Sora frenó en seco al entrar en la habitación. Había estado recogiendo algunas cosas para tenerlas a mano al día siguiente y luego había ido a dejarlas en su mesita para no olvidarse por la mañana. Con lo que no contaba era con encontrarse a Yamato y Aiko en la terraza. Era cierto que hacía un rato que no sabía nada de ninguno de los dos pero no hubiera esperado verlos así.

El rubio tenía a la niña subida encima de la pequeña mesa que tenían para poder tener una de las manos libres y con la otra estaba sujetándole el telescopio que ella le había regalado para que pudiera ver por él. Notó como algo dentro de ella se revolvía de una manera demasiado agradable y cálida, quedándose totalmente embobada mirando hacia ellos dos. Casi sin darse cuenta caminó hasta la puerta, quedándose apoyada en ella viendo sus vistas especiales personales.

- ¿Y eso qué es papi?

- A ver, déjame ver – le contestaba él justo en ese momento, asomándose por encima de ella y pudiendo echar un rápido vistazo antes de empezar a responder a su pregunta.

Amplió más su sonrisa, continuando con la mirada fija en ellos dos olvidando por completo que antes había estado dando vueltas por la cocina sacando todo para empezar a preparar la cena porque tenía hambre. Se había quedado completamente embobada. Era cierto que ella misma se lo había sugerido a Yamato, pero otra encontrárselos así de repente. Si alguien le contara a su versión de media vida atrás que en algún momento iba a poder ver algo así posiblemente habría preguntando que cuánto había estado bebiendo y si de verdad vendían alcohol tan sumamente fuerte.

- Papi, me suena la barriguita – pudo escuchar como le decía y que en respuesta a ella él se empezaba a reír.

- ¿Vamos a ver qué hay de cena? – le preguntó, aprovechando que ya había dejado de mirar por el telescopio para cogerla en brazos y bajarla de la mesa en la que la había subido.

- Pues… Lamento informaros a los dos que no hay nada de cena todavía – se delató ella viendo como daban un respingo los dos, teniendo que reírse de la cara de susto que estaban poniendo-. Podemos pedir algo, ¿qué os parece? – bajó la vista hacia la pequeña-. ¿Eliges tú?

- ¡Voy a preguntarle a Gabu!

Echó a correr fuera de la habitación para irse en busca del digimon, consiguiendo que los dos la siguieran con la mirada. Yamato se quedó apoyado en la puerta de la terraza, sonriendo de forma ladeada y mirando hacia Sora.

- ¿Qué? No te me irás a poner celosa, ¿no? – dijo divertido, reclamando así su atención-. Te recuerdo que la que me hizo el regalo fuiste tú…

- Tendré que aceptar que me cambies por una rubia… Es lo que hay – se encogió de hombros, caminando hasta él-. ¿Qué te pidió ella que le enseñaras cosas?

- No, cuando terminé de bañarla la secuestré – explicó-. Creo que le ha gustado… Voy a tener que llevármela al planetario.

- Seguro que le encanta… Oye, parece que le gustan las cosas de las que se me acusa a mí de no mostrar interés…

- Oye tú – alargó las manos hacia ella para atraerla y así poder pincharla en los costados, sabiendo que estaba bromeando-. Se ha pasado toda la tarde mirando muy seria todo el desfile. Yo creo que estaba poniendo cara de entendida y todo.

- Claro que sí, también le gustan las cosas de las que se acusa a su padre no de mostrar interés… - se echó a reír entonces abiertamente antes de ponerse de puntillas para poder darle un corto beso.

No consiguió apartarse a tiempo, notando como la sujetaba por la nuca para no dejarla separarse y alargando más el beso hasta que tuvo que separarse de ella riéndose por lo bajo al volver a escuchar a Aiko correteando por el pasillo buscando al digimon.

- Yo apostaría por pizza… - murmuró.

- Oye, podemos pedir al italiano ese que te gusta…

- ¿El que me gusta a mí o en el que te gusta a ti especialmente el postre?

- Oye, tengo que comer por dos, ¿se te ha olvidado ya? – dijo antes de echarse a reír.

Las palabras de la pelirroja provocaron que él sonriera de una forma mucho más abierta. En vez de dejarla escapar, lo que hizo fue darle un ligero toquecito en la cintura para que se girase y así poder quedar a su espalda, llevando ahora las manos a su vientre.

- Esta vez no vas a poder esconderme la barriguita -le dijo posando la barbilla en su hombro.

- ¿Ah no?

- No, ni tampoco vas a poder usarla en mi contra con un vestido verde más ajustado de la cuenta – aquello último se lo murmuró al oído antes de alejarse ligeramente de él para volver a dónde se había apoyado inicialmente-. Creo que empiezo a tener controlada la medida exacta. Si con Aiko se te empezó a notar casi a los tres meses… Ahora que no lo estás llevando tan mal…

- Lo sé – sonrió, posando sus manos por encima de las de él y dejando así las de ambos sobre esa zona de su cuerpo-. Tengo muchas ganas de notarla yo también. Quiero que sea evidente y no solo como si fuera un secreto.

- ¿Y cómo vamos a hacer cuando la que te tenga controlada sea Aiko? Porque verás, te informo desde ya que posiblemente tenga para rato si un día llego a casa y la veo abrazada al "nene chiquitín".

- Tranquilo, que te pondré algo cómodo en el suelo para cuando te caigas…

- Muy amable – divertido, giró la cabeza para poder darle un beso en el cuello-. ¿Te cuento una cosa? Yo creo que ya se me ha quedado esa forma que tiene ella de llamar al bebé, pero… No me importaría que fuera un nene chiquitín.

Las palabras de él provocaron que la pelirroja se girase, confusa. Hasta donde ella sabía le daba igual lo que pudiera venir esta vez, pero, aquello sí que era nuevo. Sabía que Aiko lo decía porque era la manera más cómoda de hablar dadas sus limitaciones, pero, lo habían escuchado demasiado aquellos días como para no entender también las palabras de él.

- Tú con tal de darle a Aiko cualquier cosa que te pida… - bromeó.

- No lo niego – contestó en la misma línea aunque siendo totalmente sincero-. Pero bueno, estaría bien dejar de estar en minoría. Seguro que Gabumon y yo agradecemos un nuevo aliado en casa.

- Uy sí, como que a los dos os va muy mal… - se giró para intentar alcanzar a darle un beso en la mejilla antes de ver entrar a la niña de nuevo-. ¿Ya has encontrado a Gabumon, preciosa?

- Sí, estaba viendo a la tita en la tele.

- ¿La tita en la tele? – murmuró Yamato confuso, tardando unos segundos en volver a reaccionar soltando a Sora por fin-. Oye tú – alzó el tono para que lo pudiera escuchar su compañero, ¿te has vuelto a enganchar al programa de cocina de Mimi?

Sora se echó a reír ante la salida de él, dejándolo irse y acelerando para cazar a Aiko con ella, sentándose en la cama y así arrastrándola para dejársela encima de las rodillas.

- ¿Te apetece pizza para cenar?

- ¡Sí!

- Vale, pues ahora le decimos a papi que pida – sonrió, aprovechando para echarle el flequillo hacia atrás como solía hacer con Yamato-. ¿El lunes vienes conmigo al estudio o quieres ir a ayudar a la abuela?

- Yo quiero ir contigo mami – dijo mirándola con los ojos bien abiertos.

- Pues en ese caso – bajó la mano por su cara, acariciándole la todavía redondita mejilla – te vienes conmigo y si quieres podemos empezar a hacer tu propio kimono. ¿Vas a ayudarme a hacerlo? – amplió su sonrisa al verla asentir-. Pero no le vamos a decir nada tu padre, ¿vale? Es una sorpresa.

- ¿Para papi?

- Sí – terminó por darle un toquecito en la nariz-. Venga, vamos a que escojas lo que más te apetece de la carta que si no recuerdo mal a alguien le hacía ruido la barriguita.

La posó en el suelo viendo como echaba a correr, seguramente hacia la cocina para hacer lo que le había dicho. La pelirroja permaneció unos segundos más sentada todavía encima de la cama. Sin duda alguna no podía estar más encantada con la forma en la que se habían acabado desarrollando los hechos. Aquella niña era algo que nunca se hubiera podido imaginar que tendría y ahí la estaba escuchando, ahora yendo a las carreras a ver dónde estaba Biyomon para preguntarle lo que le apetecía e a ella para cenar.

Se puso en pie, aprovechando para cambiarse a algo de ropa más cómoda, cogiendo así la bata para echársela por encima y poder volver a bajar donde estaban el resto. Sin duda Yamato no iba a necesitar que le dijera lo que le apetecía a ella para cenar, ya se lo sabía más que de memoria.

- Oye, deja al pobre Gabumon en paz, que ahora son nuevos programas y seguro que tiene que ponerse al día – entró en la conversación de nuevo sentándose al lado del digimon-. Yo te defiendo del cascarrabias, no te preocupes.


Emily posó su taza en la mesa, mirando a su alrededor. Había estado enfadada parte del día anterior y no había tenido oportunidad de desquitarse. Sin duda no le había sentado bien ver como de repente la invitación que tenía para la presentación de aquella tarde se quedaba cancelada. Era su trabajo y aunque estaba un poco cansada ya de encontronazos que tampoco tenían demasiada productividad, al final su vida laboral le importaba lo suficiente como para que aquello le molestara.

- Qué sola te veo – murmuró uno de sus compañeros de otro de los medios que habían coincidido en el mismo hotel aquella vez-. Y con cara de estar a punto de morder a alguien. ¿Sigues de morros por lo del desfile de la firma Takenouchi?

- Más o menos… ¿Estuvo bien?

- La verdad es que yo creo que tendrá muy buenas críticas en la moda. Pero bueno, nada que nos interese a nosotros. Todo demasiado… del lugar.

- ¿Del lugar?

- Kimonos – se encogió de hombros, llamando al camarero para pedir él también un café-. Lo interesante fue verla llegar a ella por una parte y luego a su marido por el otro. Siempre suelen hacerlo a la vez…

- ¿Ah sí? Bueno, es Yamato, no le gusta la prensa – no hacía falta conocerlo para saberlo.

- Ya… Pero me llama la atención. Desde hace una temporada se había convertido en su sombra… Y el otro día la vimos en compañía de otro.

Confusa a más no poder, giro la cabeza hacia él. No sabía gran cosa de ese tema, hacía ya tiempo que aunque entrara a trabajar en la JAXA para el tema de prensa, evidentemente Mai no se le acercaba para ponerla al día de la vida de Yamato y su esposa, simplemente hacía como que no existía, y ella estaba mucho más cómoda con aquello.

- Sí, en el evento al que no fuiste hace unos días. Si es que hasta tengo fotos… Que para este país te digo yo que es bastante raro todo. Y yo creo que también hace unos meses en Australia también se la vio con él…

Buscó las fotografías en su tablet, tendiéndoselas para que pudiera verlas, aprovechando entonces para meter la mano en el bolsillo y así poder pagar el café, sin llegar a hacerlo al ver como ella hacia un gesto con la mano.

- Invito yo.


Bueno venga que ya tocaba que os dejada por aquí contestación. Estamos de domingo, no hace día de playa y mañana me reincorporo al trabajo. Así que si sentís a alguien montar el drama en la lejanía soy yo lloriqueando por los rincones.

Nadaoriginal: Aiko destila adorabilidad con cada cosa que hace. Así sus padres deben de pasar el día fangirleando con ella por los rincones. Y yo creo que en el desfile nadie se debió de entrar de la ropa que estaban enseñando porque menuda imagen que debían de estar dando entre Yamato y Aiko. Sin duda debían de estar para ser ellos los que ocupen la primera plana de las reseñas del desfile del día siguiente si no fuera porque seguro que la propia Sora ha prohibido que nadie saque a la nena en foto.

Pero bueno... Parece que por aquí aparece por fin cierta periodista, que estaba un poquito callada, a ver qué tal se porta ahora. ¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: jajajaja la baba se le debe de estar cayendo a todos a coro. A Yamato se le cae la baba con la nena simplemente por verla tan pendiente de lo que hace su madre, a Andrew se le cae la baba y como poco le debe de haber dado un mono de categoría, y luego Haru y Kaori, que tienen la escena completa de la nena sentada con su padre. Que mira, hasta yo que les tengo alergia a los niños cuando me pongo a ver la foto de David y Harper pues como que los miro con menos malos ojos jajajajaja Habrá que preguntarle a Andrew si sus gafas sobrevivieron o no a la vuelta a casa.

Y mira quién asoma por aquí ahora, que parece que sigue de morros por lo que le ha pasado con el desfile. Aunque bueno, ella se ha quedado entretenida con uno de sus compañeros, a ver qué es lo que tiene que ver que hasta invita ella...

¡Un bico grandote grandote!

Natesgo: ¿Te has derretido ya? Aquí estamos otra vez con fresquete y nubes y me parece a mí que si no se nos echa a llover tendremos que dar gracias, porque tiene toda la pinta.

Y debe de ser que Aiko quiere heredar joven, sí, porque lleva todo el camino de cargarse a su padre y a su abuelo con cada cosa que hace. Así que mira, la nena va a haber salido lista también. Que ella a lo inocente se los va cargando a todos simplemente por existir o abrir la boca y ya así se va quedando con todo. Para que luego se metan con las neuronas de los rubios jajaja Aunque bueno, ya tiene a su padre para quedarse en muerte neuronal muchas veces, como se nota que ha salido a la madre.

¡Un besito de tortuguita!