- ¿Dices que papá está furioso?

En el fondo aquello no sabía cómo tomárselo. Hacía un rato que Takeru había llegado a traerles lo que le habían pedido y ahora Sora se había ido a la ducha, aprovechando para distraerse de esa forma. Takeru venía directo de la estación de televisión y había estado con los padres de ambos. Lo que le había dicho sobre Hiroaki no le extrañaba, pero, hasta cierto punto, le gustaba oírlo. Le gustaba oír que su padre estaba enfadado porque se habían atrevido a mentir acerca e Sora, pero no por el hecho de que aquello también lo implicara a él, sino porque la apreciaba sinceramente.

- Mamá estaba con él. Creo que se ha enterado de todo ahora, así que su cabreo era algo más notable – se encogió de hombros-. No te molestes en decirle que no haga nada porque aparte de que ya es tarde no te va a hacer caso.

- Créeme, no se me había ocurrido. Es más, que haga lo que quiera. Yo estoy de acuerdo y espero que haya alguna forma de confirmar lo que ya sabemos…

- Pues… la verdad es que sí. Oye, ¿y por qué no hacemos una cosa y me cuentas exactamente todo lo que ha pasado desde el principio?

- ¿El qué? ¿Que tienes un hermano idiota que no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que la cosa estaba más descontrolada, Sora enfadada y todo el caos montado? – resopló poniéndose en pie para ir a coger las tazas al sentir el agua subir-. Pasa que es un lío un poco más extenso de lo que solía tenerlos antes de volver a Tokio. Me conoció en mi época más encantadora de todas y ahora, cuando volví a cruzarme con ella, supongo que malinterpretaría mis intenciones, mi forma de comportarme… Yo que sé – chasqueó la lengua, colocando las bolsas de infusión en las tazas antes de empezar a echar el agua.

- Ya te pareces a papá con eso de sacar el té para cuando hay que hablar temas serios – bromeó el menor de los dos-. ¿No le dejaste claro que estabas casado o qué?

- Claro que sí, si me la encontré en un desfile de Sora antes de que ella volviera por Tokio y le dije lo que estaba haciendo ahí. Es más, ha visto hasta a Aiko… Yo no sé cómo puede haber malinterpretado tanto las cosas solo porque no ande mordiendo por las esquinas – dijo caminando hasta él y tendiéndole su taza-. Lo que ha terminado de provocar que todo esto explote es que se ha pensado que Sora le ha prohibido la participación en sus eventos de moda, lo cual, habrá repercutido en su trabajo, habrá tenido problemas y el resto ya te lo sabes…

- ¿Sora prohibiéndole la participación?

- No, no fue ella – negó con la cabeza volviendo a tomar asiento-. Fui yo. En realidad fue idea de la socia de Sora… Está embarazada, ya sabes que algo más de riesgo tiene que en un embarazo normal… No queríamos que se enfadara al encontrársela ahí. Haru me llamó para "pedirme permiso" y evidentemente que estuve de acuerdo con ella. Sora ni siquiera sabía nada. De saberlo nos lo habría prohibido, ya la conoces…

Bajó la vista hacia la taza, con pesadez. Dicho tal cual lo acababa de hacer no podía sonarle peor. Todo apuntaba a que tenía toda la culpa él, por idiota, por querer hacer las cosas de la forma más cómoda posible, pero, ya había salido de esa fase. Él había dejado las cosas claras a Emily, quizás más tarde de la cuenta, sí, pero lo había hecho. Aquel comportamiento hacía sido una pataleta que quizás tuviera sentido con Aiko, pero, ¿en alguien de la edad de ella? No estaba seguro de cuántos años tenía, no le había importado tampoco nunca demasiado. Estimaba que más o menos debían de estar a la par por la época en la que se habían conocido. Y aquello era una pataleta infantil.

- Lo que no sé es qué es lo que espera de todo esto. ¿Pillarme a mí desprevenido y que con todo esto vaya a buscar consuelo con ella?

- No es por atacarte al ego, que ya sabemos que tu tiempo te ha costado hacerlo existir un poco, pero… Me sigue sonando a venganza por lo del trabajo. ¿Has hablado con ella?

- No me he despegado de Sora en todo el día. Por la mañana se puso mal, así que ni siquiera se me pasó por la cabeza ir a la sede hoy. Por suerte, Hideki llamó para librarme de ir a unas reuniones hoy…

- Pues quizás deberías de ser tú el primero en hablar con ella antes de que alguien se te adelante y dejar las cosas claras de una vez por todas. Si Sora parece estar bien, Taichi en casa dudo que tenga problemas más allá de con sus propias paranoias sobre si el suegro lo va a matar… Arréglalo de una vez y deja de darle vueltas. Es más, vete ahora si quieres a hablar con ella. Me quedo yo con ellas.

- ¿Eh? ¿Qué quieres que la vaya a buscar ahora y aproveche todo el cabreo que llevo aguantándome todo el día que no tengo para desquitarme? No sé yo hasta qué punto es buena idea eso en un día como hoy…

- Bueno, a lo mejor así terminan de quedarse las cosas claras – se encogió de hombros-. Tengo a Hikari y a los niños con su bisabuela, así que si me invitáis a cenar yo te hago de niñero para lo que te apetezca…

- Pensaba secuestrarte igual, tú no te preocupes. Que hoy, cuanto más distraída tengamos a Sora mejor…

Yamato levantó la taza, tomándose su tiempo para soplar el líquido y luego dar un trago, disfrutando del sabor mientras que sopesaba la opción que acababa de proponerle Takeru. No iba a ser él quien dijera que n se le había ocurrido, pero que le parecía bastante coherente. Así tenía oportunidad de ser él el primero en tomar medidas con aquello.

- ¡Tito! ¡Tito! – la niña llegó corriendo hasta él alargando los brazos para que la cogiera.

- Mira quién aparece por aquí… - sonrió, cogiéndola como le pedía-. ¿De dónde sales tú?

- Pues creo que cierta tortuguita se coló tras su madre en la habitación y que se había quedado dormida – dijo su padre viendo como ella se reía delatándose-. ¿Quieres un poco? – le acercó su taza.

- ¿Le dais té a la niña? – confuso, se quedó mirando hacia su hermano.

- No hay nada con teína en casa, tú no te preocupes, que a Sora la tengo vigilada… - se echó a reír por lo bajo, ayudando a la pequeña a que cogiera bien la taza y pudiera beber.


Sora salió de la ducha un rato más tarde, con el pijama puesto, el pelo mojado y el cepillo en la mano. Su intención era buscar a Yamato para que la ayudara a desenredarse el pelo, con lo que no contaba era con ver más cabezas rubias de las que solía en el salón.

- Oye, que no corría prisa… - dijo cuando sus ojos se posaron en la carpeta que había encima de la mesa.

- Me quedaba de camino – se encogió de hombros-. Estás igual de roja que mi hermano si le da el sol…

- Me he duchado con el agua hirviendo para ver si entraba en calor – sonrió buscando sentarse en el sofá al lado de su marido, acabando por decidir que Takeru entraba entro de ese grupo de gente con el que no tenía problema en hacer lo que había planeado. Le dio con el cepillo en el brazo a Yamato para que entendiera lo que quería.

- Ahora ya sí que he perdido mi taza del todo – dijo divertido al dejarla encima de la mesa al alcance de Aiko para poder ayudar a Sora con lo que le pedía sin necesidad de más explicaciones.

- Oye ¿te quedarás a cenar con nosotros?

- Llegas tarde, ya se ha autoinvitado – le contestó él por su hermano-. Además, así puedo aprovechar para ir a comprar unas cosas si él se queda contigo – todavía no había decidido lo que iba a hacer con el tema de la periodista, pero sí que era cierto que le hacía falta ir a comprar.

- Yamato, que tu hermano se quede a cenar con nosotros me parece maravilloso, pero no necesito niñero… - protestó.

- ¡Eso! Yo cuido a mami y al nene chiquitín – dijo Aiko tras haber estado pendiente de la conversación de los adultos bebiéndose la que había sido la infusión de su padre.

- ¿Ves? – sonrió la pelirroja-. En las mejores manos me quedo…

Los otros dos se echaron a reír mientras que Sora alargaba la mano para darle una ligera caricia en la mejilla a la pequeña, todavía dejando que Yamato siguiera desenredándole el pelo, cerrando ligeramente los ojos por la sensación. Podría olvidarse en ese momento de todo lo que había pasado por la mañana, estaba segura de ello.

- ¿Dónde están los dos terremotos? – preguntó, haciendo el esfuerzo por no olvidarse de que estaba su cuñado.

- Con la abuela Yagami… - se encogió de hombros-. Así que me habéis salvado el drama de la cena con el secuestro.

- Sabes que te puedes quedar con nosotros, ¿verdad? El único peligro es que Aiko se te va a colar en la cama en cuanto no mires, peo no creo yo que te vaya a molestar mucho.

- No quiero molestaros, Sora…

- ¿Perdona? ¿Tú diciendo eso? – Yamato lo enfocó-. Además, ¿estás tonto? ¿Desde cuándo molestas tú?

- Pues me lo repites con bastante frecuencia…

- Sabes más que de sobra por qué – entrecerró los ojos-. Te quedas a dormir y listo. ¿Qué te parece Aiko?

- Lo único… no te asustes si por la mañana… - empezó a hablar Sora, dudando.

- Tengo dos terremotos en casa, Sora. Creo que sé lo que es que una embarazada se encuentre mal por la mañana…. – dijo divertido, cediendo ya del todo-. ¿Me dejas un pijama tú?

- No lo sé, tendré que pensármelo… - negó con la cabeza-. Así mañana por la mañana estás tú de compañía cuando yo me tenga que ir a trabajar…

- Ya empezamos. No necesito niñero…

- Sí que necesitas.

- No, no lo necesito – se cruzó de brazos, esquivándolo para que no siguiera cepillándola, pareciendo que estaba a punto de hinchar los mofletes.

- Bueno, para lo que sea. Yo mañana me quedo por aquí y así nos entretenemos los tres mientras que tú haces algo útil. Y, si vas a ir a hacer la compra como no te des prisa se te va a acabar haciendo tarde y luego vas a tener que hacernos la cena…

Aiko no estaba del todo segura de lo que estaban hablando entre ellos tres, pero empezó a reírse por las caras que iban poniendo. Se había apoderado de la taza de su padre y la tenía sujeta en las manos, dando sorbitos de vez en cuando ahora que ya no quemaba.

- ¿Vas a ayudarme a cuidar del nene chiquitín? – le dijo a su tío.

- Sí señorita, si es que tu madre no se nos pone a montar una pataleta como las que monta Dai.

- Te está acusando Takeru de ser tú la que tiene comportamientos infantiles, mira a ver si te lo tienes que hacer mirar… - dijo Yamato ahora sí, no teniendo tiempo para esquivar el manotazo.

Takeru se rio, observándolos. No estaba del todo seguro de si era el efecto que tenía Sora en él o si de verdad estaba fingiendo estar de mejor humor del que parecía. Lo había visto bastante tranquilo, pero también lo conocía. Sabía que darte o temprano no iba a ser Hiroaki el que se llevara el premio al Ishida más enfadado de la familia. Y le preocupaba que cuanto más se lo guardarse peor fuera a ser, aunque, para eso le había recomendado acabar con el problema lo antes posible. Era lo mejor que podía hacer.


Nadaoriginal: pues creo que con este capi ha quedado claro que Hikari por el momento está fuera de la ecuación. Es otra la persona con la que tiene que interactuar Taichi y no su hermana. Takeru, por el momento, pues se les ha colado en casa a su hermano y cuñada. No sé si se consideran buenos o no sus consejos, pero, ¿Yamato le hará caso o lo ignorará?

Lo que queda claro es que el minirubio va a aprovechar a quedarse con ellos, ya bien sea de niñero de Sora, de Aiko o de las dos. Que es de las mejores compañías que pueden tener y que seguro que se deja acosar un rato por cualquiera de las dos para que las ponga al día con alguna cosa. La niña, seguramente, para que le cuente cosas de sus padres que a ellos no les saca con tanta facilidad.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: lo malo es que los brotes se nos están formando en la otra esquina, que nos va a marginar por el Este primero, ya verás y nos va a dejar a los del Oeste cerrados juntitos y sí que vas a poder venir a freírme a collejas.

Sora y Taichi deben de haber llamado la atención a unos cuantos periodistas. Deben de tener material de ellos de muchos momentos de su vida desde que ella fue ganando fama. Supongo que más ahora que él debe de ser alguien más importante del mundo de la política - pobrecito mío, me sabe mal hasta meterlo en ese saco, a ver si le van a pegar algo-. Así que solo faltaba alguien que quisiera revolver un poco el avispero para liarla. Y llegó Emily de mala leche para hacerles los honores.

Los suegros ya veremos qué tal se portan, que parece ser que sí que van a atacar de vuelta y fuertemente y pobre de aquel que les diga algo porque de verdad que con esos dos no se juega. Que su hijo cuenta como persona gracias a ellos dos como para que ahora venga la gente a tocarles las narices. No les da la real gana.. Y ahora parece que viene minirubio a calentar a su hermano mayor para que se vaya a dormir a gusto esa noche. ¿Le hará caso? Ahí te dejo con la duda cofcof

Yo sigo diciendo que ella sabe lo que había y simplemente se dedicó al final ya a tocar los huevos. Que puede que al principio la mujer estuviera confusa, pero luego simplemente debía de hacerle gracia ver cómo se estresaban todos cuando simplemente pasaba a saludar. Que algunos días seguramente que fue lo únicamente que hacía y ya estaba Mai gruñendo, pero mira, al final se les escapó a todos el asunto de control y han acabado así.

¡Un bico grandote vecina!