- Te aguantas. Si nos has escuchado eso te pasa por andar rodando demasiado temprano – le dijo Yamato a su hermano mientras que salían de casa-. Y créeme que tenemos cuidado para que Aiko no escuche nada…

- ¿Y qué me quieres decir con eso que sino seguro que me habría enterado?

- Por ejemplo – se encogió de hombros-. No se le da nada mal conseguirlo, tú tranquilo – dejó caer mientras que se abrochaba la chaqueta-. Venga, que te llevo a casa a ver si así dejas de darme la lata.

- No sé, igual prefiero irme yo solo andando.

- Tú juega que…

La atención de Yamato se vio totalmente desviada hacia la entrada de la casa en donde pudo ver que se detenía otro coche que le era familiar, no tardando en reconocer al que se bajaba de él. Podía hacerlo a distancia incluso aunque ya no tuviera aquel pelo tan sumamente característico.

- ¿Tú despierto tan temprano? – fue su saludo.

- ¿Sorprendido? Y hoy no trabajo… Pero tenía algo importante que hacer que tampoco podía seguir aplazando – posó la vista también en Takeru, saludándolo con un gesto cuando llegó hacia ellos-. Eso y que mi suegro ha aparecido en casa con un "regalo para el niño".

- ¿Has huido de tu suegro otra vez? – preguntó el menos de los rubios divertido.

- Y del gato que le ha regalado a Daigo – farfulló por lo bajo-. ¿Os vais?

- Ehm… - Yamato tardó unos segundos en contestar, intentando no echarse a reír al igual que su hermano-. Sí, tengo que ir al trabajo ya… Pero me alegra bastante verte por aquí.

- Deja de reírte, zoquete – le dijo a Takeru, amenazando con alcanzarlo con una colleja-. Me dijo Koemi que llamaste anoche, había caído en coma… Pero bueno, mientras que todo esté bien dentro de lo que tiene que estarlo no creo que haya problemas porque me haya tomado mi tiempo.

- Absolutamente ninguno – alargó el brazo, cogiendo a su hermano por el brazo-. Me llevo este para que haga algo útil con su vida, que ya que ni Hikari lo aguanta algo tendré que hacer con él-. Están las dos ya levantadas, creo que iban a desayunar. Aprovecha…

Dio un respingo al notar su teléfono sonar, viendo el nombre de su padre en la pantalla y haciéndole así un gesto de despedida a Taichi con la cabeza y poder salir con Takeru en dirección hacia el coche y dejarlo seguir su camino.

El embajador negó con la cabeza, despidiéndose de ellos con un gesto. Tenía que hablar con Yamato también, pero prefería hacerlo solo y con calma. Ahora casi que le priorizaba más Sora y algo le decía que la conversación que tenían por delante era mejor que no tuviera demasiados testigos. Caminó hasta la puerta, llamando finalmente al timbre.

- Aiko, tú quédate desayunando que eso seguro que es tu padre que se ha olvidado algo – pudo escuchar a Sora decir antes de escuchar los pasos acercándose y ver como abría la puerta.

- ¿Y si vengo a robar qué? – dijo al darse cuenta de que ni siquiera preguntaba quién era.

- ¿Con esos dos de niñeros? – señaló a los digimon con la cabeza antes de observarlo unos segundos y acabar por sonreír de oreja a oreja.

Aprovechó para alargar la mano hacia ella y darle un tirón acercándosela de esa forma pudiendo entonces darle un buen abrazo a su amiga. Tardó unos segundos en terminar de reaccionar, ampliando más la sonrisa, cerrando los ojos y devolviéndole el gesto con ganas.

- Oye, estamos haciendo tortitas… ¿Quieres? – le dijo todavía sin soltarlo.

- ¿Qué clase de pregunta es esa? – le murmuró por lo bajo.

- ¡Chi! ¡Chi!

La voz de Aiko centró la atención de los dos adultos, viéndola entonces llegar a las carreras para ir ella también a pedir las atenciones de su padrino, el cual por fin dio un paso hacia atrás y se agachó para poder coger a la niña.


Sora llegó de nuevo a la cocina con una ligera sonrisa. Había dejado a la pequeña Aiko viendo la televisión. No perdonaba, por nada del mundo, sus dibujos favoritos y la había dejado con los digimon entretenida. No fue directa a sentarse, acercándose hacia donde estaba la fuente con el preparado para las tortitas.

- Me voy a hacer otra… ¿Quieres más? – le dijo a Taichi.

- ¿En serio? ¿Quieres tener que ponerte a revolver por el armario en busca de la ropa de premamá para dejarme algo a mí? – contestó divertido.

- Si me hago para mí y luego quieres no te voy a dar ninguna… Esta vez me ando muriendo de hambre por las esquinas sin necesidad de pasarme el día con nauseas y echándolo todo fuera…

- Y me suena muy bien. A ver – se acercó hasta ella-, quita. Ya lo hago yo. Tú vete a sentarte…

- ¿Tú? ¿Vas a hacerlo tú? ¿Quieres que la casa arda? – divertida, obedeció, yendo a sentarse dispuesta a disfrutar de la escena.

- Bueno, así tendría una buena excusa para que el gato del mal ese no acabe conmigo – confesó, encogiéndose de hombros antes de acercarse a la cocina-. ¿Crees que Aiko se sentirá invocada por la comida?

- No, tranquilo. Esos dibujos la dejan bastante hipnotizada… Ten cuidado no te vayas a ensuciar la ropa – comentó entretenida-. Además quiero disfrutar de esto, porque es la primera vez en mi vida que lo veo.

Le hizo una mueca antes de girarse y ponerse a hacer lo que había dicho. Sin duda, con aquello de por el medio iba a ser más tranquilo el tema a tratar. Prefirió empezar por la parte que sabía que preocupaba más a la pelirroja.

- Koemi está perfectamente. Por si tenías alguna duda, no se ha enfadado y está tranquila. Supongo que le preocupa la estupidez de la gente pero prefiere no decírmelo y resumirlo en que ya sé la mala leche que se gasta – habló mientras que echaba el líquido en la sartén.

- No creo que le haya hecho demasiada gracia… Tengo que hablar con ella.

- No hace falta, Sora.

- Ya, pero quiero hablar con ella. Creo que yo la puedo entender mejor que tú, Taichi.

- ¿No me digas?

- Sí, porque creo que todo esto va a tocarnos más de cerca a ella y a mí, siendo como son las cosas por aquí. De hecho, he dicho en el estudio que no quiero tomar medidas en contra, pero si quieres que lo haga para que ella no tenga problemas…

- Háblalo con ella aunque creo que tu querido suegro no se va a quedar tan tranquilo y debe de estar revolviendo medio Tokio. Algo decía de que con su nuera no se metía nadie…

La pelirroja dejó ir una sonrisa. Ella también había llegado a escuchar aquello. No la habían dejado salir de su burbuja el día anterior, era consciente de ella, pero, también lo era de lo que había ido pasando a su alrededor desde entonces y se podía imaginar que aunque ella se quedara de brazos cruzados iba a ser la única.

- Me da rabia – habló por fin-. Me da mucha rabia que todo esto te haya salpicado a ti. Tú me acompañaste cuando no tenías que hacerlo. Si me estabas haciendo de niñero… Es que no me entra en la cabeza que hayan podido usar eso en nuestra contra.

- Oye, a mí no me pidas perdón por algo de lo que no tienes la culpa – se acercó a ella para dejarle el plato delante mientras que volvía a dónde a hacer más-. A ver, si somos realistas era solo cuestión de tiempo que algo sí pasara. Que llevamos así desde el instituto…

- Ya, pero una cosa es que cotilleen porque te ven esperándome a la puerta del vestuario para irnos los dos a casa y otra que esas fotos estén rondando por todo el país.

- Ya, ¿y qué hacemos? ¿No me vuelvo a acercar a ti nunca más? Mira que para una vez que me había acercado por algún motivo más allá de porque me diera la gana… Lo que me molesta de todo esto es que a nadie le haya importado hasta ahora, porque estoy seguro de que han podido encontrar cosas mucho peores. Y si se ponen a rebuscar un poco en el historial igual sí que acaba alguien enfadándose con nosotros y con motivo… - dejó caer antes de encogerse de hombros-. Ni siquiera tendrían que inventar si se esfuerzan un poco…

- No les des ideas – dijo mientras que negaba con la cabeza-. ¿Te lo ha contado Yamato, no?

- ¿Lo de la zorra esa?

- Shhh – señaló hacia el salón.

- ¿Qué? Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Ya, ya me dijo que todo esto tiene que ver con ella, no hablamos mucho, la verdad, me colgó ayer por la mañana, supongo que para ir a despertarte y contártelo. Y ahora no me ha dicho nada más.

- Bueno, la cosa va de que Haru y Yamato tuvieron la brillante idea de evitarme aguantarla en el último evento que hice yo. Se lo tomó como algo personal por mi parte y por eso ha reaccionado así ya que le ha causado problemas en el trabajo.

- Me da igual. Que sepas que eso legalmente es totalmente denunciable - puso los ojos en blanco al ver el gesto de ella-. Ya, ya sé que no quieres hacer nada. Cómete eso que se te va a enfriar.

- Qué mandón… Se te está pegando de Yamato.

- No, se me está pegando de Koemi, que es peor – se rió ligeramente-. Oye, ¿y ahora cómo vamos a hacer?

- ¿Cómo vamos a hacer?

- Sí. Es decir, ahora que ha saltado la noticia, ¿no crees que estarán más pendientes?

- Pues… Supongo. No lo había querido pensar.

- Yo ya sabes que, con permiso de Koemi, no me corto un pelo antes de darles una buena portada, ¿eh? - bromeó, pero algo en la forma en la que lo dijo atrajo la atención de ella.

- ¿Y de Yamato no? - contestó sin querer indagar más aún.

- No, a él se lo dedico – estaba bromeando para sacar un tema que en el fondo era mucho más serio, pero prefería hacerlo de esa forma ya que la respuesta que ella podía darle no estaba seguro de si le iba a gustar.

- Pues creo que debes de ser tú el que tome esa decisión – le contestó por fin, ganando unos segundos al masticar el trozo de tortita que se había metido en la boda-. No hay nadie de mi entorno que no esté acostumbrado a nosotros dos. Hasta encontrarían raro no verte rondando…

- ¿Sabes qué creo que puede pasar? Por mucho que yo te diga que a lo mejor es más conveniente guardar las distancias entre ambos durante un tiempo… Creo que no sabemos hacerlo. No estamos programados para poder hacer eso. Y no sería ni natural.

- No sé de lo que me hablas – dejó ir una leve sonrisa con sus palabras.

Se le hacía ya completamente imposible el pensar el tener que guardar las distancias. Precisamente por lo que él decía. Era algo que les salía solo y que ni siquiera se daban cuenta de que lo hacían, pero, podría tener cuidado de ahora en adelante para evitarle problemas a Koemi.

- Mira – habló, volviendo a la mesa con el resto de tortitas que había preparado-, yo creo que tenemos que seguir exactamente como siempre todos. Y más ahora, que te entra un ataque de sueño de repente y se me quedas dormida encima.

Alargó la mano para tirar de él y acercárselo, levantando así la vista para observarlo. Sin duda eso sí que le iba a resquemar, el tener que guardar las distancias con él, pero, parecía que no estaba él tampoco de acuerdo con ello. Sonrió antes de adelantar algo más la cabeza, buscando así un abrazo que consiguió automáticamente.

- ¿Tengo permiso para azuzarle al dinosaurio? – murmuró bajando la cabeza para poder dejarle un beso en la coronilla-. Además, puedo darme un aire más de interesante cuando esté de viaje por ahí – bromeó.


Nadaoriginal: jajajajajajaa madre mía, si te dejo te me montas una historia paralela de espionaje jajaja

Sobre lo que dices de que es loable que se preocupe más de lo que piense su esposa que de lo que piensen de él... En el fondo creo que es lo que vengo reflejando de él en toda la historia. Es decir, lo tengo bastante enfocado a que le resbale bastante lo que digan o dejen de decir hacia su persona y si hace falta ya da él motivos para que alguno se escandalice. Va a su aire y está contento con eso. Pero es que ahora la afectada es precisamente alguien que está en los primeros puestos de la lista de personas que NO se pueden tocar de este pobrecito embajador nuestro. Y claro, se nos altera y más no habiendo hecho nada para comerse el problema. Al menos nada malo.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: pues creo que es una gallegada pero te la entiendo jajajaja así que aceptamos pulpo.

Bueno, vecina, sé que este capi va a ser de los que son de tu agrado. Primero porque ya sabemos de primera mano que Takeru sí que escuchó cosas jajajajajaja y que si no hubiera sido por la nena igual le hacían una jugada como el día que en Tanegashima que Taichi tardó en salir de la ducha un buen rato porque el salón estaba ocupado jajajaaja Y también lo tienes por aquí, haciendo pues... el Taichi que es lo que se espera de él, ¿no?

Al menos no ha quemado la casa en el intento de evitar que Sora se vaya a romper media uña o algo por el estilo. A lo mejor solo necesitaba algo de tiempo para poder tener las ideas más organizadas y tener la situación bajo control en su cabeza, quién sabe. A lo mejor todavía lo está procesando, que viniendo de él también podría ser.

Y ale, no me enrollo más que así te da tiempo a leer. ¡Un bico grandote!