- Si es que los ves más tú que yo – protestó Mimi mientras que se quedaba mirando hacia Jou tras haber tomado asiento.
- Oye yo soy solo una víctima más de cuando a Yamato le entran las histerias, creo que no se me puede acusar de nada…
Pudieron escuchar la risa de Sora por las palabras de Jou mientras que se acercaba con el té que había preparado, pasando con cuidado por donde los niños estaban enredando y dejando la bandeja al lado de Koushiro. Sin duda ellos también merecían recibir la noticia que le habían dado a la familia la noche anterior en persona.
- Al doctor no hay que llevarle la contraria… - dijo sonriéndole antes de empezar a repartir las tazas-. La verdad es que esta temporada ha sido un caos, si hacía meses que no conseguíamos juntarnos para cenar la familia.
- La familia… la familia… Seguro que el pesado de Taichi se os coló por aquí – dijo Mimi acomodándose algo mejor.
- Técnicamente cuenta como familia desde que su hermana tuvo la ocurrencia de juntarse con Takeru – comentó Yamato acercándose por fin hasta dónde estaban.
- Bah… tonterías. Además, seguro que se os habría colado si no lo invitáis vais a ser realistas, sino que igual te nos mueres Yamato.
- Lo dices como si estuvieras insinuando que prefiero su compañía a la suya…
El tono que había usado delataba que estaba bromeando, pero, no estaba diciendo ninguna mentira y no era un secreto. Divertido, caminó también para llegar hasta un hueco libre en el sofá y poder coger él también una de las tazas, quedándose distraído mirando hacia Hiro y Sen los que estaban rondando a Aiko la cual estaba atenta al pequeño digimon que estaba en brazos del mayor de los niños, sumamente cuidadosa a la hora de acercarse a él.
- Oye, ¿y tú? ¿Cómo es que has venido solo? – dijo de repente mirando hacia Jou.
- Lo de siempre…. Las amenazas me han llegado de la que volvía de trabajar y tampoco es que tengamos demasiado tiempo.
- Pues… Muy mal – dijo la pelirroja tomando siento ella también-. Si es que hace una temporada que no hay forma de juntarse con nadie. Y mira que nosotros dos estamos ahora bastante asentados.
- Ya… - Mimi giró la cabeza hacia Koushiro-. Si es que además nosotros dos con el cuento de que él trabajo con tu padre no sé cómo nos las arreglamos… Bueno, y con tu hermano. Si es que parece que lo hacemos queriendo.
La castaña pudo ver perfectamente como Yamato optaba por llevarse la taza a los labios en ese momento, viéndolo reírse y no tardar tampoco en darse cuenta de que lo había pillado, lanzándole la mejor de sus miradas irónicas.
- Sora, dile algo – protestó Mimi ya consiguiendo que él tuviera que dejar de disimular para poder reírse abiertamente.
- ¿Qué he hecho yo ahora? – dijo intentando defenderse-. Yo he estado trabajando bastante más de lo normal esta temporada no me puedes acusar de nada…
- No te acuso, son cosas que sé a ciencia cierta.
- No te metas con papi – dijo la vocecita de Aiko reclamando la atención de todos los presentes-. Él tiene que cuidar al nene chiquitín ahora.
Koushiro, quien estaba dando un sorbo a su bebida no pudo más que atragantarse con ella cuando escuchó las palabras de la pequeña. No era algo que esperara escuchar de repente, no habiendo estado prestando atención a la conversación ya que lo más normal era que Yamato y Mimi estuvieran tirándose de los pelos el uno con la otra. Pero, ahora que todos se habían quedado en un silencio sepulcral, solo se podía escuchar como él tosía.
Sora bajó la mirada hacia la niña, no habiéndose enterado tan siquiera de que se había acercado a ellos, habiéndola visto demasiado entretenida con el pequeño digimon como para pensar que fuera a aparecer en la conversación y menos de esa forma. Levantó la vista hacia los otros tres, observándolos unos segundos mientras que Yamato cogía a Aiko para sentársela en las rodillas.
- ¿Nene chiquitín? – repitió el médico, cruzando entonces la mirada con ella para verla asentir y encogerse de hombros-. ¿¡Qué!?
- Pues… por eso insistimos tanto para que vinierais… - empezó a explicar por fin-. Esta señorita se lo anda contando a todo el mundo y no nos ha dado opción a esperar como la otra vez. Y, por favor, antes de que alguien se ponga de los nervios… Sí, es planeado. Y sí, es completamente seguro.
Bajó la vista de esa forma hacia la rubia, dándose cuenta de que estaba distraída con su padre y no prestaba atención a lo último que acababa de decir, ya que no tenía gana de tener que explicarle por qué todo el mundo le preguntaba si aquello no tenía ningún peligro para ella. No tenía tampoco demasiado claro si aunque se lo explicara llegara a entenderlo, de manera que era mejor dejarla en la ignorancia por el momento.
- ¿De cuánto? – preguntó Koushiro.
- Poco más de un mes… Me enteré hace nada…
- ¡Enhorabuena! – levantándose de golpe y yendo hacia ella, Mimi fue directa a abrazarla sin darle tiempo a reaccionar.
Se reclinó hacia atrás por el impulso de su amiga, pero no pudo más que devolver el gesto con la mejor de las sonrisas en la cara. Si la niña lo andaba cotorreado por todas partes, ella tampoco es que tuviera menos ganas de hacerlo, simplemente hubiera preferido esperar un poco más y no soltarles la noticia tan de golpe.
- Si es que ya me parecía a mí que estabais tardando… - le dijo de la que se separaba, dándose cuenta de que la pelirroja señalaba a Aiko con la cabeza y entendiendo de esa manera que en esos detalles ya se adentraría más tarde cuando no estuviera ella delante-. ¡Enhorabuena cascarrabias! – soltándola, se giró hacia el rubio para hacer exactamente lo mismo que con Sora, aprovechando también para pillar a la niña en medio.
Sora sonrió al darse cuenta de que Yamato no protestaba por el ataque que acababa de recibir por parte de Mimi. Sabía que estaba de demasiado buen humor como para ponerse a quejarse por aquellas cosas. Aprovechó entonces ella el mismo para dejar que los otros dos fueran a darle la enhorabuena a ella.
- Yo que tú iba cambiando de número – le dijo a Jou divertida.
- De número, de nacionalidad y si me apuras de identidad… - asintió-. Aunque puede que esta vez yo estás más interesado en dejarme acosar…
- Jou… - negó con la cabeza-. No os preocupéis, ¿vale? Prometo no matar a nadie del infarto esta vez y… Además, hemos hecho las cosas bien. Hemos hablado primero con la doctora, antes de intentar nada.
- Eso ya me suena más a Yamato – dijo Koushiro divertido-. Enhorabuena, aunque ten presente que os ha tocado demasiado la lotería con Aiko… Cruza los dedos porque no te salga a su tío esta vez…
- Eso ni lo digas – protestó Yamato metiéndose en la conversación-. Déjate… Que es mejor que el único parecido que pueda tener con mi rama de la familia sea el físico porque sino…
- La verdad es que entre los dos dais para poner unos cuantos problemas de genética. Cualquiera diría que los rasgos del padre son raros, pero los de la madre… - comentó el médico, divertido-. Y ahí tenemos la prueba… A ver con qué nos salís ahora…
Era bastante probable que volviera a heredar los rasgos más comunes de Yamato, solo había que ver al resto de la familia también. Y, a no ser que en su época más joven el jefe de su hermano hubiera tenido el cabello del mismo color que Sora, ni siquiera era capaz de adivinar de dónde le podía venir a ella. Sonrió, divertido por sus propios pensamientos antes de volver a la realidad.
- ¿Y a ti qué te parece? – escucharon como Koushiro le preguntaba a la niña.
- Yo se lo pedí a papi… - asintió a la vez que hablaba.
- Y el pobre de papi no sabe cómo decirte que no a nada – dijo Mimi con la mejor de sus sonrisas irónicas volviendo a mirar hacia el rubio-. Muy bien, Yamato. Si es que si llego a saber que ibas a ser tan sencillo de manejar y que se te iban a ir de forma más eficaz los malos humores en vez de gruñirte en su momento le hubiera gruñido a una que yo me sé…
Sora se echó a reír al ver la cara que estaba poniendo él, entretenida con la conversación. Entendía que Yamato no fuera capaz de aguantar demasiado tiempo a Mimi, pero ella disfrutaba mucho de los puñales que se lanzaban mutuamente.
Jou siguió con la mirada a Sora unos segundos antes de girar la cabeza hacia Yamato, con el cual se había quedado sentado más calmado y lejos de los niños.
- Así que… ¿es seguro? – aprovechó, queriendo dejar bien claro aquello.
- Hablamos con la doctora de la otra vez – asintió-. Se lo puse de condición a Sora, creo que suena bastante lógico. Lo único que nos ha dicho es que tenemos que mantener más vigilado todo.
- Ya sabes que yo me ofrezco voluntario para lo que sea…
- Lo sé, lo sé – le hizo un gesto con la mano, tranquilizándolo-. Me refería a revisiones mucho menos espaciadas. Ahora que ya sabemos que Sora puede tener tendencia a alguna complicación si la vemos con tiempo suficiente se puede prevenir. Así que mira… Todavía no he digerido del todo la noticia, estoy disfrutando de ella únicamente. Pero a la vuelta de las vacaciones tengo que hablar con ella para organizarlo todo bien.
- Suena lógico – asintió-. Pero evidentemente no me ofrecía a ayudaros con eso. Sora ha tenido muy buena mano escogiendo a su doctora… Lo decía por si vuelve a encontrarse tan mal esta vez.
- Oh – lo miró-. Muchas gracias… - sonrió.
- Aunque poco creo que podría hacer ya que es algo que más allá de meterla en la cama de la oreja y taparla para que no proteste…
- Bueno, igual si se lo dices tú te hace más caso, con eso de que al médico hay que hacerle caso… - se rio-. Espero que no vuelva a pasar por eso. Las hormonas ya las tiene hechas un caos…
- ¿Por qué? – divertido por la cara de resignación del rubio no pudo evitar la pregunta.
- Me olía el embarazo… En cuestión de minutos ha pasado de un extremo a otro de humor pasando por todos los puntos intermedios, Jou. Y es Sora… Eso sí que no es normal en ella. Te lo puedo resumir en que el otro día me echó al sofá y al poco volvió a buscarme porque no quería dormir sola.
- Te esperan unos meses entretenidos entonces… - echándose a reír sin poder evitarlo por la última confesión de él, notando como se le acababa uniendo-. Pues… mira, mi más sincera enhorabuena. Que sé que los dos queréis mucho otro pequeño por casa. Se os ve ilusionados.
- Mucho – asintió-. Gracias, Jou.
- Tonterías…
Viendo por el rabillo del ojo pasar a Aiko correteando la cazó, cogiéndola en brazos para dejársela sentada encima, haciendo tiempo que no había tenido oportunidad de verla.
- ¿Así que estás contenta?
- ¡Si!
- Oye… no se lo digas a tu madre, que me pega, pero si vas a revolver en mi maletín de trabajo igual hay algo para ti… - entretenido porque nada más decir aquello los ojos de la niña se abrieran de par en par, la soltó para que pudiera salir corriendo para revolver-. No es otro peluche – dijo antes de cruzar una mirada con Yamato.
- Más te vale, porque creo que voy a irme a dormir yo al garaje para tener donde meterlos – bromeó.
- Podría ser… - divertido por ver cómo arqueaba una ceja, se echó a reír-. No, de la que compraba unas cosas para el mío le compré un par de dulces para ella navideños…
- Vale, con Aiko también funciona eso… Y con la madre también.
Natesgo: venga, como siempre, os contento lo que tengo atrasado de contestar. Hoy tengo otra tarde preeeeciosa, así que aprovecho que ahora tengo algo de tiempo. Lo primero de todo decir, que si te pitan los oídos estaba mañana no es por tu culpa, pero es que llevo todo el día acordándome de toda la ristra de profesores de este país porque les están dando las notas y cada vez que me llega un boletín me pongo a ladrar que me tienes que estar escuchando hasta tú jajajaja
Esta vez no ha sido posible esconder el embarazo porque al tortuguita está ocupada pregonándolo por el mundo al igual que su padre. Así que ahora para evitar problemas pues ya aprovechan y se lo cuentan a todo el mundo porque sino van a enterarse como no deben y seguro que no tienen gana de aguantar más dramas. Y Aiko saliendo a la defensa de su padre porque Mimi se mete con él era algo necesario jajaja Al igual que defiende a Gabumon de Dai, cada uno tiene su moscón.
Y me voy a seguir contestando a las carreras que a este paso todavía no me da tiempo a actualizar... ¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: aaaaaaaains vecina, si es que si no ando a las carreras no me quedo contenta jajaja
He sacado a Mimi por fin que hacía siglos que no sabíamos de ella jajaja Pero tú me entiendes, que tenemos más o menos el mismo concepto de ese personaje y yo cuando tengo que escribirla lo paso hasta mal.
Koemi ya vive demasiado acostumbrada al día a día de "los que tiene en casa". Seguro que tardó muy poco en darse cuenta cuando volvió Yamato de que iban a ser uno más en el matrimonio aparte de la pelirroja. Pero bueno, por los FB sabemos que Taichi sí que le había hablado de él, así que tampoco debería de extrañarle demasiado lo que pudo ver por aquel entonces. Ahora ya vive con ello y parece estar bastante contenta con ello. Se ríe, peo sí, es exactamente lo que dices, en caso de que ve que puede hacer falta para lo que sea ella sería la primera en aparecer más que encantada. Que yo me intento poner en la piel de ella conociendo a Taichi y es que vería aparecer a Sora y me pondría a morder más que con las notas de mis alumnos jajajaja Sería un frente curioso de explorar también.
Y ahora ya se han enterado el resto de gente cercana del grupo, que los demás tampoco son tan pieza clave. Ahora Mimi ya puede ir a gritarle a Takeru y a Taichi que se han vuelto a enterar primero que ella de que viene otro nene, aunque seguro que Aiko los defiende a ellos dos también... Y te digo lo mismo que a Nat, que me voy a recoger porque entro a las 4 y ya se me está haciendo tarde.
¡Un bico grandote!
