Yamato salió del hotel con paso rápido en dirección hacia el coche. Al fin había sido capaz de dejar las cosas como tenían que estar, pero, estaba bastante nervioso. Aquel día había sido un caos desde que se había levantado y ahora que no tenía a Sora delante no tenía que disimularlo. Buscó las llaves en su bolsillo, quedándose a medio camino a la hora de abrir la puerta. No estaba en las condiciones más apropiadas para poder conducir en aquel momento. Era perfectamente consciente de ello.
Resopló, llevándose las manos al cabello, echándoselo hacia atrás intentando recuperar la calma. Quizás debería de hacer algo de tiempo antes de volver a coger el coche, por su propia seguridad. Solo le faltaba llevarse un susto para rematar el día. Resopló de nuevo, terminando por dejar los ojos vagar hacia la calle. Quizás por allí hubiera alguna tienda en la que poder coger los recados.
Sí, esa idea era buena.
Echó a andar sin mucho rumbo fijado, simplemente atento a lo que había a su alrededor. Sacó el teléfono para leer la lista de la compra en él, viendo que tenía un mensaje de Sora pidiéndole algunas cosas más. Aprovechó para ganar tiempo y contestarle diciendo que no tenían algunos de lo elementos de la lista y que había tenido que ir a otra tienda. Cuando salió de la conversación con ella, se fijó en otro de los nombres que estaban entre los primeros, volviendo a fruncir el ceño. No había sabido nada de Taichi desde por la mañana y eso no le gustaba. Decidió marcar su número y llamarlo para ver cómo estaba.
Koemi escuchó el teléfono de Taichi sonando encima de la mesa de la cocina, asomándose para ver quién era. Dudó unos segundos antes de decidir buscarlo con la mirada, comprobando que se había quedado dormido en el sofá con Daigo, sonriendo.
- Hola Yamato – contestó ella, no queriendo tampoco preocuparlo-. Se ha echado un rato con Daigo y se ha quedado dormido.
- Ya… - hizo una pausa-. ¿Estáis bien?
- Pues, supongo que te puedes imaginar que te voy a decir que sí porque no es más que una estupidez. Pero bueno, tampoco es algo que nos haga demasiada gracia, especialmente a él.
- Me lo puedo imaginar… Yo lo siento, Koemi. De verdad que lo siento mucho.
- Ya, ya me lo ha explicado él… Y no lo sientas, Yamato. De verdad. Yo… por suerte no tengo dudas sobre quién tengo en casa. Le duró poco el engaño que hubiera podido tener de parecer algo más normal conmigo y no me importa que la gente cuchichee…
- Ya, pero a él sí que le importa que la gente cuchichee si tiene algo que ver contigo. Créeme, es una de las primeras preocupaciones de Sora desde hoy por la mañana.
- Puede que me esté precipitando, pero mira… A mí me da exactamente igual de lo que hablen o dejen de hablar. Y si alguien de mi entorno lo duda, mira, no será porque no lo pensaran ya a mis espaldas, porque los habrán visto cientos de veces. Preocupaos porque Sora no se vaya a alterar más de la cuenta con todo esto y olvidaos de mí.
- Ya… - hizo una pausa de nuevo-. Voy a hacer la compra. Dile que he llamado.
- Lo haré, tranquilo. Y no te olvides las galletas, que sino vas a tener una rubiecilla haciendo pucheritos por casa…
- ¿Solo una rubiecilla?
Dando por terminada la llamada, dejó el teléfono donde estaba antes, volviendo a quedarse mirando hacia su marido y su hijo. Era una situación que ella misma había vivido cuando había conocido a Taichi algo más. Se había muerto de celos cientos de veces mientras que no había sido capaz de ver lo que había realmente y ahora mismo, estaba tranquila con ese tema. Hacía mucho tiempo que lo estaba.
Sabía lo mucho que los quería a ella y al niño y no lo pondría en duda por nada del mundo. Al igual que también sabía lo mucho que quería a Sora. Pero no solo a ella, sino a Aiko y a Yamato. Ahí estaba la parte que la gente no llegaba a entender, que los lazos que tenían entre ellos eran muy diferentes a lo que alguien externo que no se hubiera molestado en comprender pudiera llegar a ver como normal.
- Mami… Tengo hambre – dijo Daigo llamando así su atención.
- ¿Tienes hambre? ¿Tú? No me lo creo… - sonrió, volviendo a la realidad. Se llevó un dedo a los labios y le hizo un gesto para que fuera con ella-. ¿Papi sigue durmiendo? – esperó a ver cómo asentía antes de cogerlo en brazos-. Vamos a hacer la cena los dos, ¿qué te parece? ¿Quieres ayudarme?
Sonrió con la respuesta que él le dio, echando a andar con él hacia la cocina. Iba a aprovechar que tenía tiempo para hacer algo que le gustara especialmente a Taichi. Estaba preocupada por él y por lo que pudiera acabar pasando cuando explotara, pero, una buena comida le iba a subir el ánimo. Eso no se lo podía negar absolutamente nadie.
- Lamento informarte de que Aiko se ha ido a dormir con tu hermano y que posiblemente le esté contando vete tú a saber qué – dijo Sora divertida.
- Bueno, sabe que no tiene mucho sitio por dónde correr por casa si se pone más tonto de lo que debiera…
Se habían ido a la habitación y el rubio estaba entretenido poniéndose el pijama. Sora, había tomado asiento y lo observaba mientras que iba y venía. Lo notaba algo alterado, pero, con el día que habían tenido tampoco podía culparlo. Quizás fuera un buen momento para intentar sacar el tema y dejar las cosas más claras, aunque tampoco esperaba que hubiera demasiado para aclarar.
- Oye… - se atrevió a reclamar su atención, alargando la mano para cogerlo de la parte de arriba del pijama.
Giró la cabeza para observarla, no esperando que fuera a hacerlo arqueando las cejas en modo interrogante, hasta que notó en ella la duda y adivinando de esa forma el tema que parecía querer tratar con él.
- Sora… no…
- Pero yo quiero hablar de ello – agradeció que se hubiera dado cuenta, arrastrándose algo más por la cama para dejarle sitio y que se sentara a su lado.
- Vale, te escucho – tomó asiento, agachándose para empezar a ponerse los calcetines, atento a lo que la pelirroja pudiera decirle.
- No, al revés. Quiero saber qué piensas tú de eso – explicó, entretenida vigilando los movimientos de su marido.
- ¿De verdad necesitas que te lo explique? – no pudo evitar dejar que sonara a ironía la pregunta.
No las tenía todas consigo. Sin duda, se había quedado muy a gusto tras la visita que había hecho a la periodista horas antes. Era justamente lo que había necesitado: dejar las cosas claras de una vez por todas. Lo que no quería era tener que entrar en detalles con Sora del tema, sabía que se iba a alterar y no tenía ganas de darle más problemas aquel día.
- ¿Y qué quieres que te explique? – le dijo-. Estoy enfadado, creo que tengo una buena lista de motivos para estarlo, pero ni contigo, ni con Taichi, ni con Haru… Como mucho conmigo, de los que estamos en esta casa. Mira, yo sé que cuando me enteré que vosotros dos habíais tenido algo, fuera lo que fuera – aclaró antes de que ella dijera nada más – me sentó mal, me llevó un tiempo terminar de asimilarlos incluso cuando me lo explicaste bien en Tanegashima. Pero creo que ya me conoces más que de sobra para saber que salto más rápido de lo que debería y que luego no se me da demasiado bien comerme mis palabras.
- ¿No me digas? – sonrió ligeramente cuando notó como posaba la mano en su rodilla, dándole un ligero pellizco con los dedos.
- ¿Verdad? Vaya sorpresa… Lo que quiero decir es que evidentemente me importa muy poco lo que digan o dejen de decir en lo que a mí respecta. Solo te diré que esa noche me alegré de que al final ni siquiera tuvieran habitaciones separadas porque sé de primera mañana como te sueles poner cuando te levantas… No, no es un frente por el que me vaya a preocupar. Pero sí que me preocupa mucho la gente que no tiene ni la más remota idea de nada y que no va a ser capaz de meterse la lengua por dónde les quepa.
Sora sonrió con lo que él decía, agradeciendo lo que le decía. Lo había dado por supuesto, pero, no venía de más escucharlo. Ella y Taichi tenían demasiadas cosas solo entre ellos dos que no tenía ganas de ponerse a explicarle a nadie y más sin necesidad. Y si podía pasar con Yamato y Koemi perfectamente pasando del tema, no iba a ser ella la que iba a insistir.
- Siempre me ha importado muy poco lo que digan o dejen de decir de mí – le dijo, arrastrándose algo más por la cama para poder abrazarlo desde la espalda y posar su cabeza en su hombro-. Que digan lo que quieran, yo sé exactamente lo que hay y no lo cambiaría absolutamente por nada. Absolutamente en todos los aspectos que ha podido tocar esta noticia…
- ¿Sigues preocupada por Koemi? – dijo, dejando sus manos sobre las de ella, girando la cabeza para vela de reojo.
- Mucho. Mi universo está tan acostumbrado a las tonterías sobre Taichi que se habrían hasta reído al verlo. Yo me habría reído al verlo de no ser por estas hormonas revoltosas que me la lían a la primera de cambio… Pero ella, ¿va a tener que empezar a dar explicaciones o a aguantar estupideces?
- Bueno… Si me permites la aclaración, cualquiera que haya visto la cara de idiota que se le queda a Taichi cada vez que pasa por delante de él dudo que vaya a pensar cualquier otra cosa. El suegro ese que sigue diciendo que lo va a linchar en cualquier momento seguro que piensa igual que yo.
- Ya… Pero me da rabia haberlo metido en problemas por…
- Quieta – la frenó, girándose algo más hacia ella-. Aquí la culpa la tiene Emily y nadie más que ella. Como mucho yo, por tonto, pero eso ya me lo va a repetir Mai hasta que me jubile, no te preocupes. Sora, es tu mejor amigo. De hecho, cuando os estaban vigilando a vosotros dos estaba yo con Mai tirado en el sofá de casa… ¿De verdad? Me parece una estupidez. Tú no lo has metido en problemas.
La que lo había metido en problemas era la periodista aquella con ganas de amargarles la existencia. Era imposible que jamás los hubieran visto en actitud cariñosa hasta el momento. Ahí había tenido que haber un detonante y, de nuevo, sabían perfectamente quién había sido.
- ¿Has hablado con alguno de los dos? – le preguntó a la pelirroja.
- No. En todo el día no he tenido oportunidad. Lo que sé, lo sé por ti. Y la verdad yo creo que lo mejor es que los dejemos estar. Puede que esté enfadado porque toda esta estupidez lo haya salpicando y que solo quiera preocuparse por lo que tiene en casa – habló complemente segura de ello-. Ya lo conoces.
- Y me parece muy bien. Ya tuvimos nuestra conversación de besugos por la mañana. Ya sabe que por aquí estamos bien.
- Aunque me gustaría hablar con él… Pero no quiero agobiarlo – arrugó la nariz.
- Sora, mañana. ¿Vale? Mañana lo llamamos, dale su tiempo y mañana a lo mejor lo tienes por casa antes de que te dé tiempo a decidir si estás dormida o despierta. Así que deja de ponerme caras – se revolvió algo más para poder observarla-. Vamos a dormir, que hoy has tenido un día movidito.
- Pues…No te voy a decir que no…
Tuvo que ceder, arrastrándose algo más por la cama para poder dejarlo moverse.
Nadaoriginal: pues la verdad... contando que nunca he jugado a ese juego no me puedo hacer mucho a la idea jajajaja
Que conste que fue un capítulo complicado de escribir que otros. A fin de cuentas, no era una situación sencilla ni un personaje sencillo. Había varias opciones por las que tirar y al final lo dejé a él con el modo automático para ver por dónde nos salía el angelito de Yamato. Hace unos años quizás las cosas hubieran sido diferentes, pero ahora mismo ya tiene algo más de calma antes de explotar y hacer podido decirle lo mismo solo que con "menos delicadeza".
Y Koemi empieza a asomar por aquí mucho más tranquila de lo que todos esperan que esté. A fin de cuentas, Taichi tiene que ser como un libro abierto. Ya lo es para los que lo conocen de siempre, ¿cómo no lo va a ser para la valiente que se casó con él? No la engaña tan fácilmente con eso de que está muy tranquilo, así que ver veremos por dónde nos sale el embajador.
Espero que tengas una muy buena semana esta que entra, ¡besitos de tortuguita!
Natesgo: que sepas que el nombre original del capítulo era "Ea Ea Yamato se cabrea" jajajaja Sería mucho más apropiado pero así os pillaba más de sorpresa al leer el capítulo lo que tocaba en él.
Debo decir, que salvo esta trastada de última hora, realmente, Emily tampoco ha hecho nada grave. Quiero decir, al principio sí que podía estar más interesada en Yamato - ¿quién no? - especialmente al ver el cambio de actitud de él. No voy a entrar en detalles con FB sobre cómo pudieron ser las cosas con esos dos en su momento, porque evidentemente no es algo que nos interese en la historia, pero que ella de repente se lo encuentre así, seguro que le chocó. Ahora bien, también debe de tener dos dedos de frente y pudo verlo tanto con Sora como con Aiko. Así que yo creo que simplemente estaba entretenida en tocar la moral, y si colaba, colaba.
¿Qué pasa? Que lo que ha colado es que le digan de todo menos guapa jajajajaja No se puede meter uno con el matrimonio a cuatro. Y lo gracioso es que venga de un consejo de Takeru, quien suele ser el que menos filtro tiene de por ahí y el que más las lía sin pensar. Pero bueno, algo tiene que hacer bien de vez en cuando.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: ¿vas a usar a las tartarugas en mi contra? Pobre de mí jajajaja
Je, la verdad es que la situación me recordaba a cuando le pidió a Sora que se casara con él. Me explico, porque debes de estar leyendo esto con cara de WTF. Me refiero a que cuando estaba todo el mundo a la espera de que lo hiciera, pasaban los capítulos y nadie entendía por qué no pasaba, sobretodo cuando todo apuntaba a ello y PUF justo pasó cuando tenía que pasar. Ahora he vuelto a hacer exactamente la misma jugada. Poco a poco hasta que llega el momento en el que salta y hace lo que tiene que hacer.
Y lo del parche es algo que usa ahora mismo para hacer daño, que ya sabemos cómo se las gasta Yamato. Posiblemente tampoco fuera consciente de ello en su momento y que simplemente se cruzara con una cara bonita que le entró por el ojo y mira, para algo era libre de hacer lo que le viniera en gana en su momento. Ahora que lo ve con algo de perspectiva creo que él también reniega un poco, pero, oye, que le quiten lo bailao jajaja Ahora simplemente está cabreado y ya sabemos que sabe ser un encanto cuando quiere. Por ese comentario podría haberse ido para casa con la cara calentita
Y aquí te saco a Koemi haciendo de adulta del matrimonio a cuatro, que está casada con alguien menos listo que ella al que tiene más que calado y no se la da. Pero bueno, por ahora parece que estaba entretenido en coma en el sofá con el nene. Imagen suficiente para que ella fangirlee un rato y se olvide de las tonterías del mundo exterior, que es lo que realmente importa.
¡Un bico grandote! Y no me mandes a las tartaguras T_T
