- A ver… ¿vas a decirme de una vez qué te pasa exactamente? – dijo Koemi tras haber estado un rato vigilando a su marido.

Había ido a buscarlo dando un paseo al trabajo cuando había terminado de hacer unos recados y desde que habían salido no había abierto la boca. Llevaba así desde hacía unos días y simplemente se había dedicado a dejarlo estar, esperar a que él solo se tranquilizara. El problema era que más que tranquilizarse parecía que la cosa había ido a peor.

- Taichi… - frenó sus pasos, aprovechando que estaba cogida a su brazo mientras que caminaban por uno de los paseos de la ciudad-. ¿Sabes que no me engañas verdad?

- Claro que lo sé – acabó por admitir con resignación tras guardar unos segundos de silencio y entretenerse en posar su mano encima de la de ella.

- ¿Entonces? Yo creo que si me hablases de ello llevarías mejor las cosas – giró la cabeza hacia él, observándolo.

No dijo nada, volviendo a continuar con el paseo en silencio durante unos momentos más. Era un tema que le costaba exteriorizar, ya que sus principales fuentes de mayor confianza estaban demasiado implicados en todo aquello para que pudiera salir todo bien sin acabar enfadando a nadie. Pero, Koemi tenía razón. Como siempre.

- De entre todas las personas no quería que fueras precisamente tú la que tuviera que aguantarme el drama por todo esto – acabó por arrancar de nuevo a hablar.

- ¿Y quién mejor que yo? – negó con la cabeza a sus palabras-. ¿Qué te pasa?

La pregunta no tenía una respuesta tan evidente, ya que, por un lado, que todo aquello estaba relacionado con lo que había salido en la prensa estaba más que claro, pero, estaba segura de que había más cosas que estaban dando vueltas en esa cabeza. Una de las cosas buenas de Taichi era que era una de las personas más evidentes que había conocido en su vida. Se le daba horriblemente mal ocultar cualquiera de sus emociones. Sus gestos lo delataban y ya mejor no hablar de que era completamente incapaz de mentir con su mirada. Ahí estaba perdido. Podría decirse que después de todo el tiempo que llevaban juntos hablaba desde un punto imparcial y que lo que pasaba era que no podía ocultarle nada a ella, pero incluso cuando estaban empezando a conocerse tantos años atrás, había podido adivinar algunas cosas gracias a eso.

- Pues… Supongo que nada – acabó por admitir-. No me pasa nada que no sepas. Es que, simplemente, no pensé que algo con que hasta hace poco bromeaba fuera a pasarme factura de esta forma.

- ¿Sigues preocupado por lo que pueda decir nadie de mi entorno?

- En parte – admitió, encogiéndose de hombros-. Vamos a ver, del mío y del de ellos dos nadie se va a extrañar de que algo así hubiera acabado pasando. Pero… tú…

- Yo os tengo más que vistos y si nos ponemos sinceros… Ya sabes que al principio no la podía ni ver en pintura porque estaba segura que entre vosotros dos había algo. Y no me equivocaba, porque algo sí que había y bastante gordo, pero creo que ya sabemos todos demasiado bien lo que era. Así que… que digan lo que quieran.

- Lo que yo no quiero es que absolutamente nadie tenga que decir nada, ese es el problema.

Había cosas que no sabía tan siquiera si llegar a decirlas en alto. No eran detalles que le gustaría compartir tampoco con Koemi a esas alturas. Que hubieran tenido algunas equivocaciones en el pasado no era algo en lo que hubiera pensado demasiado hasta entonces, al menos no con ese sentimiento que estaba provocando su enfado a aquellas alturas de su vida.

- ¿Y solo soy yo la que te preocupa? Mira… ¿Te puedo ser sincera? – tuvo que aguantarse una leve risa al ver la cara con la que se giró a mirarla-. ¿Sabes qué creo que te pasa? Que te has quedado todavía con "miedo" encima.

- ¿Miedo?

- Miedo a que tanto yo como Yamato podamos pensar lo que no es – soltó sin dar ni una sola vuelta más-. Venga… atrévete a negarlo. Estaba contigo cuando lo llamaste nada más ver la prensa para decirle que era un malentendido. Casi que si me apuras le habrás llamado la noche que pasasteis fuera para decirle por adelantado lo que había y evitar problemas…

Se detuvo, demasiado sorprendido por las palabras de su esposa como para poder pedirle a su cabeza que siguiera moviendo las piernas también. Sabía que de esa forma se delataba por completo, pero ya estaba partiendo de la base de que ya lo había hecho. Sin duda, no era tampoco demasiado complicado con lo calado que lo tenía. Resopló por fin.

- ¿De verdad? – volvió a insistir ella, aprovechando que parecía estar por la labor, viendo que guardaba más silencio del que le gustaría-. ¿Tú crees que de verdad alguien de nosotros piensa eso? Que… ¿Yo pienso eso? – aquella pregunta era la que esperaba que le devolviera el funcionamiento normal a su cabeza.

- ¿Qué? No… - saltó rápidamente-. Espero que no, vamos… - soltándola, se llevó las manos al rostro, frotándolo unos segundos como si así esperara terminar de despejarse-. No lo entiendes. Han sido demasiados años con esto precisamente encima de nuestras cabezas…

- ¿Y qué? ¿Crees que por eso vamos a pensar que quizás haya algo de verdad ahora mismo? Es más, yo no veo que hayan publicado nada que sea totalmente mentira. Te he visto cientos de veces en actitud cariñosa con ella y pocas personas conozco que sin lazos de sangre o de pareja se quieran tanto como vosotros dos. Solo hay que aprender a entenderlo, Taichi… Y Yamato creo que piensa exactamente como yo si no me tiene demasiado engañada después de tanto tiempo.

- Pues… - giró la cabeza para enfocarla-. Es lo que suena más lógico.

- Entonces – avanzó para colocarse delante de él., ¿quieres hacer el favor de explicarme qué te pasa? Si te estoy diciendo que nadie que os conozca va a pensar lo que no es, ¿por qué estás tan preocupado?

Volvió a guardar silencio, queriendo ganar unos segundos para poder reordenar bien sus pensamientos. A fin de cuentas, no se le podía olvidar con quien estaba hablando, le costaba ser del todo sincero con todo, por miedo a empeorar las cosas, pero, también se iba a dar cuenta de que se guardaba cosas y no sabía hasta qué punto pudiera ser peor.

- Taichi – volvió a reclamar su atención-. ¿Si te dejo en paz te quedarías más tranquilo o vas a seguir subiéndote por las paredes? ¿Vamos a tomar algo y hablamos más tranquilamente con algo caliente entre las manos…?

- Ehm… - conectó con el mundo que los rodeaba, viendo que estaba volviendo a caer algún que otro copo, enfocando a su esposa nuevamente-. ¿Tienes frío? Perdona, no me daba cuenta. Sí, vamos a dónde tú quieras.

Aunque estaba con la cabeza en otra parte y con las neuronas a punto de echar humo, le salió de forma totalmente automáticamente el alargar el brazo hacia ella y rodear sus hombros para acercársela algo más antes de echar a andar con ella en busca de un lugar en el que poder estar tranquilos.


Mai se quedó apoyada en una de las columnas de la sección del centro comercial al que había llevado a Yamato. Hacía un rato que lo estaba vigilando mientras que él terminaba de pagar las cosas que habían ido a buscar. No dejaba de hacerle gracia verlo en semejante contexto, al igual que momentos antes lo había visto hablar tan tranquilamente de marcas de cosas para bebé con el dependiente que se le había hecho hacia extraño.

Si se lo hubieran dicho una buena temporada atrás estaba segura de que se hubiera echado a reír. Quizás debería de haberse olido que lo que le pasaba a Yamato era que precisamente le faltaba la compañía indicada a su lado. No porque aún no la hubiera conocido, sino porque precisamente ya la conocía y estaba rabiado porque no la tenía a su lado.

- Oye – dijo cuando lo tuvo de nuevo al lado-. ¿Desde cuándo te has vuelto un experto en todo esto? Poco más y no me necesitas a mí…

- Pues… Más o menos desde que Aiko me montó un buen drama porque me equivoqué de biberón la primera vez que Sora nos dejó solos – se encogió de hombros antes de pasarle una bolsa más pequeña.

- ¿En serio? – arqueó una ceja.

- ¿Qué? – se encogió de hombros-. Una es mi ahijada y la otra es mi piloto favorita de la familia…

Divertida por la contestación de él se echó a reír mientras que cogía la bolsa y empezaban a caminar hacia la salida de la tienda. No habían tardado demasiado, salvo cuando había perdido a Yamato es la sección de ropa de bebé, donde había tenido que recordarle que todavía no sabía si el nuevo miembro de la familia iba a ser niño o niña como para empezar a fantasear él solo con calcetines.

- Bueno, pero solo porque Nyoko ha vuelo a destrozar el último que le compraste de tanto jugar con él. ¿Te acuerdas cuando usaba el avión de peluche para morderlo porque estaba con los dientes?

- Creo que a mí también intentó usarme para lo mismo, vamos a ser realistas – divertido, asintió-. Gracias por venir conmigo, la verdad es que más o menos tengo controlados los gustos de ella, pero de ahí a entender lo que es más cómodo o no…

- Es fácil, maravilla rubia. Tú solo échale imaginación a cómo te sentirías cuando comes mucho más de la cuenta un día de verano que te has puesto pantalones ajustados. Yo creo que es la mejor forma de explicártelo… Eso y que mejor no te me pongas pantalones ajustados que con defenderte de una zorrupia ya me he quedado contenta este año…

Arqueó una ceja, girando la cabeza lentamente hasta enfocar a Mai la cual, justo en ese momento, se echó a reír sonoramente por la cara que le estaba poniendo el rubio. Sin duda, era uno de sus blancos favoritos con los que meterse, sobretodo en la época en la que se hacía el cascarrabias todo el día.

- Oye, ¿tú hubieras pensando en algún momento que llegaríamos a estar en esta situación? – le preguntó por fin.

- La verdad es que le tenía más fe a Arata y pensaba que acabaría huyendo antes… Me ha decepcionado – intentó decir todo lo serio que pudo.

No fue capaz de esquivar el manotazo que le voló directo al brazo, estando ocupado en reírse por la cara que le puso la piloto por sus palabras. Estaba casi seguro de que cuando se habían conocido esos dos ya estaban juntos, así que eran una buena carrera de fondo. No es que él estuviera libre tampoco de lo mismo, pero sin duda, se había complicado mucho más las cosas. Eran las dos caras de la misma moneda.

- Tendría que haber seguido tu ejemplo y las cosas me hubieran ido mucho mejor – le dijo al cabo de unos segundos-. Sois la prueba de que a pesar de a lo que nos dedicamos y lo alejados de todo que estuvimos tanto tiempo se puede sobrevivir como pareja.

- Mira… negaré haberte dicho esto… Pero no, en tu caso no hubiera funcionado.

- ¿Cómo que no? – confuso, se quedó mirándola.

- Yamato, Arata puede trabajar desde donde le venga en gana. Sora necesitaba una ciudad grande donde poder extender las alas y darse a conocer. Si ella se hubiera ido contigo al Sur como hizo Arata ahora no sería quién es en su mundo. Y la situación inversa tampoco te dejaba las cosas demasiado sencillas. Negaré haberte dicho esto pero tenías pocas opciones… Aunque también te digo que no te hacía falta odiar a toda la humadidad durante tanto tiempo.

- Sí, seguramente me hubiera podido llegar a adaptar algo más. Pero mira, yo creo que esta última década no lo he hecho tan mal.

- No, nada mal…


Bueno, os aviso de que en principio me reincorporo totalmente, o más, al trabajo el lunes, así que ver veremos el tiempo, las ganas y sobretodo la moral que vaya a tener para escribir. Evidentemente, antes de que me lluevan tomatazos desde la provincia vecina por el Oeste, ya sé que no os tengo que dar explicaciones, pero ya sabéis que me gusta explicaros las cosas. De manera que estad pendientes al aviso por mail de que he subido capítulo porque no os garantizo que vayáis a tener capítulo cada dos días.

Para que luego anden montando la pataleta los que solo están de mañasas, JA... En fin tortuguitas, os dejo con el capítulo y por favor, no me apedreéis que el karma ya me lo va a devolver todo junto el lunes os lo prometo.


ElenaAA23: bueno vecina, sé que este capi seguramente te va a haber hecho bipolarizar seriamente. Tenemos una de las cosas que más te gusta ver y en la que no me suelo meter mucho, la dinámica de Taichi y Koemi como pareja ellos dos solos, pero a la vez con el toque agridulce de la cabeza de él echando humo. La verdad es que la cosa parece ser que le ha pegado más fuerza de lo que nadie hubiera podido esperar.

Por suerte, como estamos viendo, parece que Koemi sabe perfectamente lo que hay y lo tiene tan calado que no lo deja engañarla. Que salta a la vista que le pasa algo y que está mucho más especialito de la cuenta. Que lo que debería de haber sido algo de lo que podrían haber pasado ahora resulta que a Taichi lo trae de cabeza. Y además de verdad porque no consigue quitárselo de ella. Ver veremos cómo siguen las cosas por ese frente.

Y para contrastar tenemos a Yamato y Mai en un contexto totalmente diferente y en uno de los que seguramente a muchos todavía les coche ver a Yamato. Cualquiera que lo haya conocido a principios de la última década seguramente esté en shock si se lo cruza comprando cosas de premamá, cosas para las minipiloto y seguramente algo para Aiko, que no engaña a nadie, mientras que bromea con Mai tan tranquilamente. Eso sí que es que se te reordenen rápidamente las ideas.

¡Un bico grandote vecina!

Nadaoriginal: a Taichi le ha dado para montarse una serie de las que tienen 10 temporadas y debe de ir ya por la 6 que es cuando empiezan a ir en decadencia para liarla mucho mucho. El pobre parece que en vez de tranquilizarse porque lo estuvieran dejando estar ha tenido tiempo para montarse su propia paranoia y se está poniendo cada vez más complicado todo en su cabeza.

Y Yamato mientras tanto más contento que nadie aprovechando la compañía de Mai para no armar ninguna desgracia mientras que le facilita un poco la vida a Sora. Que ya la conocemos y todos sabemos que tendrá un estudio de moda pero que seguro que saca tiempo para todo menos para ella y al final hasta que tuviera tiempo para ir a comprar lo que necesitaba le acabaría faltando más tiempo que a mí.

¡Un besito de tortuguita!