- Pero… ¿En serio?

Sora se quedó mirando hacia Yamato completamente sorprendida por lo que le acaba de contar. Cuando había llegado a casa había optado por ponerla al día de todo lo que había pasado aquella mañana en la sede de la JAXA.

- Sí, entre el jaleo que se ha montado con Mai y luego que parecía ser que el que más hasta las narices estaba de todo era Hideki… - se encogió de hombros, colocando bien el paraguas dejando que Sora se cogiera bien a su brazo.

La pelirroja se había acercado a buscarlo aprovechando que la niña se había querido ir con Taichi a ver a Daigo. No le había podido decir que no, y al ver que empezaba a llover, había querido ir a buscarlo para llevarle el paraguas, el cual estaba completamente segura que no se había llevado con él.

- Es más, no sé si le enfadó más que se atreviera a amenazar a Mai o que se haya metido contigo. Hacía tiempo que no le veía pone su cara de cabreado, la última vez que me la puso fue cuando le desaparecí de repente un día para irme a ver si Taichi seguía vivo…

Tardó en caer en la cuenta a lo que se refería, arrugando la nariz automáticamente al recordar un episodio que de verdad prefería borrar de su memoria. No había ni una sola cosa decente que rescatar de él salvo que por el enfado de Yamato se le había ocurrido aceptar el ascenso y que gracias a eso al final lo habían llevado al puesto de Tokio. Pero, no estaba del todo segura de que por muy bueno que hubiera sido aquello, fuera digno de recordar nada de todo aquello.

- Eh, aterriza – le dijo riéndose por lo bajo mientras que se inclinaba para darle un rápido beso en la frente-. ¿Dónde quieres ir a comer?

- Pues verás, me he pasado media mañana comiendo tortitas ya que le liado a Taichi para que me las hiciera… Pero algo de hambre sí que tengo, ¿te apetece ir al sitio al que fuimos la última vez?

- ¿Perdón? ¿Tú estás loca? ¿Quieres que nos queme la casa? – se rio cuando notó el manotazo que ella le daba.

- Es que estoy embarazada y eso, por algún motivo que todavía no logro entender, os ha dado al género masculino por pensar que me he vuelto inútil de repente. Pero bueno, si quiere hacerme las tortitas él yo encantada – sonrió-. No ha quemado nada, tranquilo.

- Vale, ya me dejas mucho más tranquilo. Y no creemos que te vuelvas inútil, pero oye, para una temporada en la que sueles darnos la razón cuando queremos cuidarte un poco hay que aprovechar…

Y aún solía tener conversaciones de besugos con ella sobre esos temas. Por suerte, a él solía dejarlo con bastante facilidad, especialmente en lo que a temas de comida respectaba. Lo tenía ya todo bastante controlado para conseguir que no protestara. Y, la mención del nombre de su amigo lo devolvió a la realidad.

- ¿Qué tal estaba Taichi? Solo pude hablar con él de pasada…

- Pues la verdad es que lo tengo demasiado calado como para que me engañe, pero se le veía algo más preocupado de lo normal. Tiene la misma preocupación que yo… Lo que la gente pueda decirle a Koemi – se acercó a la puerta, quedándose a cubierto mientras que él cerraba el paraguas. Podrían haber sido en coche, pero para aparcar donde hubiera tenido que hacerlo no les hubiera compensado.

- Y es normal, yo creo que son los que menos acostumbrados pueden estar – esperó a qe ella entrase para poder meter por fin el objeto y así hacer él también lo mismo-. A ver si se deja rondar mañana y puedo hablar yo también con él.

- ¿Para qué? ¿Para decirle que no estás celoso de que lo hayan sacado en la prensa conmigo en vez de contigo? – se atrevió a bromear ligeramente con el tema-. Seguro que le viene bien, ya sabes que conmigo también intenta fingir que le da igual. Le dije que quizás sería buena idea guardar un poco las distancias hasta que se calme la cosa, pero creo que no está muy por la labor.

- Y no tiene que estarlo. Es vuestra forma natural de comportaros y no tiene que cambiar por nada del mundo. Así que déjate de tonterías – giró la cabeza rápidamente hacia el camarero que se les había acercado-. Dos, sí… Muchas gracias.

Posó su mano en la cintura de Sora, echando a andar con ella hacia la mesa que les estaban indicando, quedándose distraído observándola mientras tanto. Sin duda la creía más que capaz de haber vuelto a desayunar otra vez. Y le encantaba escucharlo ya que lo que había conocido en el anterior embarazo no había sido demasiado agradable. Sonrió sin darse cuenta antes de ir a sentarse él también.

- ¿Era aquí donde me había comido esas verduras que estaban tan buenas? – preguntó distraída antes de alargar la mano hacia la carta.

- ¿Tú pidiendo verduras fuera de casa?

- ¿Qué? Estaban muy buenas… - hizo una mueca, haciéndole burla por el comentario que había hecho antes de cambiar el gesto por completo al encontrarlas en la carta-. Mira, aquí están… Pues me las voy a pedir porque estaban muy ricas…

Se empezó a reír por lo bajo por la conversación que ella misma tenía. No le hubiera importado comer en casa con Aiko también rondando, pero que la pequeña se hubiera ido detrás de su padrino para ir a ver a Daigo le parecía también buena idea.

- ¿Quieres pedir para compartir o vas a robarme del plato pida lo que pida?

- Pues… Es que ahora mismo me apetecen muchísimo esas verduras.

- ¿Muchísimo? – se volvió a reír por lo bajo-. ¿Andas con antojos?

Entretenido por la cara que puso ella se dio cuenta en cómo bajaba la mano hacia su vientre, moviéndola ligeramente sobre él. No esta seguro de si aquello era una costumbre o algo que hacía inconscientemente, pero lo que sí sabía era que a él le encantaba verlo cuando lo hacía.


Hiroaki tomó asiento finalmente en su mesa, con aire distraído y la vista fija en los papeles que por fin habian llegado a su poder. Le había costado algo de trabajo, pero, por fin había conseguido encontrar del hilo del que tirar y parecía haber obtenido sus resultados.

- Pero… Vale que es la mujer de tu hijo, ¿de verdad te merece la pena tanto trabajo para una tontería así?

- Sin duda. Mira… La esposa y el mejor amigo de mi hijo son dos personas que, probablemente, si no se hubieran vuelto a cruzar en su camino… Quizás la situación ahora mismo no podía ser más diferente y tendría que dar las gracias si me llamaba una vez al mes para saber que seguía vivo. No. No me puedo quedar de brazos cruzados. Además, me van a hacer abuelo otra vez.

- ¿Abuelo otra vez? – el compañero que le había llevado los papeles tomó asiento frente a él-. Enhorabuena.

- Gracias… Además, es algo complicado el embarazo y lo último que necesita ella es un disgusto como este… No, no puedo dejar las cosas pasar a sabiendas de que puedo hacer algo por evitarlo.

- ¿No te has planteado la opción de que pueda haber algo real detrás de todo? – giró la foto en la que se veía a Sor y Taichi apoyados en el balcón, con él rodeándola con los brazos.

- Ya sé que puede parecer extraño, pero no. Esos dos llevan así toda su vida, créeme. Los he visto en situaciones parecidas incluso en el propio día de la boda de mi hijo y ella, posiblemente montando el drama los dos a coro. No, de ellos dos jamás malpensaría. Los conozco desde que son niños… No es el caso. Es otro tipo de relación.

- Pues… es raro de ver.

- Mucho, pero bueno, esos dos han pasado por cosas que no ha pasado mucha más gente. Déjalos estar… Es más probable que sea Yamato el que todavía dé más el cante con él que ella, pero bueno… Lo que me interesa ahora es que he encontrado algo con lo que poder empezar a trabajar.

- Has amenazado a la mitad de la plantilla con que los echabas como no tuvieras algo útil en tu mesa antes de hoy al mediodía. Yo creo que era bastante probable que buscaran hasta debajo de las piedras…

- No pienso sentirme mínimamente culpable.

El sonido de unos golpes en la puerta reclamó su atención, viendo asomar la cabeza de Natsuko, consiguiendo así que arqueara las cejas no contando con ella aquella mañana.

- ¿Estás ocupado?

- Sí, pero creo que te interesa a ti también – le hizo un gesto para que entrara-. Creo que por fin tenemos por dónde involucrar a los responsables y obligarlos a que la hagan retractarse.

- ¿En serio? – sorprendida miró hacia él.

- Te digo lo mismo que a él, después de la que montó ayer aquí no es de extrañar… - el otro trabajador que estaba presente se puso en pie-. Os dejo, solo he venido a entregar el tributo para no ser yo el que acabe de una patada en la calle – bromeó mientras que acercaba hacia la puerta para poder dejarlos a solas.

Hiroaki se despidió de él con un gesto, dedicándose en ese momento a dejarle los papeles a la rubia para que pudiera verlos. Sin duda sabía que iba a obtener resultados, pero no contaba con haberlos tenido tan sumamente pronto.

- ¿Has hablado con ellos? – preguntó ella.

- ¿Con lo del medio de la odiosa esa?

- No, con tu hijo y Sora – levantó la vista divertida.

- Con Yamato. Hoy no les he dado demasiado la lata, pero por lo que me ha dicho Takeru tenían a Taichi de visita. Supongo que será tan delicado para el como para ellos – explicó-. Pero tampoco tengo confianza con él para preguntarle.

- Pues mira, yo sí que me he enterado. Aproveché que vi a Hikari hoy por la mañana y su hermano está que se sube por las paredes por lo que puede suponer para el día a día de Koemi, así que yo creo que te va a agradecer también que te desquites.

- Mira, se lo decía antes a él – hizo referencia a aquel que los había acompañado-. Esos dos son pieza clave en que nuestro cabezota haya vuelto con nosotros y tenga la vida que tiene ahora. ¿Qué otra cosa podría hacer yo?

La mujer sonrió, terminando por dejar los papeles encima de la mesa para poder caminar hasta él, quedándose delante de él modulando su gesto hasta dejar una leve sonrisa en su rostro.

- No necesito que expliques motivos, creo que los comparto incluso sin saberlos. ¿Sabes por qué no llegaron juntos al evento? – comentó de manera distraída.

- Pues conociendo a Yamato porque estaría escondiéndose de las cámaras…

- Casi, mira – le tendió el teléfono para que pudiera ver las fotografías que le había pasado Takeru de Aiko sentada sobre las rodillas de su padre en el desfile-. Creo que a la que estaba escondiendo de las cámaras era a otra señorita.

Pudo ver como el gesto de él se relajaba de forma inmediata nada más posar sus ojos en su nieta. Ahí estaba, sentada totalmente recta y con la vista fija en lo que pasaba unos metros por delante, atenta a más no poder.

- Esa niña es demasiado buena – acabó por decir antes de optar por alargar las manos y darle un tirón a ella al posarlas en su cintura.

- Para… - riéndose por lo bajo, tampoco hizo demasiado por escaparse-. Anda, deja de protestar y de organizar la venganza del año y acompáñame a comer que para eso te he tenido a buscar. Y no me digas que tienes trabajo que hacer porque tendría que recurrir a métodos de chantaje más profesionales.

- ¿Se supone que eso me lo tengo que tomar como una amenaza? – se echó a reír finalmente antes de asentir-. Vamos… Que tengo que darle todavía una vuelta a todo esto.

- Qué fácil te dejas convencer, Ishida…


Bueno, os cuento, la página vuelve a comerse las review así que por el momento tampoco os las voy a contestar porque no me llegan enteras por el mail, me llega el aviso y doy gracias jajaja Así que bueno, poco a poco y luego cuando lo recupere todo ya os las contesto y esas cosas. Ale, aprovechad que hoy os subo el capi termprado, tortuguitas. ¡Un beso grande para todos!