- ¿Vas a ir a hacer la compra entonces? – le preguntó Sora a Yamato cuando lo vio terminar de ponerse el abrigo.
- ¿Necesitas algo más de lo que me has apuntado antes? – entretenido, se quedó observándola unos segundo más, dándose cuenta de que quería pedirle algo por la forma en la que se estaba acercando a él.
- Pues… Estaba mirando por los armarios – llegó hasta colocarse delante de él-, y me he dado cuenta de que se nos ha acabado el pan para las tostadas…
Se tuvo que reír por lo bajo al haber acertado con lo que ella podía estar buscando. Era una de las constantes en aquella temporada y ahora que Aiko se apuntaba cada vez que veía a su padre comiéndose una no les duraba demasiado en casa. Asintió antes de alzar una mano y darle un leve toquecito en la nariz.
- Tranquila, ya lo había apuntado en la lista – confesó-. ¿Necesitas algo más?
- No… Que no tardes mucho – se le escapó un tono que quizás pudiera haber usado Aiko cuando intentaba chantajearlo.
- ¿Tanto te preocupa quedarte con mi hermano? – bromeó aprovechando que había acercado su mano a su rostro para pasarle un mechón de cabello-. Vuelvo en nada, ¿de acuerdo?
Sonrió antes de asentir, acercándose un poco más hacia para darle un corto beso, quedándose a escasa distancia cuando se separó, levantando así los ojos hacia él, observándolo desde cerca.
- ¿Seguro que puedo irme? – preguntó a sabiendas de lo que le pasaba.
- Sí, puedo usar a la niña de peluche en su ausencia. A tu hermano no, que luego tengo que aguantarlo no tengo gana… Pero no tardes mucho.
- Sí, yo tampoco te lo recomendaría, seguro que tienes mejores opciones en el mercado…
- Y sino que le pregunten a la prensa… - aprovechó para hacer el comentario, sonando lo más claramente que pudo a que estaba bromeando para no asustarlo-. Vete a por los recados, corre…
Tras arrugar ligeramente el gesto por sus palabras, asintió a lo último, inclinándose hacia ella para darle un beso en la frente antes de terminar de abrocharse el abrigo. En sus planes estaba también la idea de ir a la compra, pero, tenía otra parada primero. Por una vez, estaba bastante de acuerdo con la idea que le había dado su hermano.
- Ven aquí, chiquitina – dijo Sora agachándose para poder coger a Aiko cuando llegó corriendo hasta donde ellos estaban-. Papi se va a comprarnos para hacer tostadas, ¿qué te parece?
- ¿Vamos a darle al tito?
- Solo si se porta bien – contestó Yamato, repitiendo el gesto que había hecho antes con Sora, dándole un toquecito en la nariz a la niña-. Vengo ahora.
La pelirroja asintió, cogiendo menor a la pequeña contra ella antes de dejar que él terminara de prepararse y esperando hasta que se fuera para volver a dónde había dejado a Takeru, caminando lentamente hasta dejar a la niña encima del sofá.
- ¿Os cuento una cosa ahora que el agonías de Yamato no me escucha? – confesó yendo a sentarse ella también-. Estoy cansada… - se echó a reír mientras que cogía uno de los cojines para acomodarse mejor.
Yamato se quedó pensativo cuando por fin llegó a su destino. Sin duda aquello tenía que haberlo hecho meses antes, cuando había empezad todo el problema. Quizás ahora las cosas serían totalmente diferentes. No se fiaba tampoco de Sora. Una cosa es que pareciera que el disgusto había sido cos de las hormonas y que lo hubiera llevado mejor a lo largo del día, pero, se había pasado el día entero en casa, recibiendo visitas de sus amigos y seres queridos… Y otra cosa iba a ser cuando la realidad fuera a buscarla.
Chasqueó la lengua, molesto por todo aquello. No había querido hablar más con Taichi porque se iba a enfadar todavía más al saber los problemas que hubiera podido tener él. Hubiera entendido que tarde o temprano alguien hubiera malpensado de ellos dos, él había sido el primero que lo había hecho cuando estaban en el instituto y dado que con el tiempo ellos todavía se habían vuelto más cercanos, era solo cuestión de tiempo. Si hubiera sido así, quizás hasta se hubiera reído.
Pero no había sido así.
Se bajó del coche, sin molestarse en llevarse la chaqueta con él, únicamente metiéndose las llaves en el bolsillo antes de salir del aparcamiento y entrar en el edificio del hotel en el que se quedaba Emily, caminando hacia recepción para avisar de que estaba allí. Esperaba pillarla en el hotel y sola, porque de verdad que quería acabar con aquello de una vez.
- Muy amable, espero aquí – dijo al recepcionista decidiendo apartarse para no molestar a los demás clientes mientras que llamaba a la habitación para comprobar que estuviera.
- Puede subir – dijo segundos más tarde, girándose hacia él para indicarle el número de la planta en la que se encontraba.
- Muchas gracias – dijo antes de girar sus pasos hacia el ascensor.
Quizás fuera algo que prefiriere hacer con público, donde pudiera haber más gente para evitar más problemas de los que ya tenía, pero también quería dejarla las cosas claras de una vez por todas. Marcó el botón y se giró hacia el espejo para volver a colocarse bien el pelo hacia atrás, no habiéndose peinado demasiado cuando había salido de casa.
- Yamato – dijo Emily a modo de sorpresa cuando lo vio allí, posiblemente esperando a cualquier otra persona.
- ¿No me invitas a entrar? – fue su respuesta tras quedarse observándola-. No te pillo en mal momento, ¿no?
- No… - se apartó, dejándolo pasar y esperando a que estuviera en el interior para cerrar.
No era demasiado tarde por lo que la había pillado todavía revisando algunos documentos. No hacía demasiado tiempo que había llegado y ni siquiera se había cambiado de ropa, aunque tampoco le hubiera provocado demasiados dolores de cabeza. Había pasado toda la mañana bastante tranquila, incluso teniendo que haber ido a última hora de la mañana a dejar unos papeles a la sede de la JAXA. Tampoco hubiera esperado verlo a él allí.
- No está mal el hotel, normal que siempre te quedes en el mismo – hizo referencia al día que la había acompañado hasta allí, tomándose su tiempo antes de girarse hacia ella.
- ¿Qué haces aquí?
- Pues… he tenido uno de los días más extraños de esta última temporada – habló tras darle algunas vueltas-.Y creo que hubiera sido un error no aprovechar y venir por aquí.
Se quedó mirándolo. No iba a servir tampoco de nada hacerse la tonta, porque a aquellas alturas ya le daba bastante igual y era muy evidentemente que sabía de lo que le hablaba y que ella estaba metida en el asunto. Simplemente se limitó a ladear la cabeza, cruzando los brazos sobre el pecho.
- ¿A qué has venido exactamente? Porque no creo que la cosa fuera del todo contigo en este momento – dijo continuando con la vista fija en él-. Te lo dije el otro día en la JAXA, no me gusta que nadie se meta en mi trabajo y más de esa forma. Tuve que dar explicaciones a mi editor cuando vio que cancelaban el pase.
- ¿Te supuso muchos problemas?
- Bastantes, sí – volvió a ponerse recta-. Así que puedes decirle de mi parte que ella misma se ha buscado lo de esta mañana. Lamento que te hayas visto salpicado, pero son cosas que ya estaban en el poder de la prensa desde hace mucho tiempo y que solo era cuestión de tiempo que acabaran saliendo.
Podía llegar a entenderla. De hecho, viéndolo desde el punto de una venganza a nivel laboral por lo que él y Haru habían hecho, era capaz de entenderlo. No se había parado a pensar en las consecuencias que pudiera tener para ella cuando había dicho que estaba de acuerdo. Ahora bien, volvería a hacerlo a ciegas porque a él lo que le importaba era que Sora no se hubiera enfadado en el evento.
- Lo lamento – dijo, observándola-. Como comprenderás no me ha gustado que todo el país haya visto esa información.
- Bueno, no son imágenes inventadas. A lo mejor también te ha venido también bien a ti verlas – decidió acercarse algo más hasta dónde él estaba-. ¿A qué has venido exactamente, Yamato?
- ¿Tú qué crees? – bajó la vista hacia ella para poder mirarla más directamente cuando la tuvo más cerca.
Se dedicó a estudiar su expresión. Lo conocía lo justo, no iba a mentir. No sabría decir qué era lo que pasaba por la cabeza de Yamato. Se estaba comportando de una forma que podría considerar algo más familiar, como años atrás cuando lo había conocido. Pero, no sabía si eso era para bien o para mal. Se le ocurrían dos opciones bastante opuestas por dónde le pudiera salirle.
- A lo mejor estaría bien que me dejaras algo más claras las cosas tú, ya que, en todo esto, yo siempre he ido la que ha ido con las intenciones por delante – acabó por decir, jugando ella también con la ambigüedad de sus palabras, tanteando la situación recortando algo más la distancia.
- Tienes toda la razón. Creo que ya va siendo hora de que yo mismo te deje claras mis intenciones – no podía estar más de acuerdo con ella. Aprovechando que se le había acercado alargó las manos para cogerla por los brazos y atraerla de tal forma que quedó frente a frente-. Y te lo voy a repetir una sola vez. No fue Sora la que te cerró en las narices las puertas del evento, fui yo. No te quiero ni ver cerca de nosotros ni una sola vez más – tiró algo más de ella hacia donde estaba-. Sora está embarazada, y es un embarazo de riesgo. Te juro que como esto repercuta de la forma más mínima en su salud te va a faltar planeta para correr – la soltó entonces, casi como si fuera a pegarle algo el simple hecho de tenerla cogida, aprovechándose de la sorpresa en su cara-. Esas dos personas que con tu pataleta de niñata has sacado en la prensa esta mañana son pilares en mi vida. Él es más que mi mejor amigo – salvando las diferencias con Takeru -, casi como un hermano y ella es la mujer de la que llevo enamorado toda mi vida. Si te hice caso a ti en tu momento posiblemente sería porque me salía más rentable acostarme contigo para no pensar en ella en aquella época, no porque tan siquiera te puedas llegar a comparar a ella. Simplemente me lo pusiste demasiado fácil, pero claro, cada uno lo que es– pudo ver como estaba a punto de abrir la boca-. Ni te atrevas a decir nada. Avisada quedas. Ni me interesas tú, ni tus estupideces.
- ¿Has venido a amenazarme e insultarme?
- No, he venido a dejarte claro cómo están las cosas. He cambiado mucho, lo admito. Yo también era un imbécil por aquel entonces – lo admitía el primero-, pero ahora tengo una familia y no tolero que nadie los ataque sin motivo. Y más te vale que no se le complique nada del embarazo por el disgusto o que Taichi no tenga problemas…
- ¿O qué?
- Yo mismo te echo de la JAXA a patadas y eso sí que te va a causar problemas laborales. No te olvides de que tengo el rango de comandante y tengo el renombre suficiente en la institución para hacerlo. Así que no te vuelvas a cruzar en mi camino lo que te queda de estancia en Tokio – dio un par de pasos hacia la puerta, observándola unos segundos-. Si es que ni siquiera tienes narices de intentar defenderte. ¿Qué pensabas que hacía aquí? ¿Venir a buscarte para que me consolaras tú las penas? Ya no hago eso, no me conformo con la basura.
Reaccionó rápido cuando la vio adelantarse hacia él con la furia por sus palabras en el rostro. Se estaba oliendo que una posible reacción fuera querer golpearlo por pasarse de la raya. No se estaba pasando, simplemente estaba siendo sincero y tuvo tiempo de cogerla por las muñecas para evitarlo.
- No hice absolutamente nada en todo este tiempo para darte a entender de ninguna manera que me pudieras interesar. Solo me comportaba como una persona normal, qué pena no haberle hecho caso a Mai primero.
- Quítate de mi vista – farfulló revolviéndose para que la soltara.
- Encantado. Ahora, te lo repito. Haz tú por perderte de la misma o te juro que sí que vas a tener problemas en el trabajo y de los serios – la soltó, ahora sí, dando un paso hacia atrás para poder salir de la habitación-. Y da gracias a que no te obligue a retractarte públicamente en los medios…
Aquella vez no le dio tiempo a decir nada más caminando hacia la puerta para cerrarla tras él con un portazo. Lo que le había dicho era lo que llevaba pasando por su cabeza todo el día. El miedo a que a Sora el disgusto le pudiera pasar factura en su estado. Era lo que lo aterrorizaba y lo que movía todo su enfado. Taichi también le preocupaba, pero en una escala diferente. Por el frente de Koemi no iban a tener problemas, porque ella sabía, tan bien cómo él lo que había. Pero todo el resto del entorno… iba a ser diferente. Al día siguiente haría por hablar con él para ver cómo estaban las cosas no queriendo tampoco agobiarlo.
Ahora, sin duda, tenía algo mucho más importante que hacer: ir a por el pan para tostadas que le habían pedido Sora y Aiko antes de salir de casa. No necesitaba nada más que aquello. Por una vez… Takeru lo había aconsejado bien.
Nadaoriginal: es lo que tiene que todo el mundo esté tan hecho a los comentarios que pueda haber sobre Taichi y Sor. Que la visita de Takeru se agradece, pero ya está. Simplemente se le recibe bien y se deja que Aiko coja carrerilla para ir a tirarse encima de su tío que seguro que está más que encantado que poder entretener a la rubia tranquila de la familia.
Y parece que por una vez Yamato ha decidido hacerle caso a su hermano y no decirle que lo deje en paz. No solo eso, sino que por una vez parece que se ha ido completamente de frente al problema y ha cortado con toda duda o segunda intención que pudiera quedar. Que vamos a ver, que él no tiene ni el más mínimo interés en todas estas tonterías... Y menos ahora. Quizás esto mismo tendría que haberlo hecho al principio del todo y así no dar pie a más malinterpretación. Pero más vale más tarde que nunca y parece que, al menos por ese frente, se queda más tranquilo. Otra cosa es el cabreo que haya podido ocasionar... Pero ya sabemos que la periodistucha no nos da pena.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: puedo echarme a nadar y a mirar a ver hasta dónde llego para poder esconderme jajaja Igual me acaba atacando alguna merluza por puñetera, no te voy a decir yo que no. Pero eh, hoy al menos he soltado a la fiera y aunque seguramente la situación requiriera de un poco más de cabreo por parte de Yamato, yo creo que ha sabido llevar la situación a buen puerto - al menos para él - y dejar todo bastante claro. Ya me contarás a ver qué te parece.
Takeru ha hecho por una vez bien su trabajo. Ha terminado de calentar a su hermano. Y lo que es más histórico, Yamato admite que Takeru le había dado una buena idea. Ahora se ha quedado al menos a gusto y ha dejado ese frente más cerrado. Se ponga para arriba o para abajo ahora mismo no queda duda alguna de lo que él piensa sobre todo esto.
Jajajaja a ver el pobrecito creo que es consciente de que al igual que ahora es un blandito que se baba encima como poco doblando los calcetines de Aiko, que hace unos años mordía si lo dejabas más de cinco segundos sin poder mandarte a la mierda. Pero claro, es que está todo relacionado y ahora se ha quedado sin motivos para odiar al mundo, así que a no ser que alguien lo caliente mucho mucho - como ha sido el caso - creo que prefiere pasar de todos y seguir en su burbuja. El problema viene cuando alguien lo saca de ella o precisamente le toca algo de lo que ha provocado que su forma de ver el mundo pase de un extremo al otro.
Y me voy a la playa antes de que vengas a buscarme a casa por torturarte entre que subo algo y no jajajaja ¡un bico grandote!
