- ¿Sabes que es lo mejor? Que aquí solo estoy invitada por el organizar y no hay nadie pendiente de lo que hago o dejo de hacer… - murmuró divertida mientras que echaba la vista a su alrededor antes de volver a posar la mirada en Taichi sonriéndole-. Bueno, al menos dentro de lo que cabe…

- Sigue protestando, sigue… Ya te dije que aunque tengas a Yamato en Tanegashima estos días estando yo por aquí no te iba a dejar venir sola. Ni que fuera además la primera vez que te acompaño a algo de esto.

- Sí, pero porque antes me usaba de excusa para que te presentara a alguna de las modelos – dio un paso hacía él, señalándolo acusadoramente con el dedo-. Ni mirar para ellas ahora, ¿queda clarito?

- Jamás – divertido, echándose a reír alargó la mano para coger aquella con la que lo estaba señalando-. Que luego tengo que ir a dormir a vuestro sofá.

- Tranquilo, yo creo que te hace hueco Aiko en su habitación entre los peluches – divertida apartó la mano para poder girarse hacia uno de los camareros que pasaban ofreciendo bebidas, aceptando un zumo y esperando que él cogiera lo que quisiera.

Normalmente, cuando se daba la ocasión y quien le ofrecía algo para beber era algún conocido, disfrutaba rechazándolo y diciendo el motivo por el que lo hacía. Aquella vez únicamente se limitó a sonréir para sí misma.

- ¿En qué has quedado con tus suegros?

- Pues… En que no tenía ni idea de cuándo iba a llegar y que mañana ya me pasaba a buscar a Aiko. Ahora tendré que pelearme con ellos para que me la devuelvan…

- No los culpo… Aunque yo sigo insistiendo en que tendríamos que haber buscando dónde pasar la noche aquí.

- Taichi, que estamos a cosa de una hora de Tokio…

- ¿Apostamos? – divertido, acercó su copa a la de ella para poder chocharla-. Dentro de un rato hablamos…

Divertido se llevó la copa a los labios. La tenía perfectamente calada y sabía que iban a tener en cuestión de poco tiempo el drama de que se estaba muriendo de sueño a la vez que fingía que no lo tenía. Y él, no estaba demasiado por la labor de tener que volver conduciendo, sobretodo porque hacía ya un rato que no estaba teniendo cuidado para ello y ni loco iba a hacerlo. Había sido más previsor que ella y había estado mirando lugares en los que quedarse dada la situación que iban a acabar teniendo. Luego ya tendría todo el tiempo del mundo para reírse de ella al día siguiente de la que volvían.

- ¿No quieres ir a saludar a nadie? – le dijo al volver a verla atenta a las caras que había entre la gente.

-Sí, sí, tranquilo… Lo que pasa es que todavía no he visto a quien me interesa. Tampoco te creas que sociabilizo demasiado con la demás gente de mi entorno. No todos son como Andrew… - arrugó ligeramente el gesto.

- ¿Por? ¿Son todos una panda de repelentes competitivos? De eso hay en todas partes… Todavía hay quien no da nada por los derechos de los digimon y que me mira mal por tener el puesto que tengo. Pero bueno, para eso seguro que me dejas robarte la frase…

- ¿Qué frase?

- La de que tengo un dinosaurio en casa… - dijo mientras que se encogía de hombros.

Echándose a reír automáticamente por sus palabras no pudo más que imaginárselo con el aspecto que solía llevar al trabajo, intentando aparentar la mayor seriedad que podía tener y saliendo con aquello. Sobretodo si el que salía detrás de él era Agumon, que, en cuyo caso, seguramente lo haría para decir comida.

- Deja de reírte de mí – le dijo alargando el brazo entonces para pincharla en el costado.

- Ten cuidado, Yagami, no te me acerques tanto, no vaya a ser que te vea alguien y luego salgamos en primera plana en la prensa mañana – dijo divertida antes de encontrar por fin entre la gente al organizador del acto-. Ahora pórtate bien que tengo que hacer de diseñadora importante.


Había ido al baño, dándole así tiempo a la pelirroja a que pudiera atender sus compromisos. Ciertamente, él no pintaba nada allí, pero, como todavía estaba con los mareos había insistido en acompañarla para que no fuera sola y no tener que volver loco a toco el mundo intentando cuadrar agendas. Hacerle compañía era motivación suficiente como para haber ido hasta allí. Aprovechó a colocarse bien la ropa, dejando bien colocada su chaqueta y los cuellos de la camisa. Aquel aspecto, que en su día le habría provocado hasta sofocos, era lo más informal que se había podido vestir desde hacía una buena temporada. Aquello le hacía hasta gracia, especialmente si echaba la vista hacia atrás.

Terminó de colocarse bien antes de salir tranquilamente de allí, de nuevo queriendo darle el tiempo suficiente a Sora para poder terminar de cumplir con los saludos que debiera. Se quedó observándola desde lejos, siendo sencillo poder dar con ella ente el gentío. Su cabello seguía llamando la atención. Se quedó apoyado en una columna, observándola así, atento a la figura de ella como si esperase ver algún cambio, sin ser capaz de notar nada todavía, aunque quizás el atuendo de aquella noche fuera el motivo.

Sonrió al ver que se había dado cuenta de que la estaba observando, no tardando en llegar hasta donde estaba él, quien no pudo más que arquear una ceja en el momento en el que la vio cambiar de expresión, dejando de disimular.

- ¿Te pasa algo? – le preguntó.

- Me estoy mareando un poco… - confesó.

- ¿En serio?

- Sí… ¿Te importa acompañarme fuera?

- ¿No tienes el teléfono contigo? Estuve haciendo tiempo para dejarte saludar a la gente – adelantándose un paso hacia ella, se colocó a su lado para rodear su cintura con el brazo rápidamente.

- Tampoco es tan grave – refunfuñó por lo bajo-. Solo necesito algo de aire…

Negando con la cabeza, echó a andar al lado de la pelirroja con suavidad. De la que había ido al baño había visto uno de los accesos laterales al lugar, por lo que podrían ir hasta allí y que así le diera el aire a ella.

- ¿Te voy a por la chaqueta? Bueno, no, yo no te dejo sola. Espera un momento – rápidamente se quitó su propia chaqueta ya que, a pesar de que tampoco iba demasiado abrigado, de los dos, ella era la que estaba más expuesta-. ¿Ves? Como para haberte dejado venir sola… Si es que ya te tenemos calada todos del anterior embarazo… - habló con ella caso como si estuviera hablando con Daigo colocándole bien la chaqueta por encima de los hombros-. No te me vayas a desmayar ¿eh? No necesito un infarto gratuito otra vez.

- No… Cuando lo ves venir no tiene tanta gracia – sonrió ligeramente-. Vas a coger frío – protestó porque le hubiera puesto su chaqueta-. Solo es un mareo leve, te lo prometo. Un poco de aire y se me pasará.

- Bueno, pues toma el aire todo lo que quieras – abrió la puerta, dejándola pasar a ella primero.

Esperó a que saliera, acompañándola. No era una noche demasiado fría tampoco, por lo que se limitó a seguirla hasta la barandilla de las escaleras en la que se había apoyado, quedándose unos pasos por detrás, sin terminar de fiarse de que no fuera a ir a más el mareo.

- Estás algo paliducha, Sora…

- Déjame, de verdad, solo necesito aire. Cuando se me pase te prometo que nos vamos, ¿vale? Pero ahora mismo no sé yo si voy a poder ir a ninguna parte.

- Uy sí, menudo problema… - cedió, a pesar de todo, caminando hasta quedar detrás de ella, a su espalda, rodeándola así con los brazos para que pudiera apoyarse. No se terminaba de fiar de que no se le fuera a ir de repente al suelo, así ya no tenía pérdida-. No creo que esto te vaya a suponer ningún trauma, pero, también te vendría bien comer algo.

- Bueno, no te pases ¿eh? Que los mareos suelen ir acompañados de nauseas y ahora mismo no quiero pensar tampoco en la comida – cerró los ojos, agradeciendo el tenerlo de apoyo y pudiendo así acomodarse mejor.

- Doña "yo no necesito compañía" – murmuró por lo bajo, casi que divertido, asegurándose de tenerla bien cogida por si acaso.

Sin duda, cualquier que pasara por ahí pensaría que la imagen que tenía delante era cuanto menos curiosa, pero, no entre ellos, ni el entorno que tenían. Y, desde que por fin parecía que Sora había dejado de preocuparse de los estrictos cánones de comportamiento social de aquel país tampoco era tan extraño de ver. Quizás en aquellas circunstancias fuera porque ella se hubiera mareado, pero tampoco sería complicado encontrarse con una escena entre ellos de aquel tipo.

- Vas a coger frío – le repitió al cabo de unos segundos en silencio.

- Pues me aguanto – le contestó-. ¿Estás mejor?

- Sí…

- No cuela – contestó-. Ese sí me lo conozco yo y tienes la misma credibilidad que Daigo cuando le pregunto si tiene la culpa de haber roto algo.

La pelirroja se echó a reír por sus palabras sin poder evitarlo. Realmente sí que se estaba encontrando mejor, por lo que no quería tampoco alargar demasiado el tiempo fuera. No quería que él acabara cogiendo catarro por su culpa. Los mareos que estaba teniendo durante aquel último mes estaban siendo mucho más leves de lo que habían sido en el primer embarazo. Y, sin duda, estaban durando mucho menos.

- No te preocupes, ¿vale? Además, si nos vamos ya me quedo sentada un rato en el coche así y cuando lleguemos seguro que se me ha pasado.

- Vamos a ver, ¿de verdad me estás diciendo en serio que te ha pasado por esa cabecita pelirroja tuya que vas a volver a casa hoy? No. Ni mucho menos te voy a dejar en casa sola si te me andas mareando. Tú y yo nos quedamos a pasar la noche aquí y punto. Tú no vas a conducir, y no sé si te has fijado, pero yo tampoco me he preocupado mucho de ser yo el que lo haga…

- ¿En serio? – giró la cabeza hacia él.

- Hombre, claro… Tú vas a cenar algo, preferiblemente en el hotel ya tranquilamente por si te sienta mal y te vas a meter en la cama. Te dejo llamar al rubio rancio ese, pero tampoco te vayas a motivar demasiado.

- ¿Seguro que no te importa que nos quedemos a pasar la noche aquí? ¿No te dirá algo Koemi?

- A ver, que tú te empeñaras en ir y volver en el día no quiere decir que el resto no te tengamos calada y ya contáramos con que, en tu situación, te fuera a entrar el sueño y que ya lo tuviera comentado con ella e incluso buscado el lugar. Así que… Hazme el favor.

Se empezó a reír al ver la cara que ella le ponía. Le hacía gracia la facilidad que tenía para dejar de lado todo el aspecto de persona seria y adulta cuando se veía que no tenía por dónde salir y que llevaba todas las de perder en temas como aquel. Estaba seguro que era de quién había aprendido aquellas expresiones Aiko, y él, agradecía ser de los pocos que se las conocía.

- Vale, tú ganas, Yagami. Pero con una condición…

- ¿En serio? ¿Todavía vas a intentar negociar?

- Sí… Que nos vamos ya porque no quiero que cojas frío. Te prometo que no me voy a desmayar de la que no miras – alzó las dos manos para que viera que tenía los dedos extendidos-. Mira, no estoy cruzando nada, te lo prometo…

No consiguió mirarla serio para fingir como si se lo estuviera pensando, echándose a reír automáticamente, teniendo que aceptar la negociación que ella le proponía. Sin duda, había recuperado algo más el color de la cara y esa era buena señal.

- Tú ganas… Pero, por si acaso, te me quedas sentada mientras que voy a por los abrigos de los dos, ¿queda claro?

- Que sí…


Natesgo: buena, nada, debe ser que la página se pone en huelga los fines de semana y los lunes llegan las review.

Hombre, no es hacer de las mías, es un embarazo normal y corriente, vamos a ver jajajajaja Que tampoco la vamos a poner entre algodones y sin queja alguna. Con la de niñeros que tiene, eso no le supone ni medio problema, que cuando quiere darse cuenta los tiene detrás haciendo cola a ver quién de todos ellos va a vigilar que ni se despeine la pobre mujer.

Pero bueno, ya sabemos que de entre todos los acosadores, una vez que le quitamos a Yamato se la ecuación, el siguiente en la lista tiene un sensor para cuando nota que tiene que ir a hacer de mejor amigo cansino jajajaja Pobrecito él, que está más que encantado de irse de niñero para vigilar que todo esté en orden y mira tú por dónde que al final sí que ha hecho falta que se fuera de perrito faldero.

Y es que lo de ESDLA con las descripciones es el caso más sonado, peor ya te digo que en el caso de G.R.R. Martin puedo decir que me he llegado a perder algún que otro dato importante por saltarme 5 páginas porque el tío está describiendo hasta el bordado de las enaguas de la prima de la amiga de alguien que ni siquiera está en escena. Y a mí sinceramente, esos datos... pues me aportan muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo - saca el cartel de ironía-. Ejem.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: la nena la pobre estaba que no sabía muy bien si estaba viendo las cosas o las estaba soñando, pero bueno, pobrecita. Y sí, exacto, lo que dices tú, por el otro lado estaba el rubio intentando comportarse con el tema de los lacitos, que seguro que si lía alguna por ponerse algo más bruto de la cuenta, le dan con el kimono en la cabeza.

Y supongo que te habrás dedicado a fangirlear con este capítulo, porque ya tenemos a estos dos siendo ellos. Ella en modo cabezona con que "está bien" aunque tenga toda la razón porque solo es un mareo y no es el fin del mudo y él en modo neurótico porque "OMG se ha mareado" jajajaja Si es que el día que le pase y tenga cerca tanto a Taichi como a Yamato es bastante probable que les azuce a B/Piyomon para que reparta picotazos a ver si la dejan estar en paz. Pobrecillos, es superior a ellos jajajjaa

Y ya, ya me voy a seguir haciendo de setita, no me riñas. ¡Un bico grandote grandote!