Sora se quedó con Aiko abrazada a ella. En el momento en el que había quedado a su alcance, la pequeña se había ido a las carreras a abrazarse a la barriga de su madre, con la excusa de que tenía que cuidar al bebé. No iba a ser ella la que le dijera lo contrario, dedicándose a acariciar su cabello mientras tanto levantando la vista de ella desde que había llegado.
- ¿Qué tal se ha portado? – preguntó por fin mirando hacia su suegra.
- De maravilla – sonrió-. No puede ser más buena, ya lo sabes.
- Pues ya se ha portado mucho mejor que la madre – dijo Taichi, el cual se había quedado con ellas para cumplir con la amenaza que había hecho el día anterior.
- Bah… No empieces, pesado. Así desde que salimos…
- Bueno, voy a tener que darle la razón. Si es que ya sabes que te mueres de sueño antes de la cuenta cuando estás embarazada – dijo Hiroaki volviendo con las tazas de té que había preparado para todos-. Nos acordamos todos perfectamente, te tenemos vigilada. Toma… - le tendió la taza.
- Gracias… - la cogió teniendo cuidado con Aiko-. Si ya lo sé, pero no quería que Taichi tuviera que pasar la noche fuera de casa que ya bastante lo hace por su trabajo.
- Uy sí, como si no lo hiciera gustoso – aceptó también el té, sonriendo a modo de agradecimiento-. Además, con la imagen que tenía esta mañana por la habitación merece la pena…
- Cállate Taichi – murmuró antes de bajar la cabeza y empezar a soplar su té.
Empezó a reírse por la contestación de ella, no queriendo entrar en detalles delante de quienes estaban, no tenía la suficiente confianza. Otra cosa hubiera sido si estuvieran en casa de los padres de ella, pero, delante de sus suegros, se iba a ahorrar los detalles sobre lo graciosa que podía estar con ropa que, definitivamente, no era de su talla. Se entretuvo en bajar la vista hacia Aiko, viendo que todavía no se había separado de su madre.
- Pero bueno, una acampada de vez en cuando no nos viene mal. Nada que no tuviera ya en mente conociéndola como la conozco…
- Ya… Se llevó un buen niñero con ella. ¿Y Yamato? ¿A qué hora volvía?
- ¿Papi? – Aiko levantó ligeramente la vista.
- Pues… tiene que estar al llegar según me dijo – contestó Sora-. Creo que nos viene a buscar aquí pero que iba a dejar a Mai en casa para que Arata no tuviera que andar dando vueltas con las niñas. Luego viene a buscarnos, cariño.
- ¿A los tres?
- Sí, a los tres – sonrió, entendiendo perfectamente que no estaba hablando de su padrino-. Oye, ¿quieres un poquito de té? Tu abuelo no me va a dar nada con teína, que ya lo tengo calado yo… Mira verás que rico está – sopló algo más la tacita antes de acercársela para que pudiera dar un sorbo.
- Es la infusión que te gusta – contestó Hiroaki sin molestarse en negar lo que ella le había dicho-. ¿Le echo un poco a ella?
- ¿Te apetece un poquito? – sonrió al ver como asentía-. Pues ale, corre con tu abuelo que te va a dar un poco – la ayudó a bajarse del sofá para que fuera detrás de Hiroaki, siguiéndola con la mirada hasta que desapareció detrás de la puerta de la cocina con él. Aprovechó ese momento para estirarse, arrugando ligeramente el gesto.
- ¿No te estarás mareando otra vez? – le dijo Taichi, dándose cuenta de su gesto.
- Un poco… Pero déjame, que estoy muy bien aquí sentada.
- ¿Estás mareada? – dijo Natsuko-. ¿Te abro la ventana?
- No, no, que sino va a estar muy frío para la niña. Estoy bien, de verdad. No estoy tan mareada como anoche que si no uso a Taichi de cojín igual hubiera tenido que levantarme del suelo.
- Tampoco sería la primera vez… - murmuró él-. Anda, tómate el té que seguro que te ayuda a que se te pase… - se quedó mirando hacia la pelirroja-. ¿Ves? Luego protestaba cuando insistí en ir con ella al evento – aquello lo dijo para Natsuko, sin apartar la vista de ella.
- Bueno, porque es un mareo, no el fin del mundo – protestó.
- Tengo que darle la razón a Taichi, así que deja de protestar y hazle caso. Yo voy a decirle a Hiroaki que entretenga a Aiko con alguna de las galletas que no se terminó antes – dijo antes de salir hacia donde había dicho, deteniéndose a mitad de camino al escuchar el timbre de la puerta-. O igual no…
Cambió el rumbo de sus pasos hacia el recibidor, apartándose con cuidado al escuchar los correteos de Aiko, adivinando perfectamente quién era el que acababa de llegar. Sin duda aquello también serviría como entretenimiento para la pequeña, ya que no tuvo más que comprar que era su hijo por la mirilla, abrir y ésta se lanzó hacia su padre para que la cogiera.
- ¡Papi!
- Hola tortuguita – se agachó a cogerla nada más escuchar que abrían, imaginándose que iba a estar al otro lado tras haber sentido sus correteos, levantándola en sus brazos y acercándosela para poder darle un sonoro beso en la mejilla-. Uy, vaya bien que hueles…
- El abu me estaba dando té – dijo, agarrándose bien a él con los bracitos.
- ¿Té? ¿Eso no es de mayores?
- Yo ya soy grande, tengo que cuidar del nene chiquitín…
- Anda, deja a tu padre entrar que sino vais a coger los dos frío – dijo la mujer, apartándose para que pudieran pasar-. Ya te llevo yo la maleta…
Agradeciendo el gesto de su madre y todavía sonriendo por las palabras de la pequeña, se adentró en la casa, fijándose en que los digimon estaban sentados no demasiado lejos observándolo y que en el salón estaban también tanto Sora como Taichi.
- ¿Sigues de niñero? – le dijo a modo de saludo.
- Evidentemente, te dije que me iba a quejar vigilando hasta que volvieras. Me da igual que esté acompañada que no…
- Anda Aiko, ven conmigo a la cocina a que tu abuelo te termine de dar la infusión y una galleta de esas que tanto te gustan – dijo Natsuko acercándose a ella y a su hijo.
- ¿Galleta?
- Una galleta, sí… - sonrió a la niña.
- ¿Puedo papi?
- Uy, ¿ahora me preguntas a mí eso? – se rio, dándose cuenta de que su madre estaba queriendo dejar a la niña un poco fuera de la ecuación, colaborando al pasársela-. Saluda al abuelo de mi parte… - esperó a que las dos hubieran desaparecido tras la puerta para girarse hacia los otros dos-. ¿Pasa algo?
- Estoy un poco mareada y parece que se ha desatado el fin del mundo – dijo Sora poniendo los ojos en blanco-. Estoy bien… Es solo un mareo, nada más – aclaró antes de que pudiera decir él nada.
- ¿Otro? ¿No es un poco tarde para que andes con mareos? – caminó por fin hacia ella-. Anoche y ahora…
- Yamato… Lo de los mareos y nauseas mañaneras es la peor mentira de la historia de las mentiras. Pero estoy bien, de verdad, solo estoy un poquito revuelta, nada más – levantó la vista hacia él, notando como caminaba hasta ella para sentarse a su lado-. Hoy no había tenido hasta ahora. Tienes al otro pesado de testigo, no miento.
Taichi se rio de fondo con las palabras de ella, asintiendo al tener que darle la razón. Habían tenido un día bastante tranquilo con ese tema, y ya la había visto mucho peor en otras ocasiones, por lo que contaba con que con un poco de tiempo se le fuera a pasar.
- Mi plan pasaba por secuestraros a cenar a casa, pero… Igual tenéis gana de olvidaros de todo y descansar un poco – habló-. Ya tendremos tiempo…
- Pues… Yo la verdad es que agradecería poder irme temprano a la cama – dijo ella, girando la cabeza hacia él-. Pero tampoco me importaría ir a ver a Daigo si cenamos pronto.
- ¿Segura? – comentó el rubio tomando asiento al lado de ella.
- Claro, si además el zoquete este ya ha avisado a Koemi para que cuente con nosotros. Y con la hora que es seguro que la pobre ya ha preparado algo… Así que podemos ir igual – contenta de que se hubiera sentado a su lado tras un par de días sin haberlo visto, se arrastró ligeramente para quedarse del todo pegada a su marido, dejando que su cabeza cayera sobre su hombro.
Yamato sonrió ante el gesto de ella, bajando la vista hacia ella, hacia esa imagen que tanto le gustaba del cabello pelirrojo contra su hombro. Permaneció así unos antes de volver a levantar la vista hacia Taichi.
- A mí me parece bien, sobretodo si ya has avisado a Koemi. Puede que tenga algo en la maleta también para tu versión en miniatura y no me importaría poder dárselo.
- Vale, pues entonces la llamo para confirmárselo y cuando queráis – señaló hacia Sora con la cabeza- podemos irnos.
Sin duda un poco de tiempo para que a ella se le pasara el mareo les vendría bien y luego ya podrían irse tranquilamente hasta su casa. Se había mudado también hacía una temporada y ya no vivía tan el centro, sino en un distrito mucho más cercano al lugar de trabajo de Koemi, haciéndoles la vida más sencillo a ambos. Y, sin duda la casa de los padres de Yamato, no quedaba precisamente cerca.
- Aiko – la llamó su madre para que llegara hasta donde estaban ellos, viéndola aparecer no tardando demasiado todavía con la galleta que tenía a medio mordisquear en la mano-, ¿quieres que vayamos a cenar con Daigo?
La pequeña giró la cabecita rápidamente hacia su padrino, quedándose mirando hacia él de forma rápida y no tardando en echar a correr hacia él para que la cogiera, dando así por respuesta a su pregunta, sonriendo al levantarla.
- ¿Quieres ir a ver a Daigo?
- Y a Koemi…
- Ya habéis oído, yo creo que no os queda más opción – dijo, mirando hacia los otros dos-. ¿Sabes qué? Voy a ir a ayudarte a recoger tus cosas para que podamos irnos primero, ¿vale?
Agradeciendo el gesto de él, sabiendo que lo que buscaba era darle algo más de tiempo a Sora para reponerse, Yamato lo siguió con la mirada hasta que desapareció por el pasillo, bajando entonces de nuevo la vista hacia la pelirroja.
- ¿Estás mejor ya?
- Sí… Y sino me termino de despejar de camino, no te preocupes. Anoche el pobre Taichi se fue al baño y justo fue cuando me mareé – explicó-. Estuvimos un rato en la terraza hasta que se me pasó…
- Bueno, con lo mal que lo pasaste con el primer embarazo no me voy a escandalizar porque te hayan dado unos mareos… ¿Has tenido nauseas?
- No… No del todo, pero anoche cené poca cosa por si acaso…
- Osea, que hoy por la mañana te has despertado muerta de hambre…
- No sé de lo que me estás hablando – dijo teniendo que reírse por lo bajo, levantando la vista hacia él para poder acercarse y darle un beso, el cual, debido a que tenían compañía, todavía no le había dado-. Anda, vamos de una vez, que no quiero que se os haga muy tarde…
- ¿Segura de que quieres ir?
- Sí, quiero ver a ese enano y de paso saludar a Koemi. Además, ya te digo que la avisó hace un rato y conociéndola seguro que ya habrá estado preparando las cosas para que vayamos a cenar – asintió-. Ya estoy mejor, prometido…
Divertido, negó con la cabeza antes de adelantarse para darle otro beso antes de ponerse primeramente él en pie y luego poder tenderle la mano a la pelirroja para que hiciera lo mismo, yendo a buscar a sus padres a la cocina.
Nadaoriginal: tú no le hagas caso a Elena ¿eh? Que me va dando mala fama sin motivo... EJEM. Jajajajaja ¿te parece normal? Que van por ahí avisando de que las lío... Dad gracias a que me corto un poquito y que consigo mantener las trastadas dentro de los límites de los que sé salir jajajaja Que si por mí fuera, la cosa se iba a atragantar pero no precisamente por el azúcar.
Yo creo que como mucho el único entretenimiento que le buscaría Sora voluntariamente a la periodista es hacer una buena maratón corriendo delante de Biyomon porque no la veo con muchos problemas para dejarla que por fin reparta esos picotazos con los que lleva amenazando desde que empezó la historia. Y por el otro lado seguimos teniéndola en modo cabezota con eso de que no necesita niñero. La verdad es que tienen que tenerla hasta las narices porque dudo que esta pobre mujer sepa lo que estar 10 minutos ella y a su aire hasta que haya pasado el embarazo bien pasado. Al menos solo es un reflejo de lo mucho que se preocupan por ella, sobretodo sus dos cansinos favoritos.
Espero que tengas muy buen fin de semana. ¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: es que sé de qué pie cojeas porque es por el que cojeo yo también jajajaja Que se nota lo mucho que nos gusta a las dos tener a Taichi en escena simplemente existiendo, pero, si además lo tenemos en combinación con su pelirroja favorita pues a ver quién es el listo que nos aguanta a nosotras dos fangirleando. Que el pobre más no se puede preocupar. Normal que hasta Aiko le tenga ya tanto cariño como el que le tiene, se lo gana él solito a pulso.
Y si tenía poco con un niñero acosador ahora le han salido unos cuantos más, que está claro que sus suegros no la van a dejar ni cinco minutos sin vigilancia tampoco y más si se les marea en casa. Si a eso le sumas a una nena que tiene que cuidar del nene chiquitín y que Taichi tampoco va a dejarla sola con tanta facilidad, pues normal que Yamato solo pueda llegar y unirse a la causa. Que a ver qué va a ser eso de que se les maree... Que lo que pasa es que por poco que sea un simple mareo seguro que todos se acuerdas de lo mal que se les ponía en el primer embarazo y no se fían de que la cosa no pueda derivar a esos extremos.
Haru aparte de que sigue teniendo a Sora en un pedestal, pues oye, ella que ha estado también viendo desde primera fila la última temporada de los Srs Tortuga y que además reconoce abiertamente que son su OTP pues no está demasiado de acuerdo en que una periodista venga de repente a rondar a Yamato, que por muy normal que sea eso porque al "pobre" solo hay que verlo, esta parece más insistente. Si le puede evitar un problema a Sora, pues bienvenido sea, que sus hormonas son todo un peligro.
Y voy a ver si preparo los trastos para la playa, ¿apostamos si me vuelvo a ir de malas pulgas por culpa de la gente? Aaaains, ¡un bico grandote!
