A pesar de que Hiroaki hubiera llegado, al haber pasado tanto tiempo sin ver a su padrino, Aiko no había querido separarse de él. Había saludado a su abuelo nada más verlo, pero, había seguido con Taichi, quedándose todavía sentada sobre sus rodillas.

- ¿Ya te han dado tus regalos de Navidad? – le preguntó él en modo confidencial a la niña, viendo como asentía con la cabeza-. ¿Si? ¿Y qué te han regalado? ¿Otro peluche?

- No – levantó la vista hacia él-. Eso es para nenes pequeños.

- Ah, claro, ¿y tú ya no lo eres? – divertido por la respuesta de ella, se empezó a reír por lo bajo.

- No, yo soy grande. Ahora tengo que cuidar de mami y del nene chiquitín.

Frunció el ceño mirándola sin entender muy bien sus últimas palabras, confuso. La niña se rió de la cara que estaba poniendo, pero, sin duda, lo que acababa de decirle no terminaba de encajar en su cabeza. ¿Nene chiquitín? Aiko era la pequeña de toda la familia, en el más amplio sentido de la palabra, salvo por la niña de Mimi, pero apenas se sacaban unos meses. No podía ir por ahí la cosa. Además, también había dicho que tenía que cuidar de Sora.

Siguió mirando hacia Aiko, volviendo algo más a la realidad cuando la escuchó reírse. Fue en ese momento cuando se fijó en la ropa de ella, algo que no había podido ver hasta entonces al tenerla abrazada a él desde que había llegado. Llevaba una camiseta que traía unas letras en ella, y, se podía leer perfectamente en ellas "Futura hermana mayor". Confuso a más no poder siguió mirando hacia Aiko, pensando en si se habría imaginado o no lo que estaba escrito en ella.

Sora se dio cuenta de que Taichi estaba poniendo caras raras, observándolo unos segundos hasta darse cuenta de que tenía la vista fija en la ropa de la niña. Sonrió sin poder evitarlo antes de darle un suave manotazo a Yamato y señalárselo con la cabeza para que él también lo viera. Justo en ese momento pudieron ver como él giraba por fin la cabeza hacia ellos, sonriendo la pelirroja de la mejor forma que puso para terminar de confirmarle lo que parecía haber descubierto alzando las cejas en un gesto divertido.

- ¿En serio? – dijo de repente antes de soltar a Aiko para que fuera a jugar con los demás-. ¿¡Me lo estáis diciendo en serio!? – se puso en pie, llamando la atención de los presentes al alzar el tono, ignorándolos por completo y yendo a plantarse delante de Sora.

- ¿Tienes algún problema? – le dijo riéndose ligeramente.

- ¿No os estáis riendo de mí? – miró también hacia Yamato-. Y si es así, ¿cómo es que no está este ingresado en cardiología?

- ¿Se puede saber qué te pasa? – le preguntó Hikari a su hermano al escuchar la conversación, mirándolo con cara extraña.

No le dijo nada, quedándose más bien pendiente de lo que pudieran responderle los otros dos, todavía demasiado ocupados en reírse de las caras que ponía. Natsuko, la cual había estado pendiente de lo que decía, posó la vista en su nieta, dándose cuenta entonces ella también de lo que tenía escrito en su camiseta también.

- Oh… - se le escapó-. Aiko ven aquí un momento cariño… - llamó así la atención de la pequeña, cruzando una mirada con Hiroaki, el cual, parecía haberse dado cuenta de lo que pasaba y se limitó a asentirle a ella-. ¿De verdad?

- A ver, ¿qué os pasa? Porque que Taichi cacaree no es novedad, pero… - Takeru también se acercó, mirando a unos y a otros.

Sora sonrió ligeramente cruzando una mirada con Yamato, habiendo estado los dos hablando con Koemi tranquilamente mientras tanto. La sonrisa que había dibujado en sus labios la delataba, y más cuando por fin él se colocó algo más cerca, posando su mano en torno a su cintura para poder posarla sobre su jersey, a la altura de donde unos meses más tarde estaría una abultada barriga.

- No quiero histerias – dijo Sora-. Ha sido queriendo y bajo permiso médico tras asegurarnos de que los riesgos eran mínimos – habló agradeciendo que la niña estaba distraída, pudo hablar algo más claro-. Estoy de cinco semanas…

- ¿¡QUÉ?! – pudieron escucharle al menos de los dos hermanos, quien se quedó mirándolos fijamente.

- Eh, esta vez no lo hemos estado escondiendo, yo lo sé desde ayer por la mañana… Queríamos decíroslo a todos en persona – dijo Yamato, adelantándose antes de que su hermano empezara con el drama de siempre.

- Por eso Aiko no se despegaba de ti… - dijo Hikari, divertida por las reacciones de unos y otros-. Si es que Dai no me dejaba en paz cuando estaba esperando a Reiji… ¡Me alegró un montón!

- ¿Cómo no me habías dicho nada? – dijo la madre de Yamato, acercándose hasta donde ellos estaban, siendo la primera en adelantarse para abrazar a la pareja-. No os podéis imaginar lo mucho que me alegro…

-Se lo dije a papá porque o lo hacía o explotaba… - se excusó el rubio-. Y porque ya había estado comentando con él que existía la posibilidad…

- ¿Y no has tenido mejor ocurrencia que soltar a Aiko con semejante camiseta? – dijo su madre por fin.

- Ha sido Sora, a mí no me mires…

Toshiko se había quedado observando la escena, divertida. Hacía unos segundos que había dejado la vista posada en Taichi, quien parecía estar a punto de empezar a echar humo por la cabeza intentando procesar la noticia. Sabía lo que pasaba por esa cabeza. Más o menos lo que había pasado por la suya el día que había tenido a Sora rondando por casa y la había visto comportarse cómo lo había hecho. Sin duda, ella lo comprendía. No sabía si alegrarse o ponerse de los nervios.

- ¿Estás embarazada otra vez? – preguntó de nuevo llamando así la atención de la pelirroja.

- Taichi… - apartándose de Yamato, se acercó hacia él-. Ha sido queriendo, ¿vale? Lo hablamos, lo consultamos con la doctora y ella misma me dijo que no tenía por qué tener más riesgos que en un embarazo normal…

- ¿De verdad?

- Taichi, te he dicho que ha sido queriendo. ¿Se te ocurre que Yamato iba a estar por la labor si no fuera así?

Aquella, sin duda, era la parte clave de todo. Ya que si había alguien que, se pusiera como se pusiera ella, no iba a dejar que hubiera ni el menor riesgo en torno a Sora, era el rubio que ahora lo estaba mirando de reojo mientras que hablaba con su madre. Eso terminó de hacer que todo encajara en la cabeza de él, no dándole tiempo a reaccionar a su amiga y alargando los brazos para atraerla y rodearla con los brazos.

- Enhorabuena – le dijo antes de bajar la cabeza para abrazarla mejor, apretándola con firmeza tras sentir que ella también le devolvía el abrazo como podía, al haberla pillado por sorpresa.

- ¿Tengo que ponerte a ti también por escrito que voy a estar bien? – dijo a modo de respuesta.


Yamato se había quedado distraído siguiendo con la mirada a Sora mientras que terminaba de asegurase de que la comida estaba caliente. Notó que su madre se acercaba hasta él, girando entonces la cabeza y recibiéndola con una sonrisa.

- ¿Qué te parece la noticia?

- ¿Tú qué crees? – imitó el gesto de él-. A ver, explícame bien las cosas, anda…

- No hay mucho más que contar – se encogió de hombros-. Hace tiempo tuvimos un susto y de ahí salió la conversación y decidimos tomárnoslo más en serio.

- ¿Y de verdad no hay riesgos? – era lo que más le preocupaba a todo el mundo.

- Según la doctora… No demasiados más que en un caso sin antecedentes. Además… Mira, creo que no se me ocurre una forma mejor en la que poder gastar… como si es por completo, el sueldo. Nos podemos permitir llevar un control mucho más estricto y lo vamos a hacer. Si la tengo que lleva de la oreja, que no creo que haga falta, una vez cada dos semanas… La llevo.

Natsuko dejó ir una leve risa ante las palabras del mayor de sus hijos, aunque sabía que lo decía totalmente en serio. Y no iba a ser ella la que le dijera que no estaba de acuerdo. Si ellos se lo podían permitir, cuanto más control tuvieran sobre el embarazo, menos sustos podrían llevarse. Sonrió algo más antes de volver a mirar hacia él.

- ¿Te has fijado en que se van a llevar el mismo tiempo que Takeru y tú?

- Sí – asintió-. Lo sé, lo hemos comentado en alguna ocasión. Además, es una buena diferencia de edad para que se saquen mucho tiempo y nosotros hayamos podido adaptarnos a tener a la chiquitina con nosotros y no tener que estar tan pendientes de ella en caso de necesidad.

- ¿Qué tal se tomó la noticia?

- De maravilla. Esperemos que no cambie de idea cuando llegue el momento y le entren los celos…

- Bueno, eso ya se verá, que hay tiempo de sobra todavía para saberlo… Ahora solo toca disfrutar de la maravillosa noticia. ¿Cómo nos lo habéis dicho tan pronto esta vez?

- Porque… Había que decírselo a Aiko y a los digimon antes de que empezaran a ver cosas raras por casa. Y… Ya has visto lo que ha tardado la tortuguita en ir corriendo a decírselo a Taichi. Y a papá se lo dije yo cuando iba para el trabajo ayer por la mañana. Tampoco es que hay sido el más discreto…

- ¿Y tus suegros?

- Pues fue Toshiko la que estaba con Sora cuando hizo la prueba. Así que ella ha sido la primera… Aunque era bastante evidente esta vez. Para darme cuenta hasta yo… Por eso se lo dije tan pronto a papá también, tenía sus sospechas.

- Lo primero, que tú hayas ido corriendo a contarle algo así a tu padre no tiene nada que ver con que le hubieras hablado de tus sospechas y… Lo segundo… Ya tiene que haber sido evidente para que te dieras cuenta…

- ¡Eh!

Natsuko se echó a reír por la reacción de él, aprovechando el momento para adelantarse algo más y poder acercarlo a ella y así poder abrazarlo. Era Navidad, partían ya de una buena base, pero le había dado una noticia maravillosa y, en la cara de su hijo se podía ver lo contento que estaba. Se alegraba muchísimo por él y por su nuera, se notaba lo bien que habían recibido la noticia.

- Oye – le dijo sin querer agobiarlo, estando a punto de dar un paso hacia atrás sorprediéndose al sentir que no aflojaba él los brazos, alargando así algo más el contacto entre ambos-. ¿Y esta vez cómo vais a hacer con el tema de los padrinos?

- Metemos los nombres en un saco y que los saque Aiko – comentó divertido -. Es la única forma que se me ocurre de salir todos vivos de esto… -soltó a su madre, sonriéndole cuando se apartó antes de hacerle un gesto con la cabeza al sentir la alarma del horno indicando que ya estaba todo listo-. Venga, que ya está la cena y tenemos muchos terremotos que pueden empezar a protestar en cualquier momento y nadie quiere ver eso.

- ¿Te ayudo?

- Mamá, vete a sentarte… ¡Fuera!

Echándose a reír por aquello, Natsuko asintió, echando a andar hacia la mesa, cazando a Dai por el camino y llevándolo así con ella, asegurándose de que no liara nada por el camino mientras tanto. Lo cogió para ayudarlo a subirse a su silla, al lado de su padre para que no revolucionara demasiado.

- Pórtate bien ¿eh?

- Yo siempre me porto bien, abu – contestó girando la cabeza hacia ella.

- ¿Le preguntamos a Gabumon?

- ¡No! Gabumon es un quejica.

- Pues como tu tío – dijo Takeru empezando a reírse por lo bajo.


ElenaAA23: a ver, vecina, deja de dejarme por ahí todo el suelo lleno de babas o de estar aporreando lo que sea que estés aporreando. Que ya sabía yo que tenías ganas de leer esto y... aquí lo tienes.

Parece ser que la encargada de darle la noticia a su padrino ha sido la propia nena. Que claro, aunque estuviera por ahí con la camiseta a modo de spoiler suelta por casa, como se le queda abrazada a él pues no le da oportunidad de leer lo que pone. Eso y que seguro que está bastanate ocupado babándose él también con la minirubia. Y creo que aquí ya se puede empezar a ver a lo que me refería con "por dónde iba a ir la reacción de Tacihi" que más allá de alegrarse parece que se ha quedado con el botón de la preocupación encendido.

Y además así se han enterado el tito y el "tito" más o menos a la vez, de manera que esta vez no se van a poder pelear por ese frente en esta ocasión. Si es que seguro que es uno de los motivos por lo que lo han hecho así, aparte de por reírse de la cara de susto, por no tener que aguantarlos luego. Que ya sabemos el historial de esos dos. Todo será que no acabe recibiendo Hiroaki ataques por saberlo antes que Takeru, que ya sabemos que es capaz.

Te dejo babándote un rato y fangirleando, que estás en todo tu derecho.

¡Un bico grandote!