Taichi pasó la mano en su rostro, punzándose ligeramente los ojos intentando así centrarse un poco más en su trabajo. Sin duda, de todas las cosas que tenía en la cabeza aquella mañana, ninguna de ellas tenía que ver con ningún tipo de acuerdo internacional. Había llegado con el tiempo junto como para poder atender la reunión y no pensar en casa más, pero sí que se había dado cuenta de que algunas de las miradas se posaban en él.

Quisiera o no, dentro de su labor, no era alguien anónimo, y menos con una reunión pendiente. Y sabía que los pares de ojos lo seguían porque aquella mañana había salido en la prensa de todo el maldito país que se la estaba jugando a su esposa de la peor de las formas. Estaba en uno de esos casos en los que la noticia no podía parecerle peor la mirase por donde la mirase. Atacaba a una de las personas que más le importaba en ese mundo, pero no solo eso, sino que afectaba a alguien que le importaba mucho más aún y si a él lo estaban observando, no quería saber la que se le avecinaba a ella.

Sabía que ella tenía su carácter y que seguramente le fuera a entrar por un oído y a salirle del otro, pero no dejaba de ser una situación incómoda para ella. Sabía que no todo el mundo era capaz de entender la clase de relación que tenía con Sora. Él mismo tampoco la había entendido hasta que había conocido a Koemi. Ahí había sido cuando se había dado cuenta de la diferencia entre atracción y un cariño enorme y lo que realmente era estar enamorado de alguien. Había tardado más o menos el mismo tiempo que había sido capaz de mantenerle la mirada, tampoco había necesitado más. Pero aquello era complicado de entender para muchos.

Y ahora, estaba preocupado por lo que la estupidez de la gente de cabeza cerrada de aquel país fuera capaz de decirle a ella. Más allá de la preocupación porque Yamato fuera a malinterpretar todo, de que Sora estando embarazada pudiera ponerse mal… estaba eso. Levantó la vista, dándose cuenta de que uno de sus compañeros lo estaba formando de forma más fija.

- ¿Algún problema? – dijo mucho más cortante de lo que solía ser.

Decidiendo que no estaba de humor para seguir allí y sin nada que hacer realmente tras la reunión, optó por recoger sus cosas. Si se daba algo de prisa podría cazar a Koemi a mitad de camino y así poder volver con ella a casa. En un día como aquel era lo que más le apetecía hacer. No se iba a llevar ninguno de sus papeles o nada por el estilo. Sin más, se puso en pie, cogiendo su teléfono y poniéndose el abrigo para salir de allí. No tenía intención alguna de volver a saber del mundo exterior en lo que quedaba de día.

Cualquiera que lo conociera sabía el carácter que tenía y que había que tocarle mucho las narices a aquellas alturas de su vida para enfadarlo. Pero, ahora, a medida que avanzaba el día se iba poniendo de peor humor. No terminaba de entender cómo narices habían llegado a ese punto. Toda su vida se había comportado igual con Sora. No era necesario que ella sufriera un mareo para que tuviera un gesto cariñoso con ella. Nunca había hecho falta. Ella llevaba teniendo la misma popularidad años… Y ahora porque a la periodista aquella se le antojaba volver a llevarse a Yamato a la cabeza y se estaba quedando con las ganas, su nombre había saltado a la prensa. Y a la prensa de un tipo en el que jamás hubiera pensado aparecer. Cogió aire, soltándolo lentamente, intentando relajarse mínimamente antes de entrar al ascensor.

- Oye – dijo cuando por fin llegó al recibidor y había conseguido que Koemi le contestara el teléfono-. ¿Has terminado ya? ¿Si? ¿Te voy a buscar? - la respuesta de ella, por suerte, consiguió que le cambiara el gesto, no pudiendo evitar una leve sonrisa.


Koemi colgó el teléfono, dejándolo encima de la mesa. No estaba del todo seguida de hasta qué punto fuera buena idea que Taichi fuera a buscarla aquel día, pero no quería decirle que no y tener que entrar en detalles de por qué. En cuanto había llegado a la oficina había escuchado los cuchicheos, ya que, desgraciadamente, eran conocidos los dos por allí después de que él hubiera pasado años trabajando en el mismo puesto. Ahora, de repente, era demasiado fácil empezar a poner caras a la noticia.

Ella misma había pasado una época en la que había detestado a la "mejor amiga" de Taichi. No entendía cómo era posiblemente que solo fueran amigos, incluso aunque ella hubiera tenido pareja por aquel entonces. No comprendía la cercanía entre ellos dos y luego, cuando había empezado a conocerlos mejor, a saber por todo lo que habían pasado y la cantidad de cosas que habían ido uniendo más a dos personas que ya partían de una base de unión importante, lo había entendido. Y, además, ella también le había ido cogiendo aprecio a la pelirroja con el paso del tiempo y ahora había entrado dentro de esa extraña relación que había entre los cuatro y no podría estar más cómoda con ella.

Tampoco le había dado importancia nunca a lo que dijeran los demás sobre nada, no era algo que la preocupara. Hacía ya un rato que había tenido que convencer a su padre para que no se pasara por casa a dejarla viuda, explicándole, como había podido, la realidad. Al menos en los que a su marido y la pelirroja respectaba, no entrando en detalles con el verdadero motivo de todo porque no estaba segura de ser capaz de explicarlo bien con lo poco que sabía.

Sospechaba que la gente todavía no le había dicho ninguna tontería porque no se atrevían, quedando a la espera de encontrar la oportunidad. Quizás fuera al día siguiente, quizás cuando alguien con confianza con ella fuera a preguntar. Prefería no saberlo, porque, en realidad, no le podía importar más lo que dijeran o dejaran de decir. Podía hasta entretenerse empeorándoles la versión de los hechos. Le preocupaba más Taichi y la situación en la que podía verse él.

Lo había visto muy nervioso por la mañana. Primero cuando había visto la noticia, luego cuando había llamado a Yamato para aclarar las cosas. Y luego cuando había empezado con la paranoia hacia ella, sobre cómo le podía afectar desde todos los frentes. Le había costado hasta trabajo conseguir que se fuera a la reunión y que no se quedara con ella. Ahora era embajador internacional y trabajaba para las Naciones Unidas, sin duda no podía perderse una reunión por algo así. Claro que no le hacía gracia haber tenido que leer aquello, pero, se quedaba con que sabía la verdad. Confiaba en Taichi lo suficiente como para no preocuparse lo más mínimo por lo que se decía en la revista ni por lo fácilmente malinterpretables que fueran aquellas imágenes. Lo que le preocupaba eran las reacciones del resto de los implicados.

Bajó la vista hacia el teléfono cuando lo sintió vibrar, leyendo un mensaje de su marido avisando de que ya estaba llegando para que recogiera sus cosas.


- Vamos a ver, quiero saber exactamente quién responde por la publicación de esta noticia y lo quiero saber ahora mismo. Necesito saber el medio oficial que ha proporcionado las fotografías y la información. Y lo quiero para antes del mediodía, ¿está claro?

Hacía mucho tiempo que no habían vuelto a ver a Hiroaki con un humor tan malo como el de aquella mañana. El productor había llegado, convocando una reunión, y, entre órdenes a unos y a otros había pasado la mañana llegando a aquella conclusión. Era de esperar que estuviera furioso. No todos los días se despertaba con la prensa acusando a la esposa de su hijo de infidelidad y más aún con el cuñado de su otro hijo. Así fuera completamente cierto no lo iba a permitir, pero, siendo una mentira, mucho menos.

- Yo ya sé perfectamente quién es la responsable directa de todo esto – dijo, entrando algo más en detalles-. También sé los motivos. Lo que quiero es una confirmación por escrito y que no salga ni media palabra por parte de nuestra emisora porque no pienso dejar que se nos acuse de calumniar a alguien.

- ¿Y cómo estamos tan seguros de que no es cierto y que estamos tratando con una calumnia?

- ¿Te lo explico ahora o mientras que firmas los papeles del despido? – contestó cortante-. Mediodía, ni un minuto más.

Tras decir aquello decidió dar por terminaba la reunión, saliendo el primero él. Necesitaba relajarse mínimamente. No había hablado con su hijo todavía más allá de lo justo, no queriendo agobiarlo. Le había servido con saber que las cosas estaban todo lo tranquilas que podían estar por ese frente, ya tendría tiempo para hablar más tarde y detenidamente con él. Ahora lo que quería era encontrar algo, por poco que fuera, para poder implicar a Emily de forma directa con todo aquello y así quedarse a gusto. Aquel era su territorio y tenía la suficiente experiencia con el tema para saber por dónde actuar. Y si Sora se empeñaba en no dejar que se tomaran medidas por la difamación ya lo iba a hacer él, le gustara o no a su nuera. No pensaba dejar que nadie, absolutamente nadie, dijera ni media mala palabra sobre una de las personas que más bien le había hecho a su hijo en su vida. Sobre la madre su nieta. Y no era el único que había adoptado la misma determinación.

- ¿Qué te han dicho? – preguntó Natsuko cuando volvió a entrar a su despacho, habiéndose quedado a la espera.

- Les he dado de plazo hasta mediodía.

- ¿Y Yamato?

- Yamato puede decir lo que quiera. Sora puede decir lo que quiera. Yo voy a tomar las medidas que tenga que tomar para que esto no se quede así. Lo primero de todo porque no pienso dejar que se cuenten mentiras por ahí y lo segundo porque de mi nuera muchisimo menos. Por ahí sí que no paso todo porque una mocosa tenga ganas de que tu hijo le baje el calentón.

La mujer arqueó una ceja, confusa. Sin duda entendía los motivos del enfado de él, y los compartía. No era de extrañar que estuviera tan enfadado. Sin embargo, le había extraído el final de sus palabras, quedándose mirándolo interrogante.

- Creo que aquí pasa algo más de lo que yo pensaba… - dijo reclamando así su atención-. ¿Tengo que sonsacártelo?

- ¿No te lo había dicho? No firma ella la noticia, pero estoy seguro de que todo esto viene de la mano de una periodista que lleva una temporada un poco más encantada de la cuenta con Yamato. Tuvieron un lío hace años y ahora debe de querer repetir. Lo avisé para que tuviera cuidado con ella y no le provocara problemas con Sora. Le dije que fuera claro con ella y que se lo contara. No se me ocurrió que pudieran venir los problemas de esta forma tan sumamente rastrera.

Parpadeó varias veces, confusa por lo que acababa de escuchar. Aquello último no era algo que ella supiera. Había saltado nada más leer la presa. Se había enfadado porque sabía que aquello era todo mentira. Pero de ahí a saber que podía ser un ataque personal y por los motivos que le estaba diciendo él…

- ¿Cómo se llama la periodista y para quién trabaja? – acabó por preguntar como única reacción.

Podría pedir más detalles, pero sabía la relación que tenían Yamato y Hiroaki. No iba a meterse entre las confidencias de ambos. Pero, aquello era diferente. Aquello explicaba por lo que estaba buscando él hasta debajo de las piedras formas de poder ir contra lo autores de aquello. Y ahora entendía todavía más el nivel de furia de él, empezando a sentir como se le contagiaba.


ElenaAA23: vaaale ya dejo de ser mala contigo y de reírme en el rincón poniéndote los dientes largos. Aquí ya podemos ver a Taichi y lo que pasa por esa cabeza en estos momentos, que parece ser que es algo más que el susto inicial. Por suerte, menos mal que a la vez vemos a Koemi, que debe de ser la más lista del matrimonio a cuatro bandas que se traen y ella sí que de verdad parece ser la que tiene la cabeza mejor amueblada para reaccionar bien a todo ese lío. A fin de cuentas, ella era la que más peligro de reaccionar mal podría tener al ser la más externa y venir de un entorno que no estuviera tan hecho a ellos dos. Y mira tú por dónde nos ha salido, si es que Taichi se supo buscar a alguien lista jajaja

Y por otro lado... parece que a quién le ha sentado como una patada en cierto sitio todo esto ha sido a Hiroaki. Mientras que los padres de Sora poco más y parece que les entró la risa al ver que alguien "por fin" sacaba a la luz la secreta y duradera relación de su hija con Taichi, al mayor de los Ishida solo le falta subirse por las paredes. Que a su nuera y nuero no les tose nadie jajaja Hay que quererlo, pobrecito él.

Y me voy corriendo, vecina, que hoy sí que ando apurada. ¡Un bico grandote!

Nadaoriginal: bueno, que sepas que iba a subir el capi sin contestar a las review porque me tengo que ir más bien ya jajaja Pero como he visto la tuya quería dejar claro una cosa. Aiko tiene algo menos de tres años, no se entera de nada, ni va a leer nada. No se junta con nadie fuera de la familia tampoco, así que... creo que queda más que claro que no va por ahí la cosa y que no deberías de prestarle demasiada atención porque en el hipotético caso de que algo pudiera escuchar seguro que estaría encantada de aclarar que el "tito Chi" las quiere mucho a mami y a ella jajajaja

Dicho esto, seguimos con lo que nos interesa que parece que a la periodista le ha salido muy muy mal el asunto porque no sabía ella que la familia de Yamato era de su mundillo también jajaja Que se nos ha cabreado ni más ni menos que el Sr. Productor Hiroaki y parece ser que no se piensa quedar quietecito dejando que nadie diga nada de su nuera. No señor. Y se ha buscando unos buenos cómplices para ello.

¡Un besito de tortuguita!