Taichi se quedó mirando hacia la cabecita rubia que se le acababa de quedar dormida encima. Hacía un rato que se había sentado la pequeña en sus rodillas, empeñándose en que tenía que enseñarle sus dibujos favoritos a él también tras haberlo ido a buscar a la cocina. Y cuando se había querido dar cuenta, se le había quedado dormida al ponerle él la manta que tenían en el sofá por encima. Sonrió, entretenido en echarle el pelo hacia atrás mientras que se quedaba pensativo.
El día anterior no había tenido uno demasiado bueno, lo admitía. No le había sentado nada bien nada de lo que había pasado y todavía tenía miedo de cómo pudiera reaccionar a que Koemi le llegara a contar que alguien le había dicho algo. No se iba a morder la lengua, le trajera los problemas que le trajera. Pero, sin duda, lo que no podía hacer era cambiar sus costumbres. A no ser que fuera la propia Koemi la que se lo pidiera para calmar un poco las cosas, en cuyo caso lo entendería perfectamente y tendría que hacerlo, porque tenía sus prioridades.
Pero, ahora, no tenía demasiada gana de tan siquiera plantearse esas opciones. La niña estaba completamente dormida y él no pensaba ni moverse para no molestarla. Estaba demasiado acostumbrado al terremoto de Daigo todo el día a las carreras por casa y aún se extrañaba cuando Aiko se le quedaba dormida encima tan tranquilamente.
Sora se asomó desde la cocina, quedándose unos segundos observando la escena son la mejor de sus sonrisas. Sin duda, le encantaba ver a la pequeña con su mejor amigo de toda la vida. Aiko era cariñosa, sí, pero a su padrino lo quería de verdad y eso le gustaba mucho. Le encantaba que alguien que era tan importante para ella lo fuera para la chiquitina también. Aunque claro, tampoco es que se hiciera demasiado complicado.
Se dio cuenta de que él la estaba observando, haciéndole entonces un gesto para indicarle que iba a aprovechar para vestirse, recibiendo un asentimiento de cabeza a modo de respuesta. Salió hacía la habitación para poder vestirse y no pasarse el resto de la mañana en pijama. No por Taichi, sino porque iba a aprovechar a ir a hacer la compra cuando él se fuera y así ya quedaba lista.
Si se ponía a pensar en ese momento en lo que había pasado el día anterior no sabía si volver a enfadarse o no. Realmente le daba mucha rabia el frente por el que había venido, pero, también era solo cuestión de tiempo que alguien los viera y malpensara. ¿No había sido esa su dinámica durante muchos años? A fin de cuentas, siempre había sido el punto constante en su vida. Daba igual la época en la que buscara, siempre había estado él en alguna parte.
Era el único que siempre había estado a su lado. El único.
Si echaba la vista atrás, cuando se enfadaba con su madre no siendo más que una niña, ¿quién había estado ahí? ¿Quién había ido tras ella a dónde nadie más hubiera ido cuando aquel digimon se la había llevado? ¿O quién había estado a punto de mandarla de una patada en el trasero cuando no se atrevía a ir a hablar con Yamato? ¿O se había cruzado medio mundo porque no le daba la gana de que estuviera sola en Navidad? ¿O había dado la lata todo lo que estaba en su mano para que se pudiera casar donde ella quería? La lista se hacía eterna. No había un solo momento importante en su vida en el que no lo hubiera tenido a su lado fuera en la forma que fuera. Quizás habían cruzado fronteras que no hubieran debido, pero habían sabido utilizarlo a su favor y salir reforzados. Seguramente aquello también sirviera para eso mismo.
Pero no podia evitar que le entraran ganas también de ser ella la que tomara cartas en el asunto y tuviera unas palabras con la periodista aquella. Se lo tendría más que merecido, pero, sabía que tenía que estar todo lo tranquila que pudiera por el bien del bebé que estaba esperando. Y dada la situación, estaba segura de que muy calmada no iba a estar, por lo que había preferido tomar la posición de dejar las cosas pasar.
Chasqueó la lengua antes de sacar la ropa que había decidido ponerse y llevársela con ella a la habitación para dejarla encima de la cama. Conociendo a Aiko, si Taichi no tenía prisa, iba a seguir dormida un buen rato encima de él. Ya le llegaría un mensaje de Koemi más tarde diciéndole que por favor, dejara de darle mono de tener una niña a su marido. Eso también estaba claro.
- Oye, ¿vienes conmigo a hacer la compra? – le preguntó cuando volvió a asomarse por el salón ya vestida, quedándose mirando para él interrogante cuando no dio señales-. ¿Sigue durmiendo? Pobrecita mía…
Echó a andar hacia donde ellos estaban, quedándose sentada al lado de ambos, observando hacia la niña. Estaba casi segura que si estaba tan muerta de sueño era porque la noche anterior se le había colado en la cama a su tío para dedicarse a interrogarlo. Amplió algo más su sonrisa antes de posar su mano en la cabeza de ella, acariciándola con suavidad.
- Chiquitina – la llamó con suavidad buscando despertarla.
- Oye, que si quieres te hago los recados que necesites tú y…
- Ya es hora de que se levante esta tortuguita, no vengas tú ahora a ponerle más cuentos de los que ya tiene – dijo, divertida por el ofrecimiento de él, viendo que los ojos de Aiko se abrían de nuevo-. ¿Tienes sueño?
La respuesta de ella fue llevarse las manos a los ojos, frotándoselos con suavidad antes de bostezar y quedarse mirando hacia Taichi, preguntándose seguramente cómo había llegado hasta donde estaba. Segundos más tarde, no pudo evitar que su cabecita se quedara otra vez apoyada contra él.
- Eso ya son mimos… - dijo la pelirroja alargando la mano hacia ella para intentar hacerle cosquillas en la barriga, viendo como se echaba a reír-. ¿Vamos a vestirte y así vamos con Taichi a hacer la compra?
- ¡Sí!
Mai se quedó siguiendo con la mirada hacia los dos ingenieros cuando se fueron distraída, antes de volver a dejar su vista fija en la taza que tenía delante antes de dar un respingo. No tardó demasiado en notar como el peso de una chaqueta caía sobre sus hombros.
- Tendrías que haberte secado el pelo – le dijo Yamato mientras que volvía a sentarse.
- Con lo acelerada que estaba no te vayas a pensar que pasó tan siquiera por mi cabeza – no protestó por el gesto del rubio, aprovechando para colocarse bien la prenda por encima-. ¿Tú crees…? ¿Tú crees que puede ser capaz de cumplir con la amenaza que me hizo?
- ¿Hm? – confuso, la observó unos segundos antes de caer en la cuenta-. Claro que no. Mai… No. Una cosa es liar a algún compañero para tocarme las narices a mí y otra romper un contrato de confidencialidad de los gordos. No creo yo que fuera a salir demasiado bien parada si se le ocurre romperlo.
- Bueno…
- No, de bueno nada. No es idiota. Ya bastante va a tener si mi padre se sale con la suya y consigue implicarla en todo esto. Así que ni media palabra más del tema, ¿de acuerdo?
- ¿Te mejoría el humor si te digo que creo que le has roto la nariz? – la voz de Hideki los distrajo, provocando que se girasen hacia él mientras que tomaba asiento junto a ellos con aire más relajado que cuando lo habían visto momentos antes- ¿Estás bien tú?
- ¿No la ves? – contestó Yamato por él-. Pregúntale a él lo que me estabas preguntando a mí que lo sabrá mejor que yo Mai – se puso en pie-. ¿Qué quieres?
- Pues… sorpréndeme, pero no necesito alterarme más esta mañana…
Yamato se alejó, riéndose por las palabras de él y aprovechando el momento para dejarlo con la piloto. La noche anterior había estado bastante nervioso, le había costado lo suyo disimular por casa con Sora, pero, desde que se había levantado, lo había visto todo desde otro punto. Sobretodo dejando de lado la manera en la que había empezado el día tras el ataque de ella cuando lo había visto salir de la ducha. Ahora, estaba demasiado ocupado intentando procesar todo lo que había pasado.
- ¿Qué se supone que me tenías que preguntar? – dijo Hideki acordándose tras un momento y girándose hacia ella.
- Pues… - guardó silencio, acabando por chasquear la lengua al ver que se quedaba a la espera de que hablase-. ¿Puede hacer algo en mi contra?
- ¿Por qué le hayas roto la nariz y seguro que alguna uña? – bromeó antes de reírse suavemente por lo bajo-. Contrato de confidencialidad… Creo que tú también tienes alguno encima, ¿no? Y además, te digo que… Puede que se haya perdido cualquier tipo de informe que de verdad demuestre nada.
- ¿Eh? – sorprendida, giró la cabeza hacia él.
- ¿Qué? – se encogió de hombros-. Yo mismo me he asegurado antes de bajar… No me mires así, algo bueno tiene que tener el puesto que tengo. No todo va a ser aguantar idiotas a todas horas… Deja de mirarme con cara de susto. Fue un accidente y punto, fin de la discusión.
- Gracias – murmuró volviendo a adelantar las manos hacia su taza para cogerla y dar un sorbo viendo como sonreía a modo de respuesta.
- Además, ya me he encargado yo de recordarle los problemas que le debería de traer romper ese contrato. Al igual que por la mañana fui yo el que llamé a su jefe para quitárnosla de encima de una vez.
- ¿Eh? – Yamato que estaba posando la taza de él en la mesa, se quedó helado.
- Oye, llevamos… ¿qué? ¿Doce años? Sí, creo que doce años, viéndonos la cara todos los días. Si está en mi mano quitaros de encima un problema que además tambien me estorba a mí, ¿de verdad pensáis que iba a dejarlo pasar? Además, Shiori leyó ayer la prensa y era eso o que me fuerais dejando uno de vuestros sofás…
- Pero…
- Pero nada. El trabajo está hecho. Si sigue por aquí es por lo que es. Y no quiero problemas en el trabajo, ni con los del trabajo. Y a nivel más personal, pues digamos que ni me gusta que haya ido a amenazar a Mai ni lo que os ha hecho a vosotros. Fin de la discusión, así que dejad de mirarme los dos con cara de bobos.
Sorprendido a más no poder se quedó mirando para el general mientras que se terminaba de sentar. No hubiera esperado que todo aquello viniera directamente. Hideki tenía capacidad más que de sobra para poder hacer aquello, para algo tenía un puesto bastante alto dentro de la JAXA, pero, una cosa era que lo fuera a usar para un asunto de ese tipo.
- Yamato, que dejes de mirarme con cara de bobo y le traigas a Mai la cuchara que te acaba de pedir – le dijo devolviéndolo a la realidad.
- Voy… Y… ¿qué le digo a Sora?
- ¿De qué? – preguntó mientras que lo veía alejarse-. Ah, pues… que ya nos diréis la hora, porque te diría que tengo que preguntar en casa pero ya te sabes la respuesta que me van a dar.
Divertido, le tendió a Mai lo que había pedido, dándose cuenta de que la otra se le había caído y que él ni siquiera se daba cuenta. Estaba nerviosa todavía y se le notaba en que le temblaban algo las manos. Y, además, la respuesta que él le había dado era justo la que quería escuchar. Aprovechó a meter la mano en el bolsillo y sacar su teléfono para avisar a la pelirroja dándose cuenta entonces de que tenía una foto de Aiko dormida completamente encima de Taichi, riéndose por lo bajo antes de enseñarla a los demás.
- Mira, Sora no es la única que me la pega con él…
ElenaAA23: jajajaja no me preguntes por qué, pero cuando llego del trabajo me ofende la simple idea de hacer algo con mi vida durante un buen rato. Así que mira, lo dejo así organizado y listo.
Hideki tiene más mecha que los nenes con los que se junta. Bien sea por la década que más o menos echo que les debe de sacar o porque tiene un carácter diferente, pero cuesta más verlo venir. Que parece que está pasando de todo y luego mira, problema resuelto amablemente y sin una palabra más alta que otra. Es de los míos jajajaja Que nadie va a meterse con sus nenes, no señor. Y menos con Mai y con ese tema. No señor. Y... más con lo que parece que acaba de confesar. Que el señor jefazo sabe velar por los intereses de los suyos hasta niveles muy muy profesionales.
Aquí hemos podido ver un poquito a Mai más preocupada de la cuenta por el tema, pero, por suerte, le ha durado poco. Que sería una estupidez pensar que algo pudiera llegar a pasar si eso saliera a la luz, pero si en la sociedad ""moderna"" que se supone que vivimos nosotras ya algunos tendrían motivos para ver si te lo echan en cara, mejor no pensar en una donde están como están en ciertos temas. Y no te digo más, vecina, que nos encendemos jajaja
¡Un bico grandote vecina!
