- Ten cuidado, no te vayas a caer – le dijo Yamato a la niña mientras que dejaba que fuera unos pasos por delante de ellos mirándolo todo a su alrededor.
Una de las primeras paradas que habían hecho después de comer había sido casi que obligatoria. En Hakone estaba el museo de cristal veneciano y éste era conocido por colocar elementos navideños en aquellas fechas, incluido un árbol de cristal gigante que hacía las funciones de árbol de Navidad.
Más allá de que aquel lugar entrara dentro de aquellos que le gustaba visitar a él, tranquilos y sin aglomeraciones, había pensado en que a Aiko le iba a gustar verlo. Ya desde la primera vez que la habían llevado a ver las luces de Tokio se había quedado hipnotizada mirando hacia un lado y hacia el otro. Y ahora, un par de años más tarde, ahí la tenían, haciendo exactamente lo mismo seguida ahora de los dos digimon para evitar que se pudiera caer.
- Fíjate que no tengo recuerdos de haber venido por aquí nunca – comentó Sora mientras que lo alcanzaba tras haber estado sacando unas fotografías.
- Yo tampoco, pero bueno, ya sabes que Google y yo somos amigos. Se nos da muy bien funcionar.
- ¿También tienes discusiones matrimoniales con él? – no pudo evitar el comentario haciendo referencia de forma indirecta así hacia Taichi.
- De las mejores – y no mentía. Divertido, esperó a que llegara a su lado y sonrió al ver como colaba su mano dentro del bolsillo de su abrigo en donde tenía guardada la suya, girándola así para dejarla cogerlo sin sacarla de dónde estaba-. ¿Por el momento te gusta?
- Claro que me gusta – sonrió, acercándose algo más a él-. Y a la tortuguita yo creo que más. Aunque se nos va a perder en la cama tan grande que tiene para ella sola.
- Mejor, que el día que se le quede pequeña la cama que tiene ahora en casa voy a ser yo el que monte una buena pataleta.
Sora sonrió, sabiendo a lo que se refería. Incluso por aquel entonces Yamato seguía dejando su mano encima de la niña y quedarse entretenido comparando entre ambos. Sin duda alguna, y por desgracia, hacía ya tiempo que no la abarcaba por completo como le gustaba hacer cuando era un bebé, aunque se las seguía arreglando de una forma o de otra. Sin duda, de los dos, el que peor llevaba ese tema era él. Dejó apoyada su cabeza en su hombro sin darse tan siquiera cuenta, quedándose así vigilando los movimientos de la niña.
- ¿Estás cansada? – le preguntó al darse cuenta de su gesto.
- Un poco – admitió-. Pero tranquilo, cuando volvamos puedo apoderarme un rato de la cama o el sofá.
- Puedo aprovechar para bañar a Aiko, que por la mañana no nos daba tiempo. ¿Qué te parece?
- Puedo quedarme sola perfectamente, Yamato – dijo divertida-. ¿Por qué no te la llevas a chapotear un rato en la piscina interior que ya he descubierto?
- ¿Cuándo te ha dado tiempo a ti a eso?
- Conociéndote… Digamos que ya he ido buscando… - sonrió-. Aprovechad los dos y ya me quedo yo un rato echada. ¿Te parece bien?
- ¿Segura?
- Seguro que Gabumon se quiere quedar conmigo y evitarse acabar otra vez a remojo él también.
Se empezó a reír por el comentario de ella. Sin duda sabía por lo que lo decía y la propuesta de ella le parecía bastante bien. Ahora solo faltaba que Aiko quisiera irse con él. Parecía que había sacado la misma afición que su padre por el agua, pero últimamente no se quería escapar del lado de Sora de ninguna de las maneras.
- ¿Y cómo hacemos si la tortuguita decide que es ella la que se tiene que quedar cuidándote?
- Dirás cuidándome a mí y al nene chiquitín – contestó tras unos segundos observándola-. En ese caso, si te portas bien, te dejo que te eches con nosotras y que la ayudes. Se te sigue dando muy bien hacerme de almohada.
- Bueno, para algo tenía que servir yo en esta vida – y aunque estaba claro que estaban bromeando, tampoco sería una afirmación de la que se arrepentiría de hacer. Bajó la cabeza hasta dejar un beso en su cabello.
- ¡Mami!
Volvieron a la realidad al escuchar a la niña, la cual volvía a las carreras hacia donde ellos estaban para buscar a su madre, a la cual, seguramente, querría enseñarle su último descubrimiento y que sin ningún problema dejó que la cogiera de la mano para poder ir tras sus pasos dejando algo atrás a Yamato. El rubio se quedó observándolas unos segundos con una sonrisa en los labios antes de echar a andar también tras ellas para ver cuál había sido el descubrimiento de Aiko.
- Con lo rancio y aburrido que te gusta fingir ser este sitio es bonito – la voz de Gabumon lo distrajo, haciendo que bajara la cabeza hacia él.
- ¿En serio? ¿Se me sigue acusando de lo mismo?
- De fingir serlo – sonrió.
- Bah – negó con la cabeza-. ¿Te gusta el sitio? – esperó a ver como asentía, devolviéndole la sonrisa, optando por dejarles algo de espacio a Sora y Aiko, aprovechando para quedarse mirando hacia el digimon-. ¿Qué te ha parecido la noticia?
El digimon detuvo sus pasos, quedándose mirando hacia el rubio en silencio unos segundos, intentando terminar de darse cuenta de lo que le estaba preguntando. No tardó demasiado en caer en lo que se estaba refiriendo.
- Claro que sí – contestó-. Yo pensaba que lo mejor que te había pasado había sido volver a cruzarte con Sora, pero luego llegó Aiko y cambié de idea. Ahora que vamos a ser uno más, te va a venir todavía mejor.
No podía más que darle la razón en todo lo que había dicho, ya que, era la simple y llana verdad. Posiblemente fuera la combinación de todo, pero nadie iba a poder negar que si echaba la vista una década atrás no podía haber un contraste más drástico entre lo que era y lo que había sido su vida. Estaba seguro de que ni siquiera su hermano iba a se capaz de llegar a semejante conclusión por su cuenta.
- Oye, ¿y cómo os las vais a arreglar ahora que tenéis que vigilar a Sora y a Aiko? – desvió ligeramente el tema, riéndose por lo bajo la ver la cara del digimon-. ¿No lo habías pensado todavía? La otra vez las tenías en pack para venderme malamente y pasar el día detrás de ella, pero ahora…
- Podemos turnarnos… O puedes convencer tú a Sora para que se quede más en casa por las mañanas y así las podemos vigilar a las dos.
- ¿Qué yo convenza a quién para qué? Sí claro, y luego me manda a mí a dormir al sofá por paranoico… - se agachó para cogerlo y así caminar con él para intentar alcanzar a las otras dos-. Os podéis entretener en turnaros y…
- ¿Tú crees que va a volver a pasar enferma los primeros meses? – preguntó el digimon tras unos momentos de silencio.
- No estuvo enferma, es normal en un embarazo, ¿sabes? Solo que a ella le afectó más fuerte. Y… espero que no. Lo pasamos todos bastante mal, aunque ahora que ya lo sabe más gente seguro que tenéis que pegaos con ellos para ver quién les hace de niñero.
- Yo dejo entrar a Toshiko y a los demás les enseño los dientes, tú no te preocupes. Y a tu madre…
- ¿Y a mi padre no? – arqueó una ceja.
- De alguna parte te tienen que venir las histerias… A tu padre y al de ella los podemos usar para hacer la compra.
Como respuesta a las palabras de él el rubio se echó a reír. Tampoco podía decir nada ni hacer otra cosa que no fuera darle la razón. Sonaba como un buen plan, aunque esperaba no tener que llegar a aplicarlo. Buscó a Sora con la mirada, quedándose distraído. Esperaba de verdad que no volviera a pasarlo tan mal como la otra vez, dejando de lado sustos más graves, ya que estaba seguro que si le había costado recuperarse de todo había sido por esos terribles tres meses que había pasado. Tenía que haberle pasado factura sí o sí hasta el punto de que cuando por fin su cuerpo había querido volver a la normalidad, le había entrado una anemia que la había dejado en cama un par de días. Y aunque sabía que en el fondo eso no era grave y que tenía fácil solución y explicación, no estaba moralmente preparado para ello. Lo había dicho muchas veces, a él que le echaran encima lo que hiciera falta, pero que a los suyos no se los tocaran de ninguna de las formas, porque no servía para sobrellevar situaciones de ese tipo en las que no podía hacer absolutamente nada más que sentirse inútil.
- ¡Mira papi! – la voz de la niña lo devolvió a la realidad, dándose cuenta de que estaba señalando hacia el famoso árbol del museo.
Sonrió a modo de respuesta, terminando de alcanzarlas sin haber soltado todavía al digimon, optando por dejarlo ahí mientras que se quedaban apoyados en la barandilla también para poder verlo. Sin duda llamaba la atención ya que a pesar de estar completamente decorado con los adornos navideños se podía ver a la perfección que estaba hecho de cristal. Entendía que a la niña le hubiera llamado tanto la atención.
- Ese no nos va a entrar en el salón… - acabó por decir, escuchando como Sora se reía.
- ¿Te gusta chiquitina? – le preguntó a la pequeña.
Pudieron ver cómo asentía, no tardando demasiado en volver a echar a corretear. En ese momento el rubio aprovechó para posar al digimon en el suelo y que fuera tras los pasos de la rubia, quedándose él unos segundos más mirando el panorama desde allí.
- ¿Estabais de conspiración? – le preguntó Sora, devolviéndolo a la realidad.
- Estamos negociando sobre a quién va a dejar entrar en casa a acosarte y a quien no.
- ¿Ah sí? – arqueó una ceja, divertida-. ¿Y habéis llegado a una buena conclusión?
- Tu madre y la mía tienen permiso, al resto dice que les enseña los dientes porque son unos pesados.
Su respuesta provocó que se echara a reír abiertamente a sabiendas de que era totalmente sincero y que la respuesta de Gabumon también. Siguió al rubio con la mirada notando como se acercaba a ella para rodearla con los brazos desde la espalda, quedándose así observando el panorama con la cabeza sobre su hombro. Sonrió al notar como las manos de él se iban directas hacia donde dentro de algunos meses se vería una curva marcada. Se acomodó entre sus brazos, girando levemente el cuello para darle un beso en la mejilla.
- El sitio es precioso y la pequeña está encantada. Muchas gracias – le murmuró.
- Sigues ganando tú con tu regalo de esta Navidad – giró levemente el cuello para poder rozar con su nariz el cuello de su esposa.
- ¿No habíamos quedado ya en que eso es cosa de los dos debido a tu gran sacrificio y aplicación en los temas importantes?
- Y te demuestro encantado todo lo que me puedo aplicar con ello cuando tú quieras – contestó de forma automática jugando con su tono, dándose cuenta perfectamente del escalofrío que había provocado en ella.
- Haz el favor de ir a ver si tu hija no se resbala correteando por ahí, venga – se revolvió provocando que el rubio empezara a reírse.
Empezaba a tener ganas de quedarse a solas con ella, pero iba a dejarla descansar un rato. El plan de aprovechar para llevar a Aiko a chapotear un rato cuando volvieran le parecía muy acertado. Ya tendría tiempo más tarde para poder dedicarle todas las atenciones que quisiera.
Natesgo: sí, debía de estar por ahí abanicándose con el calor. Aunque el de la vecina también ha tardado en aparecer. Si es que últimamente tiene mucha manía. Yo ya los que dejo por ahí estoy hasta pendiente de si llegan o no porque oye, me da rabia que la página ande haciendo la puñeta.
Aiko la pobrecito está alucinando con tanta nieve y todo lo que ve. Que es muy pequeña y debe de ser la primera vez que ve algo así o que al menos tiene recuerdos de ello. Como para no emocionarse, si de repente cae aquí una nevada yo sería la primera en fangirlear por aquí también, no la puedo culpar.
Y sí, precisamente escogí Hakone por eso, porque vi que era un sitio conocido por esos temas. Y, creo que ya he dejado claro varias veces que a Yamato - dejando de lado las cosas no aptas para menores - es un aficionado de esas cosas, así que, era de esperar que eligiendo él fuera a ser algo de ese estilo. Solo te diré que puede que tenga intenciones de varios tipos diferentes con el tema del agua... cofcof
¡un besito de tortuguita y no te ases!
ElenaAA23: yo creo que fue cosa de un día de diferencia y por eso le apeteció subir uno y no el otro. Pero bueno, ya ha aparecido todo. A ver si no la lía de nuevo, al menos no en un periodo corto de tiempo, que ya sabemos cómo va esto.
Jajajaja P/Biyomon no tiene mucho filtro. Nunca sabremos si es maldad o que simplemente le salen solas, pero si de ella dependiera el rubio se iba a pasar unos cuantos dias de colorines por culpa de ella. Que Gabumon es más de pasar de todo, pero ella no tiene mucha pinta jajajaja Y a saber las que habrán tenido en el pasado. Creo que ya he hecho referencias de cuando se mudó Sora a Tanegashima y posibles cosas que podrían haber escuchado jajajaja
Y sí, estos dos un día se van a matar el uno al otro de un subidón de azúcar, pero bueno, parece que por el momento de lo que tienen ganas es de quedarse solos y poder aprovechar a sus cosas. Que a ver, es que normal, si tienes a ese por ahí rondándote y para encima las hormonas revueltas pues buena suerte con llegar a casa más o menos de forma adulta, seria y con una nena de dos años rondando. Yo admiro a esta mujer sí jajaja
¡Un bico grandote vecina!
