Yamato se asomó a la habitación, viendo que al escuchar el sonido de la puerta la pelirroja se giraba hacia él y se le quedaba mirando. Sonrió a modo de saludo antes de dejar cerrado tras él y caminar hasta sentarse en la cama a su lado.
- ¿Cómo estás?
- ¿Has llamado a mis padres? – pudo ver como arqueaba las cejas, sorprendido-. Los he escuchado… - se arrastró entre las sábanas para quedarse sentada en la cama, mirándolo-. ¿Tú no tendrías que estar trabajando ya?
- No, me ha llamado Hideki para que no vaya – explicó, no estando seguro de que fuera a ser la mejor respuesta ya que de esa forma estaba dando por evidente que la noticia también había corrido por la JAXA-. A tus padres los he llamado porque… A nadie le hace más bien que a ti Toshiko en esta casa y… al abuelo, si te soy sincero, lo necesito para que me distraiga a la tortuguita.
Sonrió ligeramente por sus palabras. Sin duda alguna, no iba a ser ella la que le dijera que no a nada de lo que había dicho, porque cuando Yamato tenía razón, simplemente tenía razón. Se distrajo, lanzando una mirada a su alrededor para ver la hora, ganando así unos segundos antes de volver a enfocarlo y ampliar algo más su sonrisa.
- Estoy bien – habló-. No te voy a decir que fuera la noticia que esperaba escuchar esta mañana, pero mira… Si eso es lo peor que alguien cree que me puede hacer, bienvenido sea. Creo que habrá hecho a muchos excompañeros nuestros felices y habrá alguno gritando por la ciudad "Lo sabía" – habló de esa forma en parte para tranquilizar algo más a Yamato, pero también porque ahora que lo veía más fríamente, tampoco se alejaba tanto de la realidad-. Ya sabes que son las hormonas me lo tomo todo más a la tremenda.
- Estarías en tu derecho… - alargó su mano para posarla encima de una de sus rodillas sobre las mantas.
- Ya lo sé, pero mira… La abuela de Taichi seguro que se queda contenta… Ya veremos cómo manejo esto. Y no me he puesto nerviosa por la noticia y por eso me he ido corriendo al baño antes. Se llama estar de 9 semanas… No te preocupes, ¿de acuerdo? Sé diferenciarlo a estas alturas – no mentía en aquella ocasión-. ¿Sabes por qué lo sé?
- Sorpréndeme…
- Porque me estoy muriendo de hambre ahora mismo…
Esas palabras de ella le sacaron una sonrisa sincera al rubio finalmente, entendiendo a lo que se refería entonces. Cuando era por nervios o un disgusto, no era capaz de conseguir que comiera nada. Que ahora estuviera reclamando el desayuno era buena señal. Asintió poniéndose en pie.
- Evidentemente tu madre te ha traído el desayuno… Así que ahora mismo te lo traemos.
- No, no… Me levanto yo.
- No, tú te quedas en la cama un rato más, que no quiero que te me vuelvas a marear, ¿entendido? – se puso en pie finalmente-. ¿Te traigo a Aiko?
- Se va a colar en cuanto sepa que estoy despierta. Estoy bien, no voy a salir corriendo al baño, te lo prometo. Déjala venir si quiere.
- Podéis desayunar las dos en la cama, no creo que se vaya a enfadar, que anda protestando por el salón porque "le suena la barriguita".
Casi a la vez que él decía esas palabras el propio estómago de la pelirroja se quejó también tras haberse quedado vacío ya bien temprano aquella mañana consiguiendo que ambos se rieran. Salió de la habitación, dejando la puerta abierta tras él para poder ir en busca de sus suegros y de otros tres que seguro que él se sabía que se iban a apuntar a vigilar a Sora lo que quedaba de día.
Aprovechó para seguirlo con la mirada unos segundos, alargando la mano hacia el teléfono. No estaba segura de querer conectar con la realidad tan pronto. Y, sin duda no quería contestar ninguno de los mensajes que tenía. Quizás lo mejor iba a ser alejarse de todo el tipo de res social que tuviera durante aquel día, pero había dos cosas muy importantes que tenía que hacer aquel día. Una de ellas podía esperar porque Yamato ya le había dicho que por Koemi no se preocupase. Pero había otra persona con la que necesitaba hablar cuanto antes porque estaba preocupada por ella.
- Hola Andrew – dijo cuando él contestó el teléfono-. Dime que no se ha ido al estudio todavía.
- No, está en casa todavía. Concretamente creo que sigue con la cabeza escondida debajo de la almohada y sigo sin tener muy claro por qué. ¿Me lo explicas tú?
- Cuando hable con ella… Pásamela anda…
- ¿Todo bien?
- Más o menos – agradeciendo la pregunta de él, sabía que tampoco iba a insistir demasiado más. Era Andrew, si alguien darle su espacio a la gente ese era él. Sonrió ligeramente al escuchar la conversación que tenía lugar de fondo, esperando que Haru quisiera hablar con ella y no seguir escondida.
- ¿Sora? – escuchó la voz de ella.
- Ya me ha explicado Yamato lo que ha pasado…
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! Yo solo te quería evitar un problema y mira lo que te he acabado provocando. Lo siento muchísimo, de verdad… Yo… No pensé en que fuera a responder de esta forma tan rastrera, solo quería evitarte un enfado en tu estado y mira lo que he acabado haciéndote…
- Bueno… Estoy casi segura de que esa no era la intención – controló su tono lo suficientemente bien como para que fuera capaz de darse cuenta de que bromeaba-. Haru, después de la pataleta que monté en el otro evento cuando nos la encontramos cortesía del manojo de hormonas que estoy hecha… Nadie os puede culpar a ninguno de los dos de haber tenido la idea. Lo digo de verdad y con total sinceridad.
Si es que parecía que ella iba a ser la principal afectada de todo aquello junto con Taichi, pero prefería no pensar en que él se hubiera visto salpicado también, porque se iba a enfadar y no era bueno para ella. Iba a intentar mantener tener todo lo controlados que pudiera los enfados sobre ese tema porque sabía que era lo que realmente podía perjudicarla. Pero ahora mismo estaba segura de que tanto Yamato como Haru estaban mucho más nerviosos por todo aquello. El primero porque no sabía disimular ya delante de ella por mucho que lo intentara y la segunda… ¿qué iba a decir de ella?
- Así que escucha, te necesito en el estudio. Evidentemente yo no voy a estos días, y tampoco creo que me vayan a dejar… Así que te necesito por allí para que mantengas las cosas controladas. Creo que es bastante obvio, pero si alguien llama para algún asunto relacionado con el tema los mandas a paseo con un amable "no se van a hacer declaraciones sobre el tema".
- Pero…
- No, no quiero que nos molestemos en aclarar nada ni entrar al juego. Lo que vamos a hacer es fingir total y absoluta normalidad, como si el tema no fuera conmigo.
- ¿Tú crees?
- Sin duda. Pienso hacerle el más absoluto vacío que pueda y si se da el caso que me la cruce… Bueno, ya me despedí el otro día en condiciones de Yamato delante de sus narices. No creo que a él le importe que lo vuelva a hacer y que así de paso no se entere de que está ella por ahí, porque tampoco sé si quiero saber lo que puede pasar el día que se la encuentre. Hideki nos llamó antes para darle el día… Y aparte de lo que se pueda preocupar por nosotros, creo que la cosa va por el frente de evitar mayores problemas… - resopló-. Pero, eso. Vete al estudio y si necesitas llevar a Andrew contigo y puede ayudar… Dile que ya se lo pagará en chuches para el perro.
- Creo que te ha oído.
- ¿El perro? – escuchó por fin cómo se reía-. Y no te preocupes, ¿de acuerdo? Vamos a hacer que no ha pasado nada… - giró la cabeza hacia la puerta al ver como se abría sonriendo ligeramente a su madre a modo de saludo-. Te dejo, que tengo visita. Te llamo más tarde para ver cómo está por el estudio.
Dando así por terminada la llamada se giró hacia Toshiko dándose cuenta entonces de que le traía el desayuno, el cual, seguramente habría preparado ella.
- ¡Mamá! – protestó.
- A callar… - caminó hasta quedarse a su lado-. Que me ha dicho Yamato que te quejabas de hambre. Se ha quedado tu padre con Aiko, así que aprovecha a comer tranquila por si te revuelves o algo…
- Pero no tenías que haberme traído nada, ¿no ves que ya tengo a Yamato encantado de dejarse esclavizar?
- Bueno… entre tú y yo. No creo que él tampoco esté teniendo la mejor de las mañanas, así que vamos a darle un poco de calma y tranquilidad. Que creo que tenía a Aiko persiguiéndolo para que se comiera uno de los gajos de la mandarina que tenía… Y no le va a venir mal.
Haru colgó el teléfono, quedándose mirando hacia él unos segundos antes de volver a mirar hacia los lados en busca de Andrew, dándose cuenta de que estaba no demasiado lejos de ella, apoyado en la pared, intentando terminarse su desayuno mientras que el perro lo miraba por si acaso su chantaje emocional funcionaba.
- ¿Qué? ¿Ya te ha despedido? – acabó por decir a sabiendas perfectamente de la respuesta que iba a obtener-. Bah, con lo bien que me estaba saliendo todo para hacer que te vinieras a trabajar conmigo…
- Cállate – farfulló-. Me ha dicho que si no tienes nada que hacer y no te importa podrías ir conmigo y ayudar… - esperó a ver cómo se acercaba, quedándose sentado a su lado-. Todavía no me explicó cómo se ha podido liar tanto de una tontería así… Pero Sora ha dicho que vamos a hacer como si no hubiera pasado nada y que si alguien llama al estudio preguntando nos hagamos los locos.
- Es lo más Sora que he escuchado en todo el día – se encogió de hombros – apartando su cuenco del alcance del pequeño animal que lo había seguido-. Y es lo más lógico. Ya no estamos en el patio del colegio para estar jugando con estas tonterías. Es más, si os vamos a poner así ten cuidado, no vaya a ser que al siguiente que pilllen con ella sea a mí haciendo vete tú a saber qué…
- En ese caso creo que me quedaría en el rincón y lo asumiría…
- Es verdad, se me olvida que todavía no se te ha metido en la cabeza que es una persona humana como tú – se volvió a reír-. Oye, ¿quieres dejarme en paz? Es mi comida, vete a comer la tuya…
- ¡Pobrecito! – alargó las manos para coger al cachorro con ella-. Anda, dale algo…
- Si ya se ha comido lo suyo…
- Que le des…
Dándose por vencido ante el chantaje por parte de los dos, empezando a reírse, cedió. Le gustaba la forma en la que había cambiado el humor d Haru desde que había hablado con Sora. Estaba seguro de que la cosa iba a poder empeorar a medida que avanzara el problema, pero, dentro de lo que cabía, por el momento se daba por contento.
- A ver, venga, que tenemos que prepararnos si no queremos llegar y encontrarnos a tu sustituta escondida debajo de la mesa balanceándose.
- Se llama Kaori, ya te lo he dicho un montón de veces…
- Como sea… - bajó la vista, dándose la cuenta de que finalmente el pequeño animal había conseguido meter la cabeza en su comida, provocando por fin que Haru se riera.
Bueno, venga, antes de que se me acabe olvidando hoy también el día en el que vivo y tenga que venir alguien a recordarme que os toca capi. Lo triste es que sí que me acuerdo de que os tengo que subir las cosas, pero como no sé en que día vivo pues "mañana creo que les toca" es mi modo general. Consecuencias de la cuarentena que aún me pasan factura.
Natesgo: hombre, si es que ya lo ha dicho la vecina. Solo hay que tenerme un poquito calada y ya vengo haciendo publicidad desde hace mucho jajaja Si con el capi anterior de destapar el pastel me volvéis a preguntar por la cena en casa de Mai os tiro la tiza como a los merluzos. Que Mai siempre suele dedicarse a montar escándalo pero suele ser de fondo. Y digo suele porque el escándalo que va a montarle a una que nos sabemos cuando la cace va a ser de los que pasan a la historia me parece a mí.
Y sí, totalmente de cuerdo. Era tentador dejar a Sora llegando al estudio y encontrándose prensa o descubriendo ella sola la noticia fuera de casa y sin un intermediario seguro como es Yamato. Al cual, tenemos que darle el premio por haber sido capaz de """digerir""" la noticia sabiendo que lo que tenía que hacer era decirle a Sora lo que pasaba y quedarse no muy lejos por lo que pudiera pasar, en vez de irse con Biyomon a darle los buenos días a la pelandrusca esa. Pelandrusca que más vale que haya desaparecido de Tokio por la pinta que tiene todo.
¡Un besito de tortuguita!
Nadaoriginal: jajaja bueno, a ver, es una de las señas del periodismo de alta calidad de estos días. Se basa en coger algo de twitter, pegarlo en un artículo y decir que lo has obtenido de un gran invesigación respaldada por Harvard y Oxford jajajaja Para el cotilleo todavía que seguro que tardan menos, y más teniendo el material tan a mano y en plena era digital. Y lo de salpicar las paredes ya es porque el pobre hombre ya sabe lo que toca con Mai cabreada por la JAXA que son muchos años trabajando juntos y la fama se la tiene más que ganada. Luego dirán del humor de Yamato...
Y realmente lo raro es que no hubiera pasado antes, porque en una sociedad como la japonesa, que son más cotillas y fans de hablar a las espaldas de la gente todo lo que se salga de sus queridos cánones... Seguro que ha habido más de dos y de tres veces en los que han visto a Sora y Taichi en una actitud no apta para sus mentalidades medievales jajajajaja Lo siento si alguien es fan de la cultura, pero es que me ponen enferma todas esas cosas. Creo que por eso he tardado tanto tiempo en tirar de ese hilo que mira que siempre ha sido de los que más a mano he tenido.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: la tengo como secretaria cuando se me olvida el día en el que vivo, tú traquila jajaja Que yo de verdad tengo que quedarme un rato pensando el día porque soy incapaz. Y eso que ahora he empezado a currar... menos mal que lo que me varía es la hora de salida y no la de entrada que sino seguro que la habría liado algún día.
Mai ya sabes que viene a resumir lo que pienso yo esos temas. La uso para lo que no puedo decir desde la propia Sora porque ella ya sabemos que dentro de lo que cabe, tiene más caladas las tradiciones del país. Así que ya va Mai a hacerle un croquis a Hideki si no entiende el punto exacto de lo que ha pasado. Que seguro que a él no se le había pasado por la cabeza exactamente aquello, que es algo más mayor y seguro que también lo tiene todo más interiorizado.
Y en el caso contrario, la más pequeña de todos los del círculo parece que debe de haber sufrido dos o tres ataques de pánico por la mañana ya bien temprano. Que ella había prohibido el paso de la periodista con toda su buena intención y seguro que lo único que piensa ahora es "mira lo que ha pasado por MI culpa". La pobre Haru va a necesitar ayuda de verdad para salir de debajo de la cama, ya puede Andrew esforzarse porque parece que tienen para rato.
¡Un bico grandote vecina!
