Yamato salió del baño con el uniforme ya puesto, quedándose completamente distraído al ver a la pelirroja aún dormida en la cama cubierta con la sábana ligeramente. Cuando volvió a al realidad, se acercó hacia ella para tirar mejor de la manta y cubrirla, no pudiendo quedarse observándola más de cerca, alargando la mano hacia su rostro para poder echarle el pelo hacia atrás. Le encantaba verla dormir tan bien por las mañanas. Aún tenía recuerdos de los meses de perros que habían pasado la otra vez, ella con la revoltura y él yéndose de los nervios por dejarla sola en casa en esas condiciones. Pero, ahora, ahí estaba durmiendo plácidamente. Casi que le daba hasta pena tener que despertarla, pero no le quedaba más remedio.

- Sora… - la llamó con suavidad-. Venga, dormilona… - sonrió divertido al ver como protestaba, empezando a esconderse mejor bajo las mantas-. Venga… No me hagas tener que sacarte de la cama por las malas.

Sabía que lo estaba escuchando, la tenía calada, y por eso mismo no dudó en apoyarse con una rodilla en la cama y buscar sus costados para empezar a pincharla y así hacerle cosquillas, viendo como rápidamente se empezaba a revolver, echándose a reír cuando la vio asomar los ojos entrecerrados.

- Traidor…

- Buenos días a ti también – le dijo, atrapando su barbilla con sus dedos cuando tuvo oportunidad para atraerla hacia él y saludarla con un beso de buenos días-. Si te cuelas en la ducha ahora pillas el baño caliente…

La respuesta de la pelirroja fue un gruñido, tentada de volver a esconderse y seguir durmiendo. Se había quedado cansada del día anterior y más aún de la madrugada, se estaba empezando a pensar muy seriamente levantarse más tarde.

- ¡Mami! ¡Papi! – la vocecita de Aiko y el sonido de sus correteos por el pasillo hicieron que se despertara de golpe.

Dándose cuenta de que la noche anterior no habían tenido cuidado alguno y que la puerta se había quedado abierta, Sora dio un brinco en la cama, despejándose de golpe y saliendo de una carrera hacia el baño para que la niña no la pillara aún tal y como se había quedado dormida. Lo último que escucho antes de cerrar la puerta fue la risa de Yamato, el cual, a pesar de todo, se agachó a recoger la ropa de la pelirroja para dejarla fuera de la vista.

- Buenos días tortuguita – dijo él cazando a la niña nada más que entraba en la habitación-. Venga, que te voy a hacer lo que te apetezca para desayunar.


Sora salió completamente vestida de la habitación un rato más tarde aún con el pelo mojado, llegando a la cocina y yendo directa a saludar a Aiko con un sonoro beso en la mejilla antes de sentarse a la mesa antes de que se le enfriara la comida.

- Oye – levantó la vista hacia el rubio-. Estaba pensando… Mi padre me dijo que él se pasaba hoy a por Aiko ya que yo tengo una reunión… ¿Te llevo yo a la JAXA y así no estamos dando vueltas? – le dijo a él mientras que le sonreía a modo de agradecimiento cuando dejaba una taza humeante delante de ella.

- Me tomaré eso como un agradecimiento por el desayuno… - posó también delante de Aiko y los digimon la comida-. ¿Os vais con Toshiko hoy?

- Voy a ayudar a la abu con las flores – dijo la niña antes de coger su tostada con las manos y empezar a desayunar.

La pelirroja sonrió, manteniendo la vista en ella. Le encantaba ver lo bien que comía. Recordaba las veces que se le había puesto enferma y la pena que le daba el verla desganada y sin hambre. Al ser tan pequeña aún, le daba demasiada pena, por eso podría quedar en momentos como aquel totalmente hipnotizada viéndola comer. Llevó a mano a la mejilla de ella, dándole una caricia y luego empezando a desayunar ella también.

- Ayer nos quería haber secuestrado Mai para agradecerme el haberle dejado quedarse en casa… Pero como ya sabía las intenciones de Taichi le dije que no. Así que me ha hecho chantaje con las dos minipiloto…

- ¿Chantaje de qué tipo? – contestó divertida.

- Con que a ver cuándo vamos a cenar con ellos… - se encogió de hombros-. Así que tú dirás cuando te apetece y ya le paso el parte antes de que venga a acosarme.

- Pues… El viernes tengo el desfile, pero el resto de semana la tengo completamente libre, así que dile que cuando le venga bien a ella salvo el viernes somos todos suyos…

- No se lo digas demasiado, que yo ya me he pasado un par de días con ella y ya he tenido suficiente.

El sonido del timbre provocó que la niña se bajara de la silla, echando a correr hacia la puerta sin haber soltado todavía la tostada con los dos digimon siguiéndola para ir también a recibir a Haruhiko.

- ¿Vas o voy? – preguntó ella.

- Yo creo que entre ellos tres se arreglan – sonrió el rubio-. Voy a por una taza para él… ¿Crees que querrá algo para desayunar?

- Pues… Casi que sí, porque conociendo a mamá habrá vuelto a ponerle delante té y algo verde y habrá estado gruñendo media mañana.

Entre risas, se bajó de la silla para ir tras los pasos de los otros tres y poder recibir a su padre, acelerando el paso para poder abrir, entretenida al ver que la pequeña estaba dando saltos en la puerta y que los dos digimon, a pesar de intentar ayudarla no se daban cuenta de que la puerta estaba cerrada con llave.

- Hola papá – saludó una vez que consiguió abrir dejando que la niña fuera a saludarlo.

- ¿Llego pronto?

- Claro que no, es que estaban intentando abrirte ellos pero estaba la llave puesta, tranquilo… Anda, entra, que Yamato te está poniendo algo para desayunar.

- Ya he desayunado…

- Nosotros no se lo vamos a decir a mamá, tranquilo – dijo divertida dejándolo pasar, esperando a que se quitara la chaqueta para soltar a Aiko y que se fuera a las carreras a pedir que la cogiera en brazos-. Todavía no te la habíamos preparado…

- No pasa nada, puedo llevármela en pijama y así ronda por la cama un rato más – dijo, sonriendo a la niña, cogiéndola bien contra él-. ¿Qué te parece, señorita? Seguro que tu abuela se entretiene un rato jugando a las muñecas contigo ahora que todavía te dejas no como tu madre, que se le ponía rebelde.

- Bah… - divertida por las palabras de su padre echó a andar tras ellos.

Sin duda, a ella Aiko no había salido en aquello, aunque aún era pronto para hablar de ese tema. No tenía recuerdos de cuando ella había sido tan pequeña, pero estaba segura de que la rebeldía hacia el estilo de vida que su madre parecía llevar le había llegado más tarde. Y había pasado por los dos extremos. No había querido saber absolutamente nada de todo aquel mundo y luego se había forzado a sí misma a intentar quererlo solo por el hecho de tener a su madre contenta, hasta que había sido la propia Toshiko la que le había dejado las ideas claras.

- Si es que podría haber venido conduciendo yo… - dijo divertida mientras que se bajaba del coche.

Cuando habían salido de casa, casi que por costumbre y sin pararse a pesar en nada, cada uno había tomado su asiento habitual en el coche y cuando se habían querido darse cuenta, habían caído en que al llegar a la JAXA no les iba a quedar más remedio que cambiarse. Hacía frío y ese era el motivo que provocaba las protestas de ella, que se bajó rápidamente con intención de despedirse de él también con rapidez y poder volver al calor del interior del vehículo.

Frenó en seco al ver a un grupo que se acercaba poco a poco a la entrada principal, reconociendo una cara entre ellos. Nunca le habría dado importancia a algo así como para que la cara de Emily se le hubiera quedado, pero, tras su último enfado, no lo podía evitar. Por suerte, estaba lo suficientemente distraída como para no haberlos visto y eso hizo que sonriera ligeramente antes de volver a retomar su camino.

- ¿Me has oído? – preguntó Yamato cuando la tuvo delante.

- ¿Hm?

- Te decía que si vas tú a buscar a la ni…

La frase del rubio quedó cortada de repente cuando, sin que pudiera verlo venir, su esposa cerró sus manos sobre los cuellos del abrigo que llevaba, tirando de él así hacia abajo para poder dejarlo a su altura y así alcanzar sus labios para asegurarse de despedirse de él de la mejor de las formas. La sorpresa provocó que él tuviera que dar un paso hacia atrás, quedándose así apoyado en la puerta.

Sin duda alguna, de ambos, era él quien menos problema tenía para dedicarse a las muestras de cariño, e incluso de algo más que cariño, en lugares más públicos, pero, no podía evitar sorprenderse cuando era ella la que tomaba la iniciativa. Era cierto que después de haber estado entretenidos como habían estado en la madrugada, siempre solían estar algo más cariñosos de lo normal, pero, sin duda, aquello le sorprendía. De todas formas no pudo más que echarle la culpa a las hormonas revueltas de la pelirroja y aprovechar. Posó las manos en su cintura, apretándola con firmeza contra él, incluso dejando que una de ellas quedara más bien cerca de su cadera mientras que le devolvía el beso con ganas.

- Te veo al mediodía, Ishida- le susurró ella una vez que se hubo apartado sin apenas separarse, rozando sus labios con los de él al hablar.

Aun sin entender lo que había pasado, no pudo más que asentir, dejándose apartar para que la pelirroja pudiera subirse al coche y así no seguir pasando frío fuera, aunque, en aquellos momentos, a él lo que le hacía falta era un abanico. No estaba muy seguro de nada de lo que pasaba, por lo que ni siquiera se dio cuenta de que justo en ese momento el grupo pasaba por detrás de él viendo perfectamente el momento mientras que Sora parecía no haber visto absolutamente nada.

Permaneció quieto unos segundos más, consiguiendo despertar para poder despedirla con un gesto a la vez que se iba. No se había enterado de si le había contestado al final o no sobre quién iba a por Aiko, pero, no le podían pedir tanto a su cabeza en ese momento. Respiró profundamente, cogiendo aire frío del ambiente, ya que no era buen momento para que su cabeza pensar en otras cosas, porque la jornada se le iba a hacer muy, pero que muy larga.

Giró sobre sus propios pasos para entrar por fin en la sede, pensando en qué tenía pendientes pocas cosas y que a lo mejor le venía bien empezar el día entrenando. Eso, sin duda, ayudaría a que su cabeza dejara de pensar en otras cosas… Y, después de lo que había pasado hacía una temporada en su despacho, estaba completamente seguro de que no era la mejor de las ideas quedarse allí. Sí, sin duda podría empezar la mañana nadando un rato aunque hiciera apenas un par de horas que se hubiera duchado.

- Oye, de mí no te despides así cuando te vas, ¿eh?

La voz de Katsu hizo que Yamato frenase en seco, girándose y dándose cuenta de que tanto él como el resto de su grupo de siempre, habían visto la cara de idiota con la que se debía de haber quedado.

- Si tienes envidia lo siento por ti, no todos podéis tener la misma suerte que yo – farfulló intentando que no se le subieran los colores.

- Oye, que yo no he dicho nada para que también haya para mí – dijo Hideki intentando aparentar seriedad.

- Pues… A mí Sora cada día me cae mejor – contestó por fin Mai sonriendo de la forma más descarada que pudo. Ella, era la primera que había llegado y había tenido la suerte de ver la escena y la cara con la que se había quedado mirando la periodista y, sin duda, aquella mañana pintaba bien-. ¿Qué día dices que vais a venir a cenar a casa al final?


Nadaoriginal: con la niña tienen más cuidado, pero con los digimon ya la tienen liada alguna vez. Sobretodo cuando estaban en la casa de Tanegashima donde seguramente no debían de tener tanto espacio ni tanto cuidado. Pero bueno, que aquí la que importa es la nena y por el momento parece que sirve para sacar a su madre, por perezosa que esté, de la cama para que se vaya a las carreras a la ducha por fin y evitar que la pille Aiko en condiciones poco decentes.

Pero bueno, parece que le ha servido todo a la pelirroja para estar de buen humor y que haya querido hacer algo que, aunque parezca poco propio de ella, no creo que levante muchas quejas de su marido. Que se nos ha puesto a marcar territorio, cosa que seguramente sea la primera vez que hace de forma tan descarada y además lo ha hecho sin que él se entere jajajaja Normal que Mai cada día la tenga más en gracia.

Espero que pases muy buen fin de semana. ¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: bueno, vecina, yo creo que este capi te va a gustar al ver que parece que Sora sabe también ponerse en modo serio con eso de restregar que ese rubio es de su propiedad, que vamos a ver, que vale ya de rondarlo que bastante le costó a ella que dejara de hacer el zoquete y entrara por el aro de una vez. Que puede mirar, pero desde lejos y sin rondar demasiado.

Y Mai ya tiene cachondeo para lo que le queda de mañana jajaja Junto con los otros, claro, que esa cara es que les tiene que chocar muchísimo. Yo me los imagino después del humor de perros que debía de tener Yamato justo al volver de Londres... lo que debieron de flipar cuando Sora y él arreglaron las cosas y ella se mudó a vivir allí durante unos meses... La cara con la que debió de llegarles el primer día. Debieron de alucinar lo que no estaba escrito, aunque claro, así andaban, como en los FB que os dejé cuando empezaron a verlos por allí y estaban que no entendían nada jajajaja

En fin vecina, que me voy a la playa que ya va tocando, a ver si no estamos invadidos hoy de gente de fuera de la ciudad. ¡Un bico grandote!