- Los dos sabemos que si he venido por aquí es para comprobar que no te vayas a quedar viuda en cualquier momento, así que haz el favor de ayudarme a disimular – le dijo Jou a Sora intentando sonar lo más confidencial posible.

Hacía un rato que había llegado por allí. No se había molestado tampoco en fingir que su visita no tenía nada que ver con la noticia que había explotado aquella mañana, pero, estaba en la posición de poder servir de ayuda en vez de como agobio. La ligera risa que pudo escuchar a modo de respuesta a sus palabras, sin duda, ayudó.

- Sin duda es el que más de los dos te debería de preocupar. Y si extrapolamos un poco más la cosa igual deberías de pasarte a hacerle una visita a Taichi…

- ¿No ha venido por aquí?

- No. Debe de estar ocupado buscando una nueva identidad y donde esconderse para cuando el suegro venga a matarlo… - se encogió de hombros-. Tenía que trabajar y creo que bastante caos debe de tener él por su propia cuenta como para haber sacado tiempo para algo más.

- Me extrañaría que no fuera capaz de sacar tiempo para vosotros dos – comentó, comprobando que la tensión estuviera perfectamente antes de alejarse de ella para poder guardar las cosas-. Pero también puedo entender que esté buscando un buen escondite… ¿Koemi?

Hasta donde sé creo que riéndose de nosotros. Pero bueno, habrá que ver cómo evolucionan las cosas, porque ya sabes cómo es la gente. Yo por el momento me lo voy a tomar como si no fuera conmigo. Me disgusté por la mañana, me coincidió con las nauseas y con un mareo y ya te podrás imaginar el drama histérico que provoqué. Pero, a fin de cuentas, nada fuera de lo normal para alguien que está de algo más de dos meses…

- No, no suena nada raro – volvió a girarse hacia ella-. Supongo que lo que más le preocupa a Yamato es que todo esto te pueda poner más nerviosa de lo normal.

- ¿Sabes una cosa? Hace unos años me habría escondido debajo de las sábanas para no salir en una buena temporada. Ahora… Mi mayor preocupación deriva en los problemas que Koemi pueda tener por todo esto.

Era cierto y era totalmente sincera. En lo que a la noticia respectaba, si aquello hubiera salido años atrás, por ejemplo, cuando había estado con Ryo… Las cosas no habrían podido ser más diferentes. No porque Yamato se lo tomara de forma diferente al médico, sino por ella. El contexto no podía ser más diferente. Había cosas en su vida y, en la relación con Taichi, que no podían tener menos que ver con la actualidad. Y ella misma no tenía mucho que ver tampoco. Con una forma de comportarse marcada por las tradiciones, hasta hacía bien poco siempre había guardado las distancias con cualquiera fuera de casa, incluso al principio con Yamato. Por suerte, había entendido que aquello no era más que una estupidez y que si le apetecía caminar cogida del brazo de alguien podía hacerlo.

Lo que no quitaba era que estuviera enfadada por el motivo de todo aquello. Si cualquier otro periodista, en cualquier otro momento, la hubiera pillado en actitud cariñosa con Taichi en el presente, se habría reído dentro de unos límites. Eran muchas las veces en las que habían estado bromeando con ello. Ahora bien, aquello no dejaba de ser algo personal. Algo que poco tenía que ver ni siquiera con la prensa y más con una pataleta de alguien. Ni siquiera sabía si merecía la pena responder o dejarla morirse de la rabia. Sería tan sencillo aprovechar la situación ahora que la presa iba a estar más pendiente de ella… En cualquier momento se le iba a empezar a notar el embarazo, no le costaba nada dedicarse a hace que fuera más evidente y a mostrarse mucho más cariñosa de lo habitual con Yamato en público. Pero ya tenía una edad para no entrar en esas tonterías y estupideces.

- ¿Está todo bien? – le preguntó al médico.

- Perfectamente, ahora puedo ir a ver al paciente que de verdad me preocupa… - bromeó, tendiéndole la mano para que se pusiera en pie cuando vio que quería levantarse.

- Pues… mira a ver dónde se ha escondido que yo nos voy a preparar un té. Y ten cuidado que Aiko no te empiece a revolver entre tus cosas para ver si le has traído algo.

- No tranquila, ya se lo he dado antes – confesó, encogiéndose de hombros-. Eh, no me mires mal. No es mi culpa que los viajantes siempre me estén dejando rotuladores y cosas así…

Divertida, no pudo más que negar con la cabeza mientras que lo dejaba escapar y se iba a buscar a Yamato. Era una de las compañías que mejor le solían hacer al rubio. Jou tenía esa parte que tranquilizaba a cualquiera ahora que ya había pasado la fase de ser él el primero en ponerse histérico.

- Ya te dije que estaba todo perfectamente y que lo de hoy por la mañana no debió de ser más que un mareo del embarazo – dijo cuando llegó a donde estaba Yamato sentado.

- Lo suponía, pero siempre suele venir bien que lo digas tú que eres más de fiar de ella – contestó, sonriendo ligeramente-. Pero bueno, tú no te preocupes, que por lo que he visto y escuchado creo que te vas a ir con un dibujo como premio por ello.

El médico se rio por lo bajo, entretenido mientras que tomaba asiento no demasiado lejos de dónde él estaba, observándolo. No podía culparlo tampoco por querer asegurarse de que todo estuviera bien sabiendo que las condiciones eran algo más delicadas.

- En realidad, era solo cuestión de tiempo que alguien pudiera malinterpretar la situación con ellos dos. La mentalidad de muchos sigue anclada en el instituto y es normal que si los ven y no los conocen se puedan poner a decir estupideces.

- Si por esa parte casi que lo que me extraña es que a nadie le hayan llamado la atención antes – admitió con pesadumbre, encogiéndose de hombros-. Esto no tiene que ver con Sora, Jou – negó con la cabeza-. Tiene que ver con una periodista a la que no dejamos ir al evento de la semana pasada para ahorrarle un disgusto a Sora y mira cómo ha acabado.

- ¿Eh? – confuso, se quedó mirándolo.

- ¿No te ha dicho nada ella? – giró la cabeza hacia donde la cocina donde había visto pasar a la pelirroja-. Digamos que… comparto proyecto mediático con una… Ni siquiera la puedo llamar ex, no lo es…

- ¿Problemas con las fans otra vez? – no pudo evitar el comentario, riéndose al ver la cara que puso él-. Si quieres le presentamos a mi hermano otra vez que ya te funcionó antes…

Tuvo que apartarse cuando vio como Yamato alargaba la mano hacia uno de los cojines para lanzárselo, echándose a reír y aprovechando así el momento para que él se olvidara un poco de la situación. Entendía ahora el motivo de la seriedad de él y del enfado. Siendo las cosas más bien un ataque personal que un simple cotilleo, lo cambiaba todo bastante.

- Bueno, comparto entonces tu enfado en ese caso. Yo había supuesto que simplemente los habían pillado en… mal momento. Y digo mal momento porque en el fondo todos sabemos que es lo más común con ellos dos.

- Ya, si tendrán cientos de evidencias peores. O conmigo incluido, vamos a ser realistas – se encogió de hombros-. Lo que me da rabia es que fue cosa de su socia y mía. Sora no sabía nada y mira ahora quiénes son los perjudicados.

- Tampoco es que lo hayáis hecho sabiendo que la reacción fuera a ser esa. Además, ¿cómo se pudo enterar?

- No lo sé. La verdad es que hasta donde yo sé simplemente no se la incluyó en la lista de invitados. Pero no sé si ya pensaba con que iba a asistir o qué. No tengo ni la más remota idea… Y, como comprenderás, tampoco le he preguntado – dijo, quedándose pensativo-. El otro día vino hecha una furia a llamarle la atención, pero bastante estaba yo pendiente de que algo así pudiera pasar…

Ahora todo tenía sentido, simplemente no había sabido verlo en perspectiva en aquel momento. Ella le había dejado claro que estaba enfadada porque "había intervenido en su trabajo". Y era la única forma en la que lo había hecho. Al igual que cuando hablaba se notaba que había dado por supuesto que había sido la propia Sora la responsable de todo. Quizás debería de haberse centrado algo más en lo que pasaba, pero no había su mañana más despierta.

- Sora dice que va a hacer como si nada. Ahora casi que lo veo como lo más lógico. ¿Ella sabe el motivo de todo?

- Sí, se lo expliqué por la mañana – asintió-. Y yo creo que sí, que lo que tiene que hacer es no darle el gusto de ninguna de las maneras. Simplemente hacer como si nada hubiera pasado…

- ¿Y tú?

- Yo… Ya veremos – contestó, dejando así la frase en el aire.

- Eso me parecía a mí… Sobra decir que eres mayorcito para saber llevar bien la situación tú solo y que no me creo que vaya a decir esto… Pero, hagas lo que hagas, mejor dejar a Sora pensar que has hecho como ella. Posiblemente sea lo más seguro para ella, ¿entendido?

Giró la cabeza hacia él, observándolo en silencio unos segundos, terminando por asentir. No estaba demasiado seguro todavía de cómo iba a reaccionar cuando la tuviera delante, prefería no pensar en ello. Lo que sí que tenía claro era que quería hablar con ella a solas y sin que nadie más se metiera. Eso si Mai no se había dedicado a lincharla en lo que iba de mañana, cosa que tampoco le extrañaría.

- ¿Vas a ver si papi está bien?

La voz de Aiko los distrajo a ambos haciendo que posaran los ojos en ella, no habiéndose dado cuenta de que se había acercado hasta donde estaban. Yamato sonrió nada más verla, atento a como Jou la cogía para dejarla sentada a su lado.

- ¿Yo? ¿No habíamos quedado en que ibas a hacerlo tú? – comentó divertido mirando hacia el rubio.

- ¿Yo?

- Sí, ¿quieres tomarle tú la tensión? Tampoco le va a venir mal que alguien se la compruebe – estiró el brazo para poder coger sus cosas y acercarlas-. ¿Tú qué crees?

- ¡Sí! – revolviéndose, se las arregló para ponerse en pie encima del sofá, acercándose a su padre para quedarse ahí a la espera.

- ¿Vas a venir a hacerme tú de doctora a mí? Así da gusto – entretenido, se entretuvo en subirse la manga del jersey que llevaba puesto para poder dejar el brazo al descubierto y al alcance de la niña-. Además, contigo lo voy a tener más fácil que con otro que yo me sé para poder pagarte, siempre puedo darte algo más de postre.

- Bueno, conmigo ya ni preguntas desde que te has guardado el número para la transferencia, da igual como me ponga yo – le tendió a la niña el manguito para que se lo pusiera al rubio-. Así que yo ya me lo tomo como una causa perdida.

- Oye, para encima que te saco de la cama a altas horas de la noche cuando me da la paranoia… ¿qué menos?

- Pues hoy he venido porque me ha dado la gana. Así que si tienes que pagar a alguien pagas a la doctora que tienes que seguro que te va a hacer la mejor toma de tensión de su vida – habló mientras que bajaba la vista hacia Aiko, la cual estaba con su cara de concentración total intentando colocar bien el dispositivo en el brazo de Yamato y que no se le escapara por el otro lado.


Nadaoriginal: si es que hasta yo me había olvidado del efecto que podía tener un Hiroaki cabreado, tengo que serte sincera. Cuando la lie, estaba más bien centrada en liarla y luego un buen día me di cuenta de que ese hombre, aparte de ponerse como una fiera porque alguien le tosa a su familia, tiene en su poder todos los recursos y conocimientos para poder hacer mucho daño. Así que mira, ¿por qué no tirar de esa línea y más si tiene unos buenos cómplices a mano? Vamos a ver cómo se las gasta Hiroaki.

Y justo al contrario de lo que cabría esperar, es Yamato el que hace por mantener la calma en casa porque tiene que estar pendiente de otras cosas. Eso quieras que no dice bastante de lo que ha evolucionado porque tiempo atrás hubiera aparecido de una patada en el trasero cierta periodista en Londres, pero, ahora mismo, prefiere tener los ojos puestos en lo que tiene en casa, aunque se les haya colado un médico con las mejores intenciones en casa.

¡Un besito de tortuguita!

Natesgo: la verdad es que sí. Ella pensaba que se vengaba de Sora por haberla vetado en el evento y ahora se va a encontrar con un lío mucho más gordo. Tampoco supongo que se parase a pensar en ello, porque aunque no supiera que los padres de Yamato fueran gente del mundillo de la prensa con experiencia más que de sobra para saber por dónde atacar, no contaba con que Hideki se fuera a mosquear, que Mai esté pensando en fregar el suelo de la JAXA con ella y... que a fin de cuentas, el otro implicado en la noticia es un embajador de la ONU que digo yo que no tardará en reaccionar... cofcofcof

Ver veremos cómo acaba la cosa y mientras tanto podemos soltar a Jou a calmar los ánimos por casa y dejar que Aiko haga de sedante con el humor de perros que ella es la experta en la materia.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: lo tengo comprado, a medida que la voy liando, ¿no ves que él va dando más detalles de las medidas de contención? (Ahora que el día que de verdad nos cierre el tráfico entre comunidades coincida con el día que lie yo alguna desgracia más gorda, veras jajaja)

El pobre Taichi ya sabes que es más agonías de lo que quiere aparentar. Y supongo que no le habrá hecho ni puñetera gracia. Y mira que lleva años bromeando con ello e incluso amenazando con que podría dar verdaderos motivos con los que hablar. Pero, yo creo que nunca pensó que se iba a llegar a ver en la prensa del país con Sora. No era algo que viera como real. Y ahí está, en la foto más malinterpretable del momento. Y al pobre solo le da la cabeza para preocuparse por lo que Koemi pueda tener que aguantar. Si es que tiene que quererlo sí o sí. Ver veremos por dónde se va Taichi. Y Koemi... es la más lista de todos, vamos a ver. Mira que ella además de haber cazado el premio gordo, tiene la forma de ser exacta y necesaria para sobrellevarlo sin problemas mayores. Lo que años atrás hubiera sido posible un caos en esa relación, ahora mismo solo consigue que ella se preocupe por el resto de los implicados. Solo hay que recordar que fue ella la que intentó calmar a la fiera cuando Yamato se enteró de que Taichi y Sora habían pasado cierta frontera en Londres.

Y evidentemente que tenía que llegar Hiroaki a salvar el día. Creo que ya te lo conté que no me estaba dando cuenta del recurso que tenía ahí tan a mano hasta que lo saqué hecho una fiera porque le habían tocado a los nueros. Y mira ahora, que el productor tiene los medios para saber dónde y cómo atacar. Ahora me parece que sí que hay alguien que le puede tocar el ámbito laboral a la pelandrusca de la periodista, aunque claro, fue ella misma la que lo llevó a ese terreno.

JAJAJAJAJAJA me has matado con lo de los pantalones, pero sí, es una buena forma de definirlo. Incluso en los meses tras el nacimiento de Aiko cuando el pobre hombre debía de estar subiéndose por las paredes por los calentones que se llevaba para nada hubiera tenido opción, seamos realistas, hace mucho que esa cabeza tiene todo demasiado claro. No hay por dónde atacar. Y sino ya se encarga Aiko de comprobar que a su padre no se le suben demasiado las pulsaciones. Menuda ayudante se ha ido a buscar el doctor Kido.

¡Un bico grandote vecina!