisado, tomándoselo con calma.
Sonrió al sentir como de entre los labios de ella salió un suspiro, llevando sus dedos a su cabello para jugar con él mientras que se concentraba en aquella zona de su cuerpo, bajando hacia la clavícula y volviendo a subir a la misma velocidad. Se dejó dejó empujar hacia atrás cuando sintió que dejaba sus manos sobre su pecho, queriendo ser ella la que tomara la posición de ventaja, facilitándole el trabajo.
Se entretuvo unos segundos en igualar las condiciones de ambos y quitarle los pantalones antes de poder sentarse sobre él, dejando una rodilla a cada lado de él. No se inclinó hacia él, aprovechando la vista y acomodándose bien, asegurándose de hacerlo de la forma que más lo pudiera rozar a él. Posó sus manos en su abdomen, subiéndolas poco a poco por él, entreteniéndose, haciéndolo en algunas ocasiones con la punta de las uñas, sin querer arañarlo.
Cuando consiguió posar sus manos en sus hombros, se dejó ir hacia delante, esquivándolo en el último momento y no llegando a besar sus labios como pareciera que iba a hacer. Dejó un leve beso en su cuello, a la altura de la nuez, empezando a imitar las acciones de él de antes, sin frenar al llevar a la clavícula, entreteniéndose así y dejando ir una leve sonrisa al sentir como acababa cediendo del todo, dejando sus brazos bajo su propia cabeza, sin quitarle la vista de encima.
- ¿En serio? ¿Te vas a quedar quietecito o te da miedo acercarte tan siquiera? - no pudo más que comentar al volver a enfocarlo.
- Nunca lo sabrás - ladeó sus labios en una sonrisa característica.
Negó con la cabeza, divertida, antes de poder inclinarse de nuevo y entretenerse en recorrer su cuerpo con sus labios, agradeciendo que por una vez se dejara con tanta facilidad, no siento tantas las oportunidades que tenía ya que le costaba muy poco olvidarse de cómo coordinar sus propios pensamientos cuando estaban en una situación así. Aprovechó para deslizarse sobre él y tener más libertad de movimiento, pudiendo así dejar besos por su clavícula, bajando por su torso, siguiendo la dirección que las formas iban marcando, centrándose en aquellas partes que ya conocía a ciegas como puntos más sensibles de él. Sonrió sin poder evitarlo al sentirlo revolverse bajo ella cuando había llegado por fin al abdomen, incluso en sus tiempos más vergonzosos entre ambos, no había tardado apenas tiempo en caer en la cuenta de lo fácilmente que reaccionaba a cualquier roce en esa zona. Le dedicó algo más de tiempo de la cuenta, bajando hasta el borde de la ropa interior que le quedaba puesta, incorporándose entonces para poder librarse de ella acariciando con sus dedos la línea marcada de la cadera de él de la forma más lenta que pudo hasta dejarlos por fin en dónde quería.
Dejó que él se incorporase, teniendo cuidado al hacerlo, para que quedara sentado y así poder alcanzarla y besar sus labios. Se dejó acercar intentando tener toda la delicadeza que pudo, entretenida en seguir con lo que estaba haciendo, notando como llevaba las manos a su espalda para empezar a desvestirla del todo.
- Oye, ¿no te da vergüenza? - le susurró al oído-. Que ya tienes unos cuantos añitos de práctica conmigo… - divertida por el gesto que puso al ver que se metía con él, dio un ligero respingo cuando sintió que le daba un leve mordisco en el cuello, consiguiendo así soltarle el sujetador.
- ¿Ves? No soy tan inútil - le murmuró de vuelta, asegurándose de empezar a librarse de él.
Escuchó como ella se reía ante sus palabras, colaborando con sus movimientos, teniendo que soltarlo finalmente para dejarlo terminar de quitárselo. No la de dejó reaccionar tampoco demasiado, sujetando con sus manos sus mejillas y atrayéndola de nuevo hacia él y dedicándole un beso, tomándose su tiempo a pesar de la situación en la que estaban. Aún sin haberse separado de ella, empezó a bajar sus manos por su cuerpo, hacia el cuello y bajando cada vez más, acariciándola suavemente, apenas perfilando con sus dedos la curva de sus senos, bajando por su cintura, dejando sus manos ahí unos segundos antes de continuar bajando para llevarse con él el resto de ropa de ella, dejándola apoyarse en él para que pudiera sacar las piernas.
Tirando de su mano una vez que lo hubo conseguido, le indicó que se sentara sobre él, teniendo cuidado de no adelantar las cosas. Cerró los brazos en torno a ella, disfrutando del contacto por completo de entre ambos, volviendo a reclamar así un beso que solo la necesidad de aire hizo que se apartara de ella, dejando su frente posada sobre la de ella, mirándola a los ojos desde aquella corta distancia.
- Te quiero - le dijo él de golpe-. Demasiado… - la pilló por sorpresa con sus palabras, soliendo ser en todo caso ella la que saliera con algo así en aquellas situaciones, sonriendo al ver la cara con la que lo estaba mirando.
No la dejó reaccionar o responder, adelantándose algo más para rozar sus labios antes de hacer fuerza con los brazos para girar con ella y que así quedara con la espalda sobre la cama, tomando por fin el control. Rápidamente volvió a besar su cuerpo, teniendo especial cuidado al llegar al pecho a sabiendas de que solía notar mucha sensibilidad en aquellas situaciones, no queriendo hacerle daño. Sonrió al sentir como enredaba sus piernas con las de él, no dejándolo moverse más, indicándole así lo que quería, decidiendo hacerle caso y colocarse correctamente.
Se mantuvo sobre sus brazos, quizás algo más levantado, para evitar apoyarse en ella, disfrutando entonces de la vista que tenía delante, primero cuando mantenía sus ojos canela clavados en los de él y luego cuando no pudo más que arquearse hacia atrás, dejándole una mejor perspectiva, dejándose por completo manejar por él.
Pasado un tiempo reclamó su atención, intentando tirar de Yamato contra ella, queriendo sentirlo más cerca, sin conseguirlo. Lo único que logró fue que tirase de sus muñecas para ser ella la que acabara moviéndose y pudiera quedar sentada, adoptando una nueva posición, tardando unos segundos en adaptarse de nuevo.
Cerró los ojos cuando no pudo más, dejando sus brazos en torno a su cuello y quedándose aferrada a él aprovechando su posición, habiéndose quedado ella sentada sobre su marido, quien también estaba en la misma postura para poder encararla. Sabía por qué había preferido hacer las cosas así y no podía evitar encantarle aquella forma que tenía de tratarla en situaciones así. Sonrió, dejando un beso en su cuello mientras que intentaban que la respiración de ambos se calmara, apoyando luego su frente sobre su hombro.
ElenaAA23: en breves breves, sí. Todos hemos visto ya el carácter de esa nena y no tiene mala pinta. A los digimon es bastante probable que les entre los sudores fríos por el estrés, claro jajaja Pero bueno, seguro que tardan poco tiempo en ponerse a fangirlear, que con Aiko tienen buenos referentes, que la nena más buena no puede haberles salido, que aunque haya genes Ishida por el camino malo será que la madre no salve el día.
Y a ver, no podía pasar una noche de aniversario sin que estos dos se demuestren lo mucho que se quieren, que vamos a ver, que Yamato ya se quedó con ganas por la mañana. Que no es que ellos necesiten excusas nunca, pero es que en días señalados como ese, pues hay que celebrar que la doctora les ha dado el visto bueno para esas cosas y celebrarlo por todo lo alto.
En el siguiente veremos cuál es el regalo del rubio, tu tranquila... A ver por dónde nos sale cofcofcof ¡Un bico grandote vecina y suerte con el día de estudio!
Natesgo: es bastante probable, y también puede ser que esté escrito para que nos muramos todos un poco de amor con la escena, pero habrá que esperar para verlo, que está claro que lo que debe de llevar en la cabeza del rubio desde que la doctora le dijo que no tenían problema con ese tema.
Tienen que ponerse de acuerdo, porque si empiezan a tener en cuenta todas las veces que pasó algo importante entre ellos dos no les da el sueldo de los dos combinado que no debe de ser pequeño. Así que mira, así se quedan todos contentos, y Takeru más. Dejamos todo lo que haya pasado por el medio en un borrón y mejor fingir que llevan siempre desde esa fecha, que a efectos de idiotez de los dos, cuela perfectamente porque cuando no era él, era ella.
Y ahora los dejamos celebrando los "veinte años" por todo lo alto, que con lo que les ha costado llegar a ellos es para ello jajaja ¡Un besito de tortuguita!
