Yamato volvió de la cocina y se quedó observar la curiosa escena. Sora había terminado por descubrir que también en la bolsa había un peluche para Aiko, habiéndolo dejado todo al lado de la mesa. Pero lo curioso no era aquello, sino que Hideki la estaba mirando con cara de susto y Shiori con una sonrisa en los labios justamente se ponía en pie ese momento para tomar asiento al lado de Sora.

Tardó solo los segundos que le faltaron a la pelirroja para que le temblasen los hombros delatándose en entender lo que pasaba y entonces, se rio ligeramente por lo bajo antes de continuar su camino.

- ¿Qué le habéis hecho ya? – bromeó, girándose hacia su esposa para ver que estaba casi que hasta apurada por haberlos asustado-. Tranquilo – le dijo a Hideki-, son mis mejores amigas actuales. Este embarazo ha venido pegando fuerte con las hormonas desde que empezó.

- Lo siento – dejó ir ella casi que con un tono infantil, llevándose la mano la mano a los ojos para secárselas-. Arg… De verdad, no me pasa nada. Son preciosos los regalos, es que… Si me puse a llorar hoy por la mañana porque se me acabó el zumo…

- No te preocupes – le dijo Shiori, observándola con aire dulce-. Yo sé muy bien lo que es eso y aquel de ahí también. A mí me daba por montarme paranoias sobre que se iba a quedar flotando en el espacio y no iba a volver… Pero cuando estaba en la Tierra, ¿eh? – admitió teniendo que reírse por su propia confesión.

- También podría haber sido que me hubieras mandado tú de un par de gritos porque en vez de llorar te hubiera dado por decidir que era el blanco de tus ansias asesinas – giró la cabeza hacia Yamato-. Y luego te pareció raro cuando te pillé cuando estabais esperando a Aiko, vamos a ver…

- Pues entonces al pobre Arata mejor no le preguntamos – le tendió el vaso.

- No, a Arata lo que tenemos que darle es una medalla al valor – asintió a la vez que aceptaba la bebida.

- Gracias por los detalles para los niños – dijo antes de ir hasta Shiori para darle a ella también su vaso, optando por dejar la bandeja en la mesa y que así les quedara a mano a ambas.

La pelirroja aprovechó el momento para terminar de secarse los ojos, cogiendo aire e intentando recuperar el control sobre sus emociones. Aquella mañana Taichi se había reído de ella cuando la había pillado llorando porque no caía líquido de la botella. Y normal, ella también se reía de sí misma cuando era capaz de ver las cosas más fríamente.

- Perdonad el numerito… Esperemos que no me dé por pasar la extremo cascarrabias – dijo echándose a reír antes de mirar hacia Yamato-. ¿Qué me has traído?

- Zumo – sonrió de medio lado-. ¿Qué? Me llamó el otro inteligente para avisarme del melodrama, te lo traje de la que hacía la compra… Venga, bebe.

Divertido por la cara que le puso la pelirroja, no pudo más que echarse a reír y volver a tomara siento él. Nadie iba a haber conseguido que se creyera, años atrás, que iba a estar en el salón de casa en esas condiciones con los que estaba. Aprovechó para dar un trago y poder refrescarse así la garganta.

- ¿Cómo lleva Aiko lo de ser hermana mayor? – preguntó el general.

- Muy bien – contestó Sora-. Se puso muy contenta. Aunque todavía queda que llegue el momento de la verdad y ver cómo lleva ella eso de no ser el único centro de atención.

- Yo creo que bien, no tiene pinta de ir a ponerse celosa. Y creo que os las podéis arreglar los dos para que ninguno se quede sin atenciones. Si hasta tenéis dos digimon por casa para que ninguno se queje – comentó él divertido.

- Yo tampoco creo que se vaya a poner celosa. No tiene carácter para eso… Es igual que su madre. Como poco se peleará con nosotros por pasar más tiempo ella con el bebé. O con el nene chiquitín como lo llama ella.

- ¿Nene? ¿Ya sabéis el sexo? – preguntó Shiori confusa.

- No… Ya sé que se puede, pero preferimos esperar. Lo que pasa es que le ha dado por referirse al bebé así. Yo creo que le da igual que sea niño o niña… - contestó Sora antes de coger el vaso y bebiendo unos segundos-. A lo mejor cree que lo normal es que sea un niño porque está rodeada de ellos. No lo sé…

- Si os sale niña otra vez yo no sé si Yamato seguirá estando capacitado para el puesto que ocupa o se nos terminará de quedar tonto del todo…

El rubio arqueó una ceja por el ataque que acababa de recibir por parte de Hideki, echándose a reír después porque no podía más que darle la razón. Aceptaba la acusación gustoso. Aunque también se iba a quedar tonto si salía niño. Eso también lo tenía asumido.


Yamato siguió a Sora con la mirada cuando desapareció hacia la cocina para comprobar que estuviera la cena lista. La había dejado ir a ella, queriendo aprovechar el momento para poder hablar con ellos sin que estuviera ella delante, no queriendo preocuparla más.

- ¿Hemos sabido algo más de todo el tema de hoy? – le preguntó a Hideki directamente.

- Pues… Creo que no. Por el momento espero la llamada del supervisor del proyecto, pero no creo que volvamos a ver por la JAXA a Emily si es lo que me estás preguntando.

- Es que menuda descarada – intervino la mujer de él-. Me parece una impresentable. ¿Cómo puede haber amenazado a Mai hoy?

- Porque es una impresentable – dijo el rubio encogiéndose de hombros-. ¿Le has contado todo lo demás?

- Ayer… - confesó el general-. No quería andar cotilleando por los rincones, pero es que…

- No pasa nada – lo cortó, no le importaba que él se lo hubiera dicho a ella.

- ¿Cómo se tomó Sora lo de la prensa? – preguntó Shiori.

- Pues… depende. Yo creo que peor de lo que aparenta, pero bueno, está más preocupada por la mujer de su amigo que por nada más. Son amigos de toda la vida, también es amigo mío… Solo son más cercanos de lo que cabría esperar. Yo creo que era solo cuestión de tiempo que acabara pasando.

Aquello lo decía en serio, todas las fotos eran reales. Sabía que en algunas fotos de Australia habían recortado a Kaori, pero eso solo dejaba más claro lo poco que les importaba que hubiera gente o no con ellos. Ciertamente, en la que más cariñosos se los podía ver, había sido en la del evento. A él le enfadaba muchísimo que esa fotografía estuviera tan sacada de contexto, tanto como para ni siquiera molestarse en disimular.

- La verdad es que la prefería hecha una fiera y usando su influencia sobre la prensa de la moda en el país para dejarle claras las cosas. Pero a Sora no le conviene alterarse – negó con la cabeza-. Lo que más me molesta es que la supuesta confirmación de que estaban juntos…

- Oye, no te lo he dicho para que nos tengas que explicar nada…

- Ya lo sé, pero tengo que ladrarle a alguien – admitió. No quería hacerlo tampoco delante de Sora, prefiriendo no recordarle todo el problema que había fuera de casa con el tema de la prensa-. Si estaban así era porque ella estaba mareada y él la estaba cuidado. Pasaron la noche allí porque prefirió meterla en la cama de la oreja y obligarla a cenar algo en vez de volver a Tokio. El mejor amigo de ambos estaba cuidándola y ahora ha acabado en la portada de la prensa rosa…

Eso, eso le sentaba muy mal. Taichi estaba preocupándose por Sora. Con lo poco que pasaba él por casa en aquella época había querido acompañarla para que no estuviera sola. No solo eso, sino que cuando se había mareado la había cuidado como lo habría hecho él.

- ¿Y él ha tenido problemas en casa?

- No, por el momento creo que no. Koemi es… es un Arata. Ya no se asusta de lo que tiene por casa. Lo que nos preocupa es el entorno de ella, porque el nuestro está demasiado acostumbrado a ellos. Pero bueno, ya investigaré porque tampoco he tenido tiempo para hablar con él. Vino por la mañana a casa, pero hablaron ellos dos.

Shiori se quedó observándolo, atenta a lo que decía. Ella y Hideki eran algo más mayores que ellos dos, pero tampoco tanto y podía llegar a tener sus reservas sobre la forma en la que se comportaban ahora la gente frente a cómo lo habían hecho antes. Pero, la brecha de edad no era tan grande como para no entender lo que él les estaba explicando. Y esperaba que las cosas siguieran avanzando más, ya que ellos tenían una hija que estaba a punto de entrar en la adolescencia y prefería que se encontrara con algo diferente.

- La verdad es que yo creo que estaba más alterada Mai que todos los demás juntos – habló Hideki-. Pero mira, si los principales afectados lo llevan bien, mucho mejor. Mira, yo me he acabado implicando más de lo que debería, soy consciente. Pero no me da la gana que después de que tú le hayas dejado más claro que el agua que no te interesa que siga causando problemas. No lo hago por arreglarte los problemas, sino porque ya eran también mis problemas – explicó con calma, aprovechando para beber de nuevo de su vaso-. Este año se celebran los diez años del viaje a Marte y no quiero idioteces de ningún tipo. Quiero que el equipo esté tranquilo y que nadie venga a molestarnos más de lo que ya lo han hecho. Hoy poco me faltó para ponerla yo mismo en la calle de una patada.

- Pues nadie te habría llamado la atención si lo hubieras hecho – le dijo su esposa-. ¿Estaba Mai más tranquila?

- Volví a hablar con ella a última hora. Yo creo que estaba ya entrando en la fase de estar orgullosa de la aventura del día – dijo Yamato.

- Mira, que se entretenga con eso. Los acuerdos de confidencialidad son los acuerdos de confidencialidad. Si se le ocurre romperlo no creo que vuelva a trabajar en mucho tiempo. Y, además, ya os he dicho que no hay nada que demuestre que Mai tuvo nada "de culpa" – manejó su tono para dejar claro que ironizaba.

Yamato sonrió ligeramente ante las palabras de él. Le gustaba ver cómo se preocupaba también por la piloto él. Nadie lo hubiera pensado con lo serio y distante que había sido durante mucho tiempo. Pero ahora que habia bajado la guardia era muy fácil de calar. Casi se podía decir que había pasado lo mismo que con él, que en el momento en el que habían dejado ver cómo eran en realidad ya no habían tenido vuelta atrás.

- Yamato – la voz de Sora desde la puerta de la cocina lo devolvió a la realidad-. ¿Me ayudas?

- ¿Ya está?

- Sí, anda, ven a ayudarme…

- Voy ahora mismo – dijo asintiendo antes de girarse hacia la pareja y sonreírles a modo de disculpa.

- ¿Os ayudamos en algo? – preguntó rápidamente Shiori.

- Claro que no… No hace falta, muchísimas gracias – negó con la cabeza a la que hablaba, poniéndose en pie para ir a ayudara a la pelirroja.

Hideki lo siguió con la mirada antes de volver a posar la vista en su esposa, la cual parecía estar aprovechando el momento para mirar a su alrededor.

- Oye, ¿no vas a entrar hoy también en modo fan con Sora? – se empezó a reír cuando sintió el manotazo de ella.

- Debería, porque he visto sus últimos diseños y la verdad es que cada vez son mejores…

- Pues no será que no te ha dicho ya cientos de veces que vayas por el estudio cuando quieras. Que manda narices que te dé vergüenza a estas alturas…

- Hideki… Cállate.


Nadaoriginal: en realidad yo sigo manteniendo la teoría de que esa ciudad, como todas las grandes solo que más a lo bestia, tiene que ser el infierno. Si partimos de la base de que odio el coche más que los lunes y que no soporto las aglomeraciones de nada... Cuando veías a Yamato echando rezos sobre el tráfico soy yo dejando caer el asco que me da.

No veo yo a nadie interesado en que nadie acabe también flotando por el espacio, pero oye, quién sabe, lo mismo de repente el nene nos da un susto y decide seguir los pasos de su padre para infarto del resto de toda la familia. Ya sabemos que va a ser bastante fan de las alturas con el digimon que le han colocado al lado en el epílogo todo podía ser.

¡Un besito de tortuguita!

ElenaAA23: jajaja son referencias de las que importan y todos entendemos. Esa y la definición de unos que yo me sé como babeantes y bobos babuinos para unos que yo me sé y nos vamos con los deberes hechos.

Hideki el pobre hombre ya ni lo intenta tan siquiera, que esos seres que se supone que son de lo mejorcito que tenían a mano por país al final le han acabado cayendo en gracia y ya es tontería hacerse el serio con ellos. Puedo imaginarlo haciendo como hago yo, que cuando tengo que hacerme la seria pero me han soltado alguna cenutriada demasiado cenutria me tengo que salir "para ir a fotocopiar"... Pues él más o menos lo mismo jajaja

Sora la pobre debe de pasarlo mal porque le debe de dar rabia tener cero control sobre sí misma con esas cosas, pero bueno, nadie se va a tomar a mal que de repente se eche a llorar ella sola por cualquier cosita. Que al menos esta vez eran regalitos para los nenes que seguro que tenía Shiori ya a mano y solo estaba esperando la excusa perfecta para poder llevárselos, que a estas alturas, la mujer todavía se corta con eso de ir a rondar a Sora diga lo que diga ella. Seguramente tenga miedo de que ella, siempre tan correcta, esté todavía condicionada porque es la mujer del "jefe" del rubio, cosa que ya no es y todo se queda en paranoia pura.

Y nada vecina, que estoy a ver si me pongo a hacer algo con mi vida porque estoy a la vez arañando las paredes porque tengo gana de ir a dar una vuelta y con 0 ganas de salir por culpa de la gente estúpida por la calle. Así que ver veremos qué acabo haciendo al final. ¡Un bico grandote grandote!