- A ver, dime la verdad – dijo Takeru quedándose mirando hacia su hermano-. En una escala del 1 al 10, ¿cómo de histérico estás?

- Por el momento estoy contento – se encogió de hombros-. Tiempo al tiempo… ¿quieres? La etapa de histeria la pasé cuando nos empezamos a tomar en serio esto. Solo espero que no lo vuelva a pasar mal…

- No seas gafe Yamato… - lo cortó su padre-. No tiene por qué pasar nada esta vez.

- No lo digo por eso – negó con la cabeza antes de girar la cabeza hacia Sora, observándola unos segundos-. Vosotros no la visteis los tres primeros meses la otra vez. No querría que volviera a tener que pasar por eso.

Guardó silencio unos segundos no queriendo entrar en más detalles. Como habían tardado en decirles que venía Aiko para poder decirles que era una niña, los únicos que habían sabido lo que pasaba habían sido Taichi, Koemi, Toshiko y Haru. Ellos junto a él, habían podido verlo desde primera fila. Y él había tenido que irse por las mañanas porque no le quedaba más remedio al principio a sabiendas de que la dejaba cómo la dejaba en casa. Esperaba no tener que volver a pasar por eso, porque además ahora con la pequeña la cosa podía ponerse peor porque podía asustarse. Y conocía a Sora como la palma de su mano como para pensar que posiblemente ella se sintiera culpable de asustar a la niña.

- Bueno, no nos adelantemos – dijo Hiroaki-. Yo por el momento la veo de maravilla y muy contenta, así que vamos a dejarlo así que es la mejor opción para todos. Además, sabiéndolo toda la familia ahora si necesitáis ayuda vais a tener más opciones.

- ¿Ya estáis empezando a hacer la lista para acosarla? – se metió Hikari, empezando a reírse-. Haced el favor de dejarla respirar en paz… O vais a salir todos con picotazos… Y me sé de uno que se va a llevar unos cuantos, pero a ese no lo defiendo, que seguro que se los busca.

Yamato se echó a reír por lo bajo con las palabras de su cuñada, sabiendo a ciencia cierta que se estaba refiriendo a Taichi. Pero tampoco iba a ser él quien dijera nada en contra de eso. Quién le iba a decir hacía unos cuantos años que precisamente iba a valor hasta tal punto la relación que tenía él y Sora en todos y cada uno de los aspectos de su vida. No lo había visto nunca más claro que cuando, en su último viaje, había escuchado que él se las había arreglado para estar en Tanegashima.

Saber aquello había sido un alivio que posiblemente sería complicado de explicar a nadie más, especialmente a aquellos que no los conocieran. Pero, tampoco dentro de sus planes ponerse a dar explicaciones de lo que pasaba realmente ahí, se quedaba con poder saber que aparte de sus padres, había alguien que se preocupaba tanto como él por ella. Y la prueba la tenía a no demasiada distancia, porque lo conocía tan bien como para saber lo que estaba pasando por la cabeza de Taichi con solo ver la cara con la que estaba mirando hacia Sora. Era la misma con la se había pasado él los primeros días después de que hubieran ido médico.

- Y… ¿te encuentras bien? – preguntó Taichi rompiendo el silencio consiguiendo que Koemi se echara a reír de fondo, llevándose la mano a los labios.

- ¿En serio? – Sora giró la cabeza para observarlo.

- ¿Qué? – se cruzó de brazos-. Explícame cómo quieres que no me preocupe. ¿No te habrás desmayado otra vez?

- No, Taichi – cogió aire y lo soltó lentamente-. Solo he echado a Yamato al sofá al pobre por existir y me he puesto más pesada de la cuenta con los olores. ¿Contento?

- ¿Segura?

- Madre mía los meses que me esperan… - gruñó con un tono que se podía catalogar como infantil, cruzando una mirada así con Koemi-. Si es que normal que no tengas moral para volver a pasar por esto.

No pudiendo aguantarse más la risa, se echó a reír abiertamente de las palabras de la pelirroja y de la cara que acababa de poner Taichi, no pudiendo estar más de acuerdo que ella. Ella ya había estado a punto de echarlo al sofá de seguido muchas veces y no había tenido complicaciones, así que no se quería imaginar la que se le venía encima a ella.

- No pasa nada, yo te lo quito de encima si se pone muy pesadito – posó la mano sobre su brazo-. ¿A que sí?

- Oye, solo me estoy preocupando por ella, ¿tan grave es? Pero nada, no te preocupes, que no te volveré a molestar, ¿eh?

- No te lo crees ni tú – dijo echándose a reír ella también ante el aparente ataque de dignidad de él, divertida por cómo había reaccionado, aprovechando para pincharlo con el dedo-. Oye – levantó la vista hacia Yamato, dándose cuenta de que los estaba observando - ¿Aiko?

Arqueó las cejas a modo de respuesta, empezando a buscarla con la mirada al hacerla perdido de vista hacía un rato. No tardó en ver asomar un cuerno desde el otro lado del sofá, aprovechando para ponerse en pie y acercarse hasta allí comprobando que, apoyada contra Gabumon, la niña se había quedado dormida.

- Shhh – pudo escuchar, dándose cuenta de que Daigo estaba sentado no muy lejos y que se había llevado el dedo a los labios.

Divertido por la respuesta del niño se giró para hacerle a Sora n gesto de que la pequeña estaba durmiendo en el sofá, decidiendo dejarla unos segundos más allí y caminar hasta donde estaba la pelirroja para poder hablar más tranquilamente.

- ¿Está dormida?

- Como un tronco… Es muy tarde para ella.

- Pues… Lo mismo estaría más cómoda en su habitación, ¿no crees?

- ¿La llevo?

- No, ya la llevo yo – lo cortó Natsuko-. Bueno, si no hay problema, quiero decir…

- ¿Cómo va a haber problema, mamá? – negó con la cabeza-. Si no han protestado ninguno de los otros dos abuelos es que no lo hay…

Toshiko giró la cabeza hacia ellos, riéndose ligeramente sin meterse en la conversación. Sin duda, Natsuko era la que menos veía a la pequeña de todos, no iba a ser ella la que protesta porque fuera ella quien la llevase a la cama.

- ¿Sabes dónde tiene los pijamas? Coge el que quieras, le echamos el suyo a lavar esta mañana… - le dijo el rubio a su madre mientras que ella se ponía en pie.

- Si no los habéis cambiado de sitio… - comentó, esperando a que alguno de ellos contestara, dándose por contenta cuando él lo hizo.

Caminó hasta poder acercarse a la niña y cogerla en brazos con sumo cuidado ante la atenta mirada de Daigo y los digimon, echando a andar con ella seguida de ambos seres. No iban a ser ellos los que dejaran a la pequeña dormir sola, aunque todos los demás siguieran de reunión.

Natsuko se perdió por le pasillo. Sabía a ciencia cierta dónde estaba todo, esperando no tardar demasiado y que la pequeña se le pudiera desvelar a esas horas de la noche ya. Sabía que todavía cenaba antes que sus padres para poder irse a dormir primero, de manera que era normal que hubiera caído rendida. Seguramente aquella mañana hubiera madrugado más de la cuenta y hubiera estado nerviosa toda la mañana con la noticia que le habían dado. Sonrió posado la vista en ella. Al igual que había pasado con Yamato, se podía imaginar que Aiko iba a ser una excelente hermana mayor. A pesar de que parecía haber heredado el carácter de su madre, reconocía en ella detalles de su hijo.

La posó con cuidado encima de su cama, acercándose hacia el cajón de sus pijamas, sonriendo al verlos todos todavía tan pequeños. Seguramente Aiko acabara siendo bastante más alta de lo esperable, lo llevaba en la genética, pero, por el momento que seguía siendo la más pequeña de la familia, ella estaba encantada. Cogió un pijama de los más gorditos para que no tuviera frio y empezó a cambiarla con sumo cuidado.

- A ver chiquitina, ten cuidado – le dijo mientras que la sentaba para poder maniobrar mejor.

- Abu… - quiso protestar, llevándose la manita a los ojos y frotándoselos-… Sueño.

- Ya lo sé… Ahora te meto en la camita, ¿vale? Pero hay que ponerse el pijama…

Divertida al ver como no era capaz de mantener los ojos abiertos, intentó hacer las cosas todo lo rápido que podía sin hacer movimientos bruscos a pesar de todo. Cuando por fin terminó, abrió la cama con cuidado y la cogió para poder meterla entre las sábanas y taparla. Fue entonces cuando sintió la pata de Gabumon que tiraba de ella para llamar su atención, viendo que se había acercado con un peluche para que se lo dejara a Aiko, sonriendo en gesto de agradecimiento mientras que él se iba a su lugar.

- Buenas noches – le murmuró a la niña antes de dejarle el juguete e inclinarse para darle un beso en la frente.

No queriendo llegar a molestarla, no hizo tiempo, únicamente retrocediendo con cuidado de no hacer ruido, despidiéndose de los digimon con un gesto antes de apagar la luz y poder volver caminando hasta donde se habían quedado los demás con una ligera sonrisa en los labios.

- ¿Se ha dormido? – escuchó la voz de Sora.

- No creo ni que mañana sepa cómo ha llegado a su cama – asintió-. Estaba muerta de sueño la pobrecita.

- Lleva todo el día enredando por casa detrás de mí, es normal… Creo que ni siquiera ha dormido la siesta. Muchas gracias.

- Bah… No se dan por eso – negó con la cabeza-. Más bien te las tengo que dar yo por la noticia tan maravillosa que nos has dado hoy. ¿Qué te ha dicho exactamente la doctora?

- Nada… Osea, ayer me hizo una revisión, pero poco más me ha podido decir. Por el momento todo está en orden y poco más me ha podido decir. Me ha pedido que intente tener estos meses lo más tranquilos que pueda, pero no creo que vaya a ser mucho problema.

- Sobra decir que cualquier cosa que necesites… Me tienes para lo que sea. Hasta para dejarle el sofá a Yamato si se pone muy pesado y necesitas un poco de paz – pudo ver como automáticamente su nuera se echaba a reír-. Ya me entiendes.

- Lo sé – asintió-. Y tendré muy en cuenta lo de mandártelo para casa cuando no me deje ni dormir tranquila porque le ha dado alguna de sus paranoias, tú no te preocupes…

- Me avisas a mí y ya le doy yo un par de collejas – acercándose hacia ellas, Hiroaki se unió a la conversación.

- Tú eres capaz de agobiarla más, que nos conocemos – le dijo, dándole un ligero manotazo.

- Pobre… Si ayer vino por el estudio a darme la enhorabuena en persona y a traerme chocolate… - sonrió-. Por cierto, muy ricos… No me los he terminado, que conste pero hay que compartir…

- Con lo que os ha tocado aguantar a las dos – señaló a Hikari con la cabeza- un poco de apoyo, aunque sea de esa forma, no os viene mal…

Sora se echó a reír con las palabras de él. Sin duda alguna ella no podía tener quejas de nada, pero sabía que sus hormonas no iban a estar de acuerdo. Ya había echado al pobre Yamato al sofá días atrás sin que hubiera hecho nada, no quería pensar los numeritos que se les avecinaban si se ponía a rondarla más de la cuenta para asegurarse de que ella estuviera bien.

- Ahora que caigo, ¿se lo puedo decir a mi padre? – preguntó Natsuko, viendo automáticamente como Hiroaki arrugaba el gesto.

- Sí claro… - asintió-. No me había acordado de él…

- Mejor – refunfuñó Hiroaki.


ElenaAA23: ¿Has visto que ya me estaba olvidando de subir capi? Porque me lo acaba de recordar mi secretaria personal, que sino nos quedamos sin capi y aquí nadie dice nada. Que no sé en qué día vivo, vamos a ver... T_T

Parece que ya se empieza a ver cómo van a ponerse todos de pesaditos y paranoicos con el tema de Sora embarazada. Taichi no las tiene todas consigo y está que no termina de saber si alegrarse o pedirle él también cita a la doctora de Sora. A este paso van a ir los tres a la revisión, verás tú, como en el Diario de Bridget Jones 3 jajajajajaja Que de verdad no es capaz de quedarse tranquilo sabiendo que ese embarazo por seguro que le digan que es podría llegar a ser peligroso. Lo que sí es que ahora ya sus esperanzas de engañar a Koemi para ver si viene una nena o no se le van a escapar, porque si ya se pone así de pesado con Sora, a ella le espera una buena.

Y, como siempre, Aiko está intentando matar a la gente de la adorabilidad, esta vez a Daigo que la ve dormir ya su abuela cuando se la lleva a ponerse el pijama. Si es que la pobre hasta dormida hace que la familia fangirlee, que esa nena ha tenido un dia movidito con muchas visitas y la gran noticia de que va a ser hermana mayor. A ver cómo van reaccionando el resto de interesados.

Un bico grandote!