- Sí, está bien. Ya te digo que la he traído al hotel y ya se le ha pasado.

Yamato estaba sentado en el sofá, con el teléfono en la mano, escuchando el parte informativo por parte de Taichi. Hacía un rato que él y Mai habían llegado a su casa. Al contrario de lo que había pasado siempre, había sido él quien habría ofrecido que se quedaran en su casa. Lo había hablado con Sora tiempo atrás y habían continuado escapándose al Sur cuando habían podido para tener el lugar en condiciones, cosa que Mai y Arata no habían podido hacer por el trabajo de él.

Habían dejado las bolsas de las cosas que habían estado comprando, principalmente cosas para las tres niñas y para el futuro bebé que venía en camino, encima de la mesa del salón y ahora Mai lo estaba mirando fijamente tras haber escuchado parte de la conversación.

- Me dijo que no había sido gran cosa cuando hablé antes con ella – habló.

- Sí, sí. Osea, se quedó un rato fuera conmigo y se le fue pasando. No ha sido tampoco nada grave, no te ha aligerado las cosas. Protestó un poco cuando le dije que nos quedábamos aquí, tal y como todos habíamos apostado… Pero bueno, sobrevivirá.

- Vale, pues no le digas que te he llamado a ti luego si no te importa…

- Tranquilo. Ya te hago yo de niñero por ahora, ¿mañana a qué hora llegas?

- Sobre las siete de la tarde, ¿por qué?

- Por echarle un ojo hasta entonces. Con la excusa de que seguro que Aiko y Daigo quieren jugar un rato la engaño fácilmente. Así que avísame cuando llegues y te digo dónde estamos.

- Gracias, Taichi…

- Sí, claro. Ahora vas a tener que venir tú a darme las gracias por cuidarla… Vete a dormir tú también, que el clima del Sur te debe de afectar a las neuronas.

- Vete a dormir tú…

- Oye – habló antes de que se pudiera cortar la llamada-. Estaba bastante lleno todo y al final solo había una habitación doble…

- ¿Y qué me quieres decir con eso?

- Pues que si no te importa…

- ¿A mí? Pregúntale a ella, a ver si no la vas a dejar dormir en toda la noche… - negó con la cabeza-. Claro que no me importa, es más, mejor. Si se encuentra mal otra vez… Créeme, ya la conozco y sé cómo se puede poner. Mucho mejor contigo al lado.

- Tú te has dado como cinco golpes en la cabeza…

- ¿A qué viene eso? – arqueó una ceja.

- Nada, venga, que me voy a subirnos la cena… Mañana hablamos.

Dando por termina la llamada, se despidió de él riéndose por lo bajo algo más tranquilo. Lo posó encima de la mesa, tardando unos segundos más en levantar la vista hacia Mai, la cual lo estaba mirando interrogante todavía.

- Sora, que se mareó y tuvo que ponerse en modo de niñero.

- ¿Está bien?

- Sí, sí. De hecho… La diferencia con el primer embarazo es abismal. Si le da un mareo se le pasa al poco tiempo y las nauseas no suelen ir a mucho más. Pero bueno, mira, al menos está con Taichi…

- Pues me alegro de que no la haya pillado sola.

- Sí evidentemente ella no necesitaba compañía ya lo sabes. Es más cabezona que tú y todo, fíjate lo que te digo.

- A ver Yamato… Está casada contigo, la pobre chica muy normal no puede ser… - se echó hacia un lado al ver cómo le tiraba uno de los cojines-. Agresivo…

- Te lo has buscado…

Se empezó a reír a la vez que ella de la tontería de turno. No podía negar que algo de razón tenía ya que hasta él ponía en duda a veces la buena salud mental de Sora para no haberlo mandado a paseo muchos años atrás. Pero no iba a tentar a su suerte queriendo indagar más en el tema.

- Estaba con Taichi has dicho, ¿no?

- Sí, ¿por qué?

- Esos dos se llevan muy bien, ¿verdad?

- Sí, de siempre – explicó-. Absolutamente desde siempre. Yo suelo decir que te llevo aguantando toda la vida, pero lo de ellos dos es de verdad. Siempre han dado pie a muchos malentendidos, pero, contando que yo tengo más o menos la misma relación con él no creo que te tenga que dar muchas explicaciones.

- No, puedo sacar mis propias conclusiones. ¿Me dejas contar el lunes en el trabajo que te he sonsacado que entre los tres estáis liados?

- Por favor, e invéntate detalles de los privados que esos son los que más les gusta escuchar…

No se echó a reír en aquella ocasión, sino que se quedó mirando hacia el rubio, confusa. En todos los años de su vida que lo había conocido, jamás hubiera esperado una respuesta de aquel tipo por parte de él. Siempre serio y cascarrabias, lo más esperable habría sido verlo irse tras pegarle un corte del estilo de que dejara de decir estupideces. No esperaría jamás que de repente le siguiera la broma.

- ¿Qué te pasa? Te has quedado seria.

- Quién te ha visto y quién te ve, maravilla rubia – se puso en pie, aprovechando para estirarse-. Oye, ¿no me piensas hacer la cena?

- ¿Yo a ti? ¿Te doy techo y para encima quieres que te dé la cena?

- Evidentemente…

Imitando el gesto de ella, se puso en pie también, caminando hasta colocarse a su lado, alargando el brazo de esa forma para cogerla y arrastrarla con él hacia la cocida.

- Yo te hago la cena, pero tú me vas a ayudar… ¡venga!


Llamó a la puerta antes de entrar, por si acaso, antes de introducir la llave en la puerta para poder entrar con la cena. A hora que habían llegado, no habían encontrado el restaurante abierto, pero sí que había podido coger algo para llevar. Se empezo a reír por lo bajo al ver que la pelirroja se había lavado la cara, recogido ligeramente el pelo para que no le molestara y que, con todo lo que se podría haber arreglado para el evento, se había sentado en la cama, casi como si estuviera en pijama dejando las piernas cruzadas la una sobre la otra, habiendo dejado los zapatos lo más lejos posible de ella.

- ¿Qué? – protestó dándose cuenta de que se estaba riendo de ella-. Y ya veremos cómo me las ingenio para dormir que te tengo confianza suficiente como para tener más variedad de opciones…

- Me lo creo, sí… - se acercó hacia ella, sentándose a su lado-. Nos he conseguido cena.

- Podíamos haber picado algo en la recepción…

- A ti te he cogido lo más suave que he encontrado para que no te siente mal, así que nada de "picar algo". Que por cierto, empiezas a tener una cara de sueño importante…

- No te lo voy a negar. ¿Qué me has traído?

- Pues… - le tendió la pequeña bolsa que traía, dejándola que empezara a sacar ella las cosas, posándolas sobre la cama para poder ver lo que era de cada uno.

Tenía hambre, se les había hecho tarde y ya hacía rato desde que habían comido y ahora le estaba pasando factura. Estaba segura de que aquello habia ayudado a que no se le revolviera más el estómago cuando se había mareado al tenerlo vacío. Distraída, siguió revolviendo entre la comida para poder sacarlo todo y empezar a cenar.

- Yo creo que la excursión no ha acabado tan mal – le dijo él al cabo de un rato mientras que terminaban de comer-. Lo que no sé es cómo vamos a hacer para que duermas algo más cómoda. No me voy a escandalizar, pero… Vas a tener frío.

- Taichi, déjame terminar de cenar, luego ya pienso algo con sentido… Si es que si me lo hubieras dicho pues mira, me traía algo para cambiarme y todos contentos.

- ¿Cómo que si te lo hubiera dicho?

- Sí…

- ¿Cuántas veces te dije que no hacía falta que volviéramos en el mismo día que podíamos pasar la noche aquí?

- Bueno pero…

- Mira… Mira… Que todavía te tiro de las orejas. Ponte a terminar de cenar…

Le hacía gracia lo fácilmente que se distraía la pelirroja en la última temporada, teniendo conversaciones como la que acababan de tener, saltaba a la vista que estaba mucho más distraída de lo que cabría esperar de ella. No creía que fuera a dormir muy cómoda con la ropa que traía puesta y la mejor opción que se le ocurría era poder dejarle algo él pero tal y cómo se habían dado las cosas, tampoco iba a estar muy cómoda. Se entretuvo en terminarse su cena, bajando la vista hacia ella.

- Creo que tengo en el maletero las cosas de entrenar… El otro día iba a ir y al final me pusieron una reunión y está todo limpio. Sí… Creo que tengo algo ahí que te puedo dejar.

- ¿Vas a ir ahora a por ello? ¿En serio?

- Sí, no te voy a dejar dormir mal a gusto. Así que si me toca pasearme otra vez, pues mala suerte…

Estaba seguro de que podía dejarle una camiseta y unos pantalones para que pudiera salir del paso. Además, iba a poder reírse de ella cuando la viera con semejantes pintas, porque, aunque no fuera la primera vez que algo así pasaba, hacía ya tiempo desde la última ocasión y, con el paso de tiempo, la diferencia entre uno y otro se había ido haciendo más notable y algo le decía que se iba a reír bastante al verla.

- Gracias por preocuparte tanto – le dijo devolviéndolo a la realidad.

- Sí, claro… Ahora me dirás que te acabas de enterar…

- No, idiota – le dijo-. Pero… me gusta dártelas de vez en cuando. Que con lo poco que pasas por casa desde hace una temporada seguro que estabas mejor ahí que haciéndome a mí de niñero.

- Bueno, si lo hago es porque me viene en gana. Considérate afortunada.

- Claro que me lo considero, y mucho – le sonrió-. Por mucho que os gruña cuando os da la histeria a todos conmigo, yo os lo agradezco de verdad…

- Será por algo que nos tienes a todos pendientes.

- Oye, que una cosa es cuando no quiero que os pongáis pesados porque me duele una uña y otra cuando tengo a un chiquitín rondando – posó la mano en su vientre- y sé que la cosa a lo mejor es más delicada por mis antecedentes.

- Sora – negó con la cabeza -. Lo decía por ti y por el aprecio que te tenemos todos… Algunos más que otros, si me permites presumir un poco. Pero no te me vayas a poner ahora a llorar que nos conocemos y esa cara ya me la has puesto más veces… Las hormonas a raya, por favor…

- Tonto…

- Sí, sí, lo que tú digas. Voy a bajar a por la mochila a ver si nos arreglamos – se incorporó, aprovechando el momento para revolverle el cabello para hacerla de rabiar.

- ¡Taichi! – protestó.

- Termínate la cena, venga, Y vete mentalizándote de que cuando suba te cambias y te vas a dormir…

Escuchando como resoplaba por lo bajo acabó por reírse antes de volver a coger la llave y metérsela en el bolsillo. Con un poco de suerte le salía bien la idea y tenía lo que necesitaba. Si ya tuviera algo más de ropa para poder dormir él algo más cómodo se iba a dar por más que satisfecho. Conociéndola como la conocía, podría haber sido algo más previsor y venir algo más preparado, pero le había dado el beneficio de la duda.

Negó con la cabeza, distraído con sus propios pensamientos, saliendo en una carrera a por las cosas, notando el frío de la noche.


ElenaAA23: seguimos con capis de los que te gustan, que la vida matrimonial puede ir a varias bandas con esta tropa. Y la pobre Sora que ya anda más que prevenida y ya sabe que es mejor que vaya ella y le cuente a su marido que se ha mareado antes de que vaya el marido del marido y se chive. Si es que tiene que quererlos y querer matarlos por pesados a partes iguales la pobre mujer.

Y mientras tanto Mai y Yamato en Tanegashima sin nadie que haga de mediador entre ellos. Esperemos que se sepan comportar y no acaben tirándose de los pelos que parece que ese camino llevan. Aquí en este caso lo único que podemos decir es que la piloto lleva toda la razón sobre quién ha visto al rubio y quién lo ve. Dejando de lado que siga siendo igual de vergonzoso que siempre, hay detalles que años atrás hubieran sido imposibles de ver en él.

Te dejo fangirleando vecina, que yo voy a ver si decido qué hacer hoy con mi vida porque el día se está riendo de mí. ¡Un bico grandote!

Nadaoriginal: me has acabado cazando, ¿eh? Jajajaja La verdad es que yo reconozco que son unos cuantos capítulos por historia, pero prefiero ir así con escenas sueltas y publicando más seguido que dedicarme a hacer cosas más largas y luego publicar una vez a la semana.

Sí, Aiko trama acabar con todos de un subidón de azúcar. La pobre, que además en contraste con el resto de la familia, ha salido demasiado adorable y un día se va a cargar a alguien del fangirleo. Pero bueno, si te digo la verdad, aunque no lo parezca, también sufro lo mío con esos episodios azucarosos, porque como te podrán decir por aquí la señorita de arriba y alguna que otra más, si no la lío no me quedo contenta.

Me alegro de que te haya gustado lo suficiente como para haberte metido el atracón para leer hasta la actualidad. ¡Mil gracias por tu review!

¡Un beso!