Sora sonrió de oreja a oreja al asomarse y ver directamente a Aiko, sentada sobre su padre mirando hacia todo lo que la rodeaba con los ojos abiertos de par en par. Quizás fueran las duces, la decoración o toda la gente que no conocía que poco a poco iba tomando asiento. Metió la mano en su bolsillo para poder sacar el teléfono y así poder sacarles una foto y poder enviarla al resto del grupo y familia, ya que era algo digno de ver.

- ¿Qué haces? – le preguntó Kaori asomándose por detrás de ella.

- Mira qué dos tenemos en el público…

Confusa, se adelantó para ponerse donde la pelirroja le indicaba, mirando a su alrededor y no tardando en ver lo mismo que ella misma había estado vigilando hasta hacía unos segundos. Dejando de fruncir así el ceño y sonriendo.

- Esa niña cada día está más guapa, yo no sé cómo lo hace…

- ¿A que sí? – dijo Sora, encogiéndose de hombros acabando por reírse.

Sin duda, ella no era parcial. A sus ojos era la niña más perfecta del mundo y, si para encima, se empeñaba en parecerse más y más a su padre, no había nada que ella pudiera hacer por no quedarse atontada mirando para ellos dos horas cuando se los encontraba tal cual estaban ahora.

- A ver, por favor, ¿dejáis de mirar las dos para los rubios estrella del momento? – la voz de Haru las devolvió a la realidad, provocando que se girasen hacia ella-. Te reclaman en vestidores – le dijo a la pelirroja-. Así que deja de acaparar las vistas que para eso los tienes así todos los días en casa…

- ¿Has visto que mandona se ha vuelto? Se te están subiendo los aires, Sra. Evans…

- Oye, mira a ver qué me llamas ¿eh?

- Lo que eres… - entre risas, hizo caso a lo que le había dicho y salió en dirección a donde le estaban haciendo gestos.

Haru aprovechó a asomarse entonces, pudiendo así ver ella también la escena que tenían montada entre los dos rubios, sonriendo cuando se dio cuenta de que la pequeña la había visto, saludándola con la mano. Al darse cuenta de ello, Kaori se asomó también, haciendo lo mismo que ella justo para ver como la niña les devolvía el gesto.

- Con Aiko suelta le entran ganas a cualquiera de tener una propia… - murmuró.

- Bueno… A mí Andrew ya me ha traído al perro – se echo a reír apenas unos segundos más tarde de hablar-. Y eso que tú no te has quedado a dormir en su casa alguna vez, porque se me tiene colado en la habitación para dejarme un peluche para que no tenga miedo, o directamente en la cama porque quiere dormir conmigo. Así que yo la catalogaría como un peligro para la humanidad…


Yamato se quedó mirando hacia Aiko, dándose cuenta de que estaba saludando a alguien, levantando así la vista y empezando a buscar él también. Sonrió al ver a las dos que estaban observándolos desde el backstage. Imitó el gesto de la pequeña.

- Luego te llevo a verlas – le dijo, bajando la cabeza hacia ella para poder hablarle sin tener que levantar demasiado el tono-. ¿Estás contenta?

- ¿Y mami?

- Mami tiene que estar trabajando, pero luego vamos a verla. Tienes que estar atenta al desfile y luego le dices si te ha gustado o no.

- No hace falta, yo ya sé que me gusta.

- ¿Si? ¿Y eso?

- Porque lo ha hecho mami – asintió, convencida de la conclusión a la que había llegado, provocando que su padre sonriera.

Movió la mano con la que la tenía sujeta hacia su costado, haciéndole cosquillas y disfrutando de escucharla reírse. Cuando Sora le había dicho que podían llevarse a la pequeña con ellos no había podido estar más de acuerdo. Aiko se sabía comportar más que de sobra y siendo aquella hora del día no corría peligro que le entrara sueño y que fuera a estar incómoda. Además, a él también le gustaba llevarla a que viera a su madre trabajando. Siempre le había parecido muy interesante como era capaz de cambiar la manera de actuar de un escenario a otro en cuestión de segundos. Cuando a Sora activaba el modo profesional, se convertía en alguien totalmente diferente y él había tenido la oportunidad de verlo, así que le parecía una idea perfecta que Aiko pudiera hacerlo también. Y él estaba encantado de tenerla sentada encima tan tranquila mirando hacia todas partes.

Sabía que Sora había estado entretenida revolviéndole a él por el armario los días antes para asegurarse de que encontraba algo que ponerle a la pequeña a juego con su padre para la ocasión y lo que había conseguido. Era uno de los entretenimientos del estudio todavía en la actualidad el jugar a las muñecas con la niña.

- Vaya dos – la voz de Andrew lo devolvió a la realidad.

- ¿Te han liberado?

- No, no me han dejado entrar. Lo que pasa es que llego tarde por culpa de algunos papeleos… Pero bueno, ya veo que estás en buena compañía. Hola señorita, ¿te han dejado el asiento privilegiado para ti? – alargó la mano para pincharla suavemente en la mejilla con el dedo escuchándola reírse.

- Claro que sí, yo soy solo el cojín para que vea desde un punto más alto. ¿Quieres ir con Andrew un rato?

- ¡No! Tengo que cuídate, papi.

Echándose a reír tras las palabras de la pequeña, ninguno quiso insistir más con aquello, notando como por fin se apagaban algo más las luces indicando así que el desfile estaba a punto de comenzar, optando por centrarse en lo que se tenían que centrar en aquel momento.


- ¡Mami!

Hacía ya un rato que Yamato había llegado hasta el backstage con Aiko en brazos, soltándola en el momento en el que se aseguró de que Sora fuera a poder prestarle atención por fin a la niña, sonriendo para ver como echaba a correr hacia ella. Tal y como era de esperar, la pelirroja había girado la cabeza hacia el origen de la vocecita y se había agachado para poder cogerla rápidamente en brazos cuando llegó hasta donde ella estaba.

- ¿Qué? ¿Te ha gustado? – cuando había salido a saludar no había podido evitar distraerse por la imagen que ella y su marido proporcionaban, habiendo podido únicamente sonreírles antes de continuar.

- Yo también quiero.

- ¿El qué? ¿Quieres un kimono para ti?

- ¡Sí!

- Pues si me lo pides así tendré que hacerte uno – se la acercó, posando los labios en su mejilla y dándole un largo y sonoro beso en ella antes de girarse hacia el rubio-. Teníais los dos puesta la misma cara de concentración, que lo sepas.

- Es que teníamos que darte nuestra opinión más crítica. Yo creo que ya te la daré luego en privado, que creo que va a ser más apropiado – aquello último se acercó algo más para poder murmurárselo, viendo como a la pelirroja se le subían ligeramente los colores por el tono que había utilizado.

- ¡Yamato! – la voz de Haru hizo que se distrajera, buscándola con la mirada-. ¿Te parece normal pasarte el desfile con la niña así? – el rubio arqueó una ceja, confuso-. No me mires así que sabes de lo que te hablo.

- Oye, ¿qué querías que hiciera con ella? ¿Esconderla? Nadie tenía más ganas de ver el desfile que la tortuguita, así que mejor deja de quejarte – posó uno de sus dedos en la punta de la nariz de la pequeña-. Además, su madre debió de encomendarle la tarea de vigilar que su padre llegara de una pieza a casa, porque ha estado diciendo por ahí que tiene que cuidarme…

Sora se echó a reír por las palabras de él, imaginándose la situación. Sin duda la idea de tener que hacerle un kimono a la pequeña le había encantado y ya iba a tener entretenimiento para un par de semanas. Además, iba a ser diminuto y algo le decía que se iba a pasar más tiempo de la cuenta mirándolo con cara de boba que haciéndoselo. Y mejor no hablar ya de Yamato, quien se seguía quedando más tiempo de la cuenta perdido en la sección de ropa de niños cuando iban a por algo, especialmente con los calcetines. Ahora que iban a tener que ir a por cosas para Aiko y cosas para el nuevo miembro de la familia cuando llegase más le valía llevarse una silla con ella si pensaba recuperarlo en algún momento. No se podía quejar tampoco, ella estaba encantada de pasar el rato mirando para las caras que ponía él.

- ¿Y el perrito? – le preguntó a Haru.

- Esperándonos en casa. Él no podía venir con nosotros hoy, pero ya sabes que puedes venir a verlo siempre que quieras.

- Eso, y que se lleve a Gabumon con ella verás el drama. Que, por cierto, ¿dónde se habían quedado esos dos al final? – preguntó mirando hacia Sora.

- Con mi madre. Ya sabes que él se agobia y Biyomon está encantada de revolverme la habitación entera y de perseguir a mi madre por toda la casa. Así que… Estaban mejor con ella que aquí con tanto caos.

- Y por eso le han dicho a Aiko que me cuide, claro… Me han dejado en buenas manos – dijo el rubio antes de reírse ligeramente-. Menos mal que la tengo a ella para que me proteja…

Bajó la mirada hacia la niña, entretenido con las conclusiones a las que había llegado ella. Ahora parecía que no tenía cuidar solo del "nene chiquitín" sino que también era su deber vigilar que su padre siguiera de una pieza. Seguro que muchos le daban la razón, él el primero.

- ¿Tienes que ponerte a atender a la prensa ahora? – le dijo a la pelirroja, volviendo así a la realidad.

- Por desgracia… Pero solo un poco. Ya hablé con ellos antes de empezar y ahora solo será para ver algunas reacciones. La verdad es que esta vez casi todo lo que hay son medios realmente de la moda y del país. Cómo se nota que me he tirado a algo más nacional… Pero bueno, mejor, que todos esos pajarracos me gustan menos que a ti – dijo riéndose al final mirando hacia el rubio.

Aquella vez no habían llegado juntos ya que al llevar a la pequeña Aiko habían preferido no exponerla a las cámaras a ella. Sabía que era bastante probable que la atosigaran y tenía tan fácil arreglo como llegar cada uno por su lado y así llamar menos la atención. Ella era la cara conocida de aquel mundillo, si la pequeña llegaba con su padre iban a pasar más desapercibidos y así nadie los molestaría.

- Oye, Evans – giró la cabeza hacia Andrew cuando lo vio aparecer-. ¿Qué tal mis esfuerzos por atarte cada vez más en el país?

- ¿Lo dices por pasarme descaradamente un proyecto del gobierno? – ironizó antes de encogerse de hombros-. Bien, la verdad es que están tan agobiados que a nadie se le ha ocurrido la idea de quejarse. Así que todo perfecto. Lo mejor son las vistas en primera fila de la cara de susto de Yamato por encontrarme por allí.

- Oye, ¿qué esperabas? Podría esperar encontrarme con "don embajador importante", con Koushiro incluso… Pero… Me vais a perdonar, y posiblemente no debería de decir esto porque estoy en minoría, pero, ¿el sector de la moda?

- ¿Algún problema con nosotros? Sora mándalo a dormir hoy al sofá, por simpático – dijo Haru, entrando de nuevo en la conversación.

- O en la terraza, que así se le airean las ideas… - dijo la pelirroja.

- No pasa nada, papi. Yo te dejo dormir conmigo…

La interrupción de la pequeña hizo que los demás se echaran a reír automáticamente, alargando él así los brazos para cogerla con él mientras que intentaba hacerse el serio y murmuraba por lo bajo que solo ella lo protegía.


Bueno gente, acabo de llegar de la playa, tragarme unos cuantos atascos, el peor día de calor del año y el chaparrón del mes. Así que me vais a perdonar que hoy tampoco os conteste a las review por ahí. Cuando sea persona y esas cosas ya os lo compensaré, prometido. ¡Besitos de tortuguita para todos y, de nuevo, tened mucho cuidado!