- Ha llamado Yamato – dijo Koemi una vez que hubo conseguido que Daigo se durmiera.
- ¿Para? ¿Quería saber si sigo de una pieza? – giró la cabeza desde la cocina donde se había quedado terminando de recoger algunas cosas.
- Más o menos – sonrió llegando hasta él-. Supongo que le extrañará que no hayas estando rondándolos…
- Ya…
Él también era consciente de que quizás fuera algo extraño, aunque, ya había llamado por la mañana para ver cómo estaban las cosas. Quería esperar a que se le pasara el enfado que arrastraba para no empeorar las cosas. Una vez que se le había pasado el susto de ver de repente las noticias lo que había aparecido en su lugar había sido enfado. Un enfado monumental que era lo que había provocado que no hubiera ido a comprobar cómo estaban las cosas. Se había enfadado por todo.
Se había enfadado con la periodista por motivos más que obvios.
Se había enfadado con Yamato por no haber sabido echar el freno a todo lo demás a tiempo, pero eso era lo de menos.
Se había enfadado nada más llegar al trabajo y empezar a escuchar los cuchicheos y las miraditas.
Y, se había enfadado consigo mismo. Posiblemente ese hubiera sido el problema. Sabía que no tenía mucha culpa, porque el problema venía por otro frente y por la mentalidad que todavía tenían en aquel país – y en otros muchos, ya que gente sin vida y aburrida la había absolutamente en cualquier sitio-, pero no podía evitarlo. No podía evitar pensar que Koemi iba a tener que aguardar estupideces por su culpa. Y eso era lo que no le gustaba. Más allá de la paranoia sobre que el suegro fuera a venir de una vez por todas a librarse de él, le preocupaba que de verdad fueran capaces de creerse algo.
- ¿Me has oído? – reclamó ella su atención, devolviéndolo a la realidad.
- ¿Te soy sincero…?
- No, ya me hago yo sola a la idea – llegó a su lado, aprovechando a quitarle la taza que tenía en las manos para hacer que centrara su atención en ella-. Llevas todo el día sin decir gran cosa. ¿Sabes lo raro que es eso?
- Ya… - se encogió de hombros, no queriendo dejar la contestación solo en eso-. Lo siento, es que no estoy a lo que tengo que estar.
- ¿No me digas? – aprovechó para cogerlo en la mano y tirar de él para ir a sentarse hasta el sofá, decidiendo que ya estaba todo lo suficientemente recogido-. No creas que te voy a dejar irte a la cama sin que confieses…
- Koemi…
- No, no. De Koemi nada. Y ahora no me vayas a salir con que no te pasa nada, vamos a ahorrarnos eso, ¿quieres?
Giró la cabeza hacia ella para observarla nos segundos. Tampoco tenía demasiada intención de ocultar que le pasaba algo, era evidente. Al igual que también era evidente el motivo que lo provocaba. Quizás le viniera bien soltarlo en voz alta, y, ¿con quién mejor que con ella?
- ¿Qué quieres que te diga? – dijo pasados unos segundos-. Creo que sabes perfectamente lo que me pasa.
- Sí, pero prefiero que me lo cuentes tú – tiró de él algo más mientras que se acomodaba, intentando así que se dejara mover y se quedaran los dos a medio recostar cómodamente en el sofá. Y, ya te lo he dicho varias veces… Que digan lo que quieran.
- No, que digan lo que quieran no. Y más te vale que yo no me entere que nadie dice ni media palabra sobre el tema para tocarte las narices, porque…
- Porque, ¿qué? – lo cortó-. Taichi, venga ya. Somos mayorcitos, yo tengo clarísimo con quién se me ocurrió casarme. También sabía que en el pack con él venía más gente y solo solo ha ayudado a salir ganando. La única sorpresa fue Yamato y mira, tampoco nos ha salido tan mal – intentó bromear-. Yo sé que te preocupa lo que me puedan decir, pero, no creo que tenga que explicarte que no saben con quién se meten… Eres la principal víctima de mis enfados por casa.
Viendo que cedía algo más y que dejaba que lo arrastrara del todo con ella, acomodándose de tal forma que pudiera dejar apoyada su cabeza en ella. Solía ponerse algo más arisco de lo normal para él y que empezara a ceder era una buena señal. Aprovechó el momento para llevar las manos a su pelo, empezando a jugar con él de forma más distraída.
- Me fastidia que todo esto te haya acabado salpicando. Sé que Yamato estará que se sube por las paredes, pero es él quien tiene que arreglarlo porque es culpa suya por no haber reaccionado a tiempo. Y que Sora… La conozco, estará preocupada exactamente por lo mismo que yo.
- Sí, lo sé – sonrió ligeramente al notar como se iba tranquilizando-. No he hablado con ella, creo que deben de haberse pasado el día acosándola para que esté lo más tranquila posible con todo esto.
- Bueno, en parte por eso también le he estado dando largas yo todo el día – confesó-. Me tiene demasiado calado y no quiero que se preocupe de más.
Aquello ya tenía más sentido. Sin duda le había parecido raro que no se fuera a rondar a casa de los Ishida cuando había tenido oportunidad, pero agradecía que hubiera preferido ir a buscarla antes al trabajo y poder pasar la tarde en casa tranquilos sin que nadie pudiera molestarlos. Continuó todavía jugando con su cabello, quedándose en silencio unos minutos.
- No te preocupes más – le dijo-. ¿De acuerdo? - amplió su sonrisa cuando sintió que contestaba con una especie de gruñido, sabiendo que iban por el buen camino e imaginando la cara que debía de estar poniendo-. Mañana si quieres te dejo gritarle a Yamato todo lo que quieras por no saber arreglarse solo sus problemas.
- Sí, ese me va a oír mañana – acabó por farfullar.
Hideki se quedó sentado en la mesa de la sala de reuniones observando los papeles que tenía delante, volviendo a echarles un vistazo. Aquella mañana había llegado algo primero ya que había pasado gran parte de la noche dándole vueltas a la cabeza a un tema. Estaba harto de toda la situación que llevaba viviendo meses por allí y ahora veía la posibilidad de poder librarse de los problemas de una vez por todas.
- Lamento el retraso – indicó aquel por el que había estado esperando hasta entonces.
- Aún es pronto – dijo poniéndose en pie para recibirlo adelantando la mano a modo de saludo-. He sabido que estaba de paso por el país y he querido aprovechar para cerrar unos detalles de la colaboración. No le quitaré mucho tiempo – con un gesto, le indicó que tomara asiento.
- No creo que haya mucho que ultimar, ¿no? Hasta donde yo sé ya está casi todo terminado – extrañado, aceptó la invitación.
- Sí, el trabajo sí, quedan algunos detalles. Hemos estado bastante contentos con cómo se ha ido desarrollando todo, pero creo que lo mejor sería que se terminara todo ya desde la sede inglesa de su productora. Los enviados ya no hacen falta aquí.
Durante muchos años había mostrado su aspecto más serio y rígido incluso con el grupo con el que solía trabajar todos los días, pero, con el paso de los años hasta él mismo se había aburrido y lo guardaba solo para las situaciones en las que merecía la pena.
- ¿Ha pasado algo? – preguntó el productor al notar el gesto serio de él.
- Podría decir que no, que simplemente la JAXA tiene proyectos más importantes que se están retrasando por todo esto, pero… Siendo sincero, los enviados nos estorban.
- ¿Estorbar? Creo que no entiendo nada precisamente enviamos al mismo equipo porque no habían tenido problema con ellos.
- Y no tenemos problemas con el equipo, solo con un miembro. La señorita James nos está causando problemas mezclando su vida personal con el trabajo y alargando más tiempo de la cuenta un trabajo que ya debería de tener terminado. Una de las clausulas que se recogen en el contrato de trabajo es la confidencialidad con respecto a todos los integrantes del grupo y no lo ha respetado.
- No lo entiendo…
- No tenemos pruebas de que haya sido ella, pero sí que sabemos a ciencia cierta que ha estado causando problemas y pasando información que no debería a otros medios.
- ¿Ha filtrado algo del documental?
- No, por eso el acuerdo sigue en pie y estamos hablando esto aquí. Ella sabe lo que ha hecho y me gustaría que volviera a Londres de forma inmediata. Si me permite el comentario, estoy seguro de que está costando más dinero a la cadena del debido simplemente por dedicarse a lo que no se tiene que dedicar en vez de hacer su trabajo. Estamos en un país con una forma de ver las cosas muy diferente y no vamos a permitir que se manche el nombre de este lugar de ninguna forma.
Frunció el ceño, confuso. No tenía ni la más remota idea de lo que le estaba hablando el general, pero parecía que estaba hablando completamente en serio. Se le notaba en el gesto y en la forma en la que estaba hablando.
- La verdad es que sí que se está alargando el trabajo mucho más de lo que debiera, pero, me gustaría saber más detalles de todo esto antes de tomar cartas en el asunto, ¿puede explicarme mejor de qué va todo esto?
- Sí, claro…
Yamato salió de la ducha, al contrario que el día anterior, aquella mañana había madrugado para poder ir a hacer algo de deporte antes de empezar el día. Iba con tiempo y no quería despertar a Sora todavía. No se había vestido del todo, habiendo olvidado, como siempre, la camiseta para ponerse por debajo de la sudadera. No contaba con que, al salir, estuviera siendo observado.
- ¿Qué haces despierta ya? – le dijo a la pelirroja-. ¿Te encuentras mal?
Dudó sobre si estaba despierta o se había incorporado sin haberse dado cuenta ni de lo que hacia hasta que la vio moverse, empezando a arrastrarse por la cama poco a poco. Su primera reacción fue pensar que iba a salir corriendo al baño, pero no podía estar más equivocado. Cuando estuvo lo suficientemente cerca alargó la mano para coger la de él y darle un tirón y que se quedara sentado y a su alcance.
- ¿En serio? – divertido, se dio cuenta de lo que tramaba-. ¿Estás despierta tan siquiera?
- Me despertaste al levantarte tú – le dijo, continuando con sus aproximaciones para poder terminar sentándose sobre él, notando como al ayudaba-. Así que ahora te aguantas.
- ¿Vas a tener la poca decencia de echarle la culpa a las hormonas por esto? – preguntó divertido, decidiendo que sus manos estaban mucho mejor por dentro del pijama de ella.
- No, te la voy a echar a ti por andar paseándote así ya temprano – contestó cerrando sus brazos en torno a su cuello-. ¿Dónde ibas?
- A correr un rato…
- ¿No tienes que ir a trabajar?
- No, entro algo más tarde hoy, tengo tiempo – adelantó la cabeza hacia ella para chocar su nariz con la de ella.
- Pues yo creo que esto cuenta también como cardio – le contestó antes de impedir que se alejara de nuevo e intentar darle un beso, consiguiéndolo sin muchos problemas.
Aceptaba el cambio de planes sin muchos miramientos, eso sin duda. Después del día anterior no se le ocurría una mejor forma de empezar el día. Eso iba a ayudar bastante con su humor. Entrecerró los ojos cuando la sintió empezar a rondar por su cuello con los labios, disfrutando de las atenciones de la pelirroja.
- Oye… Tenemos a mi hermano en casa… - murmuró divertido.
- Pues porque está Aiko que sino me lo iba a tomar como una motivación…
Nadaoriginal: Yamato lo que tiene es que va a su ritmo y tiene que ir haciendo las cuando cuando toca. Lo que también se entiende como que ahora prefiere pasar de todo hasta que se le hinchan demasiado las narices y ya tiene que saltar. Y aquí lo hemos visto, que ahora parece que va a tener un empezar del día muy diferente al del anterior que sin duda va a tenerlo de mejor humor.
Y a la vez podemos ver lo que pasa por la cabeza de Taichi más detalladamente por fin, que si no lo saco me vienen a tirar tomates... Y Hideki... parece que no solo Hiroaki es el pez gordo suelto por el estanque hasta las narices de aguantar tanta tontería. Eso seguro que no lo vio venir nuestra querida periodistucha.
¡Un besito de tortuguita!
ElenaAA23: vecina, no te me pongas agresiva que mira que en vez de tirar a las fieras al cantábrico te los pongo en la frontera y así mientras tanto huyo yo, ¿eh? Jajajaja
Aquí tienes a Taichi, y no solo eso, sino que lo tienes interaccionando con Koemi. La verdad es que tengo que confesar que me encanta sacarlos en su dinámica de ellos dos solos sin estar acompañados. No lo hago más porque la historia en el fondo trata de lo que trata, pero me gustan estos trocitos en los que aparecen y tengo la excusa perfecta para hacerlo. Aunque claro, parece que la cabecita del embajador está que echa humo. Menos mal que tiene a su lado a alguien que lo tiene más calado que nadie en este mundo y que además tiene esa forma de ser capaz de dar algo de calma cuando se desquicia él solito.
Y Hideki pues parece que esta vez no ha querido pasar de todo, que empieza a estar un poquito harto de tanta tontería y es mejor cortar las cosas por lo sano sin que tener que decirle nadie nada. Si bien teníamos a Yamato lanzando la amenaza de que era alguien en la JAXA como para poder hacer que se largara y lo dijo sin tener muy claro si era cierto o no, ahora sí que ha tomado cartas en el asunto el que de verdad puede hacerlo. Podéis ir yedo a apluadirlo.
Y mientras tanto, pues nada, los Ishida demostrando que están bastante bien y como siempre, tenga o no a Takeru cerca. Yo creo que eso no puede ser mejor señal, ¿no?
¡Un bico grandote vecina!
