- A ver, Daigo, deja desayunar a tu padre en paz que se tiene que ir a trabajar – dijo Koemi al niño quitándoselo así de encima a Taichi.
- Creo que lo siguen aceptando como excusa incluso en la ONU, lo deben de tener en la lista de causas sobrenaturales.
- No te diría yo que no – divertida, con el niño en brazos lo observó-. Termina de desayunar tranquilo, nosotros creo que nos vamos a volver a la cama. ¿Qué te parece?
Se inclinó para posarlo de nuevo en el suelo cuando se empezó a revolver, echando a correr así hacía la habitación ante la suave sonrisa de su madre. Era temprano para él y podía dormir un rato más, solo se había empeñado en levantarse a la vez que su padre para tenerlo más controlado. No era ella la que fuera a decir que no lo pudiera entender.
- ¿Hoy vas a llegar pronto? – le acercó una taza al darse cuenta de que él parecía querer levantarse a por ella.
- Creo que sí, solo tengo que ir a la reunión y habré acabado – asintió, alargando la mano y aprovechando para atraparla cuando la tuvo cerca, dándole un ligero tirón para que quedara sentada sobre sus rodillas.
- Oye, mis planes tenían que ver con seguir al niño – dejó su brazo en torno a sus hombros, entretenida por su comportamiento.
- Puedes quedarte un poco con el otro niño. ¿Has desayunado? – esperó a verla negar con la cabeza-. Pues… Ya sabes lo que te espera – le acercó parte de lo que habían preparado.
- Si no me sueltas no sé yo si nos las vamos a arreglar para poder desayunar los dos a la vez.
- Pues tenemos un problema porque no entra tampoco dentro de mis planes.
- Anda, suéltame. Voy a por algo y vuelvo…
- ¿Al mismo sitio?
- Que me sueltes, pesado…
Entretenida por el comportamiento de Taichi acabó consiguiendo que la soltara, caminando así hacia la encimera de la cocina y poder empezar a coger también algo de comida para poder acompañarlo. La siguió con la mirada unos segundos, sonriendo cuando vio que se había salido con la suya. Estaba ya vestido y tenía tiempo más que de sobra para poder desayunar tranquilamente con Koemi. Sin duda así le iba a saber mucho mejor la comida. Alargo la mano hacia su teléfono cuando escuchó una notificación, desbloqueándolo con pereza.
- ¿Ya te están dando la lata tan temprano?
- Es el periódico… - murmuró, arqueando las cejas-. Si es que tenía una alerta puesta por el desfile del viernes de Sora.
- ¿Para qué?
- Para meterme con Yamato el primero cuando lo pillara en… - lo que hubiera seguido a sus palabras hubiera sido que quería reírse de él tras verlo de nuevo en la prensa, pero, ni una sola palabra salió de su boca.
Koemi se giró, curiosa, viendo que tenía la vista fija en la pantalla del teléfono antes de volver a terminar de prepararse sus cereales, tomándose unos segundos más antes de ir a su lado, dándose cuenta entonces de la cara que tenía él puesta.
- ¿Pasa algo? – no estaba segura de si la cara de Taichi era bien de sorpresa, confusión o… ¿pánico? -. Oye, estás empezando a preocuparme, ¿se puede saber qué pasa?
- Pero… No puede… Ser…
- Oh, por favor – alargo la mano para quitarle el teléfono-. Me estás asustando y no creo yo que vaya a ser para tan…
Sus propias palabras de cortaron también de golpe.
Yamato se había despertado primero, teniendo que entrar aquella mañana antes de tiempo por motivo de una reunión. Lo había hecho intentando hacer el menor ruido posible para no despertar a nadie más y hacía un rato que había salido de la ducha completamente vestido y se había escapado a la cocina para poder hacerse el desayuno. Estaba esperando a que terminara de calentarse el agua mientras que pensaba si quizás debería de dejar algo preparado para el resto de la familia. No tenía demasiado claro a la hora a la que se iba a levantar Sora y tampoco quería que se le enfriara, de manera que finalmente desechó la idea. Si fuera verano no tendría mucho problema con aquello, pero sabía los gustos de ellas. Sonrió ligeramente cogiendo su taza y acercándola a la mesa para poder empezar a desayunar.
No se había hecho gran cosa, tampoco tenía mucha hambre, pero sabía que no iba a tener tiempo hasta bastante tarde en la mañana, así que se había obligado a comer algo. Aprovechó para coger la tableta que ella le había regalado tiempo atrás, sonriendo al ver al foto de Aiko completamente rebozada de helado que todavía tenía de pantalla de desbloqueo antes de empezar a intentar enterarse de las noticias del día.
No tuvo que pasar demasiado tiempo antes de que sus ojos se quedaban clavados en la pantalla y el tenedor con el que estaba a punto de meterse parte de su desayuno en la boca se le escapara de la mano. Para él era insultantemente sencillo reconocer lo que estaba viendo y no había pasado de largo ni siquiera aunque fuera un tipo de noticias que siempre se solía saltar.
Al contrario que otras mañanas después de un desfile, no había noticias relacionadas con el mundo laboral de Sora, sino… Algo que… Algo que todavía ni siquiera estaba seguro de que no fuera una mala pasada por la hora a la que se había tenido que levantar. En primera plana se podía ver perfectamente una fotografía en la que se reconocía sin lugar a dudas tanto a su esposa como a Taichi. No estaba demasiado seguro de dónde era aquello, pero, por lo que se podía ver, ella estaba asomada a la barandilla, usando la chaqueta del embajador a modo de abrigo y a él de apoyo ya que estaba colocado a sus espaldas y había colocado sus brazos en torno a su cintura.
El shock inicial hizo que tardara unos segundos más en darse cuenta de lo que estaba viendo, terminando por asociarlo con la noche en la que él la había acompañado al evento. Necesitó unos momentos más antes de poder empezar a hilar sus pensamientos de forma correcta, bajando los ojos hacia el texto que acompañaba la imagen. En él se hablaba de que ambos habían sido visto dejando el evento y, a la vez, dejando uno de los hoteles de la zona a la mañana siguiente. Continuó bajando, pudiendo ver también entonces algunas imágenes de lo que parecía un lugar mucho más soleado. Quizás fueran de cuando ambos habían coincidió en Sídney, en ellas se comentaba que se los había visto pasando varios días allí. Continuó leyendo hasta llegar a las conclusiones finales en las que se había notar el hecho de que aunque él mismo hubiera acudido al último desfile, no hubiera ido acompañando a Sora a la llegada.
Parpadeó, perplejo.
¿Qué acababa de leer? ¿Qué narices acababa de leer? ¿Se lo había imaginado? Se lo tenía que haber imaginado y era producto del sueño. Volvió a subir la información por su pantalla, dándose cuenta de que ahí realmente ponía lo que ponía. Estaba en un completo estado de shock, habiendo sido incapaz de imaginarse semejante cosa de ninguna de las maneras. Se quedó observando la primera de las imágenes, recordando perfectamente como ella le había dicho que en mitad del evento se había mareado. Pero, sin tener que pensar en aquello, había visto escenas parecidas durante los años cientos de veces. ¿Por qué ahora?
El sonido del teléfono hizo que volviera bruscamente a la realidad, viendo el nombre de aquel al que precisamente tenía delante en una imagen en la pantalla. Dudó si descolgar o no, todavía demasiado confuso, pero lo hizo a pesar de todo.
- Acabo de verlo – fueron sus primeras palabras.
- Te prometo que…
- Frena – lo cortó-. Déjate de memeces. No necesito explicaciones, sé perfectamente lo que hay – intentó regular su tono, el cual, debido a la sorpresa, podía dar pie a ser malinterpretado-. ¿Cómo ha podido pasar esto?
- ¿Me lo preguntas a mí?
- Toda la vida os habéis comportado de la misma manera y nadie ha hecho caso – habló tras una pausa volviendo a intentar reordenar sus ideas-. No entiendo a qué viene ahora toda esta tontería.
- No sé, estaba mareada y no te creas que en demasiadas condiciones para estar de pie ella sola sin que nadie la sujetara, podría ser malinterpretable…
- Oh, por favor. No hace falta un mareo para que vosotros dos os comportéis desde esa forma y nunca jamás nadie ha dicho nada. No entiendo cómo de repente parece que se han acordado de que existís – volvió a darse cuenta del tono que estaba usando, frenando así sus palabras-. Lo siento. No estoy enfadado contigo. A mí no tienes que darme ni media explicación. Pero esto…
No lo entendía. Fuera como fuera no era capaz de entender cómo de repente aquello había saltado de esa forma. Si no lo había hecho años atrás, ¿por qué ahora? No era como si ese comportamiento entre ellos fuera una novedad. Siempre se habían comportado así. Incluso podría haber salido meses atrás cuando el viaje a Australia.
- ¿Lo ha visto ella? – preguntó Taichi devolviéndolo a la realidad.
- Está durmiendo… - se quedó pensativo de nuevo-. No sé a qué hora entra hoy al estudio.
- ¿Hay forma de que no se entere?
- Pues… Creo que no – volvió a quedarse en silencio. Ella sí que no se lo iba a tomar bien, estaba seguro de ello. Y, en su estado no quería que se alterase ni lo más mínimo bajo ningún concepto-. ¿Koemi te ha dicho algo?
- Que salimos muy guapos – aquella, sin duda, era la mejor contestación, ya que tampoco quería que hubiera problemas por ese frente-. Sabe lo que hay. La que me preocupa es Sora y cómo se lo pueda tomar. Ella no está acostumbrada a nada así. Va a acabar cogiéndole más asco a la prensa que tú.
Las palabras de Taichi hicieron que no dijera nada a modo de respuesta. Prensa. Cogerle asco a la prensa. Bajó la vista de nuevo hacia la tableta buscando quién podría haber firmado el artículo, no encontrando ningún nombre conocido. ¿Podría ser? A su cabeza vinieron de repente los recuerdos de días atrás cuando había ido a gritarle Emily bastante enfadada y…
- No puede ser… - murmuró.
- ¿El qué?
De nuevo el silencio por parte de Yamato fue la única respuesta. Tenía que ser eso, aunque el artículo como no lo hubiera escrito ella. La había visto enfadada por lo del evento, mucho. ¿Era aquello una represaría porque le hubieran cancelado la invitación? ¿Había sido tan sumamente rastrera? Volvió a mirar hacia las fotografías, notando como su enfado iba creciendo por momentos.
- Escucha, deberías de decirle tú a Sora lo que pasa antes de que lo vea ella y se disguste estando sola – volvió a hablar Taichi.
- Será zorra – farfulló por lo bajo.
- ¿Perdón?
- Ya sé lo que ha pasado… - siseó, notando como se iba enfureciendo más por momentos-. Te dejo, tengo que atender un asunto importante.
- Yamato, frena. Haz el favor de calmarte y prevenir primero a Sora porque…
Taichi se quedó mirando hacia su teléfono, asegurándose así de le había colgado. No le gustaba ni un pelo la última parte de la conversación y la dirección que había tomado. Algo le decía que sabía algo que él o y eso no era precisamente bueno.
- ¿Qué te ha dicho? – preguntó Koemi, mirándolo.
- No sé… Es decir, que no necesita que le explique nada, que sabe lo que hay. Pero… me ha colgado después de llamar a alguien "zorra". Sonaba muy enfadado.
- Es para enfadarse… - hizo una pausa-. Oye, ¿no me habías dicho que había una periodista que lo andaba rondando en el trabajo? ¿Crees que habrá sido ella?
- … Será zorra.
De manera general... Tengo que decir que os llevo tirando cañas unos cuantos capítulos y me ha hecho mucha gracia que nadie dijera/viera nada y que os centraseis tanto en lo que hacía o decía Mai jajajaja Si Mai normalmente está por ahí para tocarle las narices al rubio, que es una de sus funciones vitales en este universo, y ya está. Como podéis ver... ni la cena ha quedado escrita porque no es en lo que me quería centrar y tampoco es vital para la historia jajaja
Nadaoriginal: en defensa de la periodistucha, solo puedo decir que si a mí alguien me tocara el trabajo también me cabrearía lo suficiente como para acabar haciendo algo y no el tema de que el rubio haya pasado de ella. Que conste en acta jajaja
Y ahora ya pues nada... Yo ya estoy mirando a ver dónde me puedo esconder que con todo esto de las cuarentenas se me complica la cosa, pero bueno, lo intentaré a ver en dónde nadie me vaya a buscar por andar liándola de esta manera de forma indecente. Pero parece Taichi y Yamato se han despertado pero bien para empezar un día que tiene toda la pinta de ser muy entretenido.
¡un besito de totuguita!
ElenaAA23: je. Holi vecina. Recuerda que está feo coger el coche y venir a por mí. Tú recuérdalo, no vaya a ser que por el camino te vaya a liar alguna jajajaja
Las gafas de Andrew ya sabemos que no salieron vivas de esa noche. Y menos mal que la única testigo de la nena con su padre viendo cosas del cielo fue la madre de la criatura que a estas alturas, la verdad, tampoco debería de asustarse con las que lían Yamato y Aiko. Que esos dos son un peligro para la sociedad y un día van a matar a alguien de la adorabilidad. Aunque claro, donde las dan las toman y seguramente cuando le aparezca la nena en miniKimono a Yamato se les desmaya. Nada nuevo.
Y bueno, yo creo que no eres la única que tiene palabras de amor para la periodista. El matrimonio Ishida-Yagami ha dejado claro lo que piensa de ella, a la vez que por todo Tokio se ha sentido la onda expansiva y que ella empiece a tener sudores fríos al notar como va creciendo el cabreo de esos dos. Que ojo, yo la entiendo en el punto de que si le tocan el trabajo se cabree... Pero es que se ha metido con quiénes no debe, con lo que no debe y en el país que no debe. A ver si no acaba teniendo que abandonarlo bajo amenazas de picotazos muy reales.
¡Un bico grandote! Y recuerda... nada de ir a por el coche.
Natesgo: la verdad es que estos días está haciendo un calor pegajoso asqueroso aquí en el norte otra vez, tranquila. Y luego para encima para estar en recinto cerrado mascarilla y pantalla no ayudan a que no me dé un chungo. La pantalla ya la he mandado a pastar porque no hay quien aguante eso cuando llega el mediodía. Pero bueno, que ahora no venimos a patalear del maravilloso clima del país jajajaja
La nena en poder de su padre mientras que ven cosas con el telescopio no es sana para la sociedad, aunque ¿quién le manda a Sora regalarle eso a Yamato y darle la idea de que la use con la nena? Pues ya está, sarna con gusto no pica. Que ya debería de saber con quién se ha casado y con lo que se le cae la baba con la nena a él esas cosas deben de estar a la orden del día en esa casa.
Lo que no debe de estar tan a la orden del día es despertarse con noticias de ese tipo y de esa forma, que me sé de dos a los que se les ha atragantado el desayuno y ahora a ver quién los aguanta.
¡Un besito de tortuguita!
