Yamato había dado por terminada la llamada, olvidándose por completo de su desayuno y de lo que hubiera estado a punto de hacer. Su cabeza había sido capaz de atar cabos rápidamente y había sido capaz de entender de dónde venía todo aquello. Era la única explicación ya que durante muchos años hasta la vuelta de Emily al panorama nadie se había parado a pensar en si la relación de Sora y Taichi era diferente a lo normal.
Con o sin él, ellos dos siempre se habían comportado así entre ellos. Con o sin mareo, tampoco hubiera sido extraño encontrar algún gesto así entre ellos. Y a nadie le había importado. Nunca. Jamás. O al menos no lo suficiente como para que llegara a salir en los medios. Ahora, si lo había visto en un medio aleatorio, no quería saber la verdadera situación. Vivían en un país donde la gente se dedicaba a jugar a ser correctos y ejemplares en todo momento, atrasados en las costumbres personales a niveles considerables y aficionados a los rumores y cotilleos mucho más de lo que deberían.
Se había puesto en pie con toda la intención de terminar de vestirse para irse a la JAXA. Con un poco de suerte se encontraba allí a la responsable de todo aquello y la iba a oír. Y más le valía que no estuviera en su mano que la echaran del proyecto conjunto, porque iba a hacer lo que estuviera en su mano.
- Yamato, ¿qué pasa? – la voz de Sora a sus espaldas hizo que diera un respingo.
No se había dado cuenta de que quizás había entrado de forma algo más brusca a la habitación a coger sus pertenencias, olvidándose por completo de que ella estaba aún en la cama. Se quedó congelado, sin saber muy bien si mentir y decirle que no pasaba nada, que solo iba con prisas o aprovechar la oportunidad. Se giró hacia ella, viendo que se había sentado en la cama. Claramente la había despertado él y de no ser por eso hubiera seguido durmiendo un rato más. Quizás esa fuera la mejor opción.
Sin embargo, no quería que estuviera sola por casa con la niña y los digimon cuando se enterase. Claramente en cuanto se levantase y conectara con el mundo real la noticia le iba a llegar por muchos frentes y eso no le gustaba. Cogió aire, aprovechando así para tranquilizarse algo más y entonces caminar hasta ella, sentándose a su lado.
- ¿Pasa algo? No tienes buena cara.
- Sí, sí pasa – asintió, alargando la mano hacia la luz para poder dejarla encendida. De la que la devolvía a su posición aprovechó para posar su mano en la mejilla de su esposa para darle una caricia-. ¿Te he despertado yo o estás revuelta?
- Estaba despierta cuando entraste, pero estoy bien… ¿qué pasa? ¿Está todo el mundo bien? – la cara de preocupación de él no le estaba gustando ni lo más mínimo.
- Sí, tranquila. Y Aiko sigue durmiendo – decidió aclarar aquello por si acaso-. Lo que pasa… Mejor te lo cuento desde el principio – sin duda la cosa iba a funcionar mejor así. Bajó su mano del rostro de ella hasta dejarla posada sobre las de ella-. El evento del viernes iba a tener alguna que otra cara entre la prensa que no te iba a gustar – con un gesto, le pidió que lo dejara hablar, limitándose únicamente a mirarlo con cara de confusión entonces-. Haru me avisó y me preguntó que si me parecía bien que no dejáramos que fuera para evitarte un mal rato.
- Pero no hacía falta…
- Déjame terminar, por favor – apretó ligeramente su mano-. Lo que pasa es que se lo ha tomado como algo personal. El otro día vino a gritarme a mí para que te dijera que con su trabajo no se jugaba, supongo que cree que fue decisión tuya – sonaba hasta lógico a pesar de todo-. Lo que pasa… Lo que pasa Sora es que ha decidido vengarse.
- ¿Vengarse? – no era capaz de entender nada, dejando la vista fija en su marido mientras que lo veía meter la mano en el bolsillo de su uniforme para sacar su teléfono-. Yamato, ¿qué…?
- Pasa que… Apostaría algo a que esto ha sido obra de ella – le dejó el terminal para que pudiera ver el listado de noticias que aparecía en el buscador al meter su nombre.
Los ojos de la pelirroja se quedaron fijos en la pantalla mientras que alargaba la mano para poder verlo con sus propios ojos, como si no se lo pudiera creer. Sin duda alguna no era algo que esperase ver en ningún momento de su vida porque, a pesar de su trabajo, ella no era ningún personaje público. Ni mucho menos Taichi.
- ¿Cómo…? – murmuró sin ser capaz de que le saliera la voz, levantando la vista hacia el rubio, prácticamente en shock total-. Yamato… Yo te juro que…
- No, no, no. Quieta ahí – la cortó rápidamente-. Ni se te ocurra terminar esa frase. Aquí el problema tiene nombre y apellido y desde luego los dos sabemos muy bien quién ha sido.
Sin poder ser capaz de asimilar lo que estaba pasando, volvió a bajar la mirada hacia la imagen. Sabía de cuando era, sin duda ella estaba usando complemente a su amigo de apoyo y estaba con los ojos cerrados. Aunque no lo había admitido, aquella noche había agradecido que la hubiera obligado a hacer noche allí porque, precisamente en el momento en el que los habían retratado y que ahora mismo tenía delante de sus ojos, había tenido sus dudas de ser capaz de aguantar el viaje de vuelta sin tener que hacer una parada por culpa de las nauseas. Se llevó la otra mano a los labios cuando continuó bajando y vio algunas más de ellos de otros momentos.
- Koemi… - murmuró cayendo en la cuenta.
- He hablado con ellos – explicó al escucharla-. Tranquila, ¿de acuerdo?
- Pero… ¿Por qué? A la prensa nunca jamás le hemos importado… ¿Por qué le hacen caso ahora? ¿Tan importante es?
- No lo sé – se encogió de hombros-, pero ya me enteraré. Pero no quiero que te disgustes por nada del mundo, por favor…
- ¿Cómo no me voy a disgustar? – levantó la vista hacia él-. Mira dónde vivimos… ¿Qué va a decir ahora la gente que no nos conoce? – le titubeó ligeramente el tono, delatándose así ante Yamato-. Koemi… - la mencionaba especialmente a ella ya que era la más externa de todos. Los conocidos de ellos tres, en otras condiciones, seguramente hasta se estarían riendo de la tontería, pero, ¿lo de ella? -. Y mi madre…
Se quedó mirándola, notando cómo estaba reaccionando ella. Aquella vez no se estaba molestando en ocultar el disgusto o los nervios. La noticia la había cogido demasiado por sorpresa y no había podido ni siquiera aparentar normalidad delante de él. No estaba acostumbrado a que fuera tan evidente Sora. No lo estaba. Ni lo quería estar.
- Tu madre sabe perfectamente lo que pasa – eso no lo dudaba-. Y pobre del que vaya a hacerle un comentario fuera de lugar a la temible Toshiko Takenouchi… - a pesar de todo, entendía por lo que lo podía estar diciendo.
La siguió observando, pensando si debería de quitarle el teléfono o dejarla que siguiera leyendo. En realidad, sabía lo que le segundo era imposible. O se la llevaba con él a Tanegashima y quemaba los cables de internet y de teléfono, no había forma de evitarlo en un mundo tan digitalizado. Se quedó paralizado cuando notó como a pesar de tener todavía su mano sobre su boca, se podía notar un ligero tembleque en los hombros de la pelirroja que la delató.
- Eh, eh… - reclamó así su atención, quitándole el teléfono de entre las manos-. Ni hablar, ¿eh? No merece la pena que te disgustes. Sora, por favor…
Ignoró sus palabras, dejando caer entonces su cabeza contra él hasta su frente quedó apoyada en su hombro pudiendo así escuchar los suaves sollozos. Cogió aire, soltándolo muy lentamente intentando calmarse y no volver a enfurecerse. Lo primer que tenía que hacer antes de ir a ninguna parte aquella mañana era asegurarse de que ella se quedaba tranquila. La rodeó con lo brazos, apoyando la barbilla sobre su cabeza.
- Tranquila, por favor – susurró antes de dejar un beso en su cabello.
No tenía demasiado claro cómo reaccionar a todo aquello. Estaba casi a partes iguales enfadado que preocupado. En condiciones normales seguramente las cosas las vería desde otro enfoque, al igual que también estaba seguro de que las hormonas de Sora estaban teniendo algo más de peso en todo aquello y por eso estaba reaccionando así. Pero, de no ser por el embarazo, seguramente estaría mucho más enfadado que preocupado y ella… No sabía si decir si estaría enfadada o riéndose por estupidez que había tenido que ver. O eso quería creer.
- Oye, creía que ya habíamos salido de la fase de preocuparse por lo que dicen o dejan de decir los demás – habló intentando distraerla-. ¿No eras tú la que había dicho literalmente que te habías cansado y "que les den"? – esperó unos segundos a ver si conseguía que le respondiera, no teniendo éxito. Cogió aire, intentando relejar el gesto antes de hacerla levantar la cara hacia él para poder mirarla al hablar-. Oye, ¿qué más da?
- ¿Cómo que qué más da? – repitió, por fin-. Claro que da.
- No, no da – negó con la cabeza-. A mí me da exactamente igual lo que digan de vosotros dos y Koemi más de lo mismo. Fin de la cadena de gente que tiene derecho a opinar sobre esto. Como mucho te dejo meter a tus padres, pero creo que me darían la razón.
- Ya pero…
- No, de pero nada. No me hagas tener que poner a confabular con tu madre para ver si entre los dos nos arreglamos, que a ver cómo me lo compensas luego – intentó bromear para distraerla-. Sora, da igual, que la gente diga lo que quiera y cuando quiera. Sin mareo incluso, ¿qué tiene de raro? ¿Por qué tiene que tener algo de raro? Hasta donde yo sé no hay ninguna ley que prohíba que puedas ser cercana a alguien en este país.
Guardó silencio, quedándose mirando hacia él. Estaban pasando muchas cosas por su cabeza en ese momento. No estaba segura de si realmente lo que le daba era rabia porque aquello pudiera pasar en la actualidad, que se pueda montar tal escándalo por una tontería, eso sin contar lo que le iba a tocar aguantar de ahora en adelante. ¿Cómo podían seguir en esa situación?
- Además, la culpa de todo esto la tiene quien la tiene… - se quedó con la palabra en la boca cuando notó como ella le daba un manotazo para que se quitara de donde estaba, poniéndose en pie rápidamente para salir hacia el baño.
Confuso, sabiendo reaccionar rápido a pesar de todo, se puso en pie para no estorbarle en el camino siguiéndola con la mirada hasta que desapareció de su vista. Fue entonces cuando frunció el ceño. No, la culpa de aquello no la tenía Haru por la idea, ni él por decirle que sí. La tenía alguien que él se sabía y con quién iba a tener unas serias palabras. ¿No quería que nadie influyera en su trabajo? Ya veríamos hasta qué punto se iba a tener que comer sus palabras o no, a fin de cuentas, no dejaba de tener sus contactos en los medios del país. Contactos que iban a estar tan enfadados como él si es que no lo estaban ya por haber visto las noticias.
- Yamato… - escuchó la voz de ella, devolviéndolo a la realidad, yendo hacia la puerta del baño-. ¿Me ayudas? Me he mareado – le dijo habiéndose quedado en el suelo cerca del retrete.
Maldiciendo interiormente por todo aquello, de nuevo, intentó que no se le reflejara en el rostro para no preocuparla más, acercándose hacia ella de forma inmediata para poder hacer lo que le pedía y levantarla para que se quedara sentada donde antes había estado apoyada, a sabiendas de no era buena idea llevarla a la habitación de nuevo por si se volvía a repetir.
- ¿Quieres agua?
- Quiero aire…
- ¿Te llevo a la terraza? – extrañado por su petición, tampoco se le hubiera ocurrido, pensando en que tenía razón y que el aire fresco le iba a hacer bien-. Pero está nevando otra vez, vas a coger frío… Espera, que te sientas en la cama y te abro la puerta, ¿vale?
No le respondió ocupada en pasarse las manos por la cara intentando despejarse algo más, todavía sin demasiada confianza en sí misma para saber tan siquiera lo que quería.
Nadaoriginal: fíjate que eso del lengua poco family-friendly es algo que me tiene comentado más gente. Sinceramente, evidentemente que en el día a nadie todos soltamos más, pero, con lo rico que es el castellano la gente que se entretiene en escribir los ff redactando como si fuera un adolescente de borrachera yendo de malote no me va jajajaja Me recuerda a los nenes pequeños cuando están en modo "caca culo pedo pis" jajaja Y además, ya llevado a la historia, con lo especialitos que son en esa cultura, no me quiero adentrar en la manera que manejan ellos esos temas porque algo me dice que poco tienen que ver con nosotros y, por si no lo sabías, yo soy MUY pedorra con el tema de intentar respetar al máximo el contesto jajaaja Sin embargo... Cuando no hay mejor palabra para definir a alguien debe de hacerse por todo lo alto.
Y ahora sí que me voy a esconderme dónde no me encontréis porque una cosa es tener a Yamato y a Taichi haciendo vida matrimonial ya bien temprano por la mañana y otra que ahora le haya llegado la noticia y no le haya sentado muy bien, a una pelirroja con las hormonas algo más alteradas de la cuenta. Ver veremos cómo acaba la cosa... Que el día empieza movidito.
¡un besito de tortuguita!
ElenaAA23: jajaja porque tu ya sabes que os tengo dicho que las cosas os las suelo dejar escritas en la propia historia con total antelación. Y ahí fue hecho con toda la intención. Me faltó ponerlo en negrita y con un par de luces de neón, porque todavía parecía que había algún que otro despistado.
Daigo en el fondo ha heredado la mala fama de su padre, que mucho cuento y al final solo hay que verlo para querer ir a achucharlo. Si es que hasta en eso le ha salido clon el crío. Y sí, yo ya sabes que fangirlo cuando saco a los Yagami y que si no los saco más es porque estamos a lo que estamos y no quiero andar sacando a personajes secundarios más de lo que lo hago.
Ella se fue a donde dolía, vamos a ver. Aunque no se lo pudieron poner más fácil, porque precisamente es que todos tienen que haber visto a Sora y a Taichi ser ellos mismos durante muuucho, muuucho, muuuucho tiempo. Que a nadie debería de extrañarle ya verlos más cariñosos de lo socialmente aceptable en ese país, peeero, simplemente tenían que dar con alguien que quisiera encender la mecha y mira la que ha liado.
Y como ya había avisado, aquí llega de verdad la reacción complicada. ¿Serán las hormonas o de verdad se habrá llevado semejante disgusto para empezar bien el día? Hay otra víctima que nadie está teniendo en cuenta, porque la idea de echar a Emily del evento fue de Haru, así que ella sí que tiene que estar escondida debajo de la cama con un buen drama también...
Yo mientras tanto voy a ver dónde me escondo, que te veo más que capaz de jugártela con el coche y mira... Que hasta el lunes no trabajo y quiero sobrevivir hasta entonces. ¡Un bico grandote vecina!
