- No te duermas - le dijo Yamato mientras que observaba como se le cerraban los párpados tras haberse hecho un ovillo contra él-. Sora…
- Hoy podemos dormir con la puerta cerrada - susurró haciendo el esfuerzo.
Estaba demasiado cómoda como se había quedado, sin molestarse en vestirse pero escondida entre las sábanas, disfrutando del contacto de la piel de ambos, agradeciendo el encontrarse todavía entre sus brazos. La simple idea de tener que moverle le parecía atroz, tanto como para querer dormir a puerta cerrada sin pensárselo dos veces.
- Podemos - dijo él bajando la cabeza hacia la de ella para besar su cabello- Yo solo te digo que no te duermas.
- Estoy despierta - levantó los ojos hacia él-. Pero no te prometo que dure mucho…
Entretenido por la respuesta de ella decidió darle unos minutos más. Él también estaba demasiado cómodo con la situación, teniéndola así a su lado en un día que significaba tanto para los dos. Movió sus manos por su cuerpo, buscando que sus dedos llegaran a rozar su todavía inexistente vientre, viendo como ella sonreía al darse cuenta.
- ¿Tienes frío? - le preguntó pasado un rato, volviendo así a comprobar que de verdad no se le hubiera quedado dormida.
- Estoy maravillosamente bien, amor. No te me pongas paranoico ya - se escapó algo más de su agarre, pudiendo entonces estirarse todo lo que pudo, sin preocuparse de lo descolocadas que pudieran quedar las sábanas, echándose a reír al sentir como volvía a cubrirla-. No tienes remedio, que lo sepas - sonrió.
- No me cuentas nada nuevo - sonrió también de medio lado-. Además, si es que no quiero que te me quedes dormida.
- ¿Y por qué no? ¿No te acuerdas ya de que soy un verdadero lirón cuando estoy embarazada? - sonaba demasiado bien decir aquella palabra.
- ¿Solo cuando estás embarazada? - se rio ligeramente por lo bajo, entretenido en ver cómo se giraba para quedar ladeada hacia él-. ¿De verdad pensabas que ibas a tener tú un regalo y yo no?
Divertido por la cara que le puso la pelirroja, se revolvió. Hacía ya un rato que había escondido en el cajón de la mesita del lateral de la cama el sobre que había tenido en el armario, entre su ropa, los últimos días. Había sido sencillo, pudiendo hacerlo pasar por cualquier papel sin importancia.
- Aunque no creo que vaya a estar a la altura a la noticia que me has dado hoy por la mañana, que lo sepas - se giró del todo hacia ella, dejando que viera lo que tenía en la mano-. Pero yo lo he intentado.
- Qué considerado - sorprendida, se arrastró por la cama hasta quedarse sentada, llevando con ella la sábana para no volver al drama de él por el tema de que tuviera cuidado con coger frío.
La observó unos segundos antes de tendérselo para que pudiera cogerlo, esperando unos segundos antes de mover su mano hacia atrás, sin dejar así que lo consiguiera. Tuvo que reírse al ver la mueca que ponía arrugando la nariz antes de dejarla cogerlo. Aprovechó unos segundos para dejar escondido debajo de la almohada otro pequeño paquete antes de volver a girarse hacia la pelirroja.
- ¿Se puede saber qué has metido aquí? - preguntó la pelirroja mientras que se peleaba con él para abrirlo consiguiéndolo finalmente. Frunció el ceño empezando a sacar los papeles de allí-. ¿Esto es…?
Yamato había metido en el sobre una reserva para ir a pasar el Año Nuevo los cinco fuera de la ciudad. A la localidad de Hakone. Le sonaba aquel lugar porque era bastante conocido tanto por su cercanía al Monte Fuji y por lo en serio que se tomaban la temporada de Navidad. Sabía que tenían un museo de cristales que en aquellas fechas era digno de vez, sobretodo por los niños. Fue dibujando poco a poco una sonrisa en sus labios mientras que leía los detalles.
- Cuando estuviste enferma de gripe le dije a Aiko que tenía que pensar en irnos los cinco a algún sitio como compensación por no haber podido pasar con ella ese fin de semana. Así que he buscado un sitio al que podamos llegar fácilmente con ella. Y no es un hotel… Osea, sí, pero no es de habitaciones, sino que tenemos una residencia para los cinco esos días. No quería que la pequeña se quedara aparte y… Tampoco que no podamos tener un rato a solas los dos - dijo, consiguiendo que así lo mirase, sonriéndole de esa forma-. ¿Qué te parece?
- ¿Nos vamos los cinco de vacaciones?
- Sí, claro. Y no, no tienes que ver cómo tienes la agenda del trabajo, eso ya lo han hecho dos a las que tengo chantajeadas. Y yo tengo los días libres porque me los deben de otras vacaciones que me tuve que quedar aquí y horas extra trabajadas. Así que los dos digimon, cierta señorita, tú y yo, nos vamos a celebrar el año nuevo a Hakone.
Estaba aún demasiado confusa por la sorpresa, no habiéndola visto venir. Volvió a bajar la vista hacia el papel y luego, segundo más tarde de nuevo hacia el rubio con la mejor de sus sonrisas.
- ¿Tengo que interpretar eso como que te gusta?
No tuvo tiempo de esperar por ninguna respuesta por parte de ella, viendo como de repente se adelantaba hasta poder echarle los brazos al cuello y así alcanzar sus labios, provocando que se cayera hacia atrás, quedando tendido sobre las sábanas, riéndose entre medias por la reacción de ella.
Sin duda le había gustado la idea, pero, también le había encantado que el motivo de la elección del lugar y que se fueran los cinco, hubiera sido porque le había prometido a la pequeña que pasarían unos días fuera a modo de compensación.
- Oye, voy a empezar a sentirme realmente mal por haberte tenido algo de manía hace años - comentó divertida cuando se separó de él-. Me encanta… Me ha gustado mucho y los cinco lo vamos a pasar muy bien.
- Bueno… Los seis - contestó tras quedarse unos segundos pensativo en silencio.
Se quedó mirando hacia el rubio, estudiando sus gesto y su rostro mientras que su cabeza decidía hasta qué punto le gustaba lo que acababa de escuchar. Sin duda, era complicado, porque referirse a ellos como "seis" provocaba que una sensación cálida la recorría de lado a lado.
- Muchas gracias… - susurró, volviendo a inclinarse hacia él intentando besarlo de nuevo, sin conseguirlo, al posar él un dedo en sus labios.
- No es todo…
- ¿Cómo que no?
- No - entretenido por el gesto de ella, se quedó mirándola unos segundos-. En esta casa tenemos nuestras tradiciones…
- ¿Cómo que tenemos tradiciones? ¿Te parece poco que nos vayamos de vacaciones con la chiquitina?
Riéndose por lo bajo cogió el paquete que había dejado debajo de la almohada, dejando que lo viera, riéndose al ver la pequeña mueca en su rostro, arrugando la nariz en aquel gesto tan característico.
- Pero si no lo quieres no te lo doy, ¿eh? - lo dejó a su alcance, apartándolo justo cuando estaba a punto de cogerlo, echándose a reír más aún al ver la cara que volvía a ponerle.
- Vas a ir a dormir con Aiko, que lo sepas…
- Seguro que ella me recibe bien - volvió a alargar la mano para dejarla cogerlo, aquella vez sin provocarla.
La pelirroja, a pesar de todo, le dedicó una pequeña mirada desdeñosa antes de centrarse en abrir el pequeño paquetito. Por el tamaño, y a sabiendas de las costumbres que tenían, se podía imaginar lo que era, hacía ya tiempo que él había cogido la costumbre. Confirmó sus sospechas cuando bajo el papel de regalo sabía una cajita con una marca que ya le era conocida.
- Voy a quedarme sin espacio en la pulsera para seguir colgándolos - murmuró con una sonrisa antes de levantar por fin la tapa-. Oh…
Sin duda, había acertado con el contenido de la cajita, con lo que no contaba era con la forma del colgantito para la pulsera que años antes le había regalado. Levantó la vista hacia el rubio unos segundos, viéndolo sonreír y luego devolviendo la mirada al pequeño chupete que tenía delante.
- Puede que hoy me haya escapado a algún sitio antes de llegar a por ti para ir al hospital - murmuró por fin, atento a sus reacciones, llevándole una mano al cabello para echárselo hacia atrás y despejarle así el rostro.
Llevó su dedo al pequeño objeto, trazando su forma con su yema, sonriendo cada vez más. No hubiera esperado porque él le saliera con algo así, no era consciente de que hubiera tenido tiempo para ello tan siquiera, o para asimilarlo aunque fuera. Y, sin embargo, ahí estaba el colgante con forma de chupete.
- … - abrió la boca para decirle algo, no consiguiéndolo, solo quedándose mirándolo con los labios apretados, intentando controlar sus reacciones, algo más sentimentales de lo normal, debido a su nuevo estado.
- ¿Qué?
- Eres… - el tono de voz que se le escapó fue delatador y a la vez, nada adulto, provocando una carcajada en él.
- Anda… - alargó el brazo hacia ella para atraerla contra él pudiendo dejar así un beso en su frente al hacerlo y después rodearla con sus brazos-. Si ya deberías de saber que tenía yo tantas ganas de esta noticia como tú, solo que yo… Pues me tomo las cosas con un poco más de miedo que tú - murmuró.
Sintió como lo rodeaba con los brazos, dejándolos en torno a su cintura, quedándose así, en silencio, no queriendo decir nada más en aquel momento, sin sentir necesario tener que decir nada más, acurrucándose donde estaba y dejando así sus ojos fijos en la pequeña joya que tenía en la caja aún. Podía quitar la que le había regalado tiempo atrás con el nombre de ellos tres, la que le había regalado el aniversario pasado de una tortuga con su caparazón rosa haciendo referencia a Aiko y ahora, aquello, y colocarlas en una cadena más larga para poder llevarla siempre con ella. Tardó unos segundos en revolverse para poder observarlo desde donde se había quedado.
- ¿Te gusta? - le preguntó él.
- Gracias - susurró-. Es perfecto.
- Sigue siendo mucho mejor el regalo que me has hecho tú - dijo haciendo referencia a la noticia con la que habían empezado el día.
- Bueno - sonrió, divertida-. La sorpresa te la habré dado yo, pero yo creo que has tenido bastante que ver con el haberlo llevado a cabo…
- ¿No me digas? - curvó sus labios de forma característica.
- Es más… Estoy de cinco semanas. ¿No se te ocurre qué estábamos haciendo hace cinco semanas? Estuve dándole vueltas - continuó hablando ante la cara de no entender a lo que se refería ella-, y… ¿te acuerdas del día que tuve la reunión yo con la gente de la JAXA que luego te fui a rondar?
Yamato tardó unos segundos en reaccionar, arqueando las cejas por la sorpresa cuando por fin fue capaz de ubicarse. Claro que se acordaba de aquel día. No se podía decir que se hubieran estado demasiado quietecitos el uno con el otro, pero, seguiría manteniendo que había sido culpa de ella por haber ido a buscarlo con segundas intenciones a su despacho, que a él ya le habían durado para lo que quedaba de día.
- No te diría yo que no… Porque todavía sigo sin ser capaz de concentrarme entre esas paredes por tu culpa.
- Hay culpas que acepto más que gustosa, amor.
- Me lo imaginaba - bajó la cabeza hacia ella, consiguiendo así darle un beso en los labios-. Tengo gana de que se lo digamos a la chiquitina… Quiero ver su reacción. ¿Tú crees que podría llegar a ponerse celosa en algún momento?
- Pues... - empezó a hablar, encantada con el cambio de tema de él ya que ella también se moría de ganas-, yo creo que no. Es un cielo de niña…
- Ya, pero está demasiado acostumbrada a ser ella el centro de atención de todo y de todos…
- Porque los otros están…
- Asilvestrados, esa es la palabra, Sora. Asilvestrados…
- Eso - intentó no reírse-. Yo creo que no, que no se va a poner celosa, que va a ser hasta capaz de dejar de acaparar a Gabumon una temporada y todo. Aunque bueno, eso será si él no se vuelve a convertir en mi sombra desde mañana otra vez - sonrió-. Me acuerdo de cuando se enteró que venía Aiko… - amplió más su sonrisa-. Sin más se levantó y se puso a mí lado… Y cuando le pregunté qué le pasaba me dijo que es que tenía que cuidarnos…
- Claro, así te tiene comprada porque sabe que le es más fácil sacarte a ti comida… - bromeó, conocía a su compañero, sabía perfectamente lo que había-. Lo mejor es que no lo hace solo por mí, ni siquiera por la niña que venía en su momento.
- Lo sé - asintió, manteniéndole la mirada unos segundos antes de volver a bajar la cabeza y dejarla, de nuevo, apoyada en su pecho.
ElenaAA23: bueno, la review sigo por el espacio digital, debe de habérsela comido Agumon. Pero, como yo puedo verla desde el mail, te contesto igualmente.
Creo que ya te lo comenté, pero no hablan en serio del todo, los dos son bastante conscientes de que tienen una década ahí por el medio que si se llegan a ver entre medias igual ella le tira algo a la cabeza y él sale corriendo a esconderse. Aunque no te voy a decir yo que no hubiera estado entretenido que Yamato hubiera aparecido, aunque fuera de casualidad y se hubiera quedado con la bonita noticia de que no solo ella estaba con alguien, sino que la cosa iba lo suficientemente en serio para tener anillo de por medio. A ver qué tal le dejaba el humor. (Pobre Gabumon, si es que está claro que hice por su bien jajaja)
Y ahora claro que les toca celebrar el aniversario por todo lo alto, aunque, sí, ya podemos ver que las prisas que le pueden entrar a él en muchas situaciones se han acabado perdiendo. Que aún le dura el susto de la última vez y mira, se queda contento igual. Y menos mal que no le dio tiempo a entrar en paranoia con lo del aparcamiento y a posteriori en el hotel porque ahí lo que viene siendo delicado, no es que haya sido demasiado. Pero no voy a ver tan mala con él, que luego se enfada Sora y lo manda al sofá por paranoico.
Y ya conocemos el regalo de Yamato por fin. Yo creo que no es sorpresa, ya que hemos podido ver que les gusta irse a pasar las vacaciones fuera de la ciudad, pero ahora la cosa va relacionada con que se lo había prometido a Aiko y claro, la pobre Sora que anda con las hormonas revolucionadas solo podía acabar la noche moqueando un poquito jaajajaja Pobrecita, le esperan unos meses entretenidos.
¡un bico grandote vecina!
